H20 – Parte IV Metratrama – Hombre Lobo

TRIBUS Y FERA

CAMADA DE FENRIS

Los Fenrir creen que el Apocalipsis comenzó con la aparición del Anthelios, que durará un período indeterminado de tiempo hasta que el mundo termine –este período estará marcado con una rápida sucesión de batallas casi sin esperanza. Este período es conocido en la tribu como el Dagangaard o “El Amanecer.”. Sin embargo, cuando la Era del Apocalipsis se hizo realidad, la tribu se encontró dividida, enfrentada consigo misma y privada de sus mejores guerreros y líderes en la marea de las batallas.

Valka Un Ojo, Jarl de las Cenizas de la Última Luz, unió a los líderes más sabios de los Fenrir en su salón y les pidió consejo para continuar la guerra contra el Wyrm. Los egos y temperamentos reunidos podrían haber provocado un desastre, sino fuera por la llegada de la amarga rival de Valka, Sabine “Plata Veloz” LaCroix. La Reina de los Colmillos Plateados propuso un plan peligroso para formar un muro protector contra los ejércitos del Wyrm y defender algunos de los Túmulos que quedaban en el mundo. Su plan era peligroso y seguramente necesitaría una batalla desesperada, pero Gaia había creado a los Fenrir precisamente para esa ocasión.

Los Fenrir y la Nación Garou sobrevivieron con un coste sangriento, pero ahora luchan con dudas mientras intentan encontrar su camino en la nueva era. Para unirse y sobrevivir, los Fenrir se vieron obligados a abandonar muchos antiguos prejuicios que fomentan la pureza de raza y linaje. Se han visto obligados a reconocer que la fuerza se manifiesta de muchas formas –hombre, mujer, germánico, africano y más. Ya no pueden permitirse rechazar a guerreros poderosos por sus prejuicios, o la tribu se extinguirá.

A regañadientes se han unido al Santuario de Gaia. No porque crean en los ideales de esa facción, sino porque desprecian por completo el concepto que defiende el Concordato de las Estrellas en la Nación Garou. La noción de que el Wyrm no puede ser derrotado niega todo en lo que creen los Fenrir, y preferirían morir en el campo de batalla que en sus camas temblando de frío.

Los Fenrir disfrutan de las canciones e historias del pasado, cómodos siendo conscientes de que todo lo que conocen se acerca a su fin. Han vivido durante tanto tiempo a la sombra del Ragnarok que se sienten extrañamente contentos de que haya llegado. La Era del Apocalipsis es un tiempo de valientes, y nadie duda en la Camada de Fenris que ellos lo son.

CAMINANTES SILENCIOSOS

Durante miles de años los Caminantes Silenciosos resultaron indispensables como enviados y mensajeros entre los Clanes. Este propósito sagrado se redujo en la Era de la Tejedora cuando las comunicaciones modernas comenzaron a dejar de lado sus deberes tradicionales. Aunque sus servicios como mensajeros siguieron siendo valiosos para los Clanes aislados de la influencia de la humanidad, o para la población Lupus, los Caminantes Silenciosos adaptaron su naturaleza errabunda en la Era del Apocalipsis como exploradores durante la aparición de Periferias y Tierras Rotas.

Aunque algunos Caminantes Silenciosos permanecen en la misma región varios años, la mayoría nunca se asientan, manteniendo un aire de intranquilidad a su alrededor. Hasta los que permanecen en un lugar un tiempo, construyen estaciones de paso para otros miembros de su tribu que sienten la llamada del camino. A veces sus viajes no tienen sentido –viajan por el placer de viajar-, pero muy a menudo buscan información o cumplen su deber como mensajeros.

Su habilidad en la supervivencia y la adaptación ha permitido a los Caminantes Silenciosos prosperar a pesar de los cambios recientes en el paisaje espiritual y político de la Nación Garou. El repentino caos de la Umbra ha dejado a muchas tribus heridas y sin apoyo espiritual. Cuando las tormentas umbrales estallaron, los Caminantes Silenciosos fueron los primeros en darse cuenta y actuar, viajando rápidamente para advertir a los demás, intentando mitigar el daño. Cuando los Clanes intentaron reconstruirse del caos, los Caminantes Silenciosos se dedicaron a cartografiar el nuevo terreno de la Umbra, buscado pasajes seguros en ausencia de Puentes Lunares. De la misma forma, una tormenta política se cierne sobre la Nación Garou mientras el Concordato de las Estrellas y el Santuario de Gaia luchan para llevar a cabo sus agendas conflictivas.

Los Caminantes Silenciosos han decidido convertirse en una facción neutral entre ambos grupos, manteniendo las líneas de comunicación. Su versatilidad en el mundo espiritual y político ha sido crucial para la sociedad Garou, pues los Clanes a menudo se encuentran divididos por el ambiente traicionero y sus distintas perspectivas. Los Caminantes Silenciosos han ayudado a mantener la confianza, convirtiéndolos en un perfecto partido neutral en la Nación Garou.

A pesar de su disposición a cambiar y adaptarse a las tormentas que los rodean, existe una parte en la que los Caminantes Silenciosos se aferran a sus creencias tradicionales. Aunque algunos hombres lobo pueden mostrar una posición neutral ante los vampiros en la Era del Apocalipsis, los Caminantes Silenciosos mantienen firme su odio por las criaturas corruptas por el Wyrm. Incluso ahora la tribu sigue llevando la devastadora marca espiritual de la maldición de Sutekh, y los Caminantes Silenciosos no están dispuestos a perdonar semejante agravio.

Llegará un momento en el que los Caminantes Silenciosos llevarán a cabo su venganza contra los vampiros, cuando sean capaces de exterminar a esas criaturas corruptas por el Wyrm del mundo. Hasta que llegue ese día, cuando los Caminantes Silenciosos salven a la Nación Garou de su complacencia hacia esas craituras, la tribu seguirá cumpliendo su deber. Sus miembros viajarán a los lugares ocultos de Gaia, actuando como protectores viajeros, luchando contra la oscuridad. Atravesarán el mundo buscando la forma de acabar con su maldición, mientras continúan adaptándose y prosperando en un mundo en constante cambio.

COLMILLOS PLATEADOS

Los eventos de los últimos años, que culminaron en la diáspora de la Nación Garou y la caída o fracaso de muchos líderes de los Colmillos Plateados, dejaron a los hombres lobo aterrados y perdidos. Fueron los Colmillos Plateados, guiados por Sabine “Plata Veloz” LaCroix, Reina de la Casa del Corazón Inquebrantable, que emitió el aullido de unidad y ayudó a forjar el Santuario de Gaia, una facción de tradicionalistas y puristas que rechazan los engaños de la Tejedora. Los Colmillos Plateados se alzaron con una renovada resolución en su antiguo propósito: servir a Gaia y guiar a las demás tribus en ese camino. Consideran a las tribus del Concordato de las Estrellas descarriadas, débiles, y lo peor de todo, herejes que sitúan a la Tejedora en un lugar igual a Gaia. Algunos van tan lejos como para animar una declaración de guerra contra la facción rival, pero la mayoría de los Colmillos Plateados creen que con el tiempo las tribus descarriadas verán su error y la Nación Garou volverá a estar unidad.

