Calvin Cleaver, Guardián Gangrel

Calvin Cleaver, Guardián Gangrel en la Costa Oeste.


Siendo al mismo tiempo aristócratas corruptos y justos pastores de los depredadores, los miembros de esta secta se acercan más y más al borde del abismo cada noche. Aunque aprieta los puños cada vez con más fuerza, los vampiros se escapan de ella como granos de arena.

Trasfondo: si todo el mundo pudiera llevarse bien nadie sufriría daño. Calvin vivió bajo esa regla mientras crecía e iba a la escuela en Los Ángeles. Evitaba el conflicto retirándose y refrenándose del activismo. Por supuesto, eso no evitó que fuera enrolado en las fuerza armadas cuando estalló el conflicto de Vietnam. Destrozado por el entrenamiento de infantería, fue enviado a las junglas en 1969.

Nunca quiso ser un militar y dejó el servicio nada más terminar su turno de deber. De vuelta a casa, en un país que le había insultado por su inútil participación en el conflicto, Calvin hizo lo que siempre había hecho: se fundió con la oscuridad intentando unirse de nuevo a la sociedad. Debido a que era un extraordinario investigador, prosperó y sobrevivió. Su trabajo en el departamento de Policía de Los Ángeles, el hogar al que había retornado, le proporcionó ciertas satisfacciones: ayudó a resolver problemas y prevenir conflictos.

Siguiendo la pista de lo que él pensaba un culto, encontró una pequeña banda de supremacistas blancos y neo-nazis en un santuario fuera de la urbe. Su investigación se volvió agria cuando llegó su cuartel general ya que su compañero fue tiroteado y el fue alfilerado por fuego cruza cuando intentaba entrar en el edificio.

Arrastrándose de punto seguro en punto seguro, intentó abatir a tres de los asaltantes y desarmar al otro en combate cuerpo a cuerpo.

Entonces se encontró con el monstruo que lideraba el grupo: Gunnar un Gangrel escandinavo que, utilizando las sugerencias de los mitos nórdicos para liderar la banda, les hizo creer a ese grupo de punks con pocas luces que era la reencarnación del dios Aryan. No tenía una agenda política o criminal muy exhaustiva: sólo buscaba sangre. Impresionado por el policía que había despachado cuidadosamente a su grupo de guerra Abrazó a horripilado y reticente Calvin y luego se perdió en la noche para encontrar una nueva banda de adoradores mortales.

Abandonado, como muchos Gangrel, Calvin tuvo que aprender las lecciones de la supervivencia vampírica por sí mismo. Destrozó los cuerpos de sus atacantes, les drenó de sangre y huyó del lugar intentando comprender en qué se había convertido. Durante el día buscó cobijo en un vagón de ferrocarril abandonado donde se dio cuenta de la total profundidad de sus cambios. Creyéndose, tal vez, único, viajó hacia el este para poner algún tipo de orden en su nueva vida.

Después de haber llegado a Tennessee en 1986 fue descubierto por otro Gangrel ambulante que le inició, a duras penas, en su clan y la sociedad vampírica, descubrió la Camarilla y aprendió algo de sus capacidades y limitaciones. La idea de una nación de vampiros ocultos, negociando sus disputas y escondiéndose de los ojos inquisitivos se adaptaba bien a su propia filosofía y pronto se ganó una reputación como reforzador de la Mascarada. Sus tendencias diplomáticas, combinadas con su formidable entrenamiento de combate y la predilección al viaje que sentía, le hicieron un apoyo y enviado deseable.

Con la continua presión del Sabbat sobre la Camarilla en la Costa Este fue, de nuevo, obligado a entrar en servicio, esta vez en una ocupación algo más delicada. Aunque los Estados Libres Anarquistas había sido “tierra baldía” para Vástagos políticamente volátiles, aún permanecía como amortiguador entre las dos grandes sectas. También ostentaba varías ciudades prósperas y algunos Cainitas de determinaciones imprevisibles.

Calvin, junto a otra docena de agentes, fue despachado a la Costa Oeste para mantener un ojo sobre los anarquistas, reforzar la Mascarada y asegurarse de que el problema de los estados no crecía.

