La Espada de Cain.

El nombre Sabbat puede emplearse para referirse a cualquier tipo de reunión, aunque no hay olvidar que en cualquier momento que un Sabbat puede ir de lo más sencillo, como una reunión secreta de cinco despojos devotos de un diablo, hasta una gran congregación presidida por inteligencias encarnadas y malignas, un grupo que invoque a los propios demonios por malicia, blasfemia o revolución, liberando el caos en la tierra.

¡¡Eso significa guerra!! Guerra contra los Antediluvianos. Guerra contra la Gehena. Guerra contra la Camarilla, el Inconnu y los tristes independientes. Guerra contra los cazadores de brujas, los hombres lobo, los cobardes anarquistas y los rebaños de la humanidad.

Para algunos vampiros, significa incluso la guerra contra la propia secta a la que pertenecen.

¡¡Bienvenido al Sabbat!! Por favor, no asome los brazos fuera del coche, o alguien podría arrancárselos y devolvérselos después.

Para el Sabbat, ser vampiro significa ser un soldado en una guerra santa contra los monstruos caníbales que transmitieron la maldición de Caín en las noches de antaño. Los Antediluvianos y sus marionetas, los vampiros de la Camarilla, tratan de desencadenar la tormenta de sangre de la Gehena sobre el mundo y devorar a sus hijos descarriados. El Sabbat no quiere que esto suceda. Como parte de esos mismos hijos, tienen cosas mejores que hacer que morir que morir por los colmillos de sus malignos progenitores. Después de todo tienen un mundo por conquistar.

Para el Sabbat, el conflicto eterno es una cuestión de “nosotros contra ellos” donde “ellos” significa cualquiera que no pertenezca a la secta.

Aunque no están por encima de la intriga maquiavélica o las alianzas de conveniencia, la secta es siempre lo primero. Fanáticos hasta la muerte, estos vampiros se arrojan felices al fuego por los suyos, cayendo sobre sus enemigos en legiones para despedazarlos, igual que una manada de lobos acaba con su presa.

Al menos, así es como el Sabbat ve a los demás. En realidad, el asunto es mucho más complejo (como siempre). Estos vampiros, que no son ni los bárbaros salvajes ni los fanáticos infernales que los demás imaginan, aunque se acercan peligrosamente a su imagen. Han dado la espalda a la humanidad y aceptan que son condenados, criaturas de la bestia. En vez de llorar por la perdida de lo que fueron, se deleitan en su monstruosidad: son mas que humanos, malditos por la naturaleza por ir mas allá de las limitaciones de la humanidad. Y como siempre ocurre con los condenados, los Sabbat son vampiros primero y miembros de su secta después.

Por supuesto esto significa que en la organización abundan la traición, la rivalidad y la hostilidad abierta, como en cualquier otro grupo de “vástagos”, un termino que denota debilidad entre los hijos e hijas de Caín. La secta esta enferma, podrida por dentro, pero se rebela contra su propio colapso con una ferocidad desconocida para cualquier otro grupo de vampiros.

No es una buena época para estar vivo, pero si estas no-muerto es un autentico infierno. Pero, ¿alguien ha dicho que hubiera elección?.