Fiestas

Los mortales tienen 126 fiestas, que aun siendo fiestas con connotaciones religiosas son en realidad una excusa para llevar algo de alegría a sus vidas tristes y deprimentes. Los Cainitas aprovechan para llevar a cabo sus oscuros propósitos en estas celebraciones.

Los vástagos europeos son los responsables de la existencia de algunas de las mayores celebraciones de la Cristiandad, aprovechando a veces los rituales de fiestas paganas como pretexto para el entretenimiento del día.

Las razones que han llevado a los Cainitas a la creación de estas fiestas son simples: en ellas pueden alimentarse libremente de todo aquel que acude a los festejos y que está generalmente borracho; pueden unir nuevos recipientes a su rebaño; pueden encontrar posibles candidatos al Abrazo; y son un buen lugar para discutir varios asuntos.

Las reuniones más grandes, como la del 12ª Noche o el 1º de Mayo, tienen un propósito especial además de los placeres normales para los asistentes no murtos.
Pero no todas las festividades vampíricas son religiosas. Algunas son reuniones diabólicas, son pretextos para actos libidinosos de perverso libertinaje hacia los mortales. En estas celebraciones los humanos sirven como juego, premio y festín.

Los vampiros que siguen los Caminos del Cielo y la Humanidad tienden a celebrar fiestas dionisiacas, agradables y en muy contadas ocasiones fatales para los humanos. En cambio las fiestas que celebran los vampiros de otros Caminos pueden ser muy distintas. Cada ciudad tiene un santo patrón celebrándose la fiesta correspondiente en esa ciudad.

Estas son las fiestas más conocidas:

· 15 de Julio, San Swithin: los mortales consideran esta fiesta como una celebración de las dádivas de la tierra a través del nacimiento del verano, y la celebran cortando manzanas y compartiéndolas entre ellos. En cambio, los Cainitas, se reúnen en la feria al oscurecer para lamentar la muerte del invierno y con él sus largas noches. Para celebrar esta fiesta, raptan a una noble virgen, le arrancan el corazón y, cortándolo en dos, comparten su pura vitae. Sólo algunos príncipes condenan esta atrocidad llegando a declararla anatema.

· 31 de Octubre, Noche de Difuntos: Llamada Samhain (que se pronuncia SA-uan) por los paganos. El reconocimiento de esta festividad está manchado por el paganismo y el satanismo. La mayor celebración tiene lugar en Madrid. Los vampiros que siguen la Vía Diabolis acuerdan una reunión en un lugar predeterminado (generalmente una aldea). Una vez allí, celebran una espectacular fiesta para sus invitados humanos. La fiesta consiste en la representación de espeluznantes actos sacramentales que recrean la historia del exilio de Lucifer a los reinos infernales y profetizan su renacimiento terrenal y su ascensión al poder. Tras las celebraciones de la noche todos los lugareños son asesinados como sacrificio a los señores infernales.

· 24 de Diciembre, Nochebuena: En la Abadía de Villars, en Bélgica, desde el año 1188 se celebra esta festividad de manera particular. Todo comenzó en dicho año, con la supervisión de la construcción de la abadía por una cuadrilla Toreador. Cuando termina la adoración nocturna, las puertas se atrancan, los asistentes mortales son atacados por los vampiros dando comienzo a una orgía de sangre que se prolonga hasta primeras horas de la mañana. La gran mayoría de los Cainitas de la zona acude a esta abadía para celebrar la fiesta.

Estas son las tres festividades más conocidas, aunque también hay más festividades populares que merecen ser nombradas: 1º de Mayo; Solsticio de Verano (21 de Junio); Lammas (1 de Agosto); San Crispín (25 de Octubre); Michaelmas o San Miguel (29 de Septiembre); San Valentín (14 de Febrero) y Locos de Abril (1 de Abril).

NOTA: Las festividades pueden resultar muy útiles en tu crónica para introducir nuevos miembros de la cuadrilla; un buen lugar para celebrar reuniones con otros vástagos o audiencias con el príncipe o con algunos nobles dignatarios; un lugar idóneo, para encontrarse con problemas o meterse en líos;…

Gracias Black Lady por tu colaboración.
9 de Diciembre del 2003.