Harold Gooston, Paria

Siendo al mismo tiempo aristócratas corruptos y justos pastores de los depredadores, los miembros de esta secta se acercan más y más al borde del abismo cada noche. Aunque aprieta los puños cada vez con más fuerza, los vampiros se escapan de ella como granos de arena.

Trasfondo: nació en la Ciudad de Benton, Missouri en 1828. Cuando tenía 15 años se dio cuenta de que rea un hombre lobo y se unió a los otros de su raza en una monstruosa misión en Chicago.

En 1860, mientras espiaban el cubil de un enemigo, la manada de Harold encontró varios vampiros y se dio una batalla y se desbandaran después de que dos de los cambiantes cayesen en combate, siendo él hecho prisionero junto con tres de sus compañeros; cuando s e despertó estaba atado con cadenas de plata, al igual que los otros supervivientes.

El carcelero pronto reveló sus planes de Abrazar a los cuatro cambiantes y Harold tuvo que presenciar cómo cada uno de sus compañeros de manada moría. Cuando le tocó el turno se dejó llevar esperando una liberación que nunca llegó.

Se convirtió en uno de los Vástagos.
Oliver Ligon, su nuevo señor, observaba y manipulaba la política mortal en beneficio de el príncipe Maxwell. Goodston aprendió bien las lecciones pero nunca olvidó su verdadera herencia, a pesar de que le hecho de su misma existencia la traicionaba absolutamente.

Sirvió a su señor fielmente durante once años descubriendo que, de una forma retorcida, disfrutaba de su nuevo poder. El dinero y los vicios le sobrepasaron y podía superar a los Cainitas que se cruzaban en su camino. Intentó brevemente volver con su gente pero lo dejó por imposible después de que dos hombres lobo casi acabasen con él.

Cuando Chicago se quemó durante la Noche del Diablo el Ventrue Lodin le quitó el puesto a Maxwell y sus agentes destruyeron a Oliver, sin que ninguno de los esfuerzos de Goodston por vengarles llegase a buen fin. Durante las dos décadas siguientes desdeñó la sociedad Cainita y se mudó a las cloacas tomando el nombre de “Paria” y embarcándose en una búsqueda privada de Golconda . Poco después salió a la superficie sólo para buscar conocimiento que asegurase su salvación.

Volvió a entrar en la sociedad a mediados de la década de los 90 en un intento de resolver el mutuamente catastrófico conflicto entre lupinos y vampiros. La información que proporcionó resultó crucial en varias de las victorias de los cambiantes, aunque rehusaron aceptarle después de la guerra debido a que le veían como una amenaza, ofreciéndole sólo la misericordia de una muerte rápida: se formó una manada específica para cazarle justo después del conflicto.

Desafortunadamente para este grupo, no estaban preparados para el poder de la Rabia de Paria mezclado con la ferocidad de su Bestia vampírica. Nadie estaba más sorprendido que la misma abominación, que recuperó consciencia para descubrir los cuerpos de tres hombres lobo desangrados a sus pies. Huyó, buscándose otro refugio aún más profundo en las alcantarillas, aullando por su rabia ciega y por la tristeza de aquella desastrosa noche.

Ublo-Satha, el sirviente Gárgola de los Tremere escucho…. y reportó a niño regente, Nicolai. El antiguo, con la curiosidad enardecida, asignó a la Gárgola que continuase estudiando a aquel ser en busca de debilidades que pudiera utilizar como métodos de controlarlo.

El exilio autoimpuesto de Paria no le proporcionaba paz. Su tormento interno empeoró con la forma de pesadillas que el Brujo le inducía mediante rituales de Taumaturgia y que él, como Nicolai pretendía, pensaba frutos de su soledad.

El Tremere le dejó hacer el primer movimiento. La apariencia de niño del Vástago y su actitud de búsqueda de protección diezmaron al perseguido. Aún así, no se consignó al antiguo inmediatamente a pesar de la urgencia de los sueños inducidos.
En su segundo encuentro el Brujo lo preparó todo para que unos camorristas locales le atacaran mientras estaba cerca su objetivo. La abominación (así es como le llamaban las criaturas de la noche) respondió a los llantos de socorro del “niño” y, por petición de Nicolai, se quedó a charlar con él después de que hubiera puesto en fuga a los asaltantes y conversaron hasta casi la mañana.

El Tremere engañó a Paria para que realizase algunas cosas en beneficio de su clan durante los meses siguientes. Una vez utilizó a Ublo-Satha para dar la apariencia de que tenía muchos rivales que querían matarle enviando a sus peones y el torturado vampiro destrozaba a esos enviados con un salvajismo que asustó a su manipulador.

Ayuda al Brujo cuando puede, aunque nunca llegará a entender la total profundidad del engaño. Está feliz de tener un “amigo” en el que pueda confiar y, a pesar de los largos intervalos de tiempo entre sus encuentros, éstos suponen un gran consuelo para él. En algunas ocasiones intenta espiar a los lupinos en un atisbo de experimentar su antigua sociedad ; desea reunirse a ellos pero los recuerdos de aquellos a los que drenó aún le persiguen.

