Jayne Jonestown, La Celebridad

Libertad frente a organización, voluntad frente a rectitud, antiguos frente a neonatos… Todas estas luchas caracterizan a los vampiros del Sabbat, que parecen unidos tan sólo por el odio que sienten hacia los Antediluvianos y por el desprecio que demuestran hacia el ganado.

Trasfondo: La vida no debería tener nada de extraordinario para la basura blanca del Medio Oeste que después se convertiría en uno de los músicos más celebrados (y vilipendiado) del mundo. Después de una docena de años de vida familiar pobre, duelos con carabinas de aire comprimido y de jugar al béisbol con las ranas, la familia de “Jayne” se trasladó a Florida para suplir las deficiencias de su vida de cucaracha entre caravanas y Pontiacs Firebird aparcados permanentemente sobre ladrillos de ceniza.

La angustia de la crisis de la adolescencia arrojó a “Jayne” a la rebelión, el satanismo y los juegos de rol. Ignorado por sus padres, atormentado por los matones de instituto y confundido por los narcóticos, creo un mundo de fantasías oscuras al que podía evadirse cada vez que el mundo real le abrumaba. El rendimiento escolar de “Jayne” se resintió, pero él se volvió hábil escribiendo cuentos cortos y poemas provocativos. Con el tiempo, hasta estos desahogos empezaron a mostrar más y más signos de morbosidad, y la vida del muchacho continuaba con su caída en picado hacia el vertedero.

Y luego las cosas cambiaron. “Jayne” conoció a un paria igual que él en un lúgubre club gótico, y ambos se embarcaron de inmediato en un proyecto musical. Bautizando su banda como Jayne Jonestown y los Follacráneos del Cementerio, la pareja adquirió un cierto grado de infamia local. Su música consistía básicamente en ritmos industriales y delirios juveniles influenciados por el death-metal, pero el valor visual de sus impactantes espectáculos (mujeres en jaulas, coprofagia, actos sexuales explícitos y cosas así) le granjearon a la banda la admiración de otros “freaks” a los que les encantaba Jayne (que se había cambiado legalmente el nombre). Habiendo superado su crisis de adolescencia, el joven descubrió un vasto mercado sin explotar esperando un antihéroe al que aferrarse, así que decidió convertirse en ese antihéroe. El grupo contrató dos músicos más y se echaron a la carretera en una gira por Florida.

Es muy probable que Jayne se hubiera quedado como un fenómeno local en la estancada Florida si la banda no hubiera versionado el clásico de David Bowie “Heroes” con su estilo sobreexcitado, cinematográficamente escalofriante y registrados (TM). La versión gozó de difusión nacional en los círculos más duros. En poco tiempo, la juventud emocionalmente aislada de América se había unido bajo la bandera de Jayne Jonestown, sacando de quicio a sus padres con su música y luciendo camisetas adornadas con eslóganes como “Cómete A Tus Padres” y “Mi Maldad No Conoce Límites”. Los conciertos de Jayne Jonestown atraían incluso a una buena proporción de vampiros que, o no pillaban la broma y se lo tomaban en serio, o apreciaban la sátira de la sociedad mortal en la que acechaban. De hecho, un Brujah del Sabbat llevó la broma del cantante un paso más allá abrazando a la estrella después que un concierto de la banda fuera cancelado por la policía en Miami.

Después de su Abrazo, el interés de Jayne en lo morboso se renovó, y la banda grabó un álbum considerado como una obra maestra. El éxito, titulado Satanophile, era un operístico himno de alabanza del “lado oscuro” de la vida no explorada, así como otro ejemplo del ingenio de Jayne que se ocultaba bajo toda la ampulosidad y la ironía. Desde el mismo momento en que se transformó en un Cainita, el cantante se las arregló para congraciarse con algunos miembros de la Inquisición que no tenían ni idea de la verdadera naturaleza del artista. Consideraban que su siempre extraña apariencia era una especia de raro estigma, y el joven fue capaz de convencerles que su música servía para “poner a descubierto” elementos impíos como vampiros, fanáticos de ciertos cultos y otros indeseables.

