Lobos Fantasmales

Más allá de las Tribus de Selene y de las Tribus Puras están los denominados Lobos Fantasmales, vagabundos solitarios que no han prestado Juramento a ninguno de los Espíritus Totémicos. Algunos respetan parcialmente el Juramento de Selene e incluso algunos se unen a manadas, pero nada ata en realidad a estos lobos sin amo.

 Thihirtha Numea

Había ocurrido de nuevo, y esta vez no había vuelta atrás. No después de lo que haría. Pensaba que podía controlarlo, pero los sentimientos, los impulsos, eran demasiado fuertes como para resistirse. La única cosa que quedaba por hacer era correr y tratar de pensar acerca de o que había desencadenado la maldición sobre él. Los otros, de los que había intentado alejarse, lo llamaron Thihirtha Numea, o un lobo fantasmal, pero no lo entendía. Todo lo que sabía es que era un hombre con el problema más grave del mundo.

Los Lobos Fantasmales no son una tribu. En su lugar “Lobo Fantasmal” es una etiqueta que se da a cualquier hombre lobo que renuncie a las Tribus de Selene y las Tribus Puras por igual, además de rechazar la unión a cualquiera de ellas. Esto ocurre de diversas formas.

Unos pocos fueron una vez mientras de una tribu a la que abandonaron por el enfrentamiento que surgió entre ambos como consecuencia de la filosofía de grupo. Tal confrontación es algo que se produce después de su entrada en la tribu (puesto que si se diera antes de unirse, es evidente que no lo haría), pero a veces el estrés o la violencia pueden socavar las convicciones de un hombre lobo. En otras ocasiones, se trata de un shock que les afecta de manera profunda. Tal sentimiento puede tener su origen en la violencia de un hombre lobo ve de forma inevitable, o a causa del aletargamiento que tiene su origen en saber que un antiguo pecado no será borrado en toda una vida sin importar lo justo que haya sido en ella. Viéndose incapaces de continuar, simplemente abandonan la sociedad de los hombres lobo y subsisten en a espesura o en a ciudad.

La mayoría de los Lobos Fantasmales nunca han formado parte de una tribu.

Desesperados por adherirse a su naturaleza humana, algunos hacen lo que pueden para permanecer fuera de la estructura tribal. Terminan por conciliarse con lo que son (hasta cierto punto), pero no aprecian demasiado que se les recuerde por la constante presencia de los que se ven afligidos de la misma forma. Estos Lobos Fantasmales no suelen buscar redención o “aventura” autodestructiva, sino que en un lugar tratan de vivir una vida normal, con la intención de conseguir tranquilidad y paz. Nunca la encontraran. Por mucho que lo busquen, son hombres lobo. No importa cuanto tiempo ignoren la verdad, algunas fuerzas se empeñaran en que se enfrenten con ella.

Algunos Lobos Fantasmales no se ven tan abrumados por el peso de todo eso. Encuentran un cierto equilibrio en su naturaleza dual y marcan un territorio pequeño e insignificante que crean ser capaces de mantener. A los Lobos Fantasmales de esta clase no les importa compartir su tiempo son hombres lobo de las Tribus de Selene. Pero a largo plazo, sus metas no son tan anchas de miras ni inspiradas divinamente. Prefieren invertir su tiempo y esfuerzo en controlarse a sí mismos y atender sus propios asuntos.

Apariencia: los Lobos fantasmales jóvenes y reluctantes tienden a vestirse y a actuar como hicieron antes del Cambio, en un intento por devolver sus vidas a la normalidad. Su desesperación e incomodidad se convirtieren en un aturdimiento papable que repele las mismas almas de aquellos con quien tratan de encajar. Como resultado, suelen adquirir una apariencia andrajosa, un aspecto más adecuado para moverse en los márgenes de la sociedad de la que son apartados.

Los más antiguos y experimentados que han alcanzado una incomoda paz con lo que se han convertido pierden ese toque de desesperación pero conservan un vestigio de ese aletargamiento. Suelen no mirar a los demás a los ojos o cuidar con mucho detalle a quien miran. Las ropas que visten son viejas: cuero resistente, lana y tela vaquera… hechas para aguantar mucho castigo y durar un tiempo considerable hasta el momento en que puedan ser repuestas. Sus formas lupina y Gauru tienden a adquirir un aspecto hambriento y castigado por los elementos, con pelo sucio y mate que sugiere viajes largos y difíciles.

Tótem: no tienen.

Trasfondo: los Lobos Fantasmales provienen de una amplia variedad de trasfondos, como lo harían todos los hombres lobo de resto de las tribus puestos en común. No hay nada concreto en la forma en que un Uratha se ha criado que lo disponga más o menos a alejarse de su herencia espiritual y caminar por al solitaria senda de los parias. De hecho lo que muchos Lobos Fantasmales comparten es un profundo apego a la vida que han dejado atrás, lo que les impide aceptar lo que son. Algunos podrían haber sido hombres de negocio de éxito, que consideran su primer Cambio como una maldición que arruina todo por lo que han trabajado. Otros podrían haber disfrutado de una vida menos grandiosa, pero después del Primer Cambio deciden que incluso la peor vida mundana es mejor que la existencia maldita de uno de los exiliados.

