Disciplina – Deimos

Las Lamías comparten la obsesión de los Capadocios con el mundo del más allá, aunque la manifiestan de forma distinta a estos eruditos. Esta Disciplina representa su devoción por la tanatología mediante los auspicios de la Madre Oscura Lilith.

1 – Susurros del Alma

La Lamía puede susurrar uno de los nombres secretos de Lilith el oído de su víctima, que a partir de ese momento es acosada por pesadillas y espantosos pensamientos acerca de su destino durante las horas de vigilia.

Sistema: La Lamía debe susurrar el nombre (sólo, puede afectar a un enemigo a la vez). La víctima tiene que pasar una tirada de Fuerza de Voluntad ( dificultad 8 ) o sufrir horribles visiones y pesadillas un día y una noche por cada punto de Percepción de la Lamía. Mientras duren los efectos, la víctima restará 1 a todas sus Reservas de Dados.

2 – El Beso de la Madre Oscura

Gracias a sus estudios de la muerte, la Lamía es capaz de invocar una fuerza entrópica que absorbe la vida. Es posible transmitirla a través de un mordisco, matando a los enemigos con notable presteza.

Sistema: La Lamía expectora un Punto de Sangre, con el que cubre sus labios, haciendo de su mordedura un ataque todavía más letal. La víctima sufre el doble del daño habitual (y es agravado).

3 – Icor

Las Lamías suelen usar cadáveres como objetos de estudio y veneración, lo que les ha permitido adquirir conocimientos sobre la anatomía Cainita. Una Lamía con este nivel de Deimos es capaz de transformar uno de sus cuatro humores corporales en una repulsiva sustancia.

Sistema: Gastando dos Puntos de Sangre, la Lamía puede segregar una versión corrupta de uno de sus cuatro humores corporales: flemático, melancólico, bilioso o sanguíneo. Este icor se mezcla en la bebida de la víctima o se utiliza como agente de contacto (basta con el contacto con la piel: no es necesario que el icor alcance la corriente sanguínea). La víctima debe pasar una tirada de Resistencia a dificultad 8 para evitar los efectos. Sólo puede segregarse un tipo de icor por escena, y los Puntos de Sangre gastados no proporcionan más que una dosis. Los tipos de icor son:

  • Flemático: Induce a la somnolencia; resta 2 a las Reservas de Dados de la víctima por el resto de la escena.
  • Melancólico: Induce visiones de muerte; la víctima es incapaz de usar su Fuerza de Voluntad por el resto de la escena.
  • Sanguíneo: Provoca hemorragias excesivas; cualquier herida de corte, tajo o punción empieza a suputar, haciendo que la víctima pierda un Nivel de Salud adicional al turno siguiente.
  • Bilioso: Toxina letal; la víctima sufre tantos niveles de daño (normal) como puntos tiene el vampiro en Resistencia. Es posible absorber el daño.

4 – Desgarra el Manto

Mediante el prohibido estudio de los cadáveres, la Lamía alcanza la comprensión de su propio estado no muerto. Bebiendo la sangre de un cadáver frío, puede transformas místicamente sus propios humores y adquirir poderes relacionados con la muerte.

Sistema: La Lamía debe beber al menos cinco Puntos de Sangre de un cadáver ya frío, gastándolos durante el acto de invocación de este poder. El jugador puede sumar dos dados a todas las tiradas de absorción de daño e ignorar por completo las penalizaciones por heridas durante el resto de la escena. La Lamía puede atisbar en las Tierras de las Sombras pasando una tirada de Percepción + Ocultismo (a dificultad variable: 6 en un lugar embrujado, , 8 habitualmente, 10 si se trata de una zona santificada). Por último, el vampiro adquiere la facultad de percibir la salud relativa de los seres a los que observa (si están heridos o enfermos y de cuánta gravedad; si sufren dolencias místicas… etc).

5 – Halito Negro

La Lamía puede exhalar el leteo hedor de la tumba sobre sus víctimas, que quedan abrumadas por la desesperanza y la depresión.

Sistema: El personaje debe gastar dos puntos de Fuerza de Voluntad y pasar una tirada de Resistencia + Tiro con Arco ( dificultad 7 ). Es posible esquivar la nube de aliento. Los mortales (incluyendo a Lupinos y magos) atrapados por el Hálito Negro quedan abrumados instantáneamente por un poderoso impulso de muerte: a menos que consigan más éxitos en una tirada de Fuerza de Voluntad ( dificultad 8 ) que la Lamía en su tirada de ataque, cometen suicidio inmediatamente, de la forma más expeditivo posible. Aun teniendo éxito en la tirada, la víctima fantasea con la muerte, restando 2 a todas sus Reservas de Dados por el resto de la escena. El Hálito Negro afecta de forma distinta a los vampiros. El Cainita atrapado por el aliento de la Lamía hace también la tirada de Fuerza de Voluntad, pero si falla, se sumerge en el letargo durante un período que depende de su puntuación de Vía (ver página 243 del manual básico). Es muy probable que un vampiro sea presa de sentimientos morbosos, por lo que se les aplica también la penalización a las Reservas de Dados.

6 – Las Invocaciones de Lilith

La sangre de la Lamía puede olerse en el mundo de los muertos. Escupiendo sangre sobre su blanco, el personaje pone una “marca” sobre él, haciendo que los Espectros (wraiths malévolos) se ceben en la víctima. También es posible usar la sangre de forma más ritualista para invocar a Espectros, aunque este poder no ofrece control sobre los Espectros llamados.

Sistema: El personaje gasta tres Puntos de Sangre escupiendo sobre la víctima (Destreza + Tiro con Arco a dificultad 7). La sangre puede lavarse, pero la mancha mística permanece por el resto de la escena, a lo largo de la cual llegarán los Espectros. Puedes encontrar sus características en Wraith El Olvido y Reflejo oscuro: Espectros.

Si no tienes estos libros, puedes consultar el Capítulo Nueve de Vampiro: Edad Oscura.

Ricardo Blanch

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

2 comentarios:

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