Los Colmillos Plateados ponen énfasis en la familia, pero a pesar de sus defensas fueron incapaces de salvar a muchos de sus Parientes de los estragos de la guerra. Cuidan y reverencian a los pocos Parientes que sobrevivieron a los tumultos del comienzo de la Guerra del Apocalipsis, y han comenzado un gran proyecto genealógico para localizar a los que sobrevivieron a los ataques a los Túmulos o que podrían desconocer que tienen lazos con sus augustos linajes. Este proyecto también ha llevado a su propia Parentela a extenderse y buscar nuevos Parientes por el mundo, de todos los pueblos y naciones. No todos los hombres lobo están contentos con esta iniciativa, y los Señores de la Sombra afirman que una vez más los Colmillos Plateados intentan quedarse con lo que no es suyo –o peor- que creen que las tribus que no están de acuerdo con ellos deberían ser eliminadas.

Generaciones de dedicación y reproducción selectiva han tenido un coste. Todos los Colmillos Plateados tienen taras –normalmente mentales o psicológicas. Estas taras raramente los debilitan y pueden controlarse con esfuerzo, pero otras tribus afirman que los Colmillos Plateados están en declives: la realeza y la monarquía son cosas del pasado. La Nación Garou se ha dividido. Los enemigos de la tribu incluso afirman que a los Colmillos Plateados se les debería prohibir reproducirse: que toda la tribu debería ser tratada como un Lobo de Invierno, expulsado de la manada para que muera y no debilite al conjunto de los Garou. Los Colmillos Plateados responden a esas insinuaciones con ruidosos desafíos, duelos y manifestaciones de fuerza. Todas las cosas van y vienen, afirman. Entre su imperio que se derrumba y los Túmulos en ruinas, los Colmillos Plateados se aferran al poder que les queda. -Gaia nos necesita –dicen- y cuando regrese, nos recompensará. La realiza reinará una vez más.

CONTEMPLAESTRELLAS

En un día de primavera de 1999, las fuerzas del Wyrm atacaron el Monasterio de Shigalu en el Tíbet. Un escuadrón de fomori y Danzantes de la Espiral Negra se infiltraron en los terrenos del monasterio y arrasaron el Clan del Leopardo de las Nieves. Cuando el humo se despejó más de cien Garou habían muerto, y muchos se habían dispersado por las montañas circundantes.

Muchos de los ancianos Contemplaestrellas habían muerto, y con ellos se había perdido conocimiento y saber que ahora la tribu trata de recuperar. Incontables fetiches y objetos sagrados para la tribu cayeron en manos de los atacantes.

Llenos de dolor y horrorizados por la pérdida de su Túmulo sagrado, los Contemplaestrellas de inmediato comenzaron a hacer planes para regresar al Tíbet con la esperanza de recuperar su Túmulo y salvar su herencia. Acudieron al resto de la Nación Garou, pidiendo ayuda de sus compañeros entre los Pueblos del Crepúsculo, pero los otros hombres lobo no pudieron ayudarles. Los ataques del Wyrm no sólo se limitaban al Tíbet y la Nación Garou tenía otros problemas igual de importantes que solucionar. No podían disponer de suficientes guerreros para recuperar una fortaleza de un enemigo poderoso atrincherado en tierras extranjeras.
Fue entonces cuando las Cortes de la Bestia, formadas por las Fera de las tierras de Oriente, enviaron mensajes a los ancianos supervivientes de la tribu Contemplaestrellas, ofreciéndoles ayuda para recuperar el control de Shigalu y un lugar de honor entre ellos.

En las semanas siguientes al ataque, los Contemplaestrellas desaparecieron de Occidente. Los miembros de las manadas se fueron sin decir una palabra a sus familias; los Clanes despertaron y descubrieron que sus líderes se habían ido. Con la excepciones de unos pocos y escasos vagabundos, los Contemplaestrellas se habían ido a sus tierras nativas, donde las Cortes de la Bestia les dieron la bienvenida. Allí fueron aceptados por las Fera, que compartían muchas de sus creencias e ideologías. Inmediatamente formaron un estrecho vínculo con los Kitsune, pues la sabiduría y tranquilidad de los sabios complementaba la energía de los cambiaformas zorro.

Durante los diez años siguientes, con la ayuda de los Hengeyokai, los cambiaformas orientales, los Contemplaestrellas planearon su asalto para recuperar el Monasterio de Shigalu. Durante siglos había sido un bastión impenetrable de calma y la batalla resultó un desafío. Un día fatídico, los Contemplaestrellas y sus aliados regresaron para recuperar el monasterio –aunque su victoria fue amarga. Aunque expulsaron al Wyrm del Tíbet, una cuarta parte de los Contemplaestrellas cayó y el Túmulo estaba dañado más allá de cualquier esperanza. El Wyrm se había infiltrado en todos los recovecos del monasterio, dejando una mancha que no podía limpiarse. Con el corazón dolorido, la tribu prendió fuego a su Túmulo más sagrado, purgando la tierra hasta que sólo quedó un montón de escombros y cenizas. El Wyrm se había ido, pero Shigalu nunca se recuperaría.

La pérdida de un Túmulo tan importante podría haber empujado a la tribu a la desesperación, pero los Contemplaestrellas asumieron la pérdida con gracia. Años de adiestramiento y adherencia al Sendero del Medio les dio la fortaleza para seguir adelante y ocuparse de otros asuntos. Como el número de miembros de la tribu continuaba siendo peligrosamente bajo, los ancianos decidieron que era el momento de actuar. Pequeñas manadas fueron enviadas a Europa y a Asia para encontrar Parientes y rejuvenecer a la tribu. Descubrieron grandes manadas de Lupus en Mongolia, corriendo por las estepas. Los Contemplaestrellas encontraron Parientes humanos y lupus perdidos por Europa y Asia y les ofrecieron un hogar.

Una nueva era ha amanecido. Muchos creen que el espíritu de Gaia está muerto, su voz en silencio. Los Contemplaestrellas creen que para revivir a la Madre Esmeralda deben traer equilibrio al mundo y a la Tríada. Creen que la Tejedora es la clave para despertar a Gaia. Ahora han regresado a la Nación Garou con la propuesta de colaborar con las Fera y esta petición ha ayudado a inspirar la creación del Concordato de las Estrellas. La tribu siempre ha defendido el equilibrio y la armonía en sí mismos y los Garou, pero los Contemplaestrellas se dan cuenta que ya no pueden quedarse a un lado. La lucha del Pueblo del Crepúsculo los llama, y la tribu responderá. Nacieron en las tierras del este, pero continuarán su lucha en el oeste. Ahora los sabios deben dirigir sus ojos hacia fuera, llevando sabiduría y equilibrio al mundo que los rodea, para que la rueda siga girando utilizarán cualquier herramienta disponible y actuarán activamente dentro de la Nación Garou y el Concordato de las Estrellas. Con la caída del Clan del Leopardo de las Nievas y su número en aumento debido a la llegada de Parentela, han regresado a las tierras de los Pueblos del Crepúsculo.

Los Contemplaestrellas viajan por el mundo, llevando su sabiduría y paz a quienes encuentran, esforzándose por ser el cambio que la Nación Garou necesita desesperadamente. Si eso falla, ofrecerán sus artes marciales a los que necesiten su protección. Han aprendido una lección importante: para cambiar el mundo, debes ser parte de él. La guerra debe templarse con sabiduría, la pasión debe templarse con serenidad. Los Contemplaestrellas ya no permanecerán en silencio mientras la guerra ruge a su alrededor.

FIANNA

Con la llegada del nuevo milenio, los Danzantes de la Espiral Negra atacaron la fortaleza Fiara en la Tara de Plata, un Túmulo que en el pasado se consideraba invulnerable ante un ataque semejante. Este ataque hizo temblar la legendaria fanfarronería de la tribu y provocó una respuesta apasionada. Desde el ataque los Fianna participaron en las subsiguientes batallas de la Era del Apocalipsis con fervor –y perdieron más hijos e hijas en esa guerra que casi cualquier otra tribu.

