Lambach, Tzimisce Antíguo del Sabbat

Aunque nacido para el privilegio y el poder, Lambach Ruthven nunca ejerció su mando con mucha confianza o coraje. Un hombre débil e indeciso, se volvió un Señor vampírico débil e indecisoLambach, Tzimisce Antíguo del Sabbat

Su vida

El clan Tzimisce medró entre las familias nobles de la Hungría medieval, conjurando una sombra sobre ellas. El clan vampírico seleccionó muchos de sus neonatos de un abastecimiento de aristócratas jóvenes y poderosos quienes fueron criados especialmente para volverse no-muertos. Eso aseguraba una línea de cachorros nobles, criados para manejar poder. Desafortunadamente eso generaba también una generación de chiquillos consentidos con genes débiles y voluntades aún más débiles – chiquillos como Lambach Ruthven.

Su muerte

Aunque nacido para el privilegio y el poder, Lambach Ruthven nunca ejerció su mando con mucha confianza o coraje. Un hombre débil e indeciso, se volvió un Señor vampírico débil e indeciso, promovido por sobre rivales mucho más dignos por el accidente de su nacimiento. Él floreció sólo gracias al poder que sus antíguos le reservaron.

Vivió con miedo al inevitable Abrazo e hizo su mejor intento para evitarlo. Debido a que pasó mucho tiempo temiendo a la mordida, sufrió de formas indescriptibles cuando su sire Tzimisce le drenó de sangre. El ritual vampírico duró tres horas, pero para Lambach fue como una eternidad en el infierno. Lambach sufrió de los tormentos de los condenados y no salió ileso. Luego de la agonía que le siguió, él se replegó en sí mismo para volverse un matón desesperado, llevado por las emociones y aterrorizado.

Su No-vida

Lambach carecía del coraje y astucia para gobernar de forma efectiva, pero heredó una gran base de poder para administrar y muchos seguidores leales. Sus líderes Tzimisces demandaban que ayudase a combatir a los Tremere, frenase a los anarquistas, y controlase los vaivenes de la vida mortal. Normalmente hacía un trabajo pobre y se metía en tareas poco difíciles como quitar a los príncipes de sus tronos para poner monarcas más débiles.

Pero los problemas azotaban las tierrs transilvanas. Los anarquistas, motivados por su éxito al destruir y diabolizar al Antediluviano Lasombra, atacaron al clan Tzimisce con fuerza. Ellos capturaron vários Tzimisce más débiles, ordenándoles que se les unan o mueriesen. El sire de Lambach llamó a todos sus chiquillos para que le defendiesen y escapó, dejando a su prole para ser asesinada. Lambach dió poca lucha antes de que los anarquistas le superasen y lo capturaran. Lambach aceptó unirse en vez de morir.

El líder anarquista Lugoj rompió el vínculo de sangre de Lambach con los Tzimisce pero no pudo insuflar valor en él. De todas formas, Lugoj precisaba de los conocimientos de Lambach para guiar a su grupo fraticida a donde se encontraba el fundador Tzimisce. Lambach guió a Lugoj y a una turba de anarquistas a la antígua catedral donde dormía el Antediluviano Tzimisce. Los guardias Tzimisce dieron pelea, pero luego de una gran batalla los anarquistas prevalecieron. Deshicieron las protecciones magicas y sacaron al antíguo vampiro en su letargo. Lugoj consumió de forma avariciosa la sangre del Antediluviano.

Pero el pánico inundó el corazón de Lambach cuando vió lo débil que parecía el Antediluviano – como si no fuese más poderoso que un neonato. Él estudió el cuerpo del Antediluviano antes que se deshiciese en cenizas, y sudó sangre cuando vió las evidencias de la escultura de la carne.

Lambach conocía bien el poder de los Tzimisce para moldear la arcilla mortal, permitiéndoles disfrazarse y desfigurarse a ellos y otros. El vampiro destruído no era el Anrediluviano, pero había sido moldeado para verse como él.

Mientras los anarquistas se regocijaban por su triunfo, Lambach estudió temerosamente la matanza en la catedral. Una ola de terror le ahogóm ya que sus grandes poderes de percepción le mostraron algo que los anarquistas no pudieron ver.

El verdadero Lugoj colgaba detrás de él, empalado en un gran gancho de madera y escondido con un poderoso hechizo de invisivilidad. ¿Entonces quién era el Lugoj que estaba allí frente a ellos regocijandose?

