Dharmas – La Canción de la Sombra –

El aprendizaje parece ser la única pasión de estas criaturas. Por lo demás, las Flores de Hueso parecen distantes y precisas. Todo hecho debe ser diseccionado hasta dar con su significado, y cada acontecimiento se convierte en un símbolo de algo mucho mayor. Esta curiosidad les lleva hasta la compañía de otros shen, con los que actúan como embajadores, místicos y guardianes del saber.

LA CANCIÓN DE LA SOMBRA

VIRTUD: YIN

Con un arete guié al viento
Con un látigo le hice sonreír.
El polvo que se alzó olía a flores de loto.
Lloré y lo hice arder.
-La Joya de Medianoche

Está la vida, está la muerte y está el puente entre las dos.

Xue reconoció esta verdad cuando sedujo a un fantasma de los bosques de Hing Fan. Para estar con ella entró en el Mundo Yin, pero no fue bienvenido; el Dragón de Ébano le lanzó su aliento y Xue se convirtió en polvo.

“¿Flotarías en el aire por mí durante toda la eternidad y un día?”, preguntó el Dragón.
“Sí, sí con ello estuviera más cerca de mi amor”, respondió Xue.

“Aquí no hay lugar para el amor”, se burló la criatura. El bufido hizo que el polvo se levantara. Xue quedó disperso en las cinco direcciones y se posó como una fina ceniza. Tras el Dragón aguardaba la amante de Xue, sus ojos fríos como piedras. El fantasma no hizo el menor movimiento. Una única lágrima cayó de su mejilla hasta el polvo en el suelo, y en ese mismo punto Xue se reformó completamente y el dragón fue iluminado.

La Joya de Medianoche (un importante sutra Dhármico del que procede el nombre “Flores de Hueso”) compara el reino de los espíritus con una brillante telaraña, y el de los vivos con el rocío en sus hebras. Recorriendo la red como arañas, los seguidores de la Canción de la Sombra prueban estas gotas, tiran de los hilos y en ocasiones se alimentan de las moscas descuidadas. Como el Dragón, las llamadas “Flores de Hueso” aprenden de la canción de la mortalidad. Coronadas por el polvo de la muerte y el viento de la vida, bailan lentamente al ritmo de ambos. Como las hojas de otoño, estos Kuei-jin planean entre el Reino de Jade y el mundo de los vivos. Por el camino consuelan a los dolientes, guían a los fantasmas y castigan a los mortales irrespetuosos. En el Reino Medio estos tres siempre sobran.

Conscientes de su inmortalidad, los Kuei-jin comparten el ansia del descubrimiento. De bibliotecas y medios de comunicación reúnen historias sobre el mundo de los vivos; de los espíritus obtienen recuerdos y noticias. Para unirlos, los vampiros anotan sus conocimientos en obras de arte de la erudición. El Segundo Aliento estimula su curiosidad, y el hambre por aprender rivaliza con la de consumir.

El aprendizaje parece ser la única pasión de estas criaturas. Por lo demás, las Flores de Hueso parecen distantes y precisas. Todo hecho debe ser diseccionado hasta dar con su significado, y cada acontecimiento se convierte en un símbolo de algo mucho mayor. Esta curiosidad les lleva hasta la compañía de otros shen, con los que actúan como embajadores, místicos y guardianes del saber. Con su talento para los enigmas, estos vampiros comprenden también las sendas del espíritu. Un anciano puede ser un excelente guía tanto para el Mundo Yomi como para el del Yin. Durante su instrucción, las Flores de Hueso visitan ambos.

En vida solían ser melancólicos. No sorprende que muchos se suicidaran, ignoraran a sus familias o que nunca llegaran a casarse. El arte o la academia tomaron el lugar del amor, y eran almas que solían morir sin haber conocido la plenitud. Al regresar, estos Kuei-jin sienten tanto añoranza como vacuidad. La Reina Escarlata les llama desde las brumas de la muerte; el viento roba sus palabras, pero la sensación permanece. Quizá las Flores de Hueso encuentren sus Cien Nubes en el abrazo de la Reina, en el descubrimiento del amor que han estado evitando durante tanto tiempo.

