La verdad de Tremere y Saulot

TremereAl final del primer milenio después de Cristo, una gran inestabilidad golpeó el mundo, y fue cosido de nuevo el mismísimo tejido de la realidad. Donde antes la magia florecía, ahora comenzó a morir, y con su muerte, los hechiceros que dependían de la magia para sostenerse comprendieron que habían perdido su inmortalidad. En 1022, los magos de la Casa Tremere de la orden de Hermes descubrieron lo que creían que era una nueva forma de supervivencia. Los magos capturaron a un antiguo Tzimisce. Éste, bajo tortura, y con la promesa de Tremere de que sería liberado si cooperaba, les contó todo lo que sabía de la existencia vampírica, y Abrazó a dos aprendices, que no lograron cumplir las expectativas. Una vez el vampiro hubo hecho esto, Tremere faltó a su palabra y lo mató. Goratrix, actuando bajo las órdenes de Tremere, experimentó con los aprendices y al final los mató, creando un elixir a partir de su sangre vampírica. Tremere, Goratrix y seis de los más fíeles seguidores del primero compartieron el elixir durante un poderoso ritual, con la intención de restaurar su perdida inmortalidad. Pero en vez de eso, se convirtieron en vampiros. Nadie puede decir si Tremere sabía lo que sucedería o si también él fue tomado por sorpresa.

El nuevo “clan” descubrió pronto que otros vampiros les odiaban por haber usurpado la maldición de Caín. Los magos que habían sufrido el cambio Abrazaron a otros magos Tremere, poblando sus filas mientras luchaban contra los Tzimisce cuyas tierras habitaban. A esto siguió una guerra entre los dos clanes. Los Tremere crearon Gárgolas a partir de los Tzimisce, Gangrel y Nosferatu capturados, y rodearon su gran capilla de Ceoris con trampas mortales mágicas y mundanas para poner en dificultades a sus enemigos. Aunque secretamente forjaron alianzas con ciertos Sangre Azules, que veían a los Tremere como un instrumento para distraer a los Tzimisce y abrir Europa de Este a su futuro control, los Usurpadores lucharon solos casi todas sus batallas.

En la creencia de que los demás clanes les trataban con desprecio porque ellos no tenían un fundador Antediluviano, Tremere descubrió que matando a uno de estos poderosos Ancianos y bebiendo su sangre y esencia, podría heredar el poder de la criatura. Aunque Etrius, rival de Goratrix, estaba en contra de tal plan, ayudó a Tremere a localizar el lugar de descanso de uno de los casi míticos Antediluvianos. Tremere escogió diabolizar a Saulot, fundador del clan Salubri, por lo que en 1133, Tremere y sus siete lugartenientes viajaron al poco protegido lugar de descanso de Saulot, y allí Tremere se dio un festín con el durmiente Antediluviano. La hazaña resultó sospechosamente fácil, y cuando Tremere completó la tarea, el tercer ojo de Saulot, situado en el centro de su frente, se abrió y miró serenamente a su asesino. Aunque algo intranquilo, como sus lugartenientes, Tremere regresó a Ceoris en las montañas de Transilvania y continuó con sus estudios para restaurar el conocimiento mágico que los Usurpadores habían perdido al convertirse en vampiros. Finalmente, los altercados entre el temerario Goratrix y el cauteloso Etrius desembocaron en un conflicto mágico en el que Goratrix atormentó al otro Cainita mediante ataques mentales. Etrius a duras penas sobrevivió, y los miembros del clan tuvieron que escoger bando.

Tremere convocó a sus lugartenientes e hizo planes para poner diferentes zonas del mundo bajo la influencia de los siete, lo que tenía la consecuencia de separarlos. En contra de lo que le decía su instinto, Tremere mandó a Goratrix a Francia, en ese momento el territorio disponible más prestigioso y poderoso. Etrius permaneció en Ceoris, donde se convirtió en el guardián de Tremere cuando el Antediluviano cayó en un letargo del cual raramente se ha levantado.

