El Espíritu de Navras

En esta oportunidad queria compartir con todos nuestros visitantes este excelente foro de interpretacion donde podran jugar por medio de foro una partida del antiguo Vampiro Edad Oscura. A continuacion les dejo informacion de la partrida para el deleite de todos uds.

La Anciana Gangrel de Foltalan, una ciudad ficticia que hace frontera entre Hungría y Rumanía, en los albores del Siglo XII, tomada por Diosa durante mucho tiempo, descubre a uno de sus antíguos “adoradores” casi muerto, con las piernas aplastadas y parcialmente reventado por dentro. Narra que un Dragón ha arrasado su aldea y que sólo él ha podido escapar, para poner en aviso a su “Diosa”.

Pero los Dragones no existen, asi que… ¿Qué, o quién, ha podido atacar a toda una aldea, masacrarla, y hacer creer a sus habitantes que era un Dragón?. Si quieres desentrañar el misterio tras este interesante principio de trama, aventúrate con nosotros en este foro Interpretativo, lleno de coherencia, seriedad y buenas interpretaciones.

Sólo debes entrar a:  http://el-espiritu-denavras.foroactivo.com/ y comprobarlo por ti mismo. Por probar no pierdes nada, ¿verdad?. ¿O es que no te atreves?

Extraído de un documento aportado por los Nosferatu.

“Según he podido constatar, mediante información adquirida a través de Cainitas foráneos, el primer asentamiento conocido en la zona de la actual Foltalan data de finales del siglo IX, donde las tropas Magiares se disponían a invadir las tierras Transilvanas. Los exploradores encontraron un angosto pero sutil paso a través de los Cárpatos por donde se podría introducir fácilmente un grueso del ejército en pequeñas tropas. El movimiento duraría algunos meses, con lo cual las tribus magiares decidieron asentarse ahí para instalar un puesto de avanzadilla y así proveer de suministros al ejército.

Pero no fue tan fácil.

Los ataques relámpago de un ejército tan invisible, como feroz, eran constantes, con lo cual se decidió fortificar ese recinto para dotar de más seguridad la avanzadilla. Los generales magiares comprobaron que esa brecha en la zona, estaba siendo de mucha utilidad en el frente transilvano, con lo cual era de una importancia táctica enorme el mantenimiento de esa posición.

El resultado fue bueno, pero no el esperado. Las incursiones cesaron, pero el asentamiento estaba sitiado, literalmente, por esas fuerzas misteriosas. No se podía cazar en el bosque, ni tampoco cortar leña: numerosos aldeanos eran asesinados y salvajemente mutilados mientras intentaban proveer a sus familias de alimento, cobijo, o leña.

Un jefe de tribu Magiar, Atulfo, tomó las riendas del asentamiento y se dispuso a formar algo más a largo plazo. Reclutó muchos soldados y aún más mercenarios para limpiar una zona amplia de terreno y así se empezó a construír la primera fortaleza de piedra (lo que parece ser la zona delimitada por el muro interior de la actual Foltalan) menos de un año después de aquel primer asentamiento.

Para dominar aquel terreno, Atulfo ordenó levantar una gran torre, de unos 40 metros de altura (¡qué proeza arquitectónica!) donde ubicaría sus aposentos, cual Torre del Homenaje de un gran castillo.

Los años pasaban y las muertes disminuían, pues Atulfo encontró una zona, al otro lado del camino que llevaba a Constantinopla por una de las rutas comerciales y que íba paralela a las montañas que atravesaba el famoso paso angosto, donde era algo más seguro construir granjas y extraer leña. Lo que surgió como una avanzadilla de las tropas, poco a poco tomaba forma como algo más permanente. Atulfo empezó, entonces, a llamar a ese asentamiento “Foltalan” (sin mancha, en Húngaro) pues la mancha de las criaturas salvajes que diezmaban, tiempo atrás, a las tropas y aldeanos residentes, parecían ceder ante las eficientes tropas reclutadas y/o contratadas por Atulfo.

