La Retribución

Las Tradiciones que conforman la Retribución representan las leyes básicas de la Estirpe. Se cree que se originaron entre las sabias hadas que vivían más próximas al Ensueño, fueron recopiladas tras la División como forma de asegurar la supervivencia feérica frente al cambio inexorable.

Heredadas y reforzadas por la nobleza, los preceptos de la Retribución son respetados tanto por los nobles Luminosos como Oscuros (aunque cada Corte tiene variaciones sobre como interpreta cada principio). Los nobles Luminosos y sus súbditos siguen generalmente la letra de la ley, mientras que los nobles Oscuros y sus seguidores suelen hallar los fallos y utilizarlos a su favor.

A diferencia de los juramentos, la autoridad para hacer cumplir la Retribución no está respaldada por el Glamour. En vez de ellos, conlleva la fuerza de la ley, la tradición y las costumbres. Ocasionalmente el Ensueño crea sus propias sutilezas quiméricas entorno a la Retribución, asegurándose de que sus reglas se cumplen o forzando a aquellos que las rompen a sufrir las consecuencias de sus acciones.
Las seis normas básicas de la Retribución son las siguientes:

• El Derecho de Heredad: Un señor es el rey de su dominio. Es el juez y jurado de todos los crímenes, grandes y pequeños. Su palabra es ley. Un noble espera obediencia de sus vasallos y respeto del resto. A cambio, un noble respeta a los señores superiores a él.

Realidad: La nobleza ha tenido que hacer concesiones frente a las ideas modernas de la democracia y gobierno popular. LA mayoría de los nobles gobiernan mediante la fuerza, la astucia, el magnetismo personal o la costumbre.

• El Derecho a Soñar: Los mortales tienen derecho a soñar sin ser molestados por nuestras necesidades. El Ensueño morirá si robamos directamente de sus fuentes. Nadie puede usar Glamour para manipular el proceso creativo. Aunque puedes inspirar la creatividad en la mente mortal, está prohibido dar instrucciones directas o infundir Glamour en bruto en un humano.

Realidad: La mayoría de las hadas interpreta esto como una prohibición contra el Saqueo, el arrancar Glamour de un ser por la fuerza. Muchos de la Estirpe – particularmente los Oscuros – ignoran esta prohibición, buscando un arreglo rápido o una forma fácil de poder instantáneo. Dado que esta forma de adquirir Glamour a menudo agota a la víctima de forma permanente, los Saqueadores convictos sufren severos castigos como medida disuasoria. Rumores preocupantes afirman que algunos duendes infunden Glamour a los mortales, sobrecargando sus almas con demasiada creatividad para alimentarse de sus sueños brillantes. Esta práctica, si existe, también viola esta porción de la Retribución.

• El Derecho a la Ignorancia: No Traiciones el Ensueño a la Banalidad. Nunca te muestres a la humanidad. No sólo porque la humanidad nos cazaría para conseguir nuestra sabiduría y poder, sino que nos sobrecargaría con Banalidad y destruiría nuestros lugares de poder. Cuanto más sabe la humanidad, más ardientemente nos busca, secando el Glamour del mundo y petrificando nuestra esencia con su mirada de basilisco.

Realidad: La mayoría de los changelings, tanto Luminosos como Oscuros, respeta esta regla dado que sirve como protección contra las fuerzas de la Banalidad. El Glamour es suficientemente difícil de encontrar, y gastarlo en los mortales para que puedan presenciar el Ensueño por sí mismos es malgastarlo. Algunas hadas encantan humanos selectos para llevarlos a sus feudos como amantes o lacayos, pero tienen mucho cuidado en eliminar cualquier evidencia de su existencia de las mentes de dichos mortales cuando los devuelven al mundo mortal.

• El Derecho a Rescate: Toda la Estirpe tiene el derecho a esperar rescate de la garra de la Banalidad. Estamos en peligro juntos y debemos luchar juntos para sobrevivir. Nunca dejes a nadie atrás. La estirpe exige a los suyos el rescate de otros duendes o de otra criatura del Ensueño atrapado por aquellos que sirven a la Banalidad.

Realidad: La mayoría de las hadas se adhieren a este principio. Después de todo, puede que ellos necesiten rescate un día. Luminosos y Oscuros olvidarán sus diferencias y acudirán en ayuda unos de otros cuando unos u otro caiga presa del Dauntain o de algún otro agente de la Banalidad. Aunque muchos duendes intentarán rescatar a criaturas quiméricas tales como unicornios y grifos, pocos se arriesgarán por quimeras menores.

• El Derecho a Refugio Seguro: Todos los lugares del Ensueño son sagrados. La Estirpe no puede permitir que los lugares feéricos sean puestos en peligro. Todos aquellos que buscan refugio en dichos lugares deben de ser admitidos. Los feudos deben mantenerse libres tanto de Banalidad como de violencia mundana.

Realidad: La competición por los pocos feudos que hayan sobrevivido a la Ruptura hace de este precepto el más difícil de cumplir. Las reclamaciones rivales por el mismo lugar lleno de sueño llevan a menudo a guerras que invaden sus límites, aunque en muchos casos el combate en el propio feudo está restringido a batallas quiméricas. Algunos señores cierran sus feudos a las hadas extrañas por miedo a que los visitantes puedan malgastar el Glamour inherente de sus dominios. A pesar de las peticiones de hospitalidad y la cortesía en los dominios de los nobles, los feudos plebeyos están más a menudo inclinados a admitir duendes buscando refugio que sus contrapartidas nobiliarias.

• Derecho a la Vida: Ningún hada tomará la vida de otro miembro de la Estirpe. Ningún duende arrancará del Ensueño a uno de los suyos. La muerte es anatema.

Realidad: Este precepto se cumple casi universalmente, dado que el propio Ensueño parece hacerlo cumplir cargando de Banalidad al changeling que toma la vida de otro. Cuando dos miembros de la Estirpe entran en combate, normalmente blanden armas quiméricas, aunque hay excepciones a esto (como los duelos no letales a primera sangre). No hay daño “real” en estas batallas quiméricas. El perdedor, se es “muerto”, simplemente muere temporalmente para el Ensueño y retorna a su apariencia mortal hasta que vuelva a despertar por una infusión de Glamour.