Fabrizia Conteraz, Conquistadora

Libertad frente a organización, voluntad frente a rectitud, antiguos frente a neonatos… Todas estas luchas caracterizan a los vampiros del Sabbat, que parecen unidos tan sólo por el odio que sienten hacia los Antediluvianos y por el desprecio que demuestran hacia el ganado.

Trasfondo: El México tercermundista no tiene un método apropiado para encargarse de los locos incontrolables. Si una familia no puede encargarse de él por sus propios medios, quedan pocas alternativas, aparte de suplicar la merced de un monasterio o la lapidación del infeliz. El tratamiento de los desequilibrados es algo de lo que no se ha oído hablar, y al final todos terminan encarcelados o muertos. Así, desde cierto punto de vista, Fabrizia tuvo suerte de encontrar cobijo entre las paredes de la Penitenciaría de Reclusorio Oriente. Con un gran peso en sus corazones, pues sabían que en compañía de los internos sólo sufriría horrores desconocidos, sus familiares la dejaron en los escalones de la prisión y nunca miraron atrás.

En 1984, el Sabbat mexicano consolidó sus fuerzas y comenzó a buscar nuevos reclutas para una escaramuza prolongada con Huston, dominada por la Camarilla. Por aquel entonces, Licero Blanco lideró la manada de sus camaradas hacia la prisión donde Fabrizia estaba encerrada. Licero seleccionó a los más fuerte y a los de apariencia más violenta para el reclutamiento. Abrazó a Fabrizia personalmente, ya que para él, su falta de control era una virtud. Aunque los otros internos Abrazados demostraron ser, en el mejor de los casos, imperfectos, la mente de la joven se aclaró por primera vez en años. La maldición de Malkav, que tantas malas pasadas les había hecho a tantos neonatos a lo largo de los milenios, concentró sus pensamientos y la trajo de vuelta a la realidad.

Blanco, tan sorprendido como defraudado por su nueva chiquilla, escapó hacia la noche junto a su progenie, dejando la prisión cubierta con los cuerpos rotos de guardias e internos.

Licero se consideraba a sí mismo como una persona valiosísima dentro del Sabbat, y muy pocos en esta esquina del mundo discrepaban. Dirigía su manada con fuerza y convicción, encargándose con presteza de los disidentes. Cualquiera que le apoyara se hacía con su favor, y Fabrizia era su miembro más leal y su confidente. A lo largo de los años siguientes, ambos lucharon de vez en cuando contra la Camarilla, y cada uno exploró íntimamente la locura (o la aparente falta de la misma) del otro. Mientras otros vampiros fundaban sus propias manadas o morían en la lucha continua contra la “Estirpe” de Huston, Licero y Fabrizia estrechaban cada vez más sus lazos.

Constantemente considerada como la mascota de Blanco, nadie sabía que en realidad la chica tuvo un papel fundamental en muchas de sus victorias. En tanto que envejecía, la locura del Malkavian se fue agravando hasta convertirse en una seria distracción a su atención. Sólo el agudo ingenio de Conteraz le mantenía centrado en los objetivos a mano. Cuando el destino por fin los separó, esto significó la destrucción de Blanco y el comienzo de la escalada al poder de la propia Fabrizia.

El corazón de la Malkavian se rompió en pedazos cuando recibió la noticia de que su Sire había desaparecido durante el asedio a Miami. Aunque nadie podía confirmar su destrucción, ella sentía que después de tantas noches con su lunático amante, estaba finalmente sola en el mundo.
La Regente Galbraith odiaba a Conteraz por distraer a Licero, y la consideraba una pobre elección resultante de la trastornada libido de Blanco. Nunca comprendió el verdadero papel de la joven en los éxitos del Malkavian, y sólo la veía como un lastre. A pesar de la impresión generalizada de haber sido la sirviente de Licero, la Lunática aún conservaba el apoyo de la manada de su Sire, y hasta llegó a convertirse en ductus tras la desaparición de éste. Galbraith pretendía deshacerse de Fabrizia, pero apenas podría justificar tal pérdida de tiempo con un Cainita tan inferior. Atacarla abierta y públicamente sólo acarrearía más rencor contra la Regente, además de que el asunto podría convertirla rápidamente en el hazmerreír de la secta. En lugar de eso, Galbraith nombró a Conteraz arzobispo provisional de la ciudad de Miami en el lugar de Licero, con la esperanza de que la Malkavian fracasara estrepitosamente y fuera reemplazada por alguien menos despreciable.