Unos pocos años después (según he conseguido constatar, de manera fehaciente por escritos encontrados al respecto, en el año 1003) la muralla de Foltalan había sido acabada. La seguridad adquirida por la ciudad, permitió que un grupo de soldados, liderados por un general llamado Ulgakila, consiguiese reforzar las tropas magiares que derrotaron a un Señor de Transilvania, Gyula. Esa fue la primera victoria importante de las tropas magiares en Rumanía, y el inicio de su actual conquista.

Ulgakila, tal y como he podido averiguar, perteneció a la Estirpe. Miembro de los Lasombra, se creó una gran fama en Foltalan a raíz de su intervención en esa victoria. Una vez de regreso en la recién creada ciudad, sus habitantes le agasajaron con presentes, le honraron con multitud de homenajes e incluso le perpetuaron con la talla de una estatua en su honor, que aún se erige en la plaza central de Foltalan. Al parecer, Ulgakila fue discreto durante su estancia y no se expuso en ningún momento su naturaleza vampirica. A la muerte de Atulfo, Ulgakila se convirtió en el Regente de Foltalan. Pero no le duró mucho.

A medida que las tropas magiares se internaban en Rumanía, a través de Transilvania, el paso se fue haciendo más y más inseguro. Cada vez con mayor frecuencia, los envíos de suministros a las tropas se veían asaltados por esos seres salvajes y misteriosos que no dejaban nada vivo a su paso. Fue a raíz de esa época cuando el paso se empezó a llamar “Torok Ordog” (en húngaro: garganta del Diablo) y la Región donde se asentaba Foltalan se llamó Otthon (en Húngaro: Patria, u Hogar) ya que era considerada el primer área relativamente segura que había tras atravesar los Cárpatos, con lo cual se decía, tras conseguirlo, que “ya estaban en casa”.

A pesar de perder su valor táctico, Foltalan seguía creciendo en cuanto a población. Pronto Ulgakila se vió forzado a construir una segunda muralla, exterior, para poder dar cabida a toda la población que veía necesidad de residir bajo su protección. Muchos viajeros de la ruta de comercio buscaban descanso ahí, asi que las demandas de seguridad crecían. Unos pocos años después (aproximadamente en el 1010) la Ciudad de Foltalan terminó la construcción de la muralla exterior, y su Torre.

Ulgakila era consciente de que su Status no podría sostenerse durante mucho tiempo, antes de que los aldeanos notasen su falta de envejecimiento, asi que decidió hacer partícipe al Sacerdote de Foltalan de su condición, no sin antes someter a éste a un profundo vínculo de Sangre. Le ordenó, mediante este, que transmitiera los conocimientos que él le daría a los futuros Sacerdotes, así como que se asegurase de escoger bien a su sucesor, ya que debería guardar el secreto de la existencia Vampirica y proporcionarle a él, o a algún otro vampiro, ayuda en algún momento de necesidad verdadera. Una vez conseguido eso, Ulgakila se dispuso a desenmascarar a las criaturas misteriosas que tantos problemas le habían creado.

Usando su fabuloso poder, consiguió derrotar en combate a una manada de estas bestias y llevarlas en un carro ante la presencia de los aldeanos. Desgraciadamente, sufrió demasiadas heridas y cayó en Letargo. Fue el Sacerdote quien enterró a Ulgakila en la Cripta de la Catedral que aún se construía, asegurándose de que su tumba fuera de las primeras estancias en ser terminada y asegurada convenientemente. Fue gracias a Ulgakila como se supo de la verdadera naturaleza de las criaturas que acechaban en los bosques que rodeaban Foltalan: Licántropos. Rápidamente se nombró un nuevo regente, que aplicó una severa serie de normas y Leyes que restringían lo máximo posible las salidas incontroladas y sin escolta de los aldeanos, así como las incursiones a través del Torok Ordog.

Es muy posible que en esa época se dejase de usar el paso de manera habitual. Y el tiempo pasó, y el puesto de Regente cambió de manos, pero no de Filosofía, y las muertes, aunque disminuídas, resultaban aún aterradoramente frecuentes. Y aconteció que me encontraba de viaje, vagando por Europa en busca de conocimiento e información junto a mi fiel Ghoul cuando, cerca de Transilvania, descubrimos un Monasterio dedicado a San Basilio Magno. Mi Ghoul, tan ávido de conocimientos e información como yo mismo, propuso hacer una parada en el Monasterio para echar un vistazo a los volúmenes que su Biblioteca guardase. A mí me pareció buena idea, asi que le dí permiso para infiltrarse como un peregrino, pedir cobijo e investigar. No muy lejos de allí, encontré una covacha lo suficientemente amplia para pasar allí las horas diúrnas sin peligro y fuera de la vista.

