EL KHABAR

Todo et mundo tiene su código. La diferencia es que los Assamitas viven por el suyo.
—Godefroy, Justicar Ventrue

Se ha dicho que el khabar es la verdadera fuerza de los Assamitas, lo único que les ha permitido perdurar a siglos de persecución. Algunos lo llaman un código, otros una herejía, otros una manía, pero nadie duda de la feroz unidad del clan y del poder del khabar ligándolos a todos. Las enseñanzas Assamitas presentan al khabar como un castillo guardado por siete torres; si alguna torre cayera, el castillo estaría perdido. Los siete pilares del khabar son los que siguen:

LEALTAD (ASABIYYA)
Se refiere al vínculo de lealtad entre el clan y el individuo. La lealtad al clan es absoluta, y los intereses del clan siempre tienen preferencia sobre los intereses individuales. El clan se ha hecho famoso y temido a lo largo de los siglos porque sus miembros están dispuestos a arriesgarse y a encarar la destrucción para alcanzar los objetivos del grupo. Cada miembro del clan tiene un deber de incuestionable obediencia, avalado por el deber de los líderes Assamitas de mostrarse dignos de su cargo y de situar los intereses del clan por encima de su propia ambición. Incluso el señor sigue siendo un Hijo de Haqim y un sirviente de Alamut.

HERMANDA (IKHWAN)
Al lado del vínculo de la lealtad al clan yace el ikhwan, o hermandad entre todos los miembros. A los Assamitas les está prohibido luchar entre sí en cualquier circunstancia, incluso entre las divisiones clan/ antitribu. Deben ayudarse en todos los aspectos, excepto en un asesinato; esta es una tarea sagrada que debe ser ejecutada en solitario.

HONOR (MURUWA)
Aunque al khalxir se le relaciona a menudo con un código de honor, sólo el concepto de muruwa se refiere directamente al honor personal. El honor del clan viene en primer lugar del Asabiyya, pero se espera de cada Assamita que tenga gran cuidado en respetar su honor personal. La palabra de un Asesino es prácticamente inquebrantable (algo ciertamente raro entre los vampiros), y sólo un idiota o un ignorante insultaría a un Assamita exigiendo un juramento o un contrato escrito. Los contratos de asesinato son absolutamente irrevocables, ya que son contemplados como un deber sagrado con Haqim. Se cuentan muchas historias sobre el hecho de que, una vez acordado, un contrato de asesinato no puede ser roto ni siquiera por el cliente. Del mismo modo, la palabra dada a un Assamita es considerada inquebrantable, y el clan insistirá en ello si es necesario. Los munafiqun pueden engañarse y mentirse unos a otros si así lo desean, pero los Assamita exigen una absoluta fidelidad.

VENGANZA (HADD)
La venganza es un concepto vital para los Assamitas, por el clan en su totalidad y por los camaradas caídos. En muchos aspectos, es la perspectiva de una venganza eventual lo que le da fuerzas al Assamita para continuar y ser fiel al khabar a pesar de la enorme presión. La venganza es el deber de cada individuo y del clan en general. Sólo hay una excepción al deber del hadd: los Assamitas que fueron destruidos durante la ejecución de un contrato (tuviera éxito o no) no son vengados, a no ser que fueran traicionados con información incierta o llevados a su perdición por un contrato falso. Aquéllos traicionados por los munafiqun reciben el título de shahid, y son vengados hasta el mismo límite del poder del dan. Vengar a los shahis es la más sagrada de las hadd.

También parte de esta tradición es la costumbre Assamita que los kafir encuentran más difícil de comprender: el hecho de que un Cainita que se las arregle para vencer a un asesino no vuelva a ser molestado, y se rechacen los futuros contratos contra este individuo. A pesar de su desprecio hacia los munafiqun, los Assamitas honran a un enemigo digno, y una vez comprobado que no toma ninguna represalia contra el clan, no se volverá a iniciar ninguna acción en su contra. Dejado con vida, el otro objetivo seguramente tomará venganza contra los que contrataron al rafiq muerto. No sólo servirá el conflicto resultante para vengar la muerte del rafiq caído, si no que enfrentará a un munafiqun contra otro, sirviendo a la mayor venganza del clan.

SECRETO (TAQQIYA)
El deber del secreto ha arraigado en cada miembro del dan a través de milenios de peligro; en efecto, es una segunda Mascarada dirigida más hacia los Vástagos que hacia el rebaño. Alamut (el verdadero Alamut, se encuentre donde se encuentre en cualquier momento) nunca debe ser encontrado por extranjeros, y éstos nunca deben aprender nada del clan por un Assamita. De hecho, el principio de taqqiya permite al Assamita hacerse pasar por un extranjero en los preliminares de un contrato, algo que estaría normalmente prohibido por la estricta regla del muruwa. Mientras uno se haga pasar por un no Assamita, le está permitido mentir, engañar, robar y matar para mantener la charada y facilitar el cierre del contrato sin comprometer el honor personal.

FE (MUMIN)
El deber de la fe demanda completa e incuestionable devoción al khabar y al sendero dejado por Haqim, incluyendo la Senda de la Sangre. El sistema de creencias Assamitas se describe a lo largo de este capítulo.

COMUNIDAD (UMMA)
La idea de comunidad es vital para la supervivencia Assamita, y está envuelta en los principios de asabiyya y ikhwan, así como en el deber de umma. Este último pide que se sirva al clan humildemente, de acuerdo con las necesidades del grupo y las capacidades de cada uno, y sin referencia a deseos y ambiciones individuales. A causa de esto, los intelectuales, magos y otros especialistas son tan respetados como los guerreros y asesinos. En ocasiones se pide a los miembros que salgan y obtengan habilidades necesarias para el clan, una tarea tan sagrada y honorable como la de ejecutar un asesinato.