Fabrizia sorprendí a todo el mundo al organizar rápida y eficientemente las fuerzas que estaban bajo sus órdenes. Miami se convirtió en una ciudad estricta, casi hasta lo militar, en la que no se le daba cuartel a nadie que se pasara de la ralla. Hasta entonces, y bajo su dirección, el Sabbat ha recuperado varias pequeñas ciudades de la Camarilla a lo largo de la Costa Este.

Las estrategias de la nueva arzobispo demostraron paciencia y una cuidadosa planificación. Conteraz introdujo lentamente a miembros individuales de la secta en las ciudades de la Camarilla para que buscaran sus puntos débiles y se informaran de su política interna. Dados los pocos vampiros que protegían estas áreas, los golpes eran sencillos para una fuerza organizada con un cierto conocimiento del interior. Introdujo Cainitas encubiertos en Atlanta, Columbia, Jacksonville, New Haven y Baltimore, y coordinó a sus espías con las actividades que el Sabbat había estado llevando previamente en estas localidades.

La Regente Galbraith está tan complacida como molesta por el éxito de la Malkavian. Por una parte, la dirigente debe apreciar las victorias que la arzobispo ha cosechado. Por otro lado, no puede creer que la Lunática la haya embaucado.

Para Fabrizia, las victorias no significan nada. Continúa con su acoso a la Camarilla no por libertad ni poder, sino por pura venganza. Hubiera estado satisfecha con seguir a Licero hasta el final de los tiempos, y a la mierda la política. Los vampiros de la Camarilla le arrebataron esa opción; a cambio ella pretende arrebatarles todo.

Imagen: Fabrizia Conteraz es una mujer mexicana con una complexión oscura y el pelo largo. Su actitud de “no permito tonterías” contrasta con su aspecto amigable. Su mirada calculadora tiene la capacidad de enervar hasta al Brujah más endurecido.

Sugerencias de Interpretación: Durante toda tu no-vida sólo te centraste en una cosa: amar a Licero. Él lo era todo para ti, y ahora se ha ido. Como resultado de su desaparición, tu foco ha cambiado, y la Camarilla lamentará haber tenido que ver en esto. Ahora tu fiera obsesión sobrenatural exige la destrucción absoluta de la secta. Lo demás no importa.

Clan: antitribu Malkavian
Sire: Licero Blanco
Naturaleza: Perfeccionista
Conducta: Director
Generación: 10ª
Abrazo: 1984
Edad Aparente: Bien entrada la veintena
Físicas: Fuerza 3, Destreza 3, Resistencia 5
Sociales: Carisma 4, Manipulación 3, Apariencia 2
Mentales: Percepción 2, Inteligencia 2, Astucia 3
Talentos: Alerta 3, Expresión 2, Intimidación 1, Liderazgo 5, Pelea 2, Subterfugio 3
Técnicas: Armas de Fuego 3, Conducir 2, Danza del Fuego 2, Etiqueta 3, Flirteo 3, Seguridad 3, Sigilo 2, Supervivencia 2
Conocimientos: Academicismo 1, Conocimiento de Experto: Estrategia 3, Cultura del Sabbat 3, Informática 2, Investigación 2, Lingüística (inglés, latín) 2, Ocultismo 3, Política 4
Disciplinas: Dementación 3, Fortaleza 1, Potencia 2
Trasfondos: Aliados 4, Contactos 3, Influencia 2, Posición en el Sabbat 1, Recursos 2
Virtudes: Conciencia 2, Autocontrol 0, Coraje 4
Moralidad: Humanidad 2
Trastornos Mentales: Obsesivo / Compulsivo (vengar la caída de Licero)
Fuerza de Voluntad: 4