Los Fianna han luchado con pasión y honor, pero han pagado el precio. Una nueva infección brutal de Harano ha contaminado sus corazones, y muchos de sus ancianos temen la destrucción de la tribu. La melancolía siempre ha tanteado el alma de la tribu, pero esta plaga es peor que cualquier otra en la historia de la tribu. El representante Fianna en el Concilio de las Tribus, Bron Mac Fionn, el Ard Righ, ha caído bajo un geas impuesto por una amante feérica rechazada conocida como la Princesa de Samhain –una maldición de glamour tan poderosa que afecta a toda la tribu.

En el pasado los lazos de sangre y juramentos entre la tribu Fianna y las hadas se creían irrompibles. Fue necesario un corazón roto para romperlos. Desde que la Princesa de Samhain lanzó su maldición sobre la tribu Fianna, esas relaciones se han convertido en un pacto inestable de aislamiento. Ninguna parte desea enfrentarse a la otra y convertir la tregua inestable en guerra abierta.

Las propias hadas sienten lo mismo, y no desean que la ira de una de los suyos con el poder para maldecir a toda una tribu caiga sobre sus cabezas. Este temor ha llevado a muchas hadas a evitar a los Fianna, dejando de lado a sus antiguos aliados. Aunque el Campo de los Tuatha de Fionn todavía se dedica a buscar una forma de reparar esta relación, también ha ofendido a muchos hombres lobo que se definían por su herencia feérica. A pesar de todo, algunos Fianna de los Tuatha de Fionn estudian las palabras de la Princesa de Samhain con la esperanza de romper la maldición: “Si antes me trajiste alegría, ahora la has convertido en dolor. Ahora tú y los tuyos sentiréis mi dolor siempre que perdáis lo que queréis, como yo he perdido lo que quería. Hasta que la verdadera alegría atraviese el cristal que encierra mi corazón, así ha de ser.” (Desde entonces toda la tribu tiene el Defecto: Propenso al Harano).

Para enfriar su ardiente temperamento, la tribu ha cortado las conexiones directas con las hadas, separándose incluso de amigos y aliados, para evitar que estos problemas se intensifiquen. Algunos Fianna siguen manteniendo lazos discretos con las hadas, pero muy en secreto, pues la tribu cree que la interacción con las hadas podría causar que la maldición empeore y quizás termine en una guerra abierta. Los Fianna cantan con dolor las canciones de Tir na Nog, pero por ahora deben encontrar una forma de neutralizar las artes de una reina despechada para romper esta maldición.

Actualmente conservan la Tara de Plata por puro orgullo tozudez. Los ejércitos del Wyrm se hacen más fuertes cada día, pero resisten con un guiño y una sonrisa forzada. Los Fianna pueden sentir la amargura agridulce del Harano, pero en su naturaleza no está rendirse, incluso ante una lucha que posiblemente no ganarán.

Los Fianna han descubierto un rayo de esperanza en el Santuario de Gaia y el énfasis de esa facción en las viejas tradiciones. Se han convertido en uno de los principales apoyos de esa nueva facción, dedicando su pasión sin límites a reconstruir la Nación Garou mediante el enfoque en la tradición. Sin embargo, su entrada en el Santuario de Gaia y el duro tratamiento de esa facción a las Fera, ha apartado a la tribu de los Corax, que en el pasado eran consejeros y amigos de los Fianna, a pesar de su pasado oscuro.

Los Fianna continúan construyendo y creando como su forma de adorar al Kaos, colocando las ideas tradicionales y la artesanía por encima de los inventos modernos y la tecnología de la Tejedora. Su adagio de “conocimiento, verdad y naturaleza” sitúa a Gaia y el Kaos por encima de todo, y la naturaleza como uno de los rasgos más importantes de la vida. La Tejedora es un aliado sin fe y los Galliard Fianna recogen y cuentan historias para recordar ese hecho a los demás hombres lobo. Los Fianna creen en la tradición, la historia y el respeto al pasado. Son las virtudes que los guían.

FURIAS NEGRAS
La aparición de la Estrella Roja devastó a las Furias Negras. Orgullosamente habían servido a Selene como sus más apasionadas protectores y las más estrictas seguidoras de la guía de Pegaso, excluyendo a quienes estaban en desacuerdo con sus métodos y ejecutando sin perdón a quienes se atrevían a violar sus principios. En la guerra actuaban como escudo de la Parentela y de los humanos atrapados en la refriega, rechazando el apoyo de la Nación Garou.

En los tumultos de la Era del Apocalipsis perdieron numerosas ancianas y el liderazgo público de las Furias se dividió y reformó constantemente, con frecuencia perdiendo a las más veteranas. Varios rumores sugieren que su liderazgo privado también sufrió un destino similar. Algunas Furias Negras incluso pidieron abandonar la Nación Garou como habían hecho los Contemplaestrellas, en busca de su propio camino. Otras argumentaron que debían volver a las viejas costumbres.

La propia hermandad amenazaba con dividirse en un baño de sangre. El Cáliz Interno se reunió en secreto y anunció que una joven Philodox Athro, Alika Kalominos, representaría a las Furias Negras en el Concilio de las Tribus de la Nación Garou. Este anuncio fue una sorpresa y provocó mucha discusión entre las filas, pero cuando se le preguntó, el Cáliz Interior y las sabias de la tribu sólo respondieron: -Fue elegida por Selene y Pegaso.
Cuando el humo y la confusión se aclararon, las Furias Negras se enfrentaron a una elección –podían adaptarse a la Era del Apocalipsis o podían extinguirse. Kalonimos hizo un trato con Sabine “Plata Veloz” LaCroix, Reina de la Casa del Corazón Inquebrantable de los Colmillos Plateados; su negociación llevó a las Furias Negras al Santuario de Gaia. Las sacerdotisas de la tribu trajeron una perspectiva nueva a los viejos ritos de la facción, y con la ayuda de sus nuevos aliados consiguieron detener la creciente marea de Harano que amenazaba a la Nación Garou. La devoción de las Furias Negras al Kaos ha asegurado que el conjunto de la nación todavía no haya sido corrompido por la Tejedora.

GARRAS ROJAS

Aunque la llegada de la Era del Apocalipsis fue desastrosa para la Nación Garou, humedeció el apetito de los Garras Rojas por la sangre. Aunque sus propias pérdidas fueron importantes, el ritmo de procreación más rápido de los lobos, ha permitido a los Garras Rojas recuperarse rápidamente. Mientras las tribus Homínidas luchan por recuperar su número, los Garras Rojas aprovechan el momento para extender sus territorios y traer nuevas poblaciones de lobos bajo su protección.

Las dos nuevas facciones políticas que han surgido en la Nación Garou todavía no la han dividido, a pesar de los avisos más alarmistas, pero instintivamente los Garras Rojas pueden sentir que se están formado dos manadas nuevas, y no quieren ser parte de los simpatizantes de la Tejedora.

Cualquier lobo fuerte sabe que es el momento de que un lobo fuerte ocupe su posición como alfa en la nueva manada y haga obedecer su voluntad. El Santuario de Gaia no puede permitirse dejar que los Garras Rojas sigan por su cuenta, y la facción los necesita más que nunca.

