La historia de los Antitribu

Un antiguo Lasombra nos cuenta la historia de cuando su clan quedo fraccionado y nacen los antitribus para enfrentar sus hermanos de sangre.

El departamento de policía de Seattle respondió a varias llamadas minutos antes del amanecer del 12 de junio de 2000. Algunos trabajadores del turno de madrugada afirmaban haber visto lo que parecía una mujer asiática clavada o sujeta a uno de los pilares de los muelles flotantes, aún viva para retorcerse pero dando señales de desfallecimiento. La policía llegó justo cuando amanecía, encontrando unos clavos ensangrentados, pero ni rastro de la mujer. Una mochila en la acera contenía el siguiente manuscrito, que los psicólogos de la policía vieron como prueba de una psicosis muy avanzada. Especularon que quizá la mujer creía tan firmemente en su naturaleza vampírica que había decidido “saludar al sol” y acabar con su existencia. Si formaba parte de algún tipo de culto, quizá sus compañeros fanáticos se la llevaron para mantener su existencia en secreto.También podría ser algún tipo de engaño orquestado para jugar con el terror popular al vampirismo. Como muchas otras ciudades universitarias, Seattle sufre su parte de bromas estudiantiles muy ingeniosas.
La investigación no arrojó pistas concluyentes, y el caso pronto quedo sin resolver. Un inventario de rutina de los archivos de pruebas de la policía reveló la desaparición del manuscrito. En ausencia de cualquier razón para resolver el caso, a nadie le preocupó demasiado.

Primero las últimas palabras

Mi nombre es Ming, y soy hija de la oscuridad. No necesitáis saber el nombre que tenía cuando estaba viva. Esa parte de mi historia ya no importa. Ahora la parte de mi historia como no-muerta llega también a su fin. Escribo estas líneas para explicarle a alguien por qué busco la destrucción, y luego mi fe en mis propias carencias humanas me prestará su último servicio. Veré el sol, y moriré.

No creeréis esta historia a no ser que hayáis tenido la experiencia que muestra que existe otra sociedad detrás de la que conocéis. Si no la habéis tenido, buscad a alguien que lo haya hecho. Conocéis a alguien que haya sido tocado por la oscuridad, que muestre un temor secreto del que no está dispuesto ni siquiera a hablar. Cuando leáis esto, les comprenderéis. Buscadles y hacedles saber que están en lo cierto. En un mundo que no os pertenece y que nunca lo hará, al menos podéis dar ese consuelo a alguien.

El principio

Al principio existió Caín, el primer asesino. Sí, es cierto, existió Adán y existió Eva, y existió un Jardín del Edén, y un Dios que recompensó el sacrificio de sangre y condenó el de grano. Vivís en la historia de otro. No acepté todo esto por mi misma, fui hija de mi tiempo, tal y como vosotros lo sois del vuestro, sofisticada y escéptica. Sin embargo, es cierto. Al principio la palabra hizo la creación, y al final otra palabra acabará con ella. Pero ese final aún no va a llegar.

La maldición que Dios infligió a Caín es lo que ahora identificamos como vampirismo. Caín creó tres “chiquillos”, o progenie, y esos tres engendraron a trece más para Caín. Los trece lucharon entre ellos y contra sus creadores, y tanto su corrupción como los pecados de la humanidad provocaron el Gran Diluvio. Podéis decir, como yo misma pensaba, que el Diluvio es sólo un mito sin evidencia geológica. Yo os replico, ¿quién puede confiar en las pruebas, cuando Dios Todopoderoso no desea mostrarlas? Quizá destruyó esas pruebas, o más que posiblemente están ahí, y ni siquiera podemos verlas.
Si creéis en algo de todo esto, deberíais sentir temor. Si lo hacéis, bien por vosotros. Mi no-vida ha sido una interminable pesadilla de miedo, de encontrarme tan cerca de todo ese poder, sin poder defenderme. Todos somos peones de fuerzas más allá de nuestra imaginación.

