Linaje Feérico: Trolls (1ª Parte)

Introducción del linaje feérico de los Trolls.

Guerreros sin par, se aferran a las viejas tradiciones del lenguaje directo y las verdades sencillas. El honor es para ellos una manera de vivir y una vez han prometido su honor a alguien, se entregan por completo. Muchos Trolls esperan la misma honestidad de todos los duendes y, como resultado, a menudo se ven decepcionados. De hecho, muchos duendes creen que los Trolls son ingenuos por esta misma razón, especialmente en lo que se refiere a la confianza. Sin embargo, la devoción de un Troll no se pierde con facilidad; son también pacientes, de confianza y caballerosos.

Los Trolls consideran que la dedicación es la medida de su valía. Si un Troll rompe su palabra o traiciona una confianza, se debilita hasta que ha reparado su ofensa. Además, los Trolls no pueden usar su enorme fuerza sin una causa justa. Usar una ventaja tan injusta sobre un adversario sería poco caballeroso, después de todo. Las leyendas cuentan que los Trolls fueron realmente el primer linaje noble; cuando aparecieron los Sidhe empezó una gran guerra. Los Trolls perdieron y, como resultado, juraron lealtad a los Sidhe. Desde entonces ha sido su destino servir como guardianes.

Este linaje tiene una impresionante reputación, debida en gran parte a su rama Luminosa. A los Trolls Luminosos se les llama a menudo “gigantes”, y su aspecto mortal suele ser toscamente orgulloso y atractivo. El valor y el estoicismo definen su carácter. Buscan siempre el civismo, y usan habitualmente títulos formales cuando se dirigen a los demás, y dedican sus almas a aquellos a quienes respetan. En el amor son ardorosos pretendientes que siguen todos los rituales corteses. Por lo que se refiere a la lealtad, es casi imposible alterar las ideas de un Troll una vez establecidas. Prefieren los cuarteles espartanos y la vida sencilla; el reconocimiento por sus servicios es suficiente recompensa para ellos.
Pero hay límites a lo que soportará un Troll. Es difícil que las burlas de un Pooka o un Nocker lo saquen de sus casillas, pero si la paciencia de un Troll se agota montará en una cólera monstruosa, destruyéndolo todo y a todos hasta que se calme o sea derribado. Incluso el Pooka más estúpido vigila de cerca el oscurecimiento de la expresión de un Troll. Estos duendes también pueden ser testarudos. Hacer que un Troll cambie de opinión es tan difícil como mover una montaña.

Un reino está a salvo mientras tenga Trolls en los que confiar. Cuando la guarida de un Troll empieza a degradarse, los demás comienzan a preocuparse por su bienestar. Los ojos de un Troll empiezan a oscurecerse cuando éste se cuestiona la confianza y el honor. Es el inicio del descenso de un Troll a su Legado Oscuro. La mayoría de los Trolls intentar soportar esta tentación con épico estoicismo – una vez iniciado el descenso, los demás no confiarán tanto en él. Si admite plenamente una traición o rechaza sus creencias, su semblante feérico cambia y su aspecto se vuelve peludo y rudo. En este momento reconoce que es un Troll Oscuro. Los peores entre los Trolls Oscuros son llamados normalmente “ogros”. Una vez que es Oscuro, un Troll empieza a asociarse con duendes de mala reputación, y el triunfo de malvados villanos sobre héroes célebres le llenará de satisfacción.

Por esta razón, la Estirpe Luminosa habla maravillas de los Trolls, y reconoce su inmenso valor. Son demasiado valiosos para perderlos en la Corte Oscura. Los Trolls son algo más que los guardianes de la gente y los lugares que protegen; como defensores leales, también son vistos como los guardianes de los valores del honor y la caballería.