Capillas Tremere – Perugia, lejos de la tormenta.

La capilla de Perugia, encajada en las abruptas colinas de esta pequeña ciudad del centro de Italia, al norte de Roma, es un ejemplo de fortaleza Tremere modesta. Su regente, Probitas, hace poco que entró a formar parte de las huestes de los no vivos. Aunque se encuentra cerca de una veta de vis, casi todos los Tremere la utilizan de lugar de descanso, un sitio en el que los magi pueden reunirse de manera informal y cambiar de aires por un tiempo.

Calma eclipsada por los tumultos

Italia no se libra más que cualquier otra parte de Europa de sus interesantes alborotos, agitados entre bastidores por las facciones Cainitas competidoras. El rey alemán (y emperador de la Roma católica) Enrique IV gobierna el país a distancia, tras haber desbancado al anciano Papa, Celestino III. La revolución se agita al sur de Sicilia, propiciando la brutal represión de las fuerzas de Enrique. Por el momento, los Tremere no se inmiscuyen en la política italiana, ante cuya complejidad palidecen incluso sus luchas internas.

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En el pasado, Perugia servía de lugar de descanso de las intrigas herméticas. La Casa de Tremere dejaba que sus conflictos internos se suavizaran bajo un manto de relajación y camaradería. Sin embargo, ni las bodegas de Perugia ni sus patios bañados por el sol les proporciona ningún solaz a sus miembros Cainitas. Aunque los magi mortales, quienes se reúnen aquí por docenas para huir de los inviernos de las capillas norteñas, siguen considerando a Perugia una especie de balneario, los vampiros procuran evitarla. Si acuden hasta aquí significa que las rivalidades de las facciones han alcanzado su punto de ebullición y les obligan a buscar suelo neutral para una confrontación.

Una capilla dirigida por novatos

El líder de la capilla, Probitas, es Cainita desde hace dos años. Hace uno que recibió permiso de Etrius para conceder el Abrazo, siempre y cuando fuese a alguien que él considerara preparado para la transformación. Cuando uno de sus neonatos se rebeló y amenazó con revelar el complot Cainita a los demás magi, Etrius envió a un Cainita más experimentado de Ceoris para que le ayudara. Goratrix, ansioso por evitar que Perugia se convierta en otra Viena, también envió a varios criados. Sin embargo, los agentes de ambos Consejeros Internos son de rango bajo. Perugia no es más que un peón en el tablero de ajedrez de los Tremere.

Antes de su Abrazo, Probitas sentía su fe cristiana con una vehemencia que bordeaba la santurronería. El castellano de Ceoris, Curaferrum, supo aprovechar esa vanidad e inseguridad y, a lo largo de varios años, logró convencer a Probitas para que cometiera atrocidades horribles en el nombre del estudio de lo oculto, tras lo que accedió de buena gana a convertirse en Cainita. Al contrario que Etrius, Probitas ha renunciado a su antigua fe. Si la noche es propicia, se dice que sólo ha descartado una forma estúpida de ver el mundo, la cual evitaba que actuase como debería hacerlo un verdadero mago. Cuando no se siente de tan buen humor, se recrimina el haberse condenado más allá de toda redención. Su principal objetivo como regente de la capilla consiste en retrasar el inevitable descubrimiento de la conspiración Cainita por parte de los magi mortales de la casa. De todos los Tremere Cainitas, Probitas es el que con más claridad prevé las devastadoras consecuencias de la escisión con los brujos sin convertir. Cree que tanto Etrius como Goratrix se preocupan demasiado de la amenaza que suponen los otros Cainitas como para reconocer el grave peligro dentro de su propia organización. Como reciente converso al vampirismo, comprende a la perfección el abismo que media entre un mago poderoso y bien provisto de vis, y un mero practicante de la Taumaturgia. Probitas, demasiado vil como para merecer la atención de Tremere, aún no ha recibido los secretos taumatúrgicos que contrarrestan la magia hermética, por lo que no comprende por qué sus señores se muestran tan confiados. Ve a casi todos los mortales que aún quedan en la casa a lo largo del año (Tosia y su cohorte constituyen una excepción. No abandonan Ceoris para supervisar de primera mano los tejemanejes “diabólicos” que allí acontecen). Todos los días recibe a algún mago de visita. Sabe quién es suspicaz y también sabe distinguir a aquellos candidatos propicios para el Abrazo. Le preocupa el conflicto que enfrenta a Goratrix y a Etrius, ya que se teme que sólo conseguirá que uno o el otro cometan algún error y revelen la verdad. Por desgracia, Probitas carece de la majestad y las habilidades persuasivas de una Meerlinda. Bastante tiene con mantener separados a los partidarios locales de ambas facciones.