Los trece Antediluvianos sobrevivieron al Diluvio. ¿Cambió Dios de opinión, o tenía otro plan para ellos? Dios no me habla a mí más de lo que habla a cualquier otra alma condenada. Quizá responda a vuestras oraciones, si lo pedís con un corazón lo suficientemente puro. Pese a ello, quizá sea mejor que nunca se sepa. Fueran cuales fueran sus razones, los trece sobrevivieron, y fundaron los clanes de Cainitas que permanecen activos hasta esta misma noche. Uno de esos trece es mi Sire, ocho generaciones más allá, llamado “Lasombra” por su propia progenie. Toda su descendencia, incluyéndome a mí, sufre de una debilidad particular que les impide reflejarse en los espejos, y heredamos aptitudes para la fuerza sobrenatural, la habilidad de dirigir a otros mediante la fuerza de voluntad y la de tener poder sobre una especie de oscuridad viviente. Cada uno de los demás clanes posee alguna otra combinación exclusiva parecida a esta.

La historia de dos chiquillos

Como el resto de Antediluvianos, Lasombra creo incontable progenie por sus propias razones. Mató a muchos por debilidad de carácter, o por la falta de virtudes que le interesaban, incluyendo un desmedido interés por el poder. Supongo que si siguiese caminando entre nosotros también me juzgaría como no apta.

El chiquillo de Lasombra más viejo que sigue morando la tierra se llama Montano. Le vi una vez y estaba atrapado por el peso de la culpa sobre sus hombros. Leí en la Biblia que el Mesías debía ser un hombre marcado por el dolor y consciente de su aflicción, y pienso en él. Ninguna vida mortal, sin importar lo trágica que fuera, podría acercarse a su estado. Montano fue un muchacho en las estepas de Kenia, mas de mil años antes de Cristo. Lasombra llegó allí buscando un heredero digno. Cuando Lasombra comenzó a torturar a los habitantes de la aldea de Montano, probando su resistencia, Montano accedió a convertirse en sirviente de Lasombra a cambio de la libertad de su pueblo. Lasombra aceptó, y nunca volvió a esas tierras o atormentó a aquella gente, aunque hizo lo mismo en otros muchos lugares.

Montano odiaba su condición vampírica, y lo sigue haciendo, no es un chiquillo feliz de Caín. Pero es honorable, y aún ahora sigue en pie por su promesa de proteger los intereses de su Sire, aunque, como habéis leído antes, su Sire ya no esté entre nosotros. Montano viajó con su él por el Viejo Mundo, aprendiendo lenguas y habilidades ni siquiera soñadas en las estepas. Cuando ambos regresaron al refugio favorito de Lasombra, en Sicilia, Montano dirigió ejércitos y senados, cainitas y mortales. Durante mucho tiempo, todo lo que emprendió prosperó, sin importar que sus celosos enemigos intentaran sabotearlo. Sin embargo, Lasombra nunca comprendió el alma de su chiquillo y siguió buscando a otro que fuera su heredero.

Pensareis que éste es un lenguaje extraño para una mujer nacida hace menos de cuarenta años en una ciudad americana, y estáis en lo cierto, pero es imposible para mí expresarlo de otra forma. Hablo de dioses y demonios por encima de los hombres, y la jerga de una sociedad científica contendría incontables mentiras sobre esto. Cuando escribo de esta forma, espero transmitir algo de lo que he sentido, además de lo que he aprendido.

Lasombra tuvo muchos otros chiquillos, algunos de los cuales pueden seguir existiendo, pero no importan para la historia del clan como un todo. El que importa es el último. Hace menos de mil años, Lasombra otorgó la maldición del vampirismo a un noble italiano llamado Gratiano, un joven ambicioso que mostraba la dedicación sin escrúpulos que Lasombra atesoraba. ¿Quién fue Lasombra en vida? Quizá era un hombre con poder. Sospecho, sin embargo, que fue un fracaso patético, Abrazado, como llamamos al acto de transformarse en vampiro, por alguna razón trivial, y sin embargo prosperó. Probablemente, alguien que hubiese convivido con el éxito no habría estado obsesionado con el tema hasta tal punto. Quizá Gratiano sólo era lo que Lasombra habría deseado ser.

Gratiano, por su parte, comprendió cómo ser un cortesano amado. Dio a Lasombra satisfacciones sin fin, cumpliendo los designios del Antediluviano a la vez de los del clan, esforzándose en mostrar un abnegado estudio para llegar a ser un “sucesor honorable”. Montano pronto descubrió que Gratiano buscaba ocupar el puesto de Lasombra, pero su Sire no quiso escucharle. La senilidad parece afectar a los Cainitas igual que a los hombres y mujeres mortales. Quizá os llamamos “rebaño” o “presa” pero en algunos aspectos no somos tan diferentes de vosotros. Durante algo así como doscientos años, el chiquillo más viejo y el más joven de Lasombra lucharon en una guerra encubierta de influencia, tratando de ganar apoyos para sus respectivos planes. Montano perdió.

