Los Lazos de Sangre

Debo hablar ahora de la fuerza de nuestra sangre y de cómo la empleamos para vincularnos los unos a los otros, y a los líderes de nuestro clan, junto con mi propia vitae, que es la que te dio tu nueva existencia, también ingeriste una mezcla de la sangre de los miembros del Consejo Interior. Mañana por la noche, tras despertar, repetirás el proceso y te encontraras al borde de confirmar el Juramento de Sangre hacia los antiguos del clan… yo incluida.


Espero que no te moleste. Lo exigimos a todos Tremere recién Abrazados por diversos motivos