Linea de Sangre – Nagaraja

¿El rajá Capadocio (perdón, Príncipe) os ha expulsado fuera de los muros de la ciudad? Su destino es inevitable. Dentro de tres noches será como los cadáveres que tanto ama y ninguno de sus Poderes sobre la muerte lo salvará. Traedme un mortal al que no echaréis de menos y dejadme iluminar cualesquiera libros en su biblioteca con este símbolo.

Tiempo atrás, una muchacha que segaba la hierba con una guadaña, cortó una serpiente de cinco cabezas. La sangre la salpicó y corrió a su casa para hablar de la criatura milagrosa. Los lugareños construyeron un templo en el lugar, pero descubrieron a la muchacha moribunda a causa de la sangre ve­nenosa. Los Nagaraja cuentan esta historia, junto con la obvia mora­leja, a todos los que encuentran. La muerte fluye en la sangre; el poder proviene de abajo.

Dos mil años atrás, una fac­ción de Artesanos de la Voluntad de los Himalayas, practicantes de la reencarnación, aprendieron a fundir sus espíritus y cuerpos con las energías del Inframundo. Con la ayuda de un antiguo necroman­te egipcio dominaron las magias de la muerte, recreándose a sí mismos como feroces guerreros e inmensamente poderosos hechiceros no-muertos. Al viajar a las profundidades de los oscuros reinos bajo nuestro mundo descubrieron una gran ciudad azotada por las tormentas de los muertos, un lugar que reconocieron como el mandala del Apocalipsis. Las bibliotecas en ruinas de la ciudad le daban un nombre: Enoch.

Pero, por poderosos que fueran, la iluminación eludía a los Idran. Aún peor: sus enemigos entre los Clanes de Caín escarbaron en las profundidades de la necromancia. Con el paso de cada noche la posición del culto en la Primera Necrópolis fue cada vez más tenue. Deseando disponer de una Línea de Sangre que los sirviera y que protegiera una ciudad que consideraban sagrada, los Idran obtuvieron la no-muerte de la Sangre de sus enemigos y transmitieron la iluminación que buscaban a un grupo de suplicantes voluntarios. No encontraron la santidad, pero sí el poder.

Siendo una de las Líneas de Sangre más antiguas, los Ca­níbales siguen siendo los maestros absolutos de la necromancia al este del Indo, y usan esta ventaja para negociar con el resto de Clanes. Largo tiempo se han afanado en forjarse un lugar para sí entre los venerables Ancianos, incluso pese a que su Maldición y naturaleza solitaria los aíslan de las capas altas de la sociedad. Incluso los pocos que no custodian la Primera Necrópolis guardan los secretos de la Línea de Sangre y son, ante todo, supervivientes. Los Caníbales, cosmopolitas en sus tratos pero de actitud casi fanática, se mueven por la nueva Ruta de la Seda y envían a sus Neonatos en busca de aliados, recursos y conocimientos sobre Nod mientras su Antiguos desentrañan los de Enoch. Los Nagaraja tratan al resto de Clanes como a clientes y van en busca de la miríada de experiencias que ofrece el mundo de los vivos, aunque sólo sea para aprehender el re­torcido ciclo de vida y muerte y comprender las extrañas noches que les ha tocado vivir.

Sobrenombre: Caníbales.

Apariencia: Al ser magos mortales renacidos como Línea de Sangre, los Nagaraja pueden proceder de cualquier extracto social. Poseen hileras de dientes puntiagudos e irregulares. Cuando la marca de la muerte deja su señal, se tornan pálidos y demacrados.

Refugio: Aparte del bastión de Enoch en las profundidades del Inframundo, los Nagaraja prefieren viajar, permane­ciendo cerca de los campos de desechos de las carnicerías, de los mataderos y de los desposeídos, a quienes nadie echaría de menos. Ascetas en sus vidas mortales, los Nagaraja han conservado este rasgo en la inmortalidad.

Trasfondos: Los Antiguos proceden de las tierras de los Himalayas, pero el culto ha empezado a Abrazar candi­datos de todo el mundo conocido, sobre todo de Egipto y del Levante mediterráneo. Conservan Aliados y Criados entre los Idran mortales, pues esclavizaron al culto hace mucho tiempo. De hecho, muchos candidatos para el Abrazo proceden del mismo. La debilidad de la Línea de Sangre hace descartar a menudo Rebaños amplios sin Aliados que proporcionen sujetos prescindibles. La Vitae que usaron para transmitir mágicamente la maldición del vampirismo era poderosa, por lo que incluso actualmente suelen tener Generaciones bajas.

Creación de personajes: Los Nagaraja valoran una ele­vada Fuerza de Voluntad y Atributos Mentales. Los Atributos Físicos son siempre secundarios, pues a menudo son guerreros de la muerte además de hechiceros. Medicina y Ocultismo están muy extendidas, y Pelea con Armas es común. Su debilidad implica que rara vez siguen el Camino de la Humanidad y las creencias de su culto los suelen vincular a una forma corrupta de la Senda del Devaraja. Un pequeño número incluso se ha convertido a la Senda de la Paradoja. Suelen practicar la Senda Vítrea de Necromancia, la cual crearon ellos, como principal y la Senda de las Cenizas como secundaria.

Disciplinas de Clan: Auspex, Dominación, Necromancia.

Debilidad: Como los preta mitológicos, los Caníbales deben ingerir carne cruda para conservar las fuerzas, hecho que los marca como intocables y evita que obtengan alimento sin cometer asesinato. Esta carne debe proceder de humanos vivos o cadáveres recientes. Sufren los efectos de los Defectos Mordisco Irregular y Caníbal sin beneficios a cambio. Los dientes de los Nagaraja se distribuyen en afiladas hileras y no pueden retraerse, pero infligen +2 dados de daño al morder en combate.

Organización: Dentro de su reservado culto los Nagaraja se organizan en discípu­los Shravaka (“oyentes”) y mentores Acarya (“ejemplares”). Los discípulos a menudo son Magi con décadas o siglos de edad, privados de sus poderes mágicos por el Abrazo pero poseedores aún de conocimientos necrománticos sin igual. Los Shravaka tienen encomendado explorar el mundo en busca de signos de la Gehenna, ca­nalizando los recursos del mundo de los vivos más allá del Manto y buscando volúmenes nodistas para llenar los estantes de las bibliotecas de Enoch. Los Acarya dirigen el culto y la Línea de Sangre, enviando Neonatos a misiones que destruyan su remanente de Humanidad y acepten el mandato divino de la Línea de Sangre.

Estereotipos

  • Capadocios: Somos los señores de los muertos y ellos son niños patosos. Su Abrazo de los Jóvenes es prueba de ello.
  • Danava: Nuestros rivales en una guerra por el dominio mágico, aunque nosotros tocamos tierras que ellos ni siquiera pueden imaginar.
  • Ravnos: Los líderes de la turba en estas tierras. Son tanto plebeyos como nobles.
  • Salubri: Nos llaman abominaciones y destructores, pero sus ojos están ciegos ante su propio destino. Una lástima, pues su deseo de guiar a los mortales es puro.
  • Seguidores de Set: Acabad con ellos desde lejos, no sea que reconozcan sus escamas en nuestra piel e intenten clavar sus anzuelos en nuestra tierna carne.
  • Tremere: Artesanos de la Voluntad que se han enca­minado a la no-muerte. Espíritus hermanos, en ese caso.
Ricardo Blanch

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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