En 1205, el Papa Inocencio III convocó la cuarta cruzada para destruir a los cátaros, declarados heréticos por la Iglesia. Enfurecido por la intrusión de la Iglesia en Francia, los agentes de Goratrix se infiltraron en ella y crearon cismas dogmáticos en su interior. Su falta de sutileza llevó a una investigación a gran escala por parte de la Inquisición sobre magos y otros seres sobrenaturales. En 1314 Goratrix llegó demasiado lejos, pues influyó a Felipe el Hermoso, Rey de Francia, para que atacara a los Caballeros Templarios, y no se detuviera hasta destruirlos, en un avaricioso intento de buscar tesoro y poder; la caída de los templarios completó uno de los signos de la Gehena. Tremere llamó a Goratrix a Ceoris para ser juzgado, y quizás los personajes estuvieron entre los que le escoltaron a esa reunión. En ella, el consejo de los Tremere censuró a Goratrix y revocó su autoridad. Temiendo ser asesinado, Goratrix huyó, desapareciendo en las montañas orientales.

Preocupado por la seguridad de Tremere, Etrius arregló una vieja capilla en Viena y trasladó allí al yaciente Antediluviano. Tiempo después, empezaron a circular rumores de que Tremere estaba transformándose en un gusano blanco. Etrius desmintió ese rumor y fortificó la protección alrededor de Tremere, al tiempo que trabajaba junto con Meerlinda para ayudar a formar la Camarilla. Por esa época, varios jóvenes Tremere desaparecieron en Transilvania; cierto tiempo después, Etrius se dio cuenta de que no habían sido víctimas de los Tzimisce.

En la estela de la Revuelta Anarquista y el Concilio de Thorns, Tremere se alzó del letargo el tiempo suficiente para ayudar en el ritual que maldijo a los Assamitas. También marcó mágicamente a los Tremere que no siguieran los dictados del clan con un sello delator que sólo los auténticos Tremere podían ver. El Sabbat se benefició de las místicas habilidades de los Tremere antitribu, y abundaban los rumores de que el bellaco Goratrix lideraba a estos “anti-Tremere”.

En el siglo XVIII, las evidencias que salieron a la luz probaron definitivamente que Goratrix se había unido al Sabbat, y que estaba creando nuevos chiquillos y atando a otros Tremere antitribu a sí mismo mediante juramentos Taumatúrgicos. Se extendió la voz de que el Tremere caído en desgracia estaba creando su propia facción, conocida como la Casa Goratrix. La mayoría de los Tremere antitribu se hicieron miembros de esta casa, formando una hermandad mística privada dentro del Sabbat. A pesar de estar repartidos en diferentes manadas, los Tremere antitribu parecen más próximos unos a otros que a cualquiera de sus compañeros de manada. Los Tzimisce se aseguraron de que los Tremere antitribu no lograran ningún poder real dentro del Sabbat, y han calificado sus maneras secretistas como nada merecedoras de confianza.

El clan Tremere se extendió por toda Europa y Norteamérica, e intentó ganar también poder en Asia y África (intentos que no cosecharon ningún éxito). Firmes defensores de la Camarilla, los Tremere han mantenido una red de capillas conectadas entre sí mediante variados representantes del Consejo de Siete gobernante y de la capilla principal en Viena. Aunque los miembros del consejo cambian con el tiempo, siempre lo forman los vampiros más poderosos del clan. Debido a su infraestructura, el clan Tremere sea convertido en uno de los mayores clanes, si no el mayor, de las noches modernas.

Ahora el milenio se aproxima. Los signos de la Gehenas están cumpliendo, mientras todo lo que se creía cierto se rompe en pedazos y se retuerce en nuevas formas. Los Tiempos del Fin han llegado. Tremere despierta.

