Las grandes sectas islamicas

Es nesesario si se quiere generar la utilizacion de personajes no jugadores o jugadores interpretando personajes islamicos, el ampliar el espectro de posibilidades culturales, geograficas y las diferencias sectarias dentro de la cultura islamica, para lograr una interpretacion mas rica y menos standarizada.

 

Estas son a grandes razgos, las mas grandes y facilmente ubicables interpretaciones del islam en la historia.

El período del Islam medieval puede definirse como el lapso que comprende desde finales del siglo VIII hasta mediados del XV, con especial énfasis en la «Edad de Oro» situado entre los siglos IX y XII

No eran todos ellos árabes; su diversidad incluye persas, tayiks, uzbecos, turcos, magrebíes, españoles, osea un enorme conglomerado político-económico que, bajo la autoridad de los seguidores del profeta Muhammad, constituyera el conjunto hegemónico del mundo en la Edad Media, extendiéndose desde las fronteras de la China en el Este hasta la Península Ibérica en Occidente.

Los shiíes
Etimológicamente, el término viene de la expresión partido o facción de Ali. Cuando Mahoma murió en el año 632 no se había habilitado ningún modo de decidir quién tenía que sucederle, recurriéndose finalmente a un sistema tradicional de elección entre notables. Quienes tomaron partido por Ali, primo y yerno del profeta, sin embargo, consideraron que él era el único sucesor legítimo ya que había sido la persona más cercana a Mahoma. Así, se negaron a reconocer a los notables sucesivamente elegidos para desempeñar el papel de califas o sucesores del profeta: Abu Bakr, Omar y Otmán. Tras la muerte de este último, Ali será finalmente elegido califa. Sin embargo, acusado de haber instigado la muerte de su predecesor, su poder será contestado por Muawiya, gobernador de Siria y miembro de la familia de los Omeyas, iniciándose así una guerra civil entre ambas facciones. Cuando ambos líderes aceptaron en el campo de batalla de Siffín someter sus diferencias al dictamen de un árbitro independiente, de las filas de Ali surgirá una tercera facción, la de los jariyíes, que no aceptaban el arbitraje. Esta facción asesinó a Ali en el 661, y el mismo día trataron de acabar también con Muawiya y con el árbitro, sin lograrlo. Los partidarios de Ali pusieron entonces sus esperanzas en su hijo Hasan , que renunció al poder, y luego en Husein. Éste instigará una rebelión contra el poder omeya. Su terrible muerte en el campo de batalla de Kerbala (Iraq), en 680, marcará el principio del cisma entre los chiíes y aquellos a a quien se llamará más tarde sunníes.

El destino trágico de Husein sacudió a una parte de los musulmanes y provocó una determinación de combatir hasta el fin por un ideal de poder considerado justo y respetuoso con los fundamentos del Islam primitivo. El martirio de Husein, hito fundamental del chiísmo (que lo conmemora todos los años con procesiones de penitentes) se convierte en símbolo de la lucha contra la injusticia. Los descendientes de Husein, dirigentes o imames de la comunidad dado el carácter hereditario atribuído por ésta a la sucesión, tuvieron todos un destino trágico de cárcel y muerte. El poder temporal planteaba pues un problema, que se solucionó gracias al fenómeno de la ocultación o gayba. El séptimo imam desapareció y una parte de la comunidad consideró que se había ocultado por medios sobrenaturales pero que seguiría vivo hasta su regreso al final de los tiempos, con lo cual no podía sucederle nadie. Así pusieron fin a la cuestión, lo que permitió un acatamiento formal del poder político imperante. Los chiíes que creyeron en esa ocultación fueron llamados en lo sucesivo septimanos (por el número del imam desaparecido) o ismailíes (por el nombre del imam, Ismail). El resto de la comunidad, mayoritario, consideró muerto a Ismail y siguió reconociendo como imames a sus descendientes, razón por la cual fueron llamados imamíes. Sin embargo, acabaron reconociendo su propio fenómeno de ocultación: el duodécimo imam, según la creencia de este grupo, se escapó de la cárcel por medios sobrenaturales y desapareció en el año 874. A los imamíes se les llamará desde entonces también duodecimanos. La existencia del Imam Oculto da una fuerte dimensión esotérica al chiísmo.

En tanto que musulmanes, los chiíes reconocen los cinco pilares del Islam, el Corán (aunque con una ligera modificación), la sunna (también con ciertas especificidades), y en general el culto no se diferencia externamente del de otras ramas del Islam.