Tras el primer día allí, y con la excusa de ser amante de los paseos nocturnos, mi Ghoul se reunió conmigo exultante y gozoso: la Biblioteca del Monasterio tenía miles y miles de volúmenes al alcance. Era un sueño hecho realidad. Decidimos instalarnos en la zona de manera más prolongada y darle tiempo a mi Ghoul para que entablase amistad con los monjes y que le diesen permiso para acceder a los libros con total libertad. Nos reuniríamos una vez a la semana para reforzar el vínculo entre Ghoul y su Domitor y así informarme periódicamente de lo que él fuese asimilando en sus lecturas. Las primeras semanas fueron lentas, ya que los monjes aún recelaban de él, pero pasado poco más de un mes, mi Ghoul se decidió a formar parte de la congregación y todo fue más rápido.

Al parecer había más de 90.000 volúmenes escritos, lo que convertía la Biblioteca del Monasterio de San Basilio Magno en una de las más importantes de Europa y, quizás, del mundo. Era muy extraño tanto conocimiento en un Monasterio tan poco conocido, asi que mi vena Nosferatu me “obligó” a usar los Dones heredados de Absimiliard para pasar desapercibido e investigar por mi cuenta entre la congregación. No fue difícil dar con el artífice de tal cantidad de conocimiento: entre los monjes del Monasterio se encontraba Bernardino Do Porto, un Toreador de orígen portugués que había encontrado en el recinto monacal una fuente de alimento segura, fiable y… sobre todo, discreta.

Al parecer, Do Porto estaba obsesionado con la Literatura. Alguna vez le observaba quedarse absolutamente anodadado delante de alguna encuadernación durante algunos minutos para, cuando recobraba la compostura, usar la velocidad que la Vitae heredada de Arikel le otorgaba, para hacer copias de los libros que caían en sus manos. ¿Y cómo caían tantos libros en sus manos?. La respuesta me la dio el propio Bernardino: como la ruta comercial a Constantinopla pasaba por las mismísimas puertas del Monasterio y este servía de punto de habituallammiento de multitud de caravanas, todas las que portaban libros desde Egipto a Constantinopla, eran cuidadosamente “extraídos” por él por las noches, mientras sus portadores descansaban.

Luego devolvía los libros a su lugar y nadie se enteraba de lo que pasaba. Él se había asegurado, mediante su facultad para deslumbrar con su mera presencia, de que todos los carreteros que transportaban libros, se detuvieran allí, en los muchos viajes de ida y vuelta que hacían desde Nápoles a Constantinopla, por carretera, para evitar naufragios, ataques de esquifes con banderas enemigas o abordajes piratas. La razón por la que tantos libros se movían desde Egipto hasta Constantinopla nunca le fue revelada a Bernardino, pero teniendo en cuenta que la Biblioteca de Alejandría fue destruída en el Siglo III a.C., Barnardino debía ser un Cainita de mucha edad y, seguramente, poder.

Era un aliado muy interesante. Por mi seguridad y, por supuesto, por la de Bernardino y la de mi propio Ghoul, dejé que él entablase las conversaciones necesarias con el Toreador para sonsacarle toda la información necesaria. Y pasaron varios años, tras los cuales mi Ghoul se había hecho un inventario muy detallado de los volúmenes que allí descansaban. La verdad es que la Biblioteca guardaba mucho material interesante. Bernardino estaba siendo un auténtico Guardián de la Cultura. Lástima que la Humanidad no pudiera saberlo.