Recientemente la tribu ha intensificado sus esfuerzos por restablecer el Impergium. Los Garras Rojas han comenzado a organizar Manadas de Invierno, grupos que se reúnen en secreto para cazar a la humanidad. En el pasado sus esfuerzos se limitaban a los límites de la civilización, cazando en apartados asentamientos humanos en Canadá y Rusia. Tras el surgimiento de un conflicto global, la tribu ha extendido sus cacerías a México y partes de África, utilizando las guerras abiertas como cobertura para proteger el Velo cuando cazan abiertamente. Tras haber conseguido algunos éxitos, los Garras Rojas están considerando acudir en secreto a los Lupus de otras tribus, especialmente a los Wendigo, con los que a menudo han compartido terreno común, y sus viejas aliadas, las Furias Negras.

Si los esfuerzos de los Garras Rojas por reducir la humanidad continúan teniendo éxito, a corto plazo invitarán a las demás tribus a unirse formalmente a ellos. Esta vez no será una petición.

HIJOS DE GAIA

Durante el asedio del Wyrm contra los Túmulos del mundo, los Hijos de Gaia defendieron a los heridos formando muros vivientes, rodeando a los caídos con sus propios cuerpos. Resistieron pérdidas sin sentido con una determinación renovada no sólo para curar las heridas físicas del mundo, sino para calmar el sufrimiento emocional provocado por las diferencias. Consideran la Rabia un arma corrupta, que envenena el alma e impulsa a la Nación Garou en una guerra sin sentido contra un elemento fundamental del universo.

Para salvar a Gaia, los Hijos de Gaia creen que los Garou deben parar de intentar derrotar físicamente al Wyrm –la victoria contra la destrucción y la corrupción es imposible mediante la guerra. Deben devolver el equilibrio a la Tríada y curar el mundo. Otras tribus afirman que deben combatir al Wyrm donde more, pero los Hijos de Gaia destruirán al Wyrm donde críe –como una ideología corrupta y estancada en los corazones de hombres y espíritus.

Por otra parte los Hijos de Gaia reverencian el concepto del amor y rechazan las uniones que no surgen del afecto natural. La adherencia a este concepto de aceptación más allá de las líneas culturales ha diversificado sus filas y los ha convertido en una de las pocas tribus que está creciendo durante la Era del Apocalipsis.

Aunque los Señores de la Sombra guiaron la formación del grupo político que se convertiría en el Concordato de las Estrellas, los Hijos de Gaia fueron importantes en la formación ideológica de la facción. Atraídos por el principio de que curar a la Tríada tiene más posibilidades de terminar el conflicto en la Era del Apocalipsis, los Hijos de Gaia se han dedicado a promover esta idea básica por toda la Nación Garou. Han viajado por el mundo, asistiendo a asambleas, fomentando debates e invitando a quien quiera escuchar las bases del concepto.

Algunos dicen que los Señores de la Sombra apoyaron este esfuerzo en secreto, ya que habitualmente los hombres lobo sospechan de los motivos de los Señores de la Sombra y podrían considerar el Concordato de las Estrellas estaba contaminado por los intereses personales de la tribu. Sin embargo, los Hijos de Gaia creen que los conceptos del Concordato de las Estrellas se originaron en su tribu, y sus principios centrales, que fomentan la causa de la unidad y la paz merecen la pena, sin importar las posibles maquinaciones de otras tribus.
Tras su éxito al dar forma al Concordato de las Estrellas en la Nación Garou, los Hijos de Gaia ahora dirigen su atención hacia el exterior. Tratan de compartir las ideas de Concordato con las Fera e incluso con otras criaturas sobrenaturales inclinadas a apoyar sus ideas.

MORADORES DEL CRISTAL

La Era del Apocalipsis ha demostrado que la Nación Garou debe evolucionar si quiere sobrevivir. Hasta los brutales Fenrir y los fanfarrones Fianna se han visto obligados a reconocer que es necesario comprender la tecnología. Puede que no les guste –pero simplemente arcos y flechas no pueden competir con ametralladoras y drones aéreos. De este modo, los Moradores del Cristal se han convertido en una de las fuerzas fundadoras del Concordato de las Estrellas, que trata de utilizar los inventos de la Tejedora para volver a equilibrar a la Tríada.

Aunque sería educado decir que los Moradores del Cristal aceptaron su nueva posición elevada con elegancia, no sería cierto. De hecho se regocijan con el poder y el prestigio que la tribu ha adquirido de repente –tanto, que algunos miembros de la tribu han caído en la decadencia, la mezquindad y la tiranía, imponiendo su nueva importancia a las demás tribus. Sirven a Gaia y la Tejedora por igual, y ya no se avergüenzan en admitirlo. Mezclan las viejas tradiciones y la Letanía con la ética, perspectiva y filosofía moderna. Utilizan tecnología de vanguardia para luchar en una antigua guerra. Ayudan a desarrollar dispositivos que en el pasado soñaban videntes y escritores.

Los líderes de la tribu son los que tienen más descaro, recursos o instinto político. Valoran el ingenio y la educación, y por lo tanto sus desafíos son pruebas de intelecto más que de fuerza brutal. Los rituales de los Moradores del Cristal son frenéticos, en cambio constante y siempre en movimiento –están compuestos de tradición e innovación a partes iguales.

La destrucción de la mayoría de los Túmulos del mundo acabó con los recursos de la Nación Garou, reduciendo su capacidad para luchar contra el Wyrm. Al principio los Moradores del Cristal se preocuparon de los suyos e ignoraron a las demás tribus. Después de todo, habían sido despreciados durante siglos por su interés en los humanos y el funcionamiento de las ciudades. ¿Por qué deberían ayudar a las demás tribus?

Los Roehuesos mediaron con su tribu hermana en las ciudades, pero no consiguieron que los Moradores del Cristal aceptaran el trato. El retorno sorpresivo de Roger Daly, considerado muerto, cambió la marea de opinión. Este poderoso Theurge de los Moradores del Cristal había conseguido forjar un tratado estable con los vampiros de Vancouver, y era lo bastante listo para competir con las sanguijuelas y los extraños magos humanos dedicados a la Tejedora. Expresó sus razones desde una posición de fuerza y generosidad, que los Moradores del Cristal podrían cambiar la Nación Garou y quizás el mundo.

Al ver la lógica en este plan, los Moradores del Cristal abrieron sus chequeras y financiaron el proyecto de reconstrucción de los Clanes. Se podrían haber tardado décadas en curar los daños, pero fue reparado en pocos años, con un gran coste. Los Señores de la Sombra se apresuraron a utilizar la ayuda de los Moradores del Cristal para forjar el Concordato de las Estrellas, luchando por una vía en la que los Garou podrían encontrar la victoria. Los Moradores del Cristal sueñan con un futuro de paz en el que convivan el cristal y la naturaleza –el Kaos, la Tejedora e incluso el Wyrm en equilibrio.

ROEHUESOS

Los Roehuesos resisten las dificultades de la Era del Apocalipsis mejor que la mayoría de las tribus. Cuando el Wyrm destruyó Túmulos y Clanes, fueron los Roehuesos quienes guiaron a los demás a la seguridad hasta que la Nación Garou consiguió reagruparse. Su devoción al concepto del bien común les llevó a ayudar a otras tribus, incluso las que los despreciaban abiertamente.

Los Roehuesos tienen un interés entusiasta en la cultura humana. Realizan ritos en callejones, celebran la energía y la pasión de los grandes eventos deportivos y hablan con los espíritus que rugen en los motores de los coches –cuanto más plebeya y popular sea la inspiración, mejor. Aunque sus rituales dependen en gran medida de los medios de comunicación y la cultura de masas, los Roehuesos se los toman en serio y utilizan sus ritos para honrar a los espíritus del mundo urbano. Esta fascinación les ha llevado a unirse al Concordato de las Estrellas, y para su sorpresa, hasta los Señores de la Sombra los han tratado a regañadientes con respeto como parte de esa facción.