Las particularidades doctrinales más importantes son: el imamato, el esoterismo y el clero.

El imamato
Antes que nada, es necesario aclarar que aquí la figura del imam se refiere al jefe supremo de la comunidad (equivalente al califa) y no al sentido habitual de guía o director de oración de una mezquita (que es el que hay que entender cuando se habla por ejemplo del imam Jomeini). Para los chiíes, Dios no puede admitir que el hombre camine hacia su perdición, y por ello envió a los profetas para guiarle. La muerte de Mahoma, sin embargo, puso fin al ciclo profético según la creencia general del Islam. Ya que no hay profetas, es necesario un garante espiritual de la conducta humana, que sea al mismo tiempo prueba de la veracidad de la religión y guía de la comunidad: el imam. Éste debe reunir una serie de características que le hagan ser el hombre más perfecto de su tiempo: versado en la religión, justo, desprovisto de defectos. Además, tiene cierta investidura sobrenatural otorgada por el profeta y por el imam precedente. El imam es infalible.

El imam debe ser descendiente directo de Mahoma (Husein, el primer imam, era hijo de Ali y de una de las hijas del profeta, Fátima). Esta reivindicación, que en su origen tenía un carácter político, adquirió con el tiempo una importante dimensión teológica. El imamato encarna a la vez los poderes espiritual y terrenal. Sin embargo, dado que el imam está oculto, los miembros de la comunidad son libres de adoptar la actitud que deseen respecto al poder terrenal existente.

El esoterismo
El chiísmo considera que el Corán tiene un mensaje literal, interpretable por cualquier musulmán, que es válido. Sin embargo, ese mensaje literal o exotérico es a su vez un mensaje cifrado que oculta conocimientos que sólo son interpretables por ciertos iniciados. Hay facciones chiíes que sostienen que dicho mensaje esotérico es a su vez metáfora de un tercer mensaje, más oculto aún, y así hasta siete niveles de esoterismo. El mensaje último en cualquier caso es conocido sólo por el imam. El esoterismo (especialmente fuerte en el caso de los ismailíes) no tiene como tal repercusiones prácticas para la mayoría de los fieles, que se limitan a seguir el mensaje literal del Corán, pero está muy relacionado con la institución del imamato y con la existencia del clero y marca distancias con el islam mayoritario, que considera que cualquier creyente puede ser su propio intérprete del mensaje divino. El origen del esoterismo chií hay que buscarlo en la expansión incial del chiísmo por Irán y la región de Sham , donde habría adquirido características de las creencias preexistentes, en concreto de la filosofía neoplatónica y del mazdeísmo. Los supuestos mensajes ocultos estudiados por los iniciados tienen muchas características comunes con ellas.

El clero
Está muy relacionado con el esoterismo y el imamato. Dado que existe un mensaje invisible y dado que quien lo conoce sigue vivo pero está oculto, es necesario un cuerpo de intérpretes capaces de captar los signos enviados por el imam desde su ocultación. Podría decirse también que como el guía espiritual sigue vivo, la doctrina no está completamente cerrada. Los intérpretes son los ulemas, más frecuentemente llamados mulás, organizados jerárquicamente según su grado de iniciación.

Las diferencias en torno a la sucesión de ciertos imames son en buena medida el origen de la formación de innumerables grupos dentro del chiísmo. La mayoría de los chiíes se encuadran en tres grandes grupos: el de los imamíes o duodecimanos, mayoritario, el de los ismailíes y el de los zaydíes. A ellos hay que añadir ciertos cultos situados en la periferia del Islam, es decir, que surgieron del chiísmo pero que no siempre son considerados musulmanes. Los más importantes son los drusos y los alauíes, llamados a veces chiítas extremistas.

Los Drusos
son una minoria religiosa que habita, principalmente, en el Líbano, Israel, Siria, y Jordania (en la edad media una vertiente de esas zonas geograficas)
Hablan el árabe y siguen patrones sociales muy similares a los de los árabes de la zona. La mayoría de los musulmanes de la región no los consideran musulmanes, aunque ellos defienden que su religión es islámica. La mayor parte de los drusos se considera árabe, aunque algunos drusos no y dicen ser descendientes de las tribus hebreas.

