Contemplaestrellas

Recientemente escindidos de la Nación Garou, los Contemplaestrellas se cuentan entre los más sabios de los Garou. En los tiempos finales se han retirado al este para recomponer sus filas antes del Apocalipsis.

Klaital Cazaestrellas volvió de los confines del mundo con una visión de armonía, palabras de sabiduría y respuestas a muchas preguntas. En los días del Impergium, él (o ella; las leyendas no coinciden) cayó en la desesperación. El Wyrm había capturado a los nobles Garou; el odio ulceraba su corazón y llovía sangre sobre la tierra. Klaital encontró las semillas de la sabiduría en una estrella dentro de sí mismo, pero muchos Garou se negaron a escuchar.

Los pocos que accedieron abandonaron a sus semejantes y siguieron el camino de Klaital, una senda hacia el equilibrio dentro de uno mismo, estos Garou, conocidos como Contemplaestrellas, siguen prefiriendo la soledad, pero recuerdan su cometido y su voto ante Gaia. Por ello vagan por el mundo, llevando su verdad, pero sabiendo que nadie les escuchará.

Los Contemplaestrellas son filósofos, buscadores de enigmas y solucionadores de adivinanzas Su tótem, Quimera, se llama “La Dama de Muchas Caras” y “El Espejo Sombreado”. Ningún otro hombre lobo, ni siquiera los Hijos de Gaia, tienen tanto control sobre su Rabia y su Bestia interior. Al dejar de lado los intereses pasajeros como la venganza, la tradición y las posesiones materiales, los Contemplaestrellas ha cultivado una serenidad desconocida para los demás Garou. Dentro de su gozo, ellos y la creación se convierten en uno solo. Irónicamente, al centrarse, también se han apartado de lo que los Garou deberían ser. La tribu es terriblemente pequeña: se cree que existen menos de 500, y muchos de esto son conversos de otras tribus. Aunque han entrado en un esta superior, han perdido un lazo vital con sus antepasados. Al abandonar a la manada han abandonado al lobo interior.

De todas maneras, la tribu ha perfeccionado nuevos caminos hacia la armonía y la conciencia. Sus Dones adaptan el cuerpo y el espíritu a la adversidad. Su arte marcial, el Kailindo, domina las cinco formas y la Rabia dentro de un estilo de lucha elegante y eficaz. Los Contemplaestrellas nunca dejan de sopesar el equilibrio entre la mente y la Bestia, entre la búsqueda de paz y la necesidad de guerra. Rehuyen las trampas de la civilización y les desagradan los hijos de la ciudad, los Moradores del Cristal y los Roehuesos, porque son esclavos de la carne. Sin embargo, han dejado huella en otros Garou con sus razonamientos y ejemplos. Lo que los Hijos de Gaia consiguen con su activismo exterior, los Contemplaestrellas lo consiguen mediante la introspección.

Este camino interior hacia la armonía no ha debilitado la capacidad para el combate de los Contemplaestrellas; son buscadores idealistas, no soñadores pacifistas. Cuando hay que combatir, luchan con valor y maestría. Pero los Contemplaestrellas no buscan la guerra por la guerra, como la Camada de Fenris; simplemente la aceptan como una realidad de la vida. Si un enemigo parece recuperable, los Contemplaestrellas tratarán en todo momento de someterlo sin dañarlo de forma permanente. Si se enfrentan a un esbirro del Wyrm o a algún otro enemigo malvado, borrarán la plaga del rostro de Gaia.
Hay poco orden formal en la tribu; se concede respeto a todos en general, aunque la palabra de los ancianos sigue teniendo mucho peso. Algunos Contemplaestrellas se reúnen en enclaves colectivos o monasterios en nombre de alguna filosofía común, aunque estas asociaciones sue len ser muy temporales.