LA VERDADERA HISTORIA

Los Tremere de a pie (y la mayor parte del Consejo delos Siete) no están enterados de la verdadera historia que yace tras la diablerie de Tremere a Saulot y su subsiguiente letargo. Etrius es el único consejero que sabe que Tremere es en realidad dos seres a la vez: él mismo y la criatura que intentó destruir. Cuando Tremere supo por primera vez dela diablerie y sus beneficios, los agentes de Saulot habían sembrado ese conocimiento para que el mago lo descubriera. Y cuando se enteró del lugar de descanso del Antediluviano y escogió diabolizar a Saulot, lo hizo por voluntad del propio Saulot. Que su propia muerte mediante la diablerie completara el primer auténtico signo de la Gehena simplemente añadió sabor a los planes del malvado.

Aunque Tremere ganó un poder equiparable al de otros Antediluvianos, no tenía modo de saber que el Anciano no había sido destruido en el proceso, sino que había trasladado su consciencia al recipiente de la carne de Tremere. Al abrirse a sí mismo al poder y conocimientos de Saulot, Tremere también se abrió a ser poseído por uno de los más sutiles y diabólicos maestros de la Yihad.

Aunque permaneció tranquilo a lo primero, Saulot se abrió insidiosamente camino en la carne de Tremere y tomó control de ciertas partes de los pensamientos del mago. Una vez tomó las riendas, Saulot ejerció su voluntad sobre las acciones y decisiones de Tremere. Como Saulot había previsto los signos de la Gehena, ha sido capaz de orquestar su cumplimiento mientras permanecía oculto ante aquellos que podrían desbaratar sus planes. Los demás Antediluvianos creyeron que estaba muerto, asesinado por Tremere. En vez de eso, Saulot encontró el escondite perfecto.

Pero no había tenido en cuenta un factor. Saulot concibió su plan para utilizar a Tremere, y después esperaba expulsar fuera la consciencia del vampiro más débil y tomar el control por sí mismo. Nunca se esperó la fuerza de voluntad y propósito que encontró en Tremere. Más que destruir a un vampiro novicio, Saulot se enfrentó a un mago inteligente, disciplinado y de siglos de edad. Tremere podía ser un neonato en los círculos de la Estirpe, pero poseía la experiencia y sabiduría nacidas de largos años como poderoso mago. Saulot no pudo subyugar a Tremere, y en vez de eso, se encontró atado por la voluntad del mago con tanta firmeza como él mismo ataba a Tremere. Durante siglos han permanecido atascados en su combate, rivalizando por la completa posesión del cuerpo de Tremere. Uno y otro han alcanzado el dominio temporalmente, pero nunca ninguno ha podido deshacer completamente la influencia del otro… hasta ahora.

Utilizando cada momento en el que controlaba su propio cuerpo, Tremere ha creado un ritual para poder liberarse al tiempo que dejase a Saulot atrapado en su cuerpo. Trabajando con Etrius, Tremere también ha descubierto una manera de recrear la proeza de Saulot, y trasladar su consciencia a la de Etrius. Conociendo los peligros de compartir un cuerpo, él y Etrius concibieron un plan para encontrar otro cuerpo capaz de contener la esencia de Tremere sin debilitar seriamente las habilidades arcanas del Cainita, y esto significa habitar en uno de sus siete consejeros originales. Tremere no tiene intención de sacrificar a Etrius o Meerlinda, los dos únicos que quedan del consejo original. Sólo existe otro, y es aquel cuyo cuerpo Tremere planea tomar: el proscrito Goratrix.

Pero hay un problema: Goratrix ha unido su destino con el Sabbat, y hace mucho que venció la influencia que Tremeré tenía sobre él. Más aún, parte de los problemas entre Goratrix y Etrius tanto tiempo atrás surgieron de los celos que cada uno sentía del otro; ambos competían por la atención y el frío amor de Tremere. Al final, la temeridad de Goratrix fue la que causó su caída. Etrius ha tenido a Tremere para sí durante décadas, pero ahora debe encontrar a Goratrix y convencer a su viejo rival de que se reúna con él, de modo que Tremere pueda hacer la transferencia. Atraerle requiere sutileza, astucia, un buen plan… y un grupo de Vástagos de confianza que actúen de intermediarios.