En un segundo de lucidez, Lambach se dió cuenta de lo que sucedió. El Antediluviano Tzimisce no estaba muerto, sino que venció al anarquista Lugoj y luego tomó su forma. Los anarquistas mataron y bebieron la sangre de un doble moldeado, no al verdadero Antediluviano. El verdadero Antediluviano se hallaba allí, pretendiendo ser el líder anarquista.

“Lugoj” sonrió a Lambach, y Lambach lo miró con terror. “Se un buen muchacho”, le advirtió el Antediluviano, y sus ardientes ojos penetraron a Lambach hasta su alma. Luego anunció a los otroa anarquistas:

“De todas formas, ahora debo entrar en letargo, como al que acabo de derrotar. Ahora conpletarán la conquista de los odiosos Tzimisce. Esperaré por ustedes. ¡En la noche de la Gehenna me levantaré y gobernaremos juntos el mundo! ¡Mientras los otros Antediluvianos se comen a sus clanes, yo me uniré a ustedes, mi leal estirpe, y destruiremos a los otros Antediluvianos! Esperen a la Gehenna. Planeen para la Gehenna. En lanoche de la Gehenna volveré por ustedes”

Lambach intentó huir del castillo y de los anarquistas, pero le atraparon y se aseguraron de que se mantuviese en línea. Temía decirles que el Antediluviano seguía con vida. Se preguntaba si en la noche de la Gehenna el Antediluviano se alzaría contra él o le recompenzaría.

El asustado Lambach volvió a su trabajo de control sobre los asuntos mortales. Aunque ahora trabajaba para los anarquistas y el recién formado Sabbat, él sentía que las ordenes que recibía eran muy similares a las que daban sus antíguos.

Por ejemplo, tenía que continuar promoviendo a los miembros de la familia Danesti en su puja por el trono de Valaquia. Pero los gobernantes que ascendieron le dieron problemas, y para el momento en el que el Principe Vlad ascendió al trono, Lambach forcejeaba por algo de influecia. Él patrocinó a los primos de Dracula, Vladislav II y Dan III en sus pujas para dar el trono al legítimo heredero.

Gracias a la imconpetencia de Lambach, Vlad llegó al poder e incluso capturó a uno de los espías vampíricos de Lambach. El príncipe empalador mantuvo al espía neonato como prisionero en el Castillo Dracula y bebió de su poderosa sangre para ganar fuerza sobrehumana.

El líder Sabbat de Lambach, Lord Tabak castigó a Lambach por permitir esa violación flagrante al poder vampírico, y lideró un grupo de vampiros para deponer al imprudente príncipe. Pero antes de llegar al Castillo Dracula, ellos entraron en una trampa. Un grupo de Justicars de la Camarilla los emboscaron, capturando a Lambach, llevando a Tabak al letargo, y detruyendo al resto.

Antes de que los Justicars pudiesen destruir a Lambach, el principe mortal Drácula atacó, asesinando a los debilitados Justicar. Dracula forzó a Lambach a que le abrazase y luego bebió la sangre del indefenso regente de Lambach, Tabak.

Dracula liberó a Lambach, pero no antes de advertirle a su “sire” que nunca le desafíe. Lambach huyó y retornó a los Tzimisze. Él temía que le destruirían si sabían que desencadenó sobre el mundo que tenía el poder de Tabak, su sire, pero que solamente era leal a sí mismo. Así que no reveló lo que le sucedió y sólo reportó el ataque de los Justicar. Prontamente Draculo visitó a los Tzimisce, rehusandose a describir su parte.

Su naturaleza

Todos los días de Lambach están llenos de miedo y arrepentimiento. Él sabe que los anarquistas no mataron a su fundador como hicieron los anarquistas Lasombra. Desafortunadamente, todos los anarquistas Tzimisce creen haberlo hecho. El Antediluviano Tzimisce aún vive. ¿Pero entonces qué? ¿Caerá el clan bajo la voluntad del Antediluviano sin siquiera sospecharlo? ¿Recompenzará el Antíguo el silencio de Lambach? ¿O tendrá él planeada una tortura especial para su traicionero descendiente?

Lambach se arrepiente de no revelar el empalado cuerpo de Lugoj, o al menos no intentar hacer que los demás anrquistas lo viesen. Se arrepiente de haberse unido a los anarquistas. Se arrepiente de haber intentado derrocar a Dracula, un fiasco que terminó con Dracula como un Tzimisce independiente. Se arrepiente de muchas cosas. Ha intentado tener como confidentes a otros anarquistas, pero ellos se burlan de la idea del Antediluviano con vida. Así que espera a la Gehenna con cresciente miedo y malestar