Hasta esta noche, Jayne ha empuñado su limitada influencia sobre la Sociedad de Leopoldo como un arma contra los vampiros a los que coge manía… con la bendición de la Inquisición. De hecho, el cantante se pregunta si a la Sociedad le importaría el hecho de que sea un Cainita, siendo como es una de sus herramientas más importantes para destruir a tantos otros Condenados.

El último álbum de Jayne, The Soul Menagerie, explora los temas del exceso y los medios de comunicación, y algunas de las canciones hacen evidentes referencias a los vampiros y a la sociedad de los no-muertos. No hace falta decir que la franqueza de este caballero le ha asegurado un puesto en la Lista Roja de la Camarilla, si bien el tratamiento “glam” del LP deja a su audiencia con la seguridad de que el ángulo “vampírico” es simplemente la descripción que la estrella hace de la industria de la música y de la prensa. No es que a él le preocupe mucho ninguna de las dos opciones… después de todo, está en esto por la emoción.

Siendo éste el caso, una gran parte de la no-vida de Jayne consiste en hacer giras, hacer entrevistas en los circuitos radiofónicos (generalmente por teléfono), beber sangre mezclada con drogas, actuar promiscuamente (“por guardar las apariencias”) y, por lo general, ponerle la piel de gallina a la gente con la que se encuentra cara a cara. Muchos de los miembros más jóvenes, tanto de la Camarilla como del Sabbat, se consideran aficionados a la música de Jayne, viendo en ella signos (aunque vacíos) de rebelión contra los pilares establecidos de la sociedad Cainita. Queda por ver cuánto tiempo exactamente podrá ser capaz de estrella de caminar por el filo de la navaja entre su condición vampírica, los peligros de la celebridad y las antorchas de la Inquisición.

Imagen: Jayne tiene una apariencia extravagante aunque muy bien diseñada, demasiado pulida par representar de verdad la depravación que asegura compartir. Sus ojos distorsionados son producto de lentillas, su “pelo” es una colección de pelucas que se pone en determinadas ocasiones y sus ropas se caracterizan por la calidad y el exceso calculado de caras firmas de diseñadores. Su vestuario favorito sugiere un origen puritano, lo cual encaja tanto irónica como seriamente en el contexto de la relación de Jayne con la Sociedad de Leopoldo.

Sugerencias de Interpretación: Eres la estrella de rock definitiva, embaucando a la gente, permitiéndote llamativos excesos y haciendo una música intencionadamente pueril cuya única finalidad es enfurecer a los padres (y a causa de lo cual, los hijos se apuran en comprar tus álbumes). Nada es demasiado extremo para que participes, siempre que haya alguien mirando. Lejos del glamour y de las luces mantienes una no-vida agradablemente apacible que consiste principalmente en recuperarte de tus escapadas de violencia y depravación. Las plumas y las posturitas son para el público, y puede ser que tus muchachos le den una paliza a cualquiera que te dé algún problema… ¡oh! y puede ser que este “Sabbat” también necesite alguna atención…

Clan: antitribu Brujah
Sire: Warren Bryant
Naturaleza: Masoquista
Conducta: Repulsivo
Generación: 12ª
Abrazo: 1993
Edad Aparente: Bien entrada la veintena
Físicas: Fuerza 2, Destreza 2, Resistencia 2
Sociales: Carisma 3, Manipulación 4, Apariencia 1
Mentales: Percepción 2, Inteligencia 4, Astucia 3
Talentos: Callejeo 2, Esquivar 2, Empatía 1, Expresión 3, Liderazgo 1, Mascarada 2, Pelea 1
Técnicas: Armas de Fuego 1, Conducir 1, Interpretación (música de estrella absoluta del pop) 4, Seguridad 1
Conocimientos: Academicismo 1, Conocimiento de Experto: Angustia Suburbana 4, Finanzas 2, Informática 2, Investigación 2, Leyes 1, Ocultismo 2, Política 1
Disciplinas: Presencia 4
Trasfondos: Aliados 2, Contactos 3, Criados 5, Fama 4, Influencia 1, Posición en el Sabbat 1, Rebaño 3, Recursos 4, Rituales 1
Virtudes: Consciencia 2, Autocontrol 2, Coraje 2
Moralidad: Humanidad 6
Trastornos Mentales: Satiriasis
Fuerza de Voluntad: 4