La diplomacia, con la ayuda de la lengua de plata de sus compañeros, mantuvo en la aquiescencia a la mayoría de los anarquistas; la ejecución de la disciplina sirvió para los más rebeldes y belicosos. Durante una década completa Calvin rondó por la costa, pasando desapercibido por Camarilla que se negaba a admitir viabilidad política de los Estados Libres. La toma de San Diego por parte de Tara le proporcionó una base segura de operaciones y nuevos reclutas para reemplazar a sus camaradas caídos. Incluso el éxodo de los Gangrel al completa, saliendo fuera de la secta, no le detuvo; estaba demasiado dedicado a la visión de la Camarilla y al refuerzo de sus ideales para comprometerse. Necesitaba ayuda, de todos modos, ya que muchos anarquistas había reportado que muchos de sus mandos habían huido e incluso contaban historias respecto a extraños vampiros con poderes desconocidos. Otros anarquistas se habían esfumado completamente. El mismo Calvin permaneció indeciso respecto al caso hasta que se encontró con uno de esos “Catayanos”: a pesar de sus intenciones pacíficas, casi no consigue sobrevivir a la batalla y estuvo vomitando cuajarones de sangre negra e inútil durante dos noches. Su llamada desesperada en busca de apoyo no fue escuchada debido a las preocupaciones de la secta respeto a los ataques Sabbat de la Costa Este.

Ahora está sólo, con la única ayuda de un pequeño grupo de neonatos que está siendo diezmado y destrozado en la primera acometida de los vampiros asiáticos.

Imagen: más de un metro ochenta de alto y de aspecto larguirucho tiene una fuerza sorprendente para lo que revela su figura. Su pelo corto es de color oscuro y sus ojos marrones salta de un lado a otro constantemente. Suele andar perezosamente, escondiendo su verdadero peso y aspecto.

Generalmente se viste con zapatos grandes, pantalones con multitud de bolsillos y camisas de tela fuerte, casi como un catálogo andante de L.L.Bean de ropa usada. Sus bigotes son largos como los de un gato y tiene almohadillas en las plantes de sus manos y pies que son resultado de sus luchas perdidas contra la Bestia.

Sugerencias de Interpretación: te disgusta la lucha y la discordia. A pesar te tu apariencia pacífica eres terrible en combate. Generalmente hablas de forma suave y sin ningún tono carismático o decidido; eso se lo dejas a otros. Eres un idealista, alguien que motiva a los demás con el ejemplo. Estás confuso y frustrado con la negativa de la Camarilla respecto a enviar ayuda contra los Catayanos y por la continua hostilidad de éstos. Cuando algo te amenaza a ti o a tu cuadrilla actúas rápida y decisivamente. En otros momentos, eres amable y silencioso. Estás empezando a sospechar que la negación de la existencia de los Antediluvianos no es la única mentira de la secta y la duda está empezando a socavar tu preocupación por el deber. Aún así, sigues encomendado a soluciones pacíficas y haces lo que puedes para asegurarte de que todos puedan llevarse bien, incluso en territorio anarquista. Si algunos de los más extrovertidos deben marcharse, bueno, todo es para bien realmente.

Clan: Gangrel
Sire: Gunnar
Naturaleza: visionario
Conducta: autista
Generación: 11ª
Abrazo: 1977
Edad Aparente: mitad de la veintena
Físicos: Fuerza 4, Destreza 3, Resistencia 3
Sociales: Carisma 2, Manipulación 1, Apariencia 2
Mentales: Percepción 3, Inteligencia 2, Reflejos 3
Talentos: Atletismo 4, Callejeo 2, Esquivar 2, Expresión 4, Intimidación 2, Liderazgo 1, Pelea 3
Técnicas: Armas C.C. 2, Armas de Fuego 3, Seguridad 2, Sigilo 4, Supervivencia 3, Trato con Animales 2
Conocimientos: Academicismo 1, Investigación 3, Leyes 2, Lingüística (vietnamita) 1, Ocultismo 1, Política 1
Disciplinas: Animalismo 1, Celeridad 1, Fortaleza 2, Protean 2
Trasfondos: Aliados 2, Posición 2, Recursos 2
Virtudes: Conciencia 4, Autocontrol 3, Coraje 4
Moralidad: Humanidad 6
Fuerza de Voluntad: 5