Bastet

Bastet, originaria de la ciudad de Bubastis, es la diosa guardiana del hogar y representa la fecundidad amorosa y los poderes beneficiosos del sol. También simboliza el ojo de la luna.


Está representada por una gata o mujer con cabeza de gata llevando un sistro en la mano. Cuando es representada con cuerpo de mujer lleva un tocado especial, un arete en la oreja y un gran collar en el pecho. En sus manos sujeta un sistro y una égida, y de su brazo suele colgar un cesto.

La diosa Bastet ya se encuentra en el panteón egipcio en la dinastía II. Su nombre significa “la de los Bas”, que es el nombre de un frasco de ungüento que se empleaba en las ceremonias funerarias; esto quiere decir que esta diosa estaba relacionada con la protección del difunto en el Más Allá.

Se muestra como una diosa pacífica, pero cuando se enfada se transforma en una mujer con cabeza de leona, asimilándose a la diosa Sejmet.
Algunas veces aparece como hija de Ra o Atum, tomando como madre a Hathor o a Tefnut. En otras ocasiones, forma tríada con Atum o Mahes “El León de Mirada Feroz” como esposos, y con Horhekenu como hijo.
Desde el Imperio Antiguo, es la madre del rey, al que ayuda y protege para alcanzar el cielo.

Se identifica con algunas diosas del panteón: Hathor, Sejmet, Tefnut, Mut, Uadyet o Pajet, compartiendo multitud de leyendas con algunas de estas deidades.
Relacionada con Sejmet, Hathor y Tefnut, entró en el mito de la Diosa Lejana marchando a Nubia, donde tomó el aspecto de una leona encolerizada identificándola con el Ojo de Ra. Esta leyenda se registra por primera vez en los muros de la tumba del faraón Seti I, grabándose después en muchos templos del Período Ptolemaico.

En honor a esta diosa en la ciudad de Bubastis se celebraba “La Fiesta de la Embriaguez”, donde se consumía vino en abundancia, se bailaba y se hacía sonar la música. Esta fiesta se realizaba para que la diosa Bastet se mostrara contenta y halagada, y de este modo no tomara el aspecto de una leona enfurecida.

Su culto fue tan importante que en sus templos se criaron gatos que eran su representación, y a la muerte de éstos, eran cuidadosamente momificados enterrándolos en tumbas específicas para ellos. Encontramos algunas necrópolis de este tipo en Bubastis, Saqqara, Tanis, Beni Hassan y Tebas.

El principal centro de culto donde se adoraba a la diosa Bastet se encontraba en Bubastis; pero también fue venerada en Menfis (asimilada a Sejmet), en Heliópolis (asimilada a Tefnut), en Tebas (asimilada a Mut), en Leontópolis y en Heracleópolis.

Está representada por una gata o mujer con cabeza de gata llevando un sistro en la mano. Cuando es representada con cuerpo de mujer lleva un tocado especial, un arete en la oreja y un gran collar en el pecho. En sus manos sujeta un sistro y una égida, y de su brazo suele colgar un cesto.

La diosa Bastet ya se encuentra en el panteón egipcio en la dinastía II. Su nombre significa “la de los Bas”, que es el nombre de un frasco de ungüento que se empleaba en las ceremonias funerarias; esto quiere decir que esta diosa estaba relacionada con la protección del difunto en el Más Allá.

Se muestra como una diosa pacífica, pero cuando se enfada se transforma en una mujer con cabeza de leona, asimilándose a la diosa Sejmet.
Algunas veces aparece como hija de Ra o Atum, tomando como madre a Hathor o a Tefnut. En otras ocasiones, forma tríada con Atum o Mahes “El León de Mirada Feroz” como esposos, y con Horhekenu como hijo.
Desde el Imperio Antiguo, es la madre del rey, al que ayuda y protege para alcanzar el cielo.

Se identifica con algunas diosas del panteón: Hathor, Sejmet, Tefnut, Mut, Uadyet o Pajet, compartiendo multitud de leyendas con algunas de estas deidades.
Relacionada con Sejmet, Hathor y Tefnut, entró en el mito de la Diosa Lejana marchando a Nubia, donde tomó el aspecto de una leona encolerizada identificándola con el Ojo de Ra. Esta leyenda se registra por primera vez en los muros de la tumba del faraón Seti I, grabándose después en muchos templos del Período Ptolemaico.

En honor a esta diosa en la ciudad de Bubastis se celebraba “La Fiesta de la Embriaguez”, donde se consumía vino en abundancia, se bailaba y se hacía sonar la música. Esta fiesta se realizaba para que la diosa Bastet se mostrara contenta y halagada, y de este modo no tomara el aspecto de una leona enfurecida.

Su culto fue tan importante que en sus templos se criaron gatos que eran su representación, y a la muerte de éstos, eran cuidadosamente momificados enterrándolos en tumbas específicas para ellos. Encontramos algunas necrópolis de este tipo en Bubastis, Saqqara, Tanis, Beni Hassan y Tebas.

El principal centro de culto donde se adoraba a la diosa Bastet se encontraba en Bubastis; pero también fue venerada en Menfis (asimilada a Sejmet), en Heliópolis (asimilada a Tefnut), en Tebas (asimilada a Mut), en Leontópolis y en Heracleópolis.