Entrenamiento: seguir el legado de Xue exige un cierto alejamiento. Para permanecer en el umbral entre la vida y la muerte hay que inmunizarse contra los tormentos de ambas. Sin embargo, para alzarse del polvo también hay que sentir las lágrimas de las cosas vivas. Algunos vampiros toman estas palabras de forma literal, mientras otros tratan de superar el frío vacío. Los mandarines del Dharma de la Canción de la Sombra fomentan el aprendizaje y la meditación. Todas las lecciones llegan como términos simbólicos, de modo que el discípulo tiene que averiguar su significado. Casi todas las Flores de Hueso prefieren estar solas, pero se reúnen en grupos para crear grandes obras de arte. Estas interpretaciones suelen consistir en ritos elaborados, música enigmática y bailes elegantes. Mediante estas obras los vampiros tratan de capturar su comprensión y transmitirla. No sorprende que sean muy pocos los que las comprendan, pero las Flores de Hueso no dejan de intentarlo.

Debilidad: las Flores de Hueso son frías y desapasionadas, fluyendo por la oscuridad como cometas silenciosas. Blancas como cadáveres, con la piel pegada a los huesos, parecen frágiles, femeninas. Los vientos de la muerte roban sus voces, por lo que hablan en meros susurros. En sus rostros y su mirada perdida hay algo al tiempo aborrecible y bello, y nunca parecen preocuparse por lo que sucede. La canción de las sombras ahoga las preocupaciones mortales.

Aunque muchos vampiros (y algunos humanos) encuentran esta música hipnótica, otros se horrorizan. Casi todos los hengeyokai tiemblan cuando una Flor de Hueso se acerca a ellos. Los mortales suelen hacer dos cosas: huir gritando aterrorizados o caer perdidamente enamorados. Al vampiro no parece importarle ni una cosa ni la otra.

Por muy románticas que puedan parecer, las Flores de Hueso son conocidas por su fría crueldad. La familiaridad con los Infiernos y la naturaleza fugaz de la creación les hace insensibles al sufrimiento de todo tipo. Mientras los Tigres-Diablo aprenden mediante el dolor, las Flores lo ignoran. Como todas las cosas, la agonía es breve y, por tanto, irrelevante.

Augurios propicios y símbolos: huesos, fuentes de agua fría, hojas otoñales, máscaras de teatro, brisas heladas, plantas marchitas, flores muertas, funerales

Afiliaciones: metal, el color negro, el número 4 y la dirección oeste

Conceptos: sacerdote, artista, archivista, detective, sabio errante, necrófilo, aficionado a los cementerios, embajador para otros shen

PRINCIPIOS
1: Báñate en el aliento del Dragón de Ébano, pero aférrate a la lagrima de la Reina Escarlata.
2: Contempla el pilar de la familia y protégelo contra los vándalos y los ladrones.
3: Besa a los espíritus en sus casas y a los fantasmas en sus sudarios. Todos ellos están solos y ansían el toque curativo.
4: Reúne lo que puedas de las hojas caídas del conocimiento.
5: Prensa a verdad como el papel delicado y escribe en ella las visiones que has tenido.
6: Entrega libremente tu saber, pero envuélvelo como un regalo precioso.
7: Mira más allá de lo evidente y discierne el significado más profundo.
8: Consuela al doliente y recuérdale que debe respetar a los muertos.

SENDAS RIVALES
El Tigre-Diablo: ahogarse en sangre no responderá a sus preguntas.
La Grulla Resplandeciente: fríos como el hielo, duros como el hierro y frágiles como el cristal.
Los Mil Susurros: ensordecidos por todas las voces, no puedes oír la que te esta guiando.
El Dragón Asesino: baila conmigo, hermanito, pero cuídate del borde del pozo.
Vástagos: ¿Hablas de la muerte? Por favor, déjame mostrártela…