Los almogávares o Almogàvers

Las tropas estaban integradas por aragoneses y catalanes, preferentemente montañeses pirenaicos. Actuaban al servicio del rey de Aragón, aunque contaban con actuaciones propias de ejercitos mercenarios. Se caracterizaban por ser tropas de choque, con armas y bagajes ligeros. De gran valor y fiereza, entraban en combate al grito de ¡¡Desperta Ferro!!!.

 

Los almogávares fueron unas tropas de choque formadas por infanteria ligera, generalmente sin armadura, existentes en los siglos XII a XIV. Su denominación tiene origen en la palabra aragonesa “almogaguar”, que a su vez deriva del árabe “Al-mugawar”, que significa “tropas en movimiento”.

Las tropas estaban integradas por aragoneses y catalanes, preferentemente montañeses pirenaicos. Actuaban al servicio del rey de Aragón, aunque contaban con actuaciones propias de ejercitos mercenarios. Se caracterizaban por ser tropas de choque, con armas y bagajes ligeros. De gran valor y fiereza, entraban en combate al grito de ¡¡Desperta Ferro!!.

Sus gestas más importantes se hicieron en Oriente, principalmente en el Imperio Bizantino en el siglo XIV. La expedición de los almogávares al Imperio Bizantino es fruto de tres situaciones: Federico II de Sicilia quería deshacerse de los almogávares, los cuales después de la paz de Caltabellotta (1302) (que había puesto fin a las luchas entre los aragoneses y la casa de Anjou, dejando Nápoles para Carlos II de Anjou y Sicilia para Federico) quedaron sin ningún cometido causando desórdenes en la isla; el ex-templario Roger de Flor (de origen alemán), después del mismo acontecimiento, tenía interés en no ser entregado, por sus antecedentes, en manos de sus adversarios (Federico tenía muy buena relación con la Santa Sede y tuvo miedo que la orden del Temple lo reclamara); y finalmente el emperador bizantino Andrónico II Paleólogo, tenía urgente necesidad de tropas para conjurar el peligro turco que avanzaba desde Asia Menor. Se forma así la Gran Compañía Catalana de los Almogávares teniendo al frente a Roger de Flor. La expedición zarpó de Sicilia en el verano de 1302 y contaba con treinta y dos naves y 2.500 soldados, junto con sus mujeres e hijos, contabilizando un total de 7000 almas.

Tras su llegada a territorio bizantino, obtienen grandes éxitos en su lucha contra los turcos, tomando Filadelfia, Magnesia y Éfeso, y obligando a los turcos a retirarse a Cilicia y el Tauro, Sin embargo, luchas de poder y problemas de avituallamiento hacen que se encaminen hacia Tesalia, que había caído en manos de barones francos tras la cuarta cruzada, un siglo antes y no había sido recuperada por los emperadores de Nicea al tomar Constantinopla. Los almogávares son contratados por el duque de Atenas, para luchar contra los griegos. Sin embargo, una vez realizado el trabajo, el barón franco se niega a pagarles y manda asesinar a Roger de Flor y un grupo de mando en Adrianópolis, el 5 de abril de 1305 por parte del emperador, lo que dio lugar a lo que se conoce como venganza catalana contra los ejércitos del emperador bizantino a los que derrotan, asolando posteriormente Tracia llegando hasta las puertas de Constantinopla. Los almogávares se enfrentan al duque en la batalla de Cefis, derrotándole y ocuparán sin resistencia los ducados de Atenas y Neopatria, los cuales quedaron durante unas pocas décadas, hasta 1388, bajo la jurisdicción de los reyes aragoneses.

Sus caudillos más importantes fueron Roger de Flor, Bernardo de Rocafort y Berenguer de Entenza