Los exaltados (también cazadores/imbuidos)

Los cazadores son – o eran – personas comunes, que de repente se ven expuestas ante situaciones sobrenaturales, y toda una realidad que acechaba en las sombras aparece visible ahora ante sus ojos. Los cazadores llaman a este momento la exaltación.

A partir de este momento, los exaltados descubren que no están solos, aunque el resto de la humanidad se niega a entender que no están solos, así que los cazadores deben guardarse su horrorosa certeza para sí mismos.

Ahora bien, la exaltación puede darse de distintas maneras, algún cazador escuchó voces que le susurran “no esta vivo” en obvia referencia a otra persona, otro de repente leyó un cartel luminoso que rezaba “escapa”, otros tienen visiones, alucinaciones, etc. Pero en todos los casos, la razón es clara. Con sus ojos recién abiertos, el cazador presencia una cosa que no debería existir, algo que no creía posible.
En ese instante de claridad, el manto que cubría sus ojos es retirado para siempre.

A partir de este momento, y gracias a su nueva habilidad para ver, el exaltado se encuentra con la decisión de su vida: ¿que hacer?

No cualquiera es exaltado, generalmente son personas que por algún motivo, podrán sacar fuerzas de donde sea para enfrentarse o incluso combatir aquello que ahora ven y entienden. Aquellos que decidan tomar el toro por las astas y hacer algo al respecto, están tomando un camino que, generalmente, sólo es de ida.

¡Pero que no cunda el pánico! Los cazadores no están inermes en su nueva senda, pues junto con el nuevo entendimiento, los cazadores son imbuidos con facultades, tanto o más sobrenaturales – y/o sutiles –, que aquellas que deben enfrentar.

Algunos exaltados verán la pesadilla viviente y harán todo lo posible por destruirla, otros quizás quieran saber más al respecto, o simplemente liberar a la pesadilla de su propio tormento. Bien, las facultades que se le imbuyen a cada cazador dependen en gran medida de esto. Algunas podrán ayudarles a destruir lo sobrenatural, mientras que otras le garantizarán una comprensión mística o incluso hasta puedan llegar a realizar curaciones milagrosas.

Claro está, la percepción de los monstruos y su corrupción no termina en el momento de la exaltación, si no que más bien es sólo el principio. A partir de ese momento, el cazador empieza a encontrar rastros de lo sobrenatural mucho más frecuentemente de lo que quizás deseara. Y la mayoría simplemente no puede permanecer ociosa. Ya sea por proteger a sus seres queridos, o por simple deseo de venganza u curiosidad, los cazadores emprenden su propia misión, y se hacen jugadores del Juego Más Peligroso, la caza de lo supernatural.

Para poder jugar al juego más peligroso, los cazadores encontrarán que la manera más segura, y tal vez la única, es la de juntarse con otros cazadores. Las oportunidades de conocerse son variadas, pero generalmente ocurre gracias a la Internet, donde imbuidos de todo el mundo reflejan sus preguntas y sus subjetivas respuestas. También es posible encontrar otros cazadores durante una caza, o incluso presenciar su exaltación.

Durante sus primeras aventuras o desventuras, los cazadores aprenderán la enorme importancia de no actuar solos. Tener alguien que te cubra la espalda o te ayude a curarte o sólo te señale aquello que no alcanzaste a ver, es imprescindible. Sólo muy pocos imbuidos actúan solos, y nadie apostaría un centavo por su vida.

Este excelente material nos fue cedido por Cristian Berruezo.