Ceoris: Piedras Angulares

CEORIS: PIEDRAS ANGULARES DE LA PIRAMIDE: 1037.

Tremere llevó a cabo una acción que ha llegado a convertirse en el secreto a voces por antonomasia en lo referente a la historia del clan. Aprovechó el incidente de Tesalónica para reunir a los siete en sus aposentos, donde les obligó a formular un juramento de sangre con él. Al ordenar lealtad mística todos ellos, terminaría con la guerra civil. De este modo, sólo Tremere salía beneficiado de la lucha entre Goratrix y Etrius.

 
Tremere les dijo a los siete que los juramentos de sangre no eran más que el primer paso hacia la renovación de la Casa. La supervivencia dependía del ejercicio de una sola voluntad determinada. Pretendía instituir una jerarquía férrea según la cual cada Cainita Tremere recién Abrazado hubiese de acatar sus órdenes. Desarrolló un pergamino sobre el que trazó un diagrama en el que se representaba una pirámide. El Consejo Interno de los Siete, como había dado en llamar a sus confederados, quedaban inmediatamente por debajo de él. Cuando hubiesen completado el Abrazo de la casa, todos ellos comandarían un cierto número de señores, quienes a su vez se encargarían de dirigir zonas mayores, o reinos, que contendrían varias capillas. Los regentes, todos ellos líderes de una capilla menor, estarían al mando de los magi y aprendices residentes en sus edificios. El juramento de sangre avalaría los votos pronunciados por cada Cainita ante sus superiores dentro de la jerarquía. Durante la ceremonia de iniciación, los aprendices beberían la sangre de sus señores, mezclada con la de Tremere y sus consejeros. Los magi recibirían la vitae de sus regentes, la de sus señores, y así sucesivamente. Ese férreo control sobre las acciones de los subordinados llegaría a suponer un arma contra los otros Cainitas aún mayor que el dominio de la magia de los Tremere, le dijo a su consejo. El caos asolaba Europa y sólo quienes fuesen capaces de mantenerse firmes conseguirían triunfar.

Antes de disolver la reunión, Tremere les informó de que Etrius iba a acompañarlo en un viaje por toda Europa y Tierra Santa en busca de secretos de los Cainitas. Por fin Goratrix gozaría de la dirección en solitario de Ceoris. Ambos hombres esbozaron sendas sonrisas… hasta que se miraron. Los semblantes de los dos rivales se convirtieron en el espejo del receloso desdén que sentían el uno por el otro.

EL REINADO DE GORATRIX: 1037-1133

Goratrix se tragaba sus temores mientras Tremere y los demás consejeros partían. Exultaba al verse en poder de Ceoris, siempre había aspirado a dominarla en solitario. Mientras Etrius, o cualquier otro participante del ritual original, la ocupara, eclipsaría el centro de su poder.

Volcó su furia en la guerra contra los Tzimisce, cuyos ejércitos de ghouls volvían a redoblar sus ataques, los cuales crecían y menguaban a lo largo de la década. Las criaturas de la noche saqueaban las capillas de la periferia, llegaban aullando hasta las mismísimas puertas de Ceoris y la sitiaban. Luego, los desesperados magi aunaban su diezmado poder, aplastaban a las criaturas con algún hechizo terrible y las enviaban de regreso a sus refugios en el norte de Transilvania, con el rabo entre las piernas.

Los magi durante los períodos comprendidos entre 1047 y el 1061, y el 1067 y el 1085, fueron capaces de erigir barreras que evitaban que las criaturas llegasen siquiera a acercarse a sus tierras. Reconstruyeron las capillas de la periferia por aquel entonces, almacenando Vis como locos para sus usos posteriores. Cuando las barreras se disolvieron, los ejércitos enemigos volvieron a descender y los magi volvieron a refugiarse en su capilla de capillas.

Muchos de los que habitan en los muros de Ceoris recibieron el Abrazo por aquel entonces.

En 1105 se produjo una fuerte ofensiva Tzimisce. Arrasó todas las capillas de Transilvania, aparte de Ceoris. Goratrix se reveló contra las ligaduras del juramento de sangre, ansioso por Abrazar a todos los magi de Ceoris de una vez para enrolarlos en la guerra. Aunque Abrazó a un puñado de individuos, no consiguió zafarse del influjo de Tremere, transcurrido tan poco tiempo desde ka ceremonia de juramento de sangre.

LA CERACION DE LAS GARGOLAS

A falta de un arma con la que repeler a los Tzimisce y a sus aliados, Goratrix recurrió de nuevo a sus bibliotecas. Con Malgorzata y Epistatia a su lado, Abrazó a campesinos capturados a fin de estudiar los cambios operados en sus anatomías por el avance del vampirismo. Fue mucho la que aprendió gracias a su programa de vivisecciones pero, llegados al año 1109, descubrió que el estudio de Cainitas recién Abrazados había llegado a su límite. Epistatia, con la mente embebida de conocimientos sobrenaturales, le sugirió a Goratrix que buscase sujetos para sus experimentos aún más viejos que él. Tendría que capturar a auténticos Cainitas.

Goratrix comenzó a Abrazar, no a los magi de Ceoris, sino a sus criados, sobretodo a los soldados. Aquello no contravenía de forma directa las órdenes de Tremere. Envió a sus neonatos a misiones suicidas destinadas a capturar Cainitas veteranos. Cinco o seis docenas de hombres perecieron en el cumplimiento de sus órdenes, aunque las partidas que tuvieron éxito trajeron consigo a furiosos Tzimisce, Gangrel y Nosferatu que habrían de enfrentarse a los escalpelos de su señor. Entre 1110 y 1120, las mazmorras de Ceoris resonaron de alaridos de Cainitas mutilados. Virstania, que ya por aquel entonces estaba más loca que cuerda, hizo su aparición. Fue el amor malsano que le profesaba a las criaturas que estaban creando lo que las volvió maleables y les inspiró el odio hacia sus antiguos hermanos. La aprendiza más leal de Goratrix, Malgorzata, evitaba que los participantes las distrajeran con ilusiones teóricas y los regañaba cada vez que se olvidaban que sus vidas dependían del éxito del proyecto.

En 1121, Goratrix dio a conocer al primer ejemplar de esta raza recompuesta. La primer Gárgola se llamaba Chaundice. Presentaba los rasgos que habría de distinguir a los suyos a partir de ese momento, con su semblante demoníaco, piel pétrea, zarpas temibles y alas semejantes a las de los murciélagos. Más Goratrix, Malgorzata y Virstania engendraron muchos tipos de Gárgolas, si bien no con tanto éxito, durante aquellos años.

Llegado el año 1125, habían creado el número suficiente de estos horripilantes sirvientes como para azuzarlos contra sus enemigos. Las Gárgolas cambiaron las tornas de la guerra con los Tzimisce. Sobrevolaban el campo de batalla y se lanzaban en picada sobre los escasos vampiros diseminados entre la horda de ghouls sedientos de sangre y aterrorizados guerreros mortales. Los apresaban y se los llevaban a Ceoris, donde pasaban a convertirse en materia prima para nuevas Gárgolas.

En 1126, Chaundice partió en una de aquellas misiones, para no regresar. Se supone que los Tzimisce la encontraron, desmembraron y descubrieron de qué estaba hecha. Atacaron con ferocidad renovada poco después de la pérdida de Chaundice, lo cual permita asumir que reaccionaban impulsados por el odio y el horror.