Linea de Sangre – Salubri

Antaño los más apreciados maestros y sanadores, los Salubri son ahora perseguidos y despreciados. La muerte de Saulot hace 20 años ha cambiado drásticamente sus fortunas, y ahora deben preocuparse por sobrevivir a cada noche. Incapaces de encontrar refugio frente al pertinaz odio de los Tremere (que diablerizaron a su sire y comenzaron la guerra contra ellos), los Salubri se han convertido en nómadas y fugitivos, buscando refugio en la noche infinita mientras contemplan cómo les abandonan sus antiguos aliados.

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No siempre fue así. En las remotas noches de la Segunda Ciudad, los Salubri alcanzaron, bajo la guía de Saulot, nuevas alturas en los poderes curativos y los estudios místicos. Se sumergieron en los misterios sagrados, estudiaron con maestros de las grandes religiones y abrieron sus propios caminos a la comprensión de la Bestia. Sus voces se escuchaban con respeto en el consejo, y el propio Saulot gozaba de la confianza y el amor de Caín. Sus raros y poderosos guerreros sagrados eran temidos en el campo de batalla por sus proezas y el dominio de sus Disciplinas. Los Salubri parecían tener pocas preocupaciones y pocos enemigos, ya la mayoría de las crónicas definen su posición como confortable.

Pocos pueden poner fecha con certeza al principio del cambio, pero es consenso general que los Baali hicieron mucho por alterar la situación. Los Salubri guiaron la cruzada contra los Satanistas hasta alcanzar la victoria… pero a un terrible coste: sus fabulosos guerreros murieron y el clan quedó diezmado. Para empeorar las cosas, algunos murmuraban que los Baali habían recibido ayuda de un Salubri, supuestamente uno de los chiquillos del mismo Saulot. La desaparición de Caín y el comportamiento cada vez más excéntrico de Saulot sólo sirvieron para avivar los rumores. Los Salubri errantes por Europa y Oriente Medio en busca de su propio camino fueron sorprendidos por la muerte de su progenitor a manos de los Tremere. Los Usurpadores no tardaron en comenzar la persecución de los Salubri con ánimo asesino.

La caza Tremere (y su caída) han hecho más para erradicar a los Salubri de lo que hubiera conseguido cualquier otro desastre. Algunos fueron expulsados de sus refugios en las cortes de los príncipes, eso si el príncipe no les hacía empalar antes. Algunos tuvieron simple mala suerte. Otros fueron rastreados hasta sus refugios y asesinados allí. Los refugiados entre grupos como musulmanes y judíos vieron avanzar el exterminio hasta quedar atrapados. Las Cruzadas lanzaron a unos hermanos de clan contra otros, reduciendo más su número: los Salubri de Oriente Medio solían aliarse con los Assamitas, encontrándose frente a sus hermanos europeos en el campo de batalla.

Los Salubri supervivientes se han vuelto tan esquivos como los unicornios, desconfiados, temerosos, desesperados o irreflexivamente furiosos. Algunos siguen buscando la Golconda, con la esperanza de unirse a su líder en la vida postrera que les aguarde. Sus dones curativos, tan apreciados antes, les señalan ahora instantáneamente como lo que son. Pero no carecen por completo de amigos: muchos príncipes siguen valorándolos como consejeros y maestros de la Golconda, y los demás clanes atacan a los advenedizos Tremere como castigo por su vileza. Por ahora, los Salubri recorren un camino incierto, y muchos de ellos caen en el sueño diurno preguntándose si verán la noche siguiente.

Remoquete: Cíclopes. Aunque antes se les conocía como Unicornios, los Tremere les han dado este apodo más despectivo.

Apariencia: Todos los Salubri que superan el segundo nivel de Valeren desarrollan un tercer ojo en el centro de la frente (no es distinto a un ojo humano y por lo general es del mismo color que los otros dos). Muchos usos de esta Disciplina hacen que este tercer ojo se abra: no es fácil ocultarlo. Los Salubri proceden de diversos trasfondos y de todas las razas, y muchos de ellos irradian auras de calma y serenidad. Prefieren vestirse de formas que no atraigan demasiado la atención, escogiendo estilos sencillos y colores discretos. Quienes en vida fueron devotamente religiosos o miembros de la Iglesia continúan llevando sus vestiduras. Muchos tienden a cubrir su tercer ojo con capuchas, tocados o pañuelos de cabeza al estilo gitano.