El único común denominador entre los Lobos Fantasmales es su oposición a integrarse a la sociedad hombre lobo. Más allá de esto, no hay generalización que valga.

Iniciación: ser un Lobo Fantasmal significa haber fallado la ordalía de iniciación, o no haberla realizado. Las circunstancias del Primer Cambio, la elección de apartarse de las tribus y los desafíos de la vida como un hombre lobo sin tribu constituyen la única iniciación que los Thihirtha Numea tienen. Muchos lobos Fantasmales aún adoptan el Juramento de Selene, y se adhieren a los principios cometidos del Padre Lobo, aunque lo hacen en solitario.

Creación del Personaje: no hay ningún gasto particular de Atributos o Habilidades que caractericen a un Lobo Fantasmal. Los Atributos y Habilidades físicos ayudan, por supuesto, ya que un Lobo Fantasmal suele tener que ser capaz de cuidar de sí mismo, sin contar con nadie más. Los rasgos Sociales de un rango decente incrementan sus posibilidades de causar una impresión favorable en la gente y los espíritus con los que debe negociar en busca de favores y reconocimiento. Los meritos de un Lobo Fantasmal acostumbran a representar vestigios de su vida anterior. Es apropiado cambiar uno o dos círculos de Armonía a cambio de puntos de experiencia extra, lo que viene a representar lo dura que es la curva de aprendizaje de un hombre lobo solitario que ha de conciliarse con su condición.

Renombre Primario: ninguno. Los personajes Lobos Fantasmales comienzan el juego con dos en lugar de los tres círculos ordinarios de Renombre. Al menos uno de estos a ha de ser asignado al Renombre Primario correspondiente a su Auspicio.

Listas de Dones Tribales: los Lobos Fantasmales pueden elegir su Don (o Dones) de cualquiera de las listas abiertas, de las del Padre Lobo o la Madre Selene.

Organización: los Lobos Fantasmales no muestran ninguna organización; son más una clasificación que un grupo estructurado. Son solitarios; siguen su propio camino con la esperanza de hallar una cura para su condición o una forma de vivir con ella. La mayoría de los Lobos Fantasmales busca integrarse al menos en al periferia de la sociedad Uratha de su zona, a pesar del desacuerdo espiritual y filosófico habitual. Intercambian favores e información con otras manadas a cambio de salvoconductos por los territorios de los demás o por ayuda al tratar con amenazas personales que son demasiado para un solo hombre lobo. Algunos incluso se unen a una manada, puesto que creen que han de estar con los suyos incluso si no están de acuerdo con los credos de las tribus.

Círculos: aunque hay algunas redes de Lobos Fantasmales en un puñado de lugares, en realidad no hay círculos de Lobos Fantasmales.

Territorios: algunos Lobos Fantasmales se esfuerzan por tratar se hogar como si fuera su territorio, quedándose en la misma casa en la que residían y el mismo vecindario, y aprovechándose de un locus cercano. La mayoría de ellos, no obstante, se encuentran dentro de un territorio establecido, y en la confrontación inevitable que sigue, el Lobo Fantasmal se ve obligado a huir o plegarse a las demandas de la manada a la que pertenece el territorio, y trabajar con (o para) ellos. Otros Lobos Fantasmales deciden no marcar su territorio, y vagan de un lado a otro en lugar de establecerse en un lugar hasta que la hospitalidad de sus protectores se acaba.

Conceptos: fugitivo, cazarrecompensas, embajador neutral, chaman o visionario, circense, cachorro perdido, mercenario espiritual.

Cita: Bueno, es más difícil de lo que parece… ¿Estás bien? Afortunadamente, sé de algunos tipos que se ocupan de esta clase de cosas a tiempo completo, y aún me deben un favor.

Estereotipos
Garras Sangrientas: sé que hay algunas cosas por las que vale la pena luchar, e incluso morir por ellas, pero para estos tipos, la misma lucha es suficiente para dar la vida por ella. Comprendo esa convicción, pero no la comparto.
Sombras de Hueso: puedo hablar con los espíritus e incluso hacer un trato con ellos de cuando en cuando, pero nunca los comprenderé como lo hace esta gente.
Cazadores de las Tinieblas: saber que estos tipos están ahí afuera, fuera de la vista y haciendo sus cosas, me hace sentir un poco mejor… excepto cunado sé que la he cagado o tengo algo que ocultar.
Maestros del Hierro: estos tíos están siempre a la última, no importa lo bizarro o inesperado que sea. Si yo lo hubiera hecho en el momento adecuado…
Señores de la Tormenta: sé respetuoso con ellos y no los trates como a cualquier otro al que mirarías a los ojos. Esa es la norma general…
Tribus Puras: al menos las Tribus de Selene me respetan tanto como yo a ellas. Esos bastardos ni lo intentan.
Vampiros: no me gusta porréenme nervioso, y averiguar que esas cosas son reales y que hay cientos… eso sí que me pone nervioso de veras.
Magos: cada uno posee un poder extraño, único, increíble, que responde solo ante él. Confía en mí, no hay manera de que eso sea algo bueno.
Humanos: confié a mi último amigo humano la verdad de lo que era, y me miró como si casi me compadeciera. Aun lo veo de vez en cuando, pero no he vuelto hablar con él desde entonces.