Linaje Feérico: Sluagh (1ª Parte)

Introducción del linaje feérico de los Sluagh.

Llamados por muchos la subgente, los Sluagh son a menudo parias entre los demás duendes. Aunque persisten rumores sobre catacumbas subterráneas y guaridas laberínticas, la mayoría de los Sluagh prefiere ruinosas mansiones victorianas a las malsanas cloacas. Los lugares oscuros y olvidados les atraen. Aquellos que se cuelan en sus aposentos privados a menudo los abandonan llenos de pesadillas. Del mismo modo que valoran los secretos y los misterios, los Sluagh atesoran su privacidad, y llegan a grandes extremos para alimentar reputaciones que desanimen a los visitantes.
Los sabios dicen que estos duendes eran hadas rusas que vivían bajo las montañas o las chimeneas de los mortales. Ahora viven fuera de la vista en las grandes grietas del mundo, ocultos hasta que decidan aventurarse fuera, a veces a la corte, a veces a los alrededores mundanos. Tanto si viven en salones o madrigueras, los Sluagh son perturbadoramente educados y les gusta mucho la formalidad. Esto es aún más inquietante para los demás linajes; los rumores de los Boggan sugieren que hay rituales secretos Sluagh en los que hacen sacrificios y salvajes cacerías bajo tierra. La subgente disfruta del efecto que ejerce en los extraños, y se divierten con la reputación que han adquirido. Incluso los Redcaps temen su frío toque.
A pesar de sus preferencias por la tranquilidad, los Sluagh aventureros visitan las cortes de la superficie, cultivan amistades y realizan juramentos con extraños. Se alejarán de sus objetivos para ayudar o proteger a un extraño que les haya mostrado respeto y amistad. Estas buenas acciones son frecuentemente malinterpretadas por otros duendes suspicaces, por lo que tales relaciones son a menudo breves. Aún así, hasta los Sluagh que encuentran un conciliábulo en el que puedan confiar han de tener algún lugar secreto al que poder retirarse.
La subgente colecciona información (los secretos son mejores, no obstante), y vende su conocimiento a las partes interesadas. La revelación es alegría, cuanto más insospechada sea la revelación mayor es su alegría. Aunque los Luminosos usan su conocimiento para fines más nobles, los Oscuros pueden hacer del chantaje una forma de vida. Los secretos, no obstante, no son sino una mercancía para ellos. Los juguetes rotos, extrañas baratijas y cualquier cosa que resuene con nostalgia es un excelente objeto de intercambio. Los extraños se asombran del valor que los Sluagh adjudican a estos objetos, pero una vez más, la perversidad es la marca de los Sluagh.
Aunque se dice que todos los Sluagh siguen las Tradiciones Oscuras, raramente se introducen en ninguna Corte. Entre los suyos, este linaje es generoso y casi dolorosamente formal. Se tratan unos a otros con un profundo respeto y se agrupan frente a los extraños si es necesario. Rodeados de misterio, los Sluagh guardan los secretos de su linaje con tanto interés como cultivan su imagen. Prosperan en la oscuridad.