Su chiquillo, Sodalis, ha dedicado toda una vida al reclutamiento y posterior seducción de jóvenes aprendizas disolutas. Si bien su aspecto desgreñado y licencioso y sus ingeniosos comentarios no le habrían granjeado demasiadas conquistas fuera de los confines de la capilla, a lo largo de los siglos ha conseguido atraer a un sorprendente número de lozanas encantadoras. Entre sus antiguos trofeos de alcoba se cuentan Farica, la actual bibliotecaria de Viena, y Lignupeda, quien ahora ocupa uno de los calabozos de la capilla de París. Sodalis, aturdido al principio por el Abrazo, no tardó en sacarle provecho. Para él, las semanas y meses de seducción habían sido siempre más satisfactorias que el mero acto de la consumación. No se arrepiente de la disminución de su potencia sexual, y disfruta de sus poderes de dominación mental. Acata las órdenes de Probitas tan sólo para conseguir tiempo que dedicar a estas deliciosas nuevas habilidades. Sodalis, a quien nunca le preocupó el futuro, no logra imaginarse que la transformación de la casa pueda tener repercusiones negativas. Aunque no se opondría al Abrazo de todos los magos de la casa de inmediato, le parece que la lucha entre las facciones conspiradora y conservadora es una tontería. Pese a su absoluta falta de simpatía por Probitas, su neutralidad y astucia lo convierten en el aliado más imprescindible del líder de la capilla.

Sodalis Abrazó a su vez a su última aprendiza voluntaria, Merusa, sin esperar a recibir permiso de Ceoris. Probitas se aseguró el consentimiento de Transilvania a posteriori, sin informar a Curaferrum de que el Abrazo ya había sido consumado. Merusa, hija un cortesano adinerado criada en medio de un esplendor que para sí quisieran muchos nobles, aprendió desde muy temprana edad el arte de aprovecharse de los instintos masculinos. Transcurridos apenas algunos meses de su Abrazo, le parece que ya ha conseguido todos los beneficios posibles de su asociación con Sodalis. Para ella, el vampirismo es la puerta a un poder jamás soñado. Quiere ir a Ceoris, donde reside el verdadero progreso. Dado que hacía escasos meses que había entrado en la capilla en calidad de aprendiza antes de recibir el Abrazo, no siente ningún respeto por la tradición de la casa. Desprecia a los magi mortales y se pregunta por qué querrán Abrazarlos los Cainitas. Tendrían que sacrificarlos a todos para que los reclutas jóvenes y vibrantes como ella misma puedan proporcionarle al clan la fuerza que necesita. Merusa no admite deslices. Ya ha asesinado a dos magi que regresaban a sus capillas de origen. Nadie sabe que ella es la responsable de los ataques, que preparó para que parecieran obra de los bandidos.

El representante de Etrius en Perugia es el fornido Jean Entende, un guerrero que destacó en las Cruzadas y que llegó a Ceoris en calidad de mercenario. Esoara admiró el valor que demostró frente a los Tzimisce, aun cuando lo superaban en número, y propuso su nombre para el Abrazo. Etrius se vio obligado a enviarlo lejos de Ceoris cuando Tosia supo que se trataba de un antiguo sacerdote que había renunciado al hábito en favor de una vida de guerrero. Tosia le cogió un especial desapego a Jean y comenzó a sospechar que él era el que urdía toda la trama diabólica de Ceoris. Pensó que podía estar relacionado con los Caballeros Templarios, de quienes había oído rumores que los acusaban de practicar magia negra. La visión que de él tiene Tosia como dechado de pecados no encaja en absoluto con la personalidad plácida y laboriosa de Entende. Jean abandonó el sacerdocio porque le exigía demasiado esfuerzo mental. Se le da bien luchar, pero las intrigas no son su fuerte, ni en Perugia ni en ninguna otra parte. Ha aprendido a odiar y a temer a Merusa y a los amigos de Goratrix de la capilla. Si le fuese posible, le gustaría hacer algo sencillo con ellos… como matarlos.