Pero existen algunas tribus, especialmente los Colmillos Plateados, que ignoran las recientes contribuciones de los Roehuesos a la Nación Garou, y se sienten cómodas tratándolos como los omegas que siempre han sido, pero los Roehuesos simplemente se sacuden esos insultos. Se acerca una revolución por parte del hombre de a pie y los Roehuesos pretenden estar en ella para hacer el trabajo.

SEÑORES DE LA SOMBRA

Durante la Guerra de la Rabia los Señores de la Sombra hicieron lo impensable –erradicaron a toda una Raza de Fera. Cuando los últimos Camazotz –los hombres murciélago- murieron, los Señores de la Sombra oyeron de primera mano el grito de dolor de la extinción. A partir de entonces apareció una poderosa Perdición que sería conocida como el Devorador de Tormentas, cazando a los Señores de la Sombra, que se creían castigados por una feroz venganza.

Con el poder de la Tejedora y el Wyrm el Devorador de Tormentas se convirtió en una tormenta de destrucción. La mayoría de los hombres lobo creían que el Devorador de Tormentas había sido destruido en diciembre de 1890, mediante el sacrificio del Rito de los Cielos Tranquilos. Ocultos en los más profundos rincones de la Umbra y en las cuevas oscuras y secretas de los Camazotz, los Señores de la Sombra descubrieron portentos que señalaban que el Devorador de Tormentas regresaría. Tristemente, los Hijos del Trueno carecían del contexto para comprender las señales y cuando se dieron cuenta era demasiado tarde. Los mejores guerreros luchan utilizando todas las armas e información disponibles: la tribu cree que si los Garou se hubieran aliado antes con las Fera, la chispa que encendió la Era del Apocalipsis podría haber sido apagada antes de comenzar.

La ascensión de los Señores de la Sombra, largo tiempo profetizada, un momento prometido por el Abuelo Trueno, se produjo durante el inicio traumático de la Era del Apocalipsis. Un líder sabio, Joseph Konietzko, hijo del Margrave Yuri Konietzko, unió a las facciones enfrentadas de la tribu y forjó un plan. Renovó sus antiguos lazos con los Contemplaestrellas y aprovechó la buena voluntad de las Fera para construir una poderosa alianza que ni siquiera los Colmillos Plateados podían ignorar. Se rumorea que un Señor de la Sombra pronto ocupará el trono vacante del Alto Rey.

Y así los Señores de la Sombra disfrutan de su nueva posición en la Nación Garou, y no lo hacen perezosamente. No han perdido tantos guerreros en la guerra como las demás tribus y se han adaptado a la Era del Apocalipsis con un aplomo implacable. Los Señores de la Sombra han convertido el Concordato de las Estrellas en una organización formidable, pero hasta ellos admiten que lo han hecho más porque han querido que porque necesiten comprender la guerra y estrategia tecnológica. Los Señores de la Sombra tienen otra razón, una muy personal: Nunca más los Hijos del Trueno se humillarán bajo el honor indigno de los Colmillos Plateados.

UKTENA

Generaciones después de la llegada de los europeos a las Tierras Puras, los Uktena llegaron a la conclusión de que no había sido el Wyrm lo que los había derrotado, sino su propio orgullo y su ignorancia sobre la Tejedora. Por lo tanto muchos se sorprendieron cuando se unieron al Concordato de las Estrellas bajo el liderazgo de los Señores de la Sombra, creando tensiones entre ellos y los Wendigo.

Las opiniones sobre la entrada de los Uktena en el Concordato de las Estrellas se encuentran muy divididas. Muchos creen que los Uktena simplemente han sucumbido a su insaciable curiosidad por el conocimiento y que de alguna forma los Señores de la Sombra han ofrecido a los Uktena algo que no podían rechazar. Los Wendigo recuerdan la historia de los Tres Hermanos que llegaron a las Tierras Puras y la inquebrantable paciencia de los Uktena. Su fe en el Hermano Mayor está rota, pero sigue ahí. El tiempo dirá si los Uktena tienen sus propios planes, pero por ahora, las dos tribus no se hablan. En lo único que todo el mundo está de acuerdo es que es imposible saber en qué piensa el conjunto de la tribu Uktena.

En el pasado los Uktena defendieron a los Camazotz durante la Guerra de la Rabia, y aunque fallaron, su actitud motivó a otros Fera para abrir con cautela líneas de comunicación con la tribu. Con el paso de los siglos los Uktena han colaborado en tándem con los Corax, Nuwisha y Bastet, descubriendo que comparten sangre y Parentela con ellos. Al principio de la Era del Apocalipsis, cuando los grandes Túmulos comenzaron a caer uno tras otro, los Uktena pidieron ayuda a las Fera. Esta nueva y frágil alianza se extendió por el mundo, y los Uktena avergonzaron a los demás Garou al aceptar a las Fera como miembros de los nuevos fragmentos de Túmulo.

Los Uktena afrontan la Era del Apocalipsis con nuevo vigor, pues su número se incrementa gracias a la continuada aceptación entre los buscadores de conocimiento místico de todas las culturas. Actualmente su alcance no sólo es global. Nunca serán tan hábiles manejando los dones de la Tejedora como los Moradores del Cristal o los Roehuesos, ni permitirán que la tecnología sustituya al Kaos en sus corazones, pero gracias a su adaptación lenta y metódica de la tecnología, loos Uktena han comenzado a organizar y coordinar ataques contra las fortalezas del Wyrm por todo el mundo.

A pesar de la renovada apertura de la tribu, el Hermano Mayor sigue siendo tan misterioso como siempre, aferrándose a los secretos y mostrando hambre de conocimiento. Pronto llegará el momento en el que todo será revelado y los secretos de la tribu salvarán el mundo o lo condenarán.

WENDIGO

La Era del Apocalipsis ha hecho tambalearse la fe y certidumbre de los Wendigo en sus principios. Los Uktena se han unido a los Señores de la Sombra y los Moradores del Cristal en el Concordato de las Estrellas, rompieron la unidad de las Tribus Puras. Esta división ha hecho preguntarse a los Wendigo si el Hermano Mayor juega algo más profundo, tratando de aprender desde dentro, o si la tribu Uktena cree de verdad que la Tejedora no es un enemigo.

Un nuevo líder carismático y negociador ingenioso, Joseph Rabia-de-Invierno, ha impulsado a los Wendigo a unirse al Santuario de Gaia, a pesar de su historia de antagonismo con los Colmillos Plateados. Este movimiento elevó el prestigio de los Wendigo entre los hombres lobo, pues su dedicación al Kaos y ferocidad en batalla impresiona a sus nuevos aliados. El nuevo tratamiento respetuoso de las otras tribus todavía no ha conquistado a los Wendigo, porque su memoria es larga, pero por el momento han dirigido su furia hacia el Concordato de las Estrellas.

De alguna forma, Rabia-de-Invierno ha conseguido mantener relaciones corteses aunque algo tensas, con los Uktena. Sin embargo, los Wendigo no podían seguir al Hermano Mayor después de que se aliara con el Concordato de las Estrellas. A ojos de los Wendigo, los único peor de aliarse con los Colmillos Plateados es apoyar a los descendientes de los Señores de la Sombra que los expulsaron de las estepas de Rusia hace mucho tiempo. Los Wendigo sufrieron graves pérdidas y ni siquiera el despertar de sangre nueva en la tribu ha calmado su furia.