El chiquillo más antiguo se dio cuenta de que no podría evitar la rebelión de Gratiano. Alternó largos años de paseos errantes con esfuerzos desesperados en la corte de Sicilia para despertar al resto a la amenaza. No funcionó. Gratiano utilizó las instituciones de justicia del clan para destruir a sus rivales, impresionando a Lasombra.

Al final, Gratiano golpeó. Poseía aliados en otros clanes y la traición corría por sus venas. La corte se tiñó de sangre, y Gratiano en persona destruyó al Antediluviano en su cripta favorita. De un solo golpe, el clan se quedó sin líder. Montano se defendió con uñas y dientes, pero cuando su Sire cayó, escapó. Alrededor de él se formó el corazón de la resistencia al cambio del clan Lasombra que buscaba Gratiano. Esos Cainitas siguen leales al antiguo orden del clan. Montano no reclamaría ser el heredero de Lasombra, pero se seguía sintiendo vinculado por su honor a actuar de acuerdo a los intereses del Antediluviano.

Gratiano y otros insurrectos crearon una secta de clanes rebeldes, cuyos fundadores se llamaron a sí mismos Sabbat en apreciación a los relatos mortales sobre terrores demoniacos. La mayoría de los Lasombra rindieron su honor y dignidad y se unieron a ella. Se vinculan entre ellos por rituales impíos. Sólo los leales siguieron fieles a la antigua situación, apodados burlonamente antitribu.

Desde la fundación hasta mí

¿Que puedo decir de los siglos que siguieron a esto? Muchos Lasombra sienten gusto por el mar, quizá reflejando las apetencias mortales de nuestro fundador. Los antitribu parecen desenvolverse mejor en el mar incluso que el cuerpo principal del clan. Las flotas piratas asediaron los intereses financieros del clan e hicieron arriesgado que los Cainitas intentaran viajar durmiendo en el trayecto. En tierra firme, los antitribu se aposentaron donde pudieran encontrar debilidades en el Sabbat local o principalmente buscaban desertores que quisieran unirse al verdadero linaje del clan.

Mientras tanto, el Sabbat se expandía como el fuego. Algunos siempre odiarán a la humanidad, y responden a un mensaje de venganza brutal y dominación insensible. De hecho, para mi vergüenza, yo era así. Confundí mi fervor adolescente con algún tipo de visión real de la condición humana, y cuando un monstruo me ofreció la oportunidad de saciar mi odio para siempre, la tomé. Me costó más de un año darme cuenta de lo equivocada que estaba, y aún me llevó más tiempo el descubrir cómo podría cambiar las cosas.

Al final, llegué hasta un pequeño grupo de Lasombra antitribu. No os diré de donde vengo o dónde les encontré, excepto que ni mi origen ni mi destino están en Seattle. Vine aquí por razones personales que sólo afectan a la persona con la que debía hablar antes de afrontar mi destrucción. Durante mi estancia con los antitribu conocí a Montano y aprendí mucho de lo que transcribo aquí.

Tomé la decisión de buscar mi propio final no mucho más tarde. ¿Si Montano, tan poderoso y anciano como es, no puede detener a su clan errante, que esperanzas puedo tener yo? He visto demasiados antiguos antitribu convertirse en monstruos, criaturas sedientas de sangre, apartadas de toda esperanza y sentimiento humano, siguiendo un interminable ciclo de noches como ésta misma. Necesito algo más para seguir adelante, y si no hay nada más, no puedo hacerlo.

Que Dios se apiade de mi alma, aunque no creo que lo haga.

Mensaje al Azote Adam Pretorius:
Maldita sea, Adam, esto podría haberse convertido en el gran fiasco si la gente del departamento de policía no se ocupara de su trabajo. Míralo bien, brecha de la Mascarada de primera clase, y me dices que dejar que esos malditos Lasombra tomen parte en la rutina de justicia es buena idea. Malditos sean, te digo que todos son iguales. Líbrate de ellos o nos van a joder otra vez con lo mismo.
— Liam Genet, Senescal, Dominio de Seattle