Refugio: La mayoría de los Salubri prefieren vivir entre los humanos o cerca de ellos y disfrutar de su compañía. Algunos fijan su residencia en conventos o monasterios (siempre que no estén ocupados por Lasombra). Muchos se cobijan entre judíos, musulmanes o sectas “heréticas”, como los Waldenses y los Maniqueos. Unos pocos escogen la soledad, teniendo pequeñas cabañas en los márgenes de los asentamientos humanos y alimentándose de animales. La persecución Tremere ha obligado a muchos a abandonar sus refugios y lanzarse al camino.

Trasfondo: Los Salubri buscan a quienes tienen un fuerte sentido de lo bueno, lo malo y la compasión. Cualquiera puede ser aceptado, sea noble o siervo, cristiano o judío, hombre o mujer. Muestran una clara tendencia a Abrazar a miembros de órdenes religiosas: éstos pueden haber entrado en la Iglesia por razones poco honorables, pero han llegado a adoptar los ideales de sus órdenes, y les disgusta la competencia y falta de piedad de los escalafones superiores.

Creación del personaje: Los miembros del clan suelen ser compasivos y estar dedicados a la humanidad. Los Atributos Mentales cobran gran énfasis, especialmente la Percepción. Cuidadores y Defensores son los más frecuentes, aunque los Jueces, Penitentes y Celebrantes también están presentes, junto con algún Fanático ocasional. El Concepto del personaje puede ser muy variado: la compasión y el honor no dependen del rango. Los Salubri siguen exclusivamente los Caminos de la Caballería, el Cielo y la Humanidad. Ningún miembro del clan puede ser de una generación superior a la 10ª: la necesidad de mantener la sangre “pura” y fuerte ha revestido gran importancia para muchos. Por tanto, cada personaje debe tener al menos dos puntos en su Trasfondo de Generación. Otros Trasfondos frecuentes son todos los que puedan darle al Salubri alguna ventaja para sobrevivir. Casi todos tienen al menos un punto en Medicina, puesto que la Disciplina de Valeren es principalmente de carácter curativo. Empatía y Ocultismo también son importantes, y el Salubri prudente se asegura de tener un punto en Lingüística que refleje su conocimiento del idioma de la Segunda Ciudad (que todos aprenden en algún momento para mantener el secreto de sus conversaciones y su correspondencia).

Disciplinas del Clan: Auspex, Fortaleza, Valeren

Debilidades: La condición de clan perseguido de los Salubri hace de ellos una compañía peligrosa. Muchos vampiros se niegan a darle cobijo por miedo a los Tremere; los Usurpadores han demostrado ser malos enemigos. Un guerrero Salubri no puede negarse a ayudar a alguien que lo necesite, o deberá restar dos dados a su Reserva en todas las tiradas hasta haberse redimido. Un sanador Salubri que hiera a alguien perderá dos dados de su reserva en todas sus tiradas durante el resto de la noche, para reflejar cómo le ha afectado la traumática experiencia.

Organización: Ninguna en la actualidad. Antes, muchos mantenían correspondencia entre ellos, contestando personalmente con frecuencia a las llamadas de auxilio, sin que importase la distancia. Ahora se dejan mensajes en hosterías o monasterios, o incluso en refugios del camino. Estos mensajes suelen estar escritos en el antiguo idioma de la Segunda Ciudad, con frecuencia indescifrable para los vampiros de la época: de esta forma, el clan se mantiene al tanto de quién sobrevive y quién ha caído. Si dos Salubri se encuentran, se ayudarán mutuamente hasta el extremo que sea necesario, así como a otros miembros del clan, aunque no los conozcan.

Destino: Los Salubri no consiguen presentar una oposición unificada a los Tremere tras el inesperado ataque de éstos. A finales del siglo XX, su número ha quedado reducido a siete, todos los cuales pasan las noches evitando la persecución.

Cita: Mi camino me lleva a la oscuridad, pero hay luz en mi alma, y nada temo mientras ésta me ilumine. ¿Te gustaría aprender a ver esa luz en tu propia alma? Déjame acompañarte un trecho, y te enseñaré lo que pueda.