DANZANTES DE LA ESPIRAL NEGRA

Mientras las demás tribus Garou han sufrido un declive continuado en su número, los Danzantes de la Espiral Negra continúan creciendo. Su aceptación –y disposición- a crear Metis y su fanáticas tácticas de reclutamiento han provocado que la tribu sea más grande que cualquier otra de la Nación Garou. Aunque la mayoría de la tribu nace en ella, se estima que por lo menos una tercera parte de los actuales Danzantes de la Espiral Negra abandonaron la Nación Garou, por uno u otro motivo.

DANZANTES DE LA PIEL

La Era del Apocalipsis ha envalentonado a los Danzantes de la Piel. A medida que caían los Túmulos y el caos se extendía, esta tribu se aprovechó de los Garou, asesinándolos y arrancándoles sus pieles siempre que tenían la oportunidad. A través de los contactos que cuidadosamente han mantenido dentro de la Nación Garou han descubierto la existencia de los No Nacidos, y el proceso de utilizar el Mordisco. Los Danzantes de la Piel son amenazados por estas anomalías, y se encuentran resentidos con ellos por la transición “fácil” (pocos sobreviven) que convierte a los Mordidos en hombres lobo.

Los Danzantes de la Piel son enemigos peligrosos para los Garou. Comprenden la complejidad de la Nación Garou y a menudo tienen información de primera mano sobre las derrotas y debilidades que sufre. Saben exactamente cómo atacar a sus objetivos y están tan desesperados por ocupar un lugar en la Nación Garou que nada los detendrán hasta que completen su terrible objetivo.

AJABA

Durante años las Ajaba, los hombres hiena, huyeron de los Simba de la Tormenta Eterna, hasta que una joven Ajaba llamada Kisasi las unió bajo el estandarte del Ahadi: una tregua entre las Ajaba, los demás cambiaformas de África y un puñado de Caminantes Silenciosos. El reinado de terror del tirano Diente Negro no se había limitado a las hienas; otros también querían destruirlo. Este enemigo común unió al Ahadi con un estandarte de odio. Veinte años después del devastador ataque de los Simba, las Ajaba consiguieron vengarse, y meses de planes y escaramuzas culminaron en una feroz batalla que dejó a Diente Negro y su manada muertos.

Muchas Ajaba creían que su muerte rompería la maldición que les impedía volver a su hogar en el cráter de Ngorongoro, pero no fue así. La magia del hombre león era oscura y antigua, y su maldición sigue hasta el día de hoy. Aunque las Ajaba han regresado a África todavía no pueden acceder a sus tierras ancestrales. Algunas se han dedicado a buscar una cura para su maldición, esperando recuperar su lugar correcto en las llanuras de África.

Para sorpresa de muchos, el Ahadi permaneció después de la destrucción de la Tormenta Eterna. Con Diente Negro destruido, el Ahadi se dedicó a reconstruir las filas diezmadas de los cambiaformas de África. Hoy esta coalición se ha extendido para incluir a todas las Fera y un puñado de Garou, especialmente Garras Rojas y Caminantes Silenciosos. Esta alianza es una de las pocas coaliciones entre cambiaformas que existen desde la Guerra de la Rabia, y ha dedicado su existencia a proteger los pocos Túmulos que quedan en el mundo. Con la fuerza combinada de sus miembros, ha sido capaz de proteger y salvar tres grandes Túmulos del continente africano durante los primeros días de la Era del Apocalipsis. Con la muerte de Diente Negro el Ahadi se ha enfrentado al regreso de las Perdiciones y vampiros que controlaba, y continúan luchando con ellos en una guerra continuada.

Ahora las Ajaba se encuentran dispersas por el mundo. Viven en pequeños clanes, reclamando pequeños territorios, donde se esfuerzan por recuperar su población. Se las puede encontrar en Maputo, Harare, Lusaka y otras ciudades de África, viviendo en los sótanos de edificios que se han convertido en sus nuevos cubiles. Exploran las llanuras de África, siempre mirando el hogar que se les ha prohibido. Existen en los límites de la humanidad, viviendo en barrios aislados o n aldeas funcionales en el Serengeti. Han retomado los deberes que les dio Gaia, actuando como los Portadores de Lluvia. Aunque su número fue diezmado, no han sido destruidas. Con la fuerza del Ahadi detrás de ellas, las Ajaba tienen un propósito adicional en el mundo. Se han convertido en protectoras de Túmulos, y han dedicado su existencia a sembrar nuevos Túmulos y proteger los que quedan. La Era del Apocalipsis ha traído un enemigo mucho más terrible que Diente Negro y las Ajaba comprenden que deben seguir luchando contra el avance del Wyrm.

Las Ajaba sobrevivirán. Reconstruirán su número en sus cubiles secretos y un día volverán a su hogar para reclamar lo que les pertenece. Las Ajaba también se han esforzado por reparar sus relaciones con los Bastet, y hoy cooperan con muchos Bastet para proteger sus tierras nativas. Aunque existe una tenue paz con los Simba, muchas Ajaba han jurado que algún día los hombres león sangrarán como han hecho las Ajaba.

ANANASI

Las Ananasi, los hombres araña, sufrieron en el tumulto que dio inicio a la Era del Apocalipsis. Ya expertas en la retirada táctica, cuando los problemas llegaron a sus guaridas se ocultaron en la oscuridad, dejando que lo peor de la destrucción pasara sobre sus cabezas. Muchas de ellas descansaron, utilizando sus talentos para adoptar nuevas formas y personalidades, evitando la detección y utilizando el poder de la amnesia para evitar que otros miraran en sus mentes.

Después de que terminara el ataque contra los Túmulos y el flujo de sangre se redujera, las arañas durmientes abrieron sus ojos y respondieron a la llamada de su antigua reina Ananasa. Despertaron para encontrar un mundo de caos desatado en lugar de orden y la Gran Telaraña destrozada en cientos de lugares. Las hijas de Ananasa tenían muchas responsabilidades, y los Damhân siempre han destacado trabajando en las tareas que se les presentan.

En la Era del Apocalipsis las Ananasis son la Raza Cambiante de menos confianza. Despreciadas por su dedicación a los ideales de la Tejedora, los Garou consideran que los hombres araña son cobardes y fisgones, que han dejado que los hombres lobo mueran mientras los Ananasi se ocultaban y protegían a los suyos. Otros Fera tienen largas memorias y recuerdan que los Ananasis son capaces de realizar actos crueles y bárbaros de manipulación para conseguir sus objetivos. Los Ananasi saben que nunca han sido queridos por las demás Razas Cambiantes, y cualquier acusación de traición sólo es una rabieta y un chantaje emocionales de criaturas inferiores enfurecidas a las que nunca han debido ninguna lealtad. En lugar de tambalearse con la rabia descontrolada, los hombres araña danzan con ritmo, restaurando la cordura a la Tejedora, para que Gaia pueda alzarse de nuevo. Los Ananasi son pacíficos en su pragmatismo, e implacables con sus enemigos y aliados por igual.

En los rincones oscuros, en las profundas selvas y en los elevados rascacielos, los Damhân aguardan, reconstruyendo sus telarañas y tejiendo sus trampas. Atrapan sus presas del aire y de la tierra, indiferentes a posiciones o alianzas. Buscan equilibrio, eliminando lo que deben, derribando imperios desde dentro y reconstruyendo desde las cenizas que quedan. Los Pacientes crean, reordenan y pulen sociedades, pueblos y familia, y sacrifican todo lo que sea rechazando emociones innecesarias y esfuerzos inútiles para servir a su reina y alcanzar una simetría absoluta en todas las cosas.