Los hombres de Goratrix son los gemelos Michel y Martial Culrier. Altos, desgarbados y dotados de unos abultados labios inferiores, ambos son antiguos rufianes rapaces Abrazados por Frondator por su carácter violento. Cada uno pretende ser más astuto y refinado que el otro, pero en realidad los dos son unos matones sádicos y perezosos. Goratrix no tardó en cansarse de su presencia, pero quiso mantenerlos con vida para su posible uso en el futuro. Envió a Michel y a Martial a Perugia con órdenes de evitar que los conservadores se apoderaran del lugar. Se pasan el tiempo amenazando a Jean sin demasiadas sutilezas y alimentándose de forma indiscriminada de los habitantes de la ciudad. Merusa, aburrida, juega con ellos, enfrentándolos entre sí y fingiendo sentir un interés romántico hacia ellos. En opinión de Probitas, son la escoria más inmunda que jamás se haya escurrido entre las grietas de la tierra, y le ha ordenado a Sodalis que se deshaga de ellos en cuento se le presente una oportunidad. Sodalis espera conseguirlo por medio de ardides, quizás enemistándolos con algún Cainita ajeno al clan.

Pocos magi mortales hacen de Perugia su residencia permanente. El más prominente de todos ellos es Cultor, un borrachín cuyos toscos modales contrastan a más no poder con la refinada educación que prima entre los Tremere. Su dominio de las diversas magias herbáceas no encuentra rival entre los Tremere Probitas tiene miedo de esas habilidades. Podría movilizar a bosques enteros para que atacaran las fortalezas Cainitas, lo cual le convierte en una amenaza para la mismísima Ceoris. Cultor, que dedica gran parte de su tiempo cuidando del vasto olivar que rodea la capilla, parece particularmente resistente al Abrazo. Habla con frecuencia de su amor a la vida que se manifiesta en la naturaleza. Aunque parezca mentira, hace buenas migas con los sanguinarios gemelos Culrier, cuya absoluta falta de buenos modales consigue que se desternille de risa. Muchos magi de biblioteca se sienten intimidados por la confianza en sí mismo y la pasión por la vida de Cultor. Si consigue sobrevivir durante unos cuantos años más, quizás se fijen en él cuando necesiten un líder para su inminente batalla contra los vampiros Tremere.

El rubio y arrogante Aculeus cuida de la torre que recoge el vis. La capilla está situada de tal modo que aprovecha las ráfagas de una corriente de viento mágico. Las redes de Aculeus retienen los residuos que transportan estos vientos. Es un formidable practicante de la magia eólica, y se queda con gran parte del vis que recoge. A los demás magi les da el excedente, asegurándose de que se dan cuenta del inmenso favor que le deberán por ello. Su fría convicción en la superioridad de su propio talento hace que le caiga mal a todo el mundo. A Probitas le parece que es lo bastante egoísta como para recibir el Abrazo de buen grado, pero le preocupa que no quiera aceptar la subordinación a los antiguos del clan. Aculeus recalca el desprecio que siente por Probitas cada vez que tiene ocasión, pero tolera la compañía de Sodalis. Éste no está convencido de que Aculeus esté listo algún día para la conversión, pero continúa estudiándolo con disimulo.