Después de esos actos contempla desesperadamente el ponerse bajo el sol, pero aún no ha conseguido reunir el valor para hacerlo. Su instinto de supervivencia es superiora sus deseos de destrucción y aún no ha podido reconciliar a los dos.

A través de su magia, Nicolai ya le ha dado dos tomas de su sangre, la tercera no tardará en llegar…
Imagen: su piel cuando está en forma de lobo es blanca pero sucia, desgreñada y pegajosa; sería plateada si estuviera limpia. Su cuerpo es musculoso y presenta colmillos anormalmente grandes y garras negras. Su forma humana es la de un vagabundo pálido con una gorra de béisbol, ropa vieja, trenca y botas militares.

Sugerencias de interpretación: vigila silenciosamente desde las sombras y nunca te muestres. No exhibes cariño por nadie debido a que temes causarles daño. A veces, pierdes la noción de lo que estás haciendo debido a la depresión, pero intentas esconderlo. Si alguien atrae tu atención, ignóralo. Llevas el mundo sobre los hombros y tu actitud es oscura y melancólica. Cuando consigues salir del pozo de la desesperación caminas con la postura y el porte de cuando estabas vivo y ni siquiera tus harapos pueden esconder eso. A pesar de todo, esto sólo hace que cuando vuelvas a deprimirte, cosa que es inevitable, sea doblemente doloroso.

Clan: Ventrue
Sire: Oliver Ligon
Naturaleza: superviviente
Conducta: pervertido
Generación: 8ª
Abrazo: 1860
Edad Aparente: principios de la treintena
Raza: homínido
Auspicio: Galliard
Tribu: Ronin (antiguamente Colmillos Plateados)
Físicos: Fuerza 5, Destreza 4, Resistencia 4
Sociales: Carisma 4, Manipulación 2, Apariencia 3
Mentales: Percepción 4, Inteligencia 3, Astucia 3
Talentos: Alerta 4, Atletismo 4, Callejeo 4, Esquivar 4, Instinto Primario 5, Pelea 5
Técnicas: Armas C.C. 2, Armas de Fuego 2, Reparaciones 3, Sigilo 3, Supervivencia 2, Trato con Animales 3
Conocimientos: Conocimiento de Área (Chicago) 4, Cultura de la Estirpe 3, Cultura de la Alcantarillas 2, Enigmas 4, Investigación 3, Medicina 4, Ocultismo 4, Rituales 3, Secretos de la Ciudad (Chicago) 3

Disciplinas: Animalismo 1, Auspex 2, Fortaleza 1, Ofuscación 4, Potencia 2, Presencia 3, Protean 5

Dones: (Homínido) Persuasión (1), Interferir Tecnología (2), Intranquilizar (3), (Galliard) Habla Mental (1), Habla Onírica (2), (Colmillos Plateados) Sentir al Wyrm (1), Llama Ardiente (1), Armadura de Selene (2), Fascinación (2), Garras de Plata (3), Ira de Gaia (3). Si no tienes Hombre Lobo: el Apocalipsis, añade simplemente dos puntos más en Auspex y Fortaleza para simular los efectos de esos Dones. Adicionalmente, pon tres niveles en Celeridad para reflejar la herencia Lupina de Paria.

Ritos: conoce varios rituales que le permiten contactar con espíritus para que realicen una variedad de servicios pero debido a su estado degenerado sólo responden espíritus demoníacos. Los efectos de esos rituales se dejan en manos de cada Narrador aunque se indica que algunos le permitirían seguir la pista de sus enemigos y esconder sus refugio de los ojos curiosos. El uso de esos rituales destruye su alma aún más.

Trasfondos: Contactos 2, Pura Raza 5, Rebaño 3, Recursos 2, Vida Pasada 4
Rabia: 5
Gnosis: 4
Fuerza de Voluntad: 4
Notas: varios de los rasgos de este personaje aparecen en Hombre Lobo: el Apocalipsis, que ofrece una mayor profundidad que la simple lista ofrecida aquí. Adicionalmente, Paria utiliza las reglas para Abominaciones que se proporcionan en La Guía del Jugador de Hombre Lobo, Segunda Edición.
Paria siempre se encuentra en un estado de depresión perpetua, por lo que deberás reducir sus Reservas a menos que gaste un punto de Fuerza de Voluntad para negar tal penalización durante una escena. Igualmente, no puede gastar Fuerza de Voluntad para adquirir éxitos automáticos como tampoco puede gastar Puntos de Sangre en el mismo turno que Gnosis o Rabia.
Su Gnosis continuará descendiendo siempre que siga rehusando a su herencia lupina. Mientras se asocie con Vampiros este descenso seguirá.