BASTET

El amanecer de la Era del Apocalipsis redujo la animosidad entre felinos y lobos, y algunos Bastet decidieron unirse a los Garou para defender el Túmulo del Corazón Hueco mientras estaba siendo asediado por Pentex. El Amazonas ha sido un bastión para muchos cambiaformas felinos, incluso con la presencia de los hombres lobo. Las profundas selvas proporcionan refugio y territorio a los Bastet, que roban secretos de las empresas corrompidas por el Wyrm y a los hombres lobo con igual fervor.

El Ahadi demostró que la cooperación por la supervivencia mutua era posible, pues los Fera africanos se unieron para derrotar a Diente Negro y después para defender sus tierras contra la plaga de vampiros y las tormentas umbrales. Egipto, Argelia y Libia siempre han tenido presencia de no muertos, pero ahora, con la propagación de la guerra y el conflicto, todo el continente africano es vulnerable, y vampiros salvajes se han instalado en Níger, Chad e incluso en Sudán.

A menudo se dice que ni siquiera Dios puede dar órdenes a un gato, ni obligarlo a cooperar, pero en tiempos desesperados surge una nueva esperanza. Cuando todo está en riesgo, quizás los hijos de Gaia puedan unirse y resistir contra las tormentas venideras.

CORAX

Si los Garou son el músculo de Gaia, los Corax, los hombres cuervo, son su sistema circulatorio, ayudando a resistir contra el Wyrm en la Era del Apocalipsis. Actúan como un flujo continuo de información, trasladando recursos necesarios de un lugar a otro. Han salvado a más de un hombre lobo cuando el curso de la batalla se volvía contra él.

A pesar de sus esfuerzos, algunos cambiaformas olvidan las contribuciones de los Corax. Los hijos de Cuervo con frecuencia son considerados molestos charlatanes, siempre hablando de una cosa o de otra, y su información termina cayendo en oídos enfadados. Sin embargo, algunas tribus comprenden que bajo la superficie de los Corax hay más que sarcasmo, disfrazando lecciones con bromas y su charla rápida y molesta. Durante mucho tiempo la Camada de Fenris consideró a los Corax como sus aliados en batalla, y los Moradores del Cristal descubrieron que están tan interesados en la tecnología como ellos. Estas tribus saben que hay sabiduría escondida bajo la ruidosa verborrea. Los Garou astutos procuran mantener cerca de los hombres cuervo, estableciendo relaciones y ofreciendo las cosas que más desean –fragmentos sabrosos de secretos y verdades.

Los Corax siguen actuando como siempre; descubren, verifican y lo sueltan. Encajan fragmentos y datos, observando y comprobando constantemente para asegurarse de que su información es lo más correcta y detallada que pueden. Compran o roban cuando deben hacerlo para obtener los recursos que necesitan –ya sea un Fetiche o una localización para un Túmulo. Han prosperado en la Era de Internet, utilizando los dones de la Tejedora para ampliar los suyos y transmitir el conocimiento obtenido a todas partes.

Los hijos de Cuervo son los espías de Gaia, nacidos para desenterrar y exponer verdades enterradas, revelándolas a todos los que hacen las preguntas correctas. Sus almas están unidas por conocimiento olvidado, rumores susurrados y detalles de las vidas, leyendas e historias de otros. Los Corax se posan sobre los cables que rodean el mundo y los espacios oníricos de la Umbra; nada se escapa de sus ojos.

GURAHL

Cuando la Era del Apocalipsis comenzó, los Gurahl, los hombres oso, dudaron si colaborar con los hombres lobo. Ofrecieron su ayuda a escala limitada, curando a los heridos y protegiendo los lugares que controlaban. Cuando las primeras batallas terminaron, los Gurahl volvieron a su soledad, dejando que les dejaran en paz.

Fue una sorpresa cuando los Mokolé, entre todas las Fera, acudieron a ellos. Los hombres saurio les dijeron a los Gurahl que recordaban una época en la que los Gurahl eran más activos y atrevidos, compartiendo sus dones y espíritu con el mundo que los rodeaba. Los Mokolé les contaron a los hombres oso el problema al que se enfrentaban –la mayoría de los Túmulos del mundo habían sido destruidos, y no había medios para crear otros nuevos. Gaia estaba en silencio y muchos sospechaban que había muerto o se estaba muriendo sin Túmulos para renovar su espíritu.

Los Mokolé suplicaron a los Gurahl que ayudaran al mundo, hablándoles de una antigua planta de los tiempos de Pnage que podía permitir la creación de un nuevo tipo de Túmulo. Los Gurahl se conmovieron ante la petición. Vieron a los Garou, que habían sido sus amigos, solos y sin hogar. Rompieron la nieve que cubría sus corazones helados, salieron de sus cubiles y se unieron a la búsqueda de la planta sagrada que había sido conocida como el Corazón de Gaia. Cuando encontraron sus restos fosilizados colaboraron con los Hijos de Gaia para devolverla a la vida. Juntos, plantaron los Corazones de Gaia en los últimos Túmulos supervivientes, y para alegría de todos los cambiaformas, descubrieron las semillas de cristal.

Desde entonces los Gurahl han comenzado a ver el mundo con nuevos ojos, explorándolo como cachorros en primavera. Han restablecido contacto con muchas Fera, recibiéndolas como viejos amigos. Aunque muchos hombres oso muestran cautela ante los hombre lobo, la curiosidad ha comenzado a erosionar los viejos prejuicios. Los Gurahl han salido de su retiro para encontrar un mundo que necesita curación y algunos creen que su retirada es en parte responsable.

A medida que continúa la danza celestial, los Gurahl vuelven a estar dispuestos a ocupar su lugar como maestros, curanderos y protectores. Aunque no han olvidado la Guerra de la Rabia y todavía tienen que esforzarse para perdonar a los Garou, han decidido que para enfrentarse al Apocalipsis los Garou no lucharán solo.

LOS OKUMA

Aunque se les creía muertos y exterminados durante la Guerra de la Rabia, los Okuma han vuelto de forma repentina y misteriosa. Esta reaparición ha llevado a algunos hombres oso a especular si han regresado de la hibernación o si el oso de la muerta fue desafiado para hacer posible su regreso. Formado por especies de ursinos asiáticos, incluyendo el oso de la luna y el oso del sol, estos Gurahl son conocidos por su disposición amarga y contemplativa. Tras haber sido aceptados por los Hengeyoaki se mantienen apartados rígidamente de los Contemplaestrellas a pesar de sus naturalezas similares. El objetivo actual de los Okuma es limitar la colaboración con los Garou, dedicándose a la protección y cuidado de la naturaleza de Asia, incluyendo su propia Parentela.

KITSUNE

En la Era del Apocalipsis la amistad de los Kitsune con los Contemplaestrellas les ha proporcionado un nuevo lugar como diplomáticos y mediadores entre los Fera y los Garou. Se habla de forjar un trato con las Cortes de la Bestia para proteger los últimos Túmulos, pero las tensiones entre el Concordato de las Estrellas y el Santuario de Gaia ha limitado sus esfuerzos. Nacidos después de la Guerra de la Rabia, los Kitsune ven los viejos rencores con ojos nuevos, a menudo actuando como bufones para impartir sabiduría. Sin embargo, quienes mantienen perspectivas anticuadas de valentía y gloria a menudo menosprecian el honor de los Kitsune o se burlan de ellos, considerando que los Nueve Colas son depredadores menores.
Los Kitsune afrontan el nuevo desafío del Apocalipsis con optimismo y libertad. Al fin y al cabo, quien ríe el último, ríe mejor.