Los años se convirtieron en décadas mucho antes de que pudiera prever lo que sucedió. Hace unos 15 años, el Cardenal Jani Zsiga, curioso por la cantidad de muertes que se achacaban al Torok Ordog y a los bosques que rodeaban el siniestro paso, se presentó con un pequeño ejército de casi 200 soldados de la órden de los Caballeros Hospitalarios, para intentar tomar el control de la situación que había llegado a los oídos del Vaticano y que quería acallar por completo.

No podían permitir que un grupo de “demonios” estuviese avasallando a Creyentes con total impunidad. Su Sagrada Misión era purgar el Bosque, proteger a los aldeanos y escoltar a los comerciantes de manera segura hasta llegar a Rumanía, donde otro grupo seguiría la escolta hasta otro punto. Lo que pretendía el Vaticano era asegurar las rutas comerciales desde y hacia el Vaticano (nadie sabía por que, excepto mi Clan y yo) para poder realizar movimiento seguro de los muchos tesoros y oro que las Cruzadas habían conseguido como botín.

Una noche, no habiendo pasado demasiado tiempo desde que llegó el Cardenal, mi Ghoul llegó con lágrimas en los ojos: Bernardino había sido destruído definitivamente por Zsiga. Al parecer poseía una Fe inquebrantable que podía permitirle “sentir” a los Cainitas. Ya había escuchado antes la capacidad que se le otorgaba a la Fe, pero nunca había asistido a una demostración. Sin saberlo y, sobre todo, pensando que había acabado con un “engendro de Satán”, el Cardenal Zsiga había acabado con un Heraldo de Conocimiento tan importante como anónimo. Aquella noche, la Cultura de la Humanidad sufrió una pérdida terrible.

Temiendo que mi Ghoul se hubiese visto comprometido, decidí emigrar a una ciudad bastante próxima, llamada Foltalan. Allí mi Ghoul serviría de informador para saber qué intenciones se movían en la ciudad, así como de quién podría aprovecharme para poder encontrar cobijo y seguridad. Y entonces, tras unos cuantos meses de investigación y sondeo, surgió la idea: formar un sistema de gobierno aparentemente mortal, pero eminentemente Cainita: crear una marioneta al servicio de la Estirpe.

Las tropas que trajo el Cardenal se vieron ampliamente superadas por el potencial de los Licántropos, que en la primera incursión redujo drásticamente su número a casi la mitad y se vió obligado a abandonar la tarea de la purga y centrarse sólamente en la de escolta y patrulla de la ruta comercial principal. Tras esa incursión, los ataques a Foltalan y alrededores se habían intensificado. Ya no se limitaban sólo al bosque, sino que se producían en las granjas y tierras de cultivo e incluso en plena ciudad. La situación era insostenible. No sé si siendo incauto, o simplemente práctico, intenté lo que hasta ese momento, nadie había hecho a la hora de entablar contacto con los Lupinos.

Y me dio resultado. Los detalles de tal conversación, así como su interlocutor, quedarán en el más eswtricto de los Secretos de entre los que los Nosferatu atesoran, pero de aquella reunión surgieron muchas nuevas preguntas, pero a la vez bastantes respuestas a las que ya había. Con una parte de mi plan ya atado, lo siguiente era lo más difícil: enviar a mi Ghoul a proponer una solución al problema tan acuciante que Foltalan vivía: protección a cambio de refugio, alimento y discrección, mucha discrección. Mi ghoul fue un intermediario más que digno que consiguió, tras algunos días de debate, llegar al acuerdo que establecería la actual estructura de gobierno. De esto ya hace algo más de 5 años.

Las matanzas se han reducido al mínimo más aceptable, la seguridad de la ciudad se ha visto reforzada y la Mascarada para evitar ser detectado por el Cardenal u otros mortales, reducida a un nutrido, pero selecto grupo, que saca su tajada de la colaboración y que ni hace preguntas ni divulga secretos. El acuerdo fue tácito: la Estirpe se encargaría de proporcionar protección duradera y eficaz, a cambio de la colaboración de la cúpula de gobierno.

Yo mismo me encargué de hacer correr entre mi Clan los rumores necesarios para que la Estirpe interesada encontrase en Foltalan una ciudad próspera, agradable, tranquila y… sobre todo, SEGURA. Foltalan es mío. Y sólo yo decido sobre su destino. Que así sea.”