Los Contemplaestrellas tienden a trabajar solos, uniéndose a las manadas para impartir su sabiduría y marchándose cuando la tarea ha finalizado. Aunque puede que sus compañeros de manada no le escuchen, un Contemplaestrellas normal les seguirá exhortando a buscar las verdades profundas dentro de sí mismos y el esplendor inefable de la Madre.

Aunque siempre han pertenecido a la nación Garou, la reciente pérdida del túmulo de Shilgalu del Tíbet, el más poderoso de los que la tribu tenía en su poder (que no eran muchos), los ha hecho reflexionar, y juntos han tomado la decisión de abandonarla y regresar a sus tierras ancestrales y más puras en el este (sobre todo el Tíbet y la India).

Tótem tribal: Quimera.

Fuerza de Voluntad inicial: 5.

Trasfondos: los Contemplaestrellas no pueden comprar Aliados, Fetiches ni Recursos.

Dones iniciales: Equilibrio, Sentir al Wyrm.

Descripción física: muchos Contemplaestrellas son de la etnia del Lejano Oriente. Sin embargo, algunos tienen origen europeo o africano. El color del pelo de los agraciados Contemplaestrellas va del gris a rayas al negro puro, aunque muchos tienen un pelaje de un tono más claro. La mayoría de ellos son esbeltos y casi todos irradian un aura tangible de serenidad.

Territorio: los Contemplaestrellas prefieren la periferia del mundo conocido y vagan de un lugar a otro buscando verdades mayores y extendiendo la sabiduría. Muchos provienen de Extremo Oriente, pero viajan a todas partes.

Protectorado: los que se esfuerzan por la iluminación y la conciencia son los preferidos por esta tribu. A menúdo, los Contemplaestrellas se aparean con marginados y vagabundos que se adentran en las profundidades del bosque. Aunque tienen cuidado con la gente a la que enseñan, estos Garou a menudo comparten su visión con los humanos que lo merezcan.

Cita: “Para enfrentarse al Wyrm exterior, uno debe enfrentarse al Wyrm interior”.

La vista desde fuera:

Camada Fenrir- Abandonar la Nación Garou en estos tiempos es una opción tan valida como la del suicidio. Ni siquiera la tribu más fuerte podrá sobrevivir al Apocalipsis por sí sola. ¡Mucho menos la de los Contemplaestrellas!

Caminantes Silenciosos- Estando en un mundo tan grnade, ¿por qué miran siempre hacia su interior? Ah, bueno, ellos siguen su camino y yo el mío.

Colmillos Plateados- Eran sabios consejeros, aunque demasiado etéreos. Es una lástima que optaran por seguir un camino tan insubordinado.

Fianna- Demasiado sabios para unos simples mortales como nosotros. Problablemente serán más felices viviendo en las cimas de las montañas.

Furias Negras- Confié en los Contemplaestrellas para que me cubrieran las espaldas. ¿Acaso no merecemos nosotras la misma confianza? Ellos se lo pierden.

Garras Rojas- Están bien que se fueran. No queda nada instintivo en ellos, sólo saben pensar, pensar y pensar.

Hijos de Gaia- Una profunda pérdida. Nos ayudaron a poner fin al Impergium; ahora necesitamos su sabiduría más que nunca.

Moradores de Cristal- Solía estar convencido de que tenían mucho que ofrecer, pero ahora me pregunto si padecen una obsoleta planeada.

Roehuesos- Sí, sí. Puerta, patada, aire… y eso es todo.

Señores de la Sombra- ¿Necesitais más razones que la deserción de los Contemplaestrellas para no confiar demasiado en los miembros de otras tribus?

Uktena- Nos hubiera resultado sencillo ser como los Contemplaestrellas… pero tenemos que permanecer al lado de nuestros hermanos. Los Contemplaestrellas también tienen familia aquí, pero no creo que lo sepan.

Wendigo- Hay mucha sabiduría en los Contemplaestrellas. Podemos confiar en ellos, aunque no siempre les comprendamos. Espero que su decisión sea correcta.