Los suníes
El término Sunna, nombre que utilizan los suníes para referirse a sí mismos (gente de la Sunna), probablemente significa ‘senda central’ (opuesto a los caminos periféricos que toman los sectarios) o mejor ‘costumbre’ o ‘tradición’. Esto significa la Sunna (ejemplo) del profeta Mahoma, como se cree de modo general; todos los grupos islámicos aceptan la Sunna en una estrecha relación con el Corán.

Las doctrinas suníes nacieron casi a fines del siglo IX, aunque el sistema completo de su ideología se desarrolló durante el siglo X y se produjeron, en gran medida, como producto de una reacción ante los prematuros movimientos cismáticos de grupos como los jariyíes, los mutazilíes y los shiíes. Por ejemplo, la completa definición que los suníes tenían de los musulmanes, fue concebida como una reacción ante el extremismo de los jariyíes. El fuerte énfasis que ponían en el poder de Dios, la voluntad y el determinismo del destino humano, se desarrolló como una reacción ante la insistencia de los mutazilíes en la absoluta libertad de la voluntad humana. Sus doctrinas políticas surgieron durante el conflicto contra el legitimismo, adoptado por los shiíes, en la disputa que surgió con respecto a quién sería el sucesor de Mahoma (véase Califato). Dentro de la teología suní, se han desarrollado distintos matices interpretativos y también diferentes escuelas. La tendencia suní ha sido la de tener que acomodarse a las diferencias de opinión de las minorías, y la de confirmar el consenso de la comunidad en lo referente a asuntos doctrinales. Dentro de la tradición suní también se desarrollaron cuatro escuelas de derecho: la shafií, la hanafí, la malikí, y la hanbalí.

El sufismo
es el aspecto más esotérico del Islam. En el lenguaje moderno hace referencia a la psicología del Islam. El sufismo y sus practicantes están agrupados en distintas hermandades masculinas y femeninas que se dedican al estudio profundo de los aspectos teológicos y culturales de la doctrina de Mahoma.

El sufismo ha sido definido de muchas maneras a través de la historia del Islam, donde tiene su origen. Incluso algunos han dicho que “en el inicio (en tiempos del Profeta Muhammad) era una realidad sin nombre, y ahora es un nombre sin realidad”. Aunque, efectivamente, puede ser considerado como la parte esotérica del Islam, es necesario también explicar qué significa eso; no es, como es común hoy día entender, una serie de supersticiones, o el culto a los santos, que tanto gustan criticar los fundamentalistas. El sufismo, como describía el famoso sufí argelino Mustafa al-‘Alawi, “el tawhid (la realización de la Unicidad Divina, o el objetivo último del sufismo), no es lo que está escrito en las hojas de papel o lo que pronuncian los charlatanes. El tawhid son las huellas que dejan lo amantes y lo que brilla de su luz en los horizontes”; o también “El sufismo no es algo que se pueda expresar con palabras, sino una certidumbre absoluta y realización. Cuanto ignorante se regocija en su ignorancia y cuanto conocedor sufre por su conocimiento”.

En el sufismo coexisten diferentes métodos (turuq) que persiguen la purificación del alma humana, la consecución del Conocimiento divino (ma’arifa) y la realización de la Realidad Divina (haqiqa), a través de las enseñanzas espirituales que brinda la Revelación (el Corán y la sunna, principalemnte), de forma secundaria a los dichos y experiencias de otros profetas y los santos, y la práctica de un camino espiritual a través de la guía de un maestro autorizado (que posee una cadena iniciática, silsila). Es por lo tanto, tal y como lo describe Gazali en su autobiografía, la cumbre de todas las ciencias islámicas, porque su objetivo es Dios Mismo, es un camino de Conocimiento y es ante todo una vía práctica y experimental, donde los conocimientos y los estados del alma deben ser saboreados (dawq) y experimentados para conocer a Dios en todas Sus manifestaciones: en el Universo, en las criaturas, en los seres humanos y sobre todo en la propia alma (nafs), depositaria del secreto (sirr) del Espíritu (ruh).

Como suelen decir los sufíes, el sufismo es el camino que prentende purificar el corazón, que es el órgano donde se concentra el espíritu, siguiendo el dicho profético que dice “en el ser humano hay un trozo de carne que si está sano, todo él esta sano, y si está corrupto, todo él está corrupto, y ese órgano es el corazón”. Es el camino del amor profundo a Dios. Y como ha dicho un maestro actual, Shaij Nazim al-Qubrusi, “es otorgar a cada cosa su realidad”, o como dicen otros, “vestirse con las más nobles característias (makarim al-ajlaq)