Cicatriz, Obispo de Tijuana

Libertad frente a organización, voluntad frente a rectitud, antiguos frente a neonatos… Todas estas luchas caracterizan a los vampiros del Sabbat, que parecen unidos tan sólo por el odio que sienten hacia los Antediluvianos y por el desprecio que demuestran hacia el ganado.

Trasfondo: Incluso los desechos de la sociedad evitaban a Cicatriz en los días en los que aún respiraba, lo cual, por supuesto, sólo le dio más motivos para odiar a todo el mundo. Puede ser que la vida no le importara mucho, no siendo más que otro sin techo de los caóticos suburbios de Ciudad de México, pero tenía algo que le hacía salir adelante: un implacable instinto de supervivencia. Su propio hermano murió a sus manos en la lucha por el sustento; los laberínticos montones de basura del distrito del Coyote Hambriento le endurecen y le castigan a uno insensiblemente. Así fue como soportó el Abrazo del Sabbat que le convirtió en el nuevo miembro de una manada nómada que se dirigía a la guerra en la frontera.

Elegido por un Nosferatu por sus resistencia, Cicatriz demostró una fuerza despiadada incluso cuando su piel burbujeaba con el poder desfigurador del Cambio. Sollozante, hambriento y desesperado, se lanzó inmediatamente sobre uno de los Cainitas más débiles de la manada, y bebió su precios vitae para el extático asombro de los allí presentes. Incluso después de haber sido golpeado por una tubería de plomo (por un vampiro preocupado por salvaguardar la apariencia de unidad del grupo) continuó luchando, y sólo una brutal paliza de su futuro líder de manada pudo dejarle inconsciente. Cuando despertó, con el sabor de la vitae aún fresco en su boca, descubrió en lo que se había convertido… y se echó a reír.

Habiendo sido reclutado por la manada como mero refuerzo, Cicatriz volvió a encontrarse en el papel de descastado, de elemento prescindible.

Rápidamente se puso al tanto del funcionamiento de todo aquello, y tomó la decisión de aumentar su poder personal por los medios que fueran necesarios. Después de una breve confrontación con los anarquistas de San Diego, la manada de Cicatriz se dirigió hacia el sur de nuevo, buscando botines más fáciles. Durante el camino, el antitribu Nosferatu aumentó su rango y su estima entre sus compañeros seleccionando cuidadosamente a los objetivos con los que practicar el rito de Monomacia, calibrando sus fuerzas. Adquirió, no sin grandes dificultades, una educación funcional, y desarrolló las habilidades necesarias para trabajar con sus camaradas. Su naturaleza implacable le hizo dominar sus miedos, sus debilidades y a sus compañeros.

Cuando la manada se asentó en Oaxatl una década más tarde, Cicatriz ya había asumido la posición de sacerdote (convenientemente, el anterior no fue advertido de un grupo de merodeadores lupinos que “le descubrieron” mientras cazaba solo). Siguiendo las misteriosas pistas que le sonsacaron a un Gangrel Urbano solitario, la manada partió en busca de artefactos perdidos de las culturas indígenas del centro de México. El grupo tuvo más éxito del esperado; tras encontrarse con una manada banda de vampiros nativos americanos, la manada descubrió las maquinaciones de un antiguo que descansaba bajo el desierto mexicano.
Después de unos cuantos Amarantos y de 5 años estudiando textos mayas, Cicatriz creía haber descubierto el lugar de descanso de un gran vampiro precolombino. Incitando a sus compañeros con fabulosas promesas de conocimientos olvidados y vitae antigua, el antitribu Nosferatu les convenció para que viajaran con él a las ignotas junglas de Sudamérica. Lo que encontraron en los ruinosos de allí pocos lo saben, pero, aparentemente, Cicatriz y los otros dos supervivientes de la manada no bebieron sangre de antiguo en aquella ocasión. Sin embargo, regresaron cargados con bolsas llenas con los restos de varias tablillas arcaicas, además de baratijas de oro y plata que mostraban un extraño tipo de resonancia cuando se veían sujetas a cualquier tipo de escrutinio sobrenatural. El entonces sacerdote penetró en la tumba y sobrevivió, en parte gracias a su absoluta disposición a sacrificar a sus compañeros con tal de continuar adelante, incluso a pesar de la Vaulderie.

Con la baja de varios miembros y sin una dirección coherente, la manada de Cicatriz se disolvió. El Nosferatu errante regresó a México y se estableció de nuevo en los suburbios que le habían visto nacer. Allí comenzó a trabajar en la traducción de los materiales que había robado de la tumba del antiguo.