Salones de mármol

La capilla de Perugia es un complejo diseminado de casas de campo de una sola planta. La estructura más alta es la torre de Aculeus, una estructura enmarañada de pino desbastado. Un sistema de puntales de madera sostiene una red pentagonal de fina tela. Los peldaños dispuesto a lo largo de la torre le permiten a Aculeus subir hasta la cima yrecoger el vis. Aparte de ésta, las estructuras d Perugia son en su mayoría edificios de mármol de planta baja. Casi todos proporcionan aposentos privados, con un dormitorio, habitaciones para la servidumbre, un laboratorio pequeño y mal equipado y un recibidor para albergar a unos pocos invitados. Una gran estructura central constituye la zona común para las reuniones, además de disponer de una espaciosa cocina y despensa. Casi toda la vida social de la capilla tiene lugar en los enormes patios adjuntos a este salón central. Un patio con vistas al este recibe los primeros rayos del sol; los visitantes se trasladan a su contrapartida occidental al caer la tarde. Los Cainitas, claro está, prefieren no exponerse a la luz solar pero esta peculiaridad no resulta tan obvia como podría ocurrir en otras compañías. Los magi están acostumbrados a que las lámparas de aceite se consuman en sus laboratorios, y la actividad de los patios continúa hasta bien entrada la noche. Unas lámparas de buen tamaño cuelgan de los elevados raíles del patio, meciéndose al capricho de los vientos mágicos. Aunque la actividad principal gira en torno a los debates sobre minucias ocultistas, los magi reunidos siempre beben vino, suelen recitar poemas y en ocasiones juegan a elaborados juegos de azar. Uno de los más populares consiste en la animación de pequeñas cuentas de mercurio, las cuales los magi hacen correr sobre las baldosas del patio. Cualquiera de estas actividades puede agriarse si el alboroto se convierte en tumulto y los participantes han bebido demasiado. Las rivalidades siempre están a flor de piel entre los orgullosos magi. Los vampiros no pueden beber vino; Sodalis a punto estuvo de revelar su nueva naturaleza cuando un antiguo compañero de correrías le obligó a dar un trago durante una orgía especialmente salvaje. Sodalis dejó a su antiguo amigo Praedurus de Flandes, con vida, pero se arrepiente de ello. Llegan rumores de Flandes que cuentan que Praedurus planea ir a Ceoris para entrevistarse con Tosia.

La capilla genera una sorprendente cantidad de ingresos. Se espera que los magi visitantes paguen un generoso estipendio de acorde con lo prolongado de su estancia Durante años, Probitas ha sostenido que estas recaudaciones apenas cubren sus gastos más sencillos, desde el mantenimiento de los edificios al coste de la comida. Lo cierto es que los precios son abusivos. Solía donar el dinero a los pobres de Perugia como acto de contrición. Desde su transformación, ha tenido que desviar los ingresos adicionales para costear una comunidad cada vez mayor de guardias, sirvientes y sus familias. Los magi visitantes disfrutan de la extravagancia que supone para ellos verse atendidos por el exagerado personal de Perugia. Ni se les ocurre que todo ese séquito sea el rebaño de los residentes de Perugia y sus invitados Cainitas.

Los demás Cainitas de la zona no se fijan demasiado en los Tremere y todavía no han convertido a la capilla en blanco de sus ataques. Probitas, preparándose para el inevitable conflicto, ha dado permiso a los hermanos Culrier para que entrenen como guardianes a los miembros del rebaño con más aptitudes físicas. También ha comenzado la construcción de un pequeño muro de mármol alrededor del perímetro de la capilla. No es lo bastante alto como para detener a los invasores, pero permite la colocación de defensas mágicas. Por el momento, el muro está a medio completar.

Terreno neutral

Perugia se convierte a veces en un tenso lugar de reunión para las delegaciones que representan a Etrius y a Goratrix. Antes de la transformación de Probitas, pensaba que estos parlamentos diplomáticos eran convocaciones de diabolistas. Ahora sabe por qué aparecen de repente partidas de magi ceñudos, se retiran a sus aposentos para conferenciar y se marchan de improviso, a menudo con el ceño aún más fruncido. Se preocupa de ocultar a los Cainitas parlamentarios de los fisgones magi mortales. Les recalca a ambas facciones los peligros que entraña la indiscreción y, hasta la fecha, han respetado los límites fijados por él. En una reunión anterior en Perugia, las dos facciones accedieron a no atentar contra ningún Cainita dentro de la capilla, ni someter a los rivales a prodigios taumatúrgicos. Probitas ha equipado varias de las casas con tapices encantados cuyas figuras comienzan a dar cabriolas y a aullar cuando se practica la magia en la estancia.