Anka, Sacerdotisa de las Espinas

Libertad frente a organización, voluntad frente a rectitud, antiguos frente a neonatos… Todas estas luchas caracterizan a los vampiros del Sabbat, que parecen unidos tan sólo por el odio que sienten hacia los Antediluvianos y por el desprecio que demuestran hacia el ganado.

Trasfondo: Anka acababa de cumplir los 10 años en 1910, al final de la nueva Edad Dorada de México. Treinta y cuatro años de crecimiento económico llegaron a su fin mientras una rebelión sucedía a otra. Como siempre, fueron los campesinos quienes sufrieron, y también como siempre, encontraron las maneras de sobrevivir.

La madre de Anka sacó adelante a su familia a duras penas, prostituyéndose a un grupo de bandidos (en español en el original). Vivían en una pequeña quinta que los fuera de la ley utilizaban para planear sus golpes. Los hombres, que percibían la promesa de la futura belleza de Anka, bromeaban con ella y la adulaban. Cuando su madre descubrió este comportamiento empezó a maltratar a la muchacha, no para evitar que siguiera sus pasos, sino por que se sentía celosa de la juventud y la hermosura de su hija.

La ebria celebración del Cinco de Mayo en 1914 cambió la vida de Anka. Alrededor de la medianoche, Rego, los más parecido que los bandidos tenían a un jefe, se llevó a la muchacha a su habitación para “hacerla mujer”. La madre de la joven irrumpió en la alcoba unos minutos después. Gritando, agarró a su hija medio desnuda por el pelo y la arrastró hasta la carretera, pateándola en el trayecto. Por primera vez (y para regocijo de los majaderos forajidos) Anka le plantó cara a su madre. Se las arreglo para agarrar una jarra de barro que utilizó para golpear a la madura mujer hasta dejarla tendida en el suelo.

Luego la echó a patadas de la quinta, prometiendo que la mataría si volvía a aparecer por allí. Esa fue la última vez que Anka vio a su madre.

Lo más cercano a una demostración de afecto que conoció la muchacha fueron los manoseos de unas manos sucias y callosas, así que le fue muy fácil dedicarse a la prostitución. Para la amarga decepción de los otros hombres, ella pasaba la mayor parte del tiempo con Rego (a no ser que necesitara algo de alguno de los demás). Con el tiempo, los consejos de alcoba de la chica empezaron a determinar las decisiones del cabecilla, y poco a poco la joven fue ganando influencia en la quinta. Algunos de los bandidos empezaron a murmurar enfurecidos que ninguna puta (en español en el original) tenía derecho a decirles qué debían hacer, pero ninguno de ellos tenía los arrestos necesarios para desafiar a Rego (al menos no cara a cara).

Dos años después de la “ascensión al poder” de Anka, los otros forajidos asesinaron a Rego. Cuando éste aún se debatía en el suelo polvoriento, tirando del tenedor clavado en su garganta, sus asaltantes dirigieron su atención hacia la muchacha. La violaron y la golpearon repetidas veces, La dejaron bien claro que su posición en la quinta había cambiado. Después de muchas horas la dejaron, semiinconsciente, en el suelo.

A las cuatro en punto de la madrugada, Anka incendió los barracones. Muchos pares de manos fuertes golpearon la puerta, pero una camioneta cuidadosamente aparcada impedía su apertura. Las maldiciones de los hombres se convirtieron en súplicas, y después en gritos que cesaron finalmente cuando el techo envuelto en llamas se derrumbó sobre ellos. Después de que el calor abrasador se disipara, la muchacha contó los cuerpos que había entre los escombros y después se dejó caer al suelo como si estuviera muerta.

Cuando la chica volvió a despertar era de noche. A la luz de la luna pudo ver que su cabeza descansaba en el regazo de una mujer india que le acariciaba el cabello, y que parecía reír y hablar para sí misma. Por extraño que parezca, no tenía miedo de la mujer, y tampoco estaba preocupada por los cuerpos carbonizados que había a su alrededor. Se sentía libre y calmada, como cuando bebía la cantidad justa de tequila.

El nombre de la mujer era Yalonda. Dijo que estaba muy orgullosa de las acciones de Anka, y que la había estado vigilando durante años con la esperanza de que un día llegara a este punto. Besó a Anka en la mejilla y en el cuello con un cariño frío muy distinto a la pasión de Rego, que, aunque egoísta, era conmovedora. La muchacha no sintió dolor, pero fue abrumada y se desvaneció a causa del Abrazo de la mujer.

Anka se aclimató muy rápidamente a la no-vida de un Ravnos antitribu. Su condenación la preocupaba más bien poco, ya que su madre se había ocupado de asegurarla desde su más tierna infancia que una bastarda sin bautizar como ella terminaría con toda seguridad ardiendo en el Infierno, así que ya hacía tiempo que había aceptado su destino. Sin embargo, con esta condena venía el poder, y por esto se sentía agradecida. De niña le había ido bastante bien empleando ardides sexuales. Con la habilidad sobrenatural de confundir y controlar las mentes, no veía límites a su potencial.

