Edgar Allan Poe

Es Edgar Allan Poe un maestro del género de terror. Sus relatos cortos que se cuentan por docenas son tan sumamente excepcionales que no solo los amantes del género suelen tenerlos como libros de cabecera, sino que hasta el menos aficionado habrá oído hablar de ellos o incluso los habrá visto tanto en la pequeña o gran pantalla. Los cuentos de Poe han sido llevados al cine una y otra vez y aunque quizás crean que no conocen ninguna de sus historias, seguramente más de una historia vista en televisión tiene su origen en un relato de Poe.

Edgar Allan Poe, escritor estadounidense, nació en Boston el 19 de enero de 1809. Sus padres murieron siendo pequeño y fue criado por John Allan, un hombre de negocios rico de Richmond (Virginia).
Comenzó su escuela en Inglaterra, luego regresó con sus padres adoptivos a EEUU donde continuó sus estudios y asistió a la universidad de Virginia durante un año, pero en 1827 Allan se negó a pagarle sus estudios, contrariado por la afición del joven Edgar a la bebida y al juego; y lo obligó a trabajar. Poe abandonó su trabajo y viajó a Boston donde publicó anónimamente su primer libro, Tamerlán y otros poemas (1827). En 1829 apareció su segundo libro de poemas, Al Aaraf; posteriormente Poemas (1831). En 1832, su cuento ‘Manuscrito encontrado en una botella’ fue premiado en un concurso.

Contrae matrimonio con su prima Virginia Clemm en 1836. En los meses posteriores, varios cuentos de su autoría fueron apareciendo en distintos medios locales y compilados luego en el libro que tituló “Cuentos de lo grotesco y lo arabesco”. Pero el éxito y el reconocimiento seguían si aparecer. Tuvo que esperar hasta 1845 cuando publicó “El Cuervo y otros poemas”.

Es conocido como el primer maestro del relato corto, en especial el terror y misterio, se dice que inventó el género policiaco; lo haya inventado o no, lo que si es verdad es que se destacó ampliamente en él.
Muy destacados en este género son “El escarabajo de oro” (1843), “Los crímenes de la calle Morgue” (1841) donde ocurren unos crímenes aparentemente sin ninguna lógica; pero se descubre al final que era un orangután escapado que los cometía.

Otros cuentos muy famosos son “El gato negro”, de narración espeluznante y desgarradora, “La casa de los Usher”, “El barril de amontillado”, historia de venganza.

En poesía, fue autor de composiciones de extraordinaria musicalidad, como “Las campanas” y “Annabel Lee”, que hicieron casi imposible su traducción a otros idiomas, a no ser en prosa. La más popular de todas ellas, es “El cuervo”, un poema narrativo en el que se cuenta la llegada de un cuervo a la estancia de un hombre solitario, una noche de tormenta, y que a las atribuladas preguntas del personaje sobre el destino y su amada muerta responde con el latiguillo “never more” (nunca más).

Su esposa había muerto en 1847 a causa de la tuberculosis dejándole sumido en la desesperación. Cuando se encontraba en Baltimore el 7 de octubre de 1849, haciendo una gira de conferencias, se lo encontró una madrugada de octubre, tirado en medio de la calle, agonizando. Llevado a un hospital de caridad, sin ni siquiera saber de quién se trataba, fallece dos días después.

Poe estaba también fascinado por la criptografía. Uno de sus libros “El escarabajo de oro” se centra el descifrar un mensaje que indica el paradero de un tesoro pirata. En sus poemas se dice, hay también mensajes ocultos.

En una serie de artículos que empezó a publicar en la revista Alexander’s Weekly Messenger en diciembre de 1839, desafió a sus lectores para que le enviaran criptogramas. Él los descifraría. En los seis meses siguientes publicó la solución a los criptogramas recibidos y comentó sus puntos de vista sobre la criptografía. En mayo de 1840 Poe dejó de escribir en el Messenger, pero al año siguiente publicó en el “Graham’s Magazine” un artículo titulado “A Few Words on Secret Writing” En este artículo y en los que le siguieron afirmaba que había descifrado los aproximadamente cien criptogramas recibidos en el Messenger.
Resulta fundamental establecer una distinción entre el horror y lo fantástico, teniendo en cuenta que en la mayoría de los cuentos de Poe se presentan hechos desagradables que tienen como base el tema de la historia. Uno de los tópicos más recurrentes de sus cuentos es el entierro de personas todavía vivas, punto de partida de obras como: “El barril de amontillado”, “El entierro prematuro” o “La caída de la casa de Usher”; seguido del tema de la tortura (El pozo y el péndulo). Pero, aunque estas narraciones parezcan insólitas, no presentan ningún elemento sobrenatural, presente en otros cuentos como Manuscrito hallado en una botella, Morella y Ligeia. Estos últimos se centran en una temática similar, la de la reencarnación, y utilizan una atmósfera creíble para presentar unos hechos contrarios a las leyes físicas naturales.

Para ser justos con el miedo que brota de cada página de los relatos de terror de Poe, deberíamos haberlos mencionarlos todos. Pero cualquiera de ellos es capaz de ponerle los pelos de punta y de erizarle la piel al lector más curtido.