Cicatriz no quiso (y no quiere) divulgar lo que descubrió en las traducciones de los arcaicos textos mayas. En vez de eso, una noche reunió todas sus pertenencias y partió hacia Tijuana para establecerse en la frontera. Con sus amplios conocimientos y sus bárbaros modales se hizo rápidamente con el obispado de la inmunda ciudad y tomó la decisión de traer de nuevo la guerra santa a la Yihad. Fuera lo que fuera aquello que había escrito en las brumosas selvas, logró transformar a un realista en un verdadero creyente. Cicatriz cambió su credo y su adhesión de la Senda del Poder y la Voz Interior a la Senda de Caín, y tomó la decisión de educar a sus hermanos Cainitas en el conocimiento perdido de Nod, asumiendo una gran responsabilidad respecto a la faceta más histórica y espiritual del Sabbat.

Con la reciente ocupación formal de San Diego por parte de la Camarilla, el antitribu Nosferatu ha incrementado el fervor de su demanda de una cruzada. Citando dudosos textos y aduciendo que las Noches Finales están cerca, mantiene una tensión constante con Tara, Príncipe de San Diego; los dos están enzarzados en una guerra nocturna de manipulaciones políticas por el control del área fronteriza. Cicatriz, por su parte, no da ninguna explicación de las razones de su ardiente deseo por conquistar la ciudad, se limita a remarcar crípticamente que “el pináculo occidental es la clave de los sin-clan” mientras sigue planeando nuevas incursiones. No cabe duda de que los demás obispos de Tijuana no tienen ningún problema con tal entusiasmo… especialmente cuando no está dirigido a escalar posiciones en la jerarquía de la Espada de Caín.

Pocos dudan del hecho de que Cicatriz esconde muchos secretos oscuros. La Inquisición del Sabbat ya ha tenido excusa para investigarle en varias ocasiones, si bien siempre ha salido incólume. Aunque en la actualidad es un formidable comandante de la ideología y la moral de la secta, no está libre de un cierto presagio de infortunio. Unos cuantos eruditos Nodistas han tenido el placer de discutir con él acerca de su pasión (Gehena), e invariablemente, todos ha salido con la impresión de que sabe más de lo que dice. Si tiene razón, si sus interpretaciones de las escrituras Nodistas y del antiguo maya son correctas, incluso puede ser que sepa algo que otros vampiros no saben… el cuándo.

Imagen: Cicatriz tiene una enorme joroba detrás de su hombro izquierdo. Aunque le confiere una postura retorcida, esto no perjudica en absoluto ni su capacidad de caminar ni su fuerza. Su cara está salpicada de un material escabroso y escamoso, si bien sus intensos ojos marrones brillan despejados desde unas profundas cuencas. Su boca sin labios está desgarrada y retorcida por dientes afilados como cuchillas que sobresalen en todas direcciones. No tiene pelo adornando su cabeza, en su lugar, un par de crestas óseas recorren su cráneo hasta el nacimiento del cuello. Sus manos tienen dos pulgares. Los dedos adicionales nacen directamente debajo de los normales, y sus dígitos carecen de uñas.

Sugerencias de Interpretación: Hubo un tiempo en el que no eras más que un punk, una bestia. Ahora eres algo mejor que eso: eres un verdadero monstruo, y uno que piensa, además. Te has sobrepuesto a la adversidad y te has abierto camino hasta tu puesto de prominencia mediante diablerie, pero nada puede hacerte olvidar lo que aprendiste en aquellas selvas de Sudamérica. Sabes que la Cruzada del Sabbat es completamente justa y necesaria, y que el final de los tiempos está aquí. No puedes revelar demasiadas cosas: si los demás vampiros supieran lo que has descubierto los Antiguos lo sabrían y cambiarían sus planes. Estás corriendo contra el reloj, y necesitas California para poder controlar uno de los ejes fundamentales de la Gehena: el advenimiento del Pueblo Demonio, los Catayanos, que cada vez tienen mayor presencia en la Costa Oeste. Si puedes lograr eso, podrás adaptar las profecías a tu medida del tiempo, y estarás preparado cuando todo se venga abajo. Todo lo demás es trivial.

Clan: antitribu Nosferatu
Sire: Humo
Naturaleza: Superviviente
Conducta: Sádico
Generación: 9ª
Abrazo: 1944
Edad Aparente: Indeterminada
Físicas: Fuerza 2, Destreza 2, Resistencia 4
Sociales: Carisma 2, Manipulación 3, Apariencia 0
Mentales: Percepción 4, Inteligencia 4, Astucia 3
Talentos: Alerta 3, Esquivar 4, Intimidación 3, Pelea 3, Subterfugio 4
Técnicas: Armas C.C. 2, Armas de Fuego 2, Conducir 1, Pericias 2, Sigilo 2, Supervivencia 5, Trato con Animales 1
Conocimientos: Academicismo 1, Ciencias 1, Lingüística (inglés, maya) 2, Ocultismo 5, Política 3
Disciplinas: Animalismo 3, Fortaleza 1, Nigromancia 1, Ofuscación 2, Potencia 3
Trasfondos: Contactos 3, Influencia 1, Posición en el Sabbat 3, Recursos 2, Rituales 4
Virtudes: Convicción 3, Instintos 4, Coraje 4
Moralidad: Senda de Caín 6
Trastornos Mentales: Glotonería
Fuerza de Voluntad: 7