Durante años, la joven se sirvió de sus dones Cainitas para acumular propiedades. Engatusaba a hombres ricos y de edad avanzada para que desheredaran a sus deudos y la nombraran su beneficiario. Los propietarios tenían tendencia a morir poco después de hacer esto. Cada vez que tomaba posesión de una hacienda abandonaba el lugar, dejándolo caer en la ruina mientras partía en busca de nuevas conquistas. A pesar de poseer todas estas haciendas, en cuanto aprendió a fundirse con la tierra empezó a dormir en el desierto, un capricho que la salvó de la Muerte Definitiva.

En 1961, todas las propiedades de Anka ardieron hasta los cimientos en el mismo día. Al anochecer siguiente, la muchacha se levantó poseída por la rabia; no le importaban tanto las casas en sí como el hecho de que alguien pudiera ultrajarla así y salir impune. Le llevó varios meses descubrir lo que había ocurrido: aparentemente, una de sus adquisiciones inmobiliarias perjudicaba los negocios de cierto adinerado Lasombra, y su reacción había sido intentar destruirla.
Esta noticia hizo sonreír un poquito a Anka. Los humanos a los que manipulaba ya no representaban ningún reto para ella, y no habiéndose dado cuenta de ello hasta ahora, había estado mostrándose cada vez más agitada. Ya era hora de que desplegara sus alas, y le atraía la idea de medirse con un vampiro mucho más poderoso que ella. La chica dedicó una década para reunir una pequeña manada de Sabbat mexicanos y entrenarlos para que satisficieran sus necesidades.

En la actualidad, esta manada reside en Ciudad de México, donde suburbios repletos del ganado más despreciable que se pueda imaginar rodean rascacielos que cobijan fabulosas fortunas en su interior. Cientos de vampiros subsisten gracias a más de 20 millones de recipientes. Aquí es imposible encontrara a cualquier Cainita inteligente que no desee ser encontrado.

Anka disfruta de su juego con su desconocido rival Lasombra. Una vez al año, su manada se infiltra en uno de sus principales intereses comerciales, estudia sus debilidades y planea un ataque. Luego sus miembros queman, rompen o asesinan hasta que quedan satisfechos y se deslizan de nuevo hacia los suburbios para festejarlo con los indigentes. El petimetre Lasombra no tiene ni idea de la identidad de su torturadora. Con el tiempo terminará descubriendo y asesinando a Anka, o bien esta se aburrirá del juego y, dándolo por ganado, buscará otro más interesante.

Imagen: Los ojos castaños de Anka se asoman tras los rizos de un ondulante cabello negro que le llega a la altura de los hombros. Su constitución menuda permanece eternamente al borde de la madurez, pero las cicatrices de sus hombros y su espalda moderan el entusiasmo de sus admiradores. Sin embargo, cuando se enfurece casi 100 años de ira mal dirigida se dibujan en su frente, y muy pocos pueden enfrentarse a ella cara a cara en este estado.

Sugerencias de Interpretación: Hubo un tiempo en el que creías que buscabas poder, pero ahora sabes que tu verdadera meta es ganar. Si te encaprichas de un objeto o de un humano terminarás poseyéndolo (o destruyéndolo, si no puedes tenerlo). Una vez conseguido, el particular pierde todo su valor… a no ser que alguien lo desee más que tú. Si eres desairada buscarás venganza, aunque no descuidadamente: no lucharás con tus garras si puedes ganar a través del engaño y la manipulación.

Clan: antitribu Ravnos
Sire: Yalonda
Naturaleza: Arquitecto
Conducta: Celebrante
Generación: 10ª
Abrazo: 1916
Edad Aparente: Plena adolescencia
Físicas: Fuerza 2, Destreza 3, Resistencia 5
Sociales: Carisma 4, Manipulación 4, Apariencia 3
Mentales: Percepción 2, Inteligencia 3, Astucia 2
Talentos: Alerta 2, Callejeo 4, Esquivar 4, Intimidación 2, Pelea 5, Subterfugio 3
Técnicas: Acrobacias 3, Armas C.C. 2, Armas de Fuego 1, Flirteo 4, Interpretación 4, Seguridad 2, Sigilo 2, Supervivencia 4
Conocimientos: Finanzas 2, Leyes 2, Lingüística 2, Ocultismo 1
Disciplinas: Animalismo 3, Protean 3, Quimerismo 3
Trasfondos: Aliados 2, Recursos 3
Virtudes: Consciencia 2, Autocontrol 2, Coraje 4
Moralidad: Humanidad 4
Trastornos Mentales: Ninfomanía
Fuerza de Voluntad: 6