MOKOLÉ

En la Era del Apocalipsis, muchos Mokolé permanecen al margen de la sociedad de los cambiaformas, evitando a los hombres lobo, porque los hombres saurio conservan el recuerdo de la destrucción que trajeron los Garou. Observan y esperan, pues saben que con el tiempo la civilización volverá a caer, y la Era de los Reyes volverá.

A pesar de las atrocidades del pasado, algunos Mokolé han actuado para ayudar a otros cambiaformas. Los Mokolé-mbembe de África y América a menudo han colaborado con el Ahadi para luchar contra las amenazas del Wyrm. Algunos Mokolé incluso han creado Cenagales y traído Nidadas cerca de los Túmulos que quedan: en una muestra de solidaridad, los Mokolé hablan de un tiempo en el que el Sueño del Dragón terminará. Han contemplado cómo las civilizaciones se han alzado y caído, y han esperado para recuperar su antigua gloria. Sin embargo, muchos jóvenes Mokolé están dispuestos a unirse a la lucha contra el Wyrm al lado de los Garou y las demás Fera. A medida que las especies con las que se reproducen desaparecen, comprenden que deben luchar para resistir la tormenta que se acerca.

NUWISHA

El comienzo de la Era del Apocalipsis fue difícil para todos los cambiaformas, aunque quizás fue mucho más duro para los Nuwisha, los hombres coyote. Muchos de los más ancianos y brillantes Danzantes Umbrales quedaron atrapados en las violentas tormentas umbrales. Algunos perecieron mientras trataban de controlar o desviar las tormentas para impedir que devastaran los Túmulos a su paso. Otros fueron arrojados a las partes más peligrosas de la Umbra –todavía no han vuelto. En la tierra los Nuwisha supervivientes vieron el avance del Wyrm y acudieron a defender los Clanes cercanos, a menudo actuando en secreto.

Cuando las tormentas umbrales comenzaron a remitir, los Nuwisha se reunieron en su festival anual para discutir la mejor forma de ayudar. La guerra contra el Wyrm era cada vez más desesperada y los Garou necesitaban toda la ayuda posible. Además los hombres coyote estaban preocupados por la división entre los Garou. Habían trabajado durante el último siglo para que los hombres lobo se tragaran su estúpido orgullo y hacer que fueran más cooperativos con las Fera. Viéndolos dividirse por mezquinas diferencias ideologías significaba que la unidad necesaria para sobrevivir al Apocalipsis estaba en juego. Después de todo Gaia no podía permitirse que sus soldados se pelearan en la hora de necesidad.

Los Nuwisha tomaron decisiones durante su festival: primero lucharían activamente contra el Wyrm, utilizando sus habilidades y engaños para confundir al enemigo. En segundo lugar levantarían el edicto que declaraba que sólo cien Nuwisha podían estar en la Tierra al mismo itiempo. De inmediato el número de hombres coyote se incrementó con la llegada de los Danzantes Umbrales supervivientes al Reino Material. Por último los Nuwisha decidieron mostrar a los Garou que estaban equivocados al enfrentarse. No sería fácil, pero sí necesario para la supervivencia de todos.

A primera vista los Nuwisha siguen como siempre; enseñando mediante bromas y engaños, sembrando el caos por dondequiera que van. Pocos se dan cuenta de lo que pretenden de verdad, y ellos están contentos de guardarse sus intenciones por ahora. Más que nunca los Nuwisha trabajan unidos en pequeños grupos, preparando planes más complejos para causar tanto daño a sus enemigos como sea posible.

La risa perpetua de los Nuwisha no se ha apagado, sino que tiene un tono más malicioso en la Era del Apocalipsis. Sus sonrisas siempre muestran la punta de un afilado colmillo. Durante milenios los hombres coyote han luchado de lejos, utilizando sus propias reglas. Ahora el Wyrm descubrirá lo feroces y violentos que pueden ser los hijos del Embaucador. Los coyotes no quieren perder esta guerra y harán todo lo que sea posible para ganar.

RATKIN

Los Ratkin, celebraron en silencio las recientes derrotas de la Nación Garou y los hombres rata se aprovecharon rápidamente de la nueva alianza entre Garou y Fera para proteger sus Nidos y conseguir acceso a los fragmentos de Túmulo. A pesar de estas ganancias, los Ratkin no han olvidado la traición del Campo de las Nueces. La mayoría consideran que el concepto del Concordato de las Estrellas no tiene sentido y es otra evidencia de que los hombres lobo le han dado la espalda a su propósito.

Muchos hombres rata creen que la Era del Apocalipsis ha comenzado. Los Bardos lo profetizaron hace mucho tiempo. En su canción final, predijeron que en ese momento la civilización humana caería y que los Garou perecerían con su precioso honor y gloria corrompidos más allá de cualquier redención. Los Ratkin son los nihilistas definitivos, y creen que si no puedes hacer algo constructivo, deberías romper algo para que el Kaos pueda sustituirlo. Hasta que llegue la Era de la Rata, hay mucho caos y destrucción que sembrar.

ROKEA

La Era del Apocalipsis terminó con la esperanza de que el aislamiento protegería a Mar del azote de la humanidad. El cambio climático, los desastres ecológicos y la contaminación envenenaron el mar a niveles tóxicos. Esta situación debilitó las grandes Grutas (Túmulos bajo el mar), y cuando llegaron las tormentas umbrales, estaban prácticamente indefensas. Se cree que ninguna sobrevivió a la devastación. Muchas de las criaturas que vivían bajo las aguas, como los magníficos Tritones, se extinguieron. Horrores corruptos despertaron después de milenios de sueño, listos para reclamar el mar como suyo.

Sin embargo, los desafiantes Rokea, los hombres tiburón, se negaron a romper el tabú de contactar con No Mar y los humanos, hasta que se extendió la noticia de un cardumen a otro de que una calamidad estaba matando a las crías de los Rokea. Una tras otra morían antes de nacer. Algunos Aguas Oscuras especularon que la carencia de Grutas permitía que las aguas contaminadas mataran a las crías. Ni siquiera los sanguinarios Rokea podían enfrentarse a este terror sin temblar –el fin de su especie y de su caza a través de Mar.

Entre todos los lugares, la esperanza llegó de No Mar. Los Entremares forjaron una alianza con los Garras Rojas y trajeron una semilla de cristal a la costa. Los Rokea la plantaron en una Gruta muerta, y comenzó a volver a la vida. Los fragmentos de Gruta carecen de todo el poder de sus antecesores, pero ayudan a los Rokea a sobrevivir y mantener vivas las aguas de Mar. Los cardúmenes se unen con los pocos leviatanes supervivientes y a regañadientes aceptan tolerar a los despreciados Entremares, permitiéndoles colaborar con la Nación Garou para sembrar las Grutas muertas y descubrir la forma de evitar la muerte final de Mar. Los hombres tiburón son incapaces de soportar el pensamiento de que sólo el Wyrm y su prole queden para habitar su cadáver.

Está claro que lo que ocurre en No Mar afecta a la vida que hay debajo. Todos los Rokea deben aprender a adaptarse y enviar más Entremares para buscar respuestas de los Caminantes del Polvo. La rabia de los hombres tiburón ahora tiene un objetivo, su hambre está dirigida hacia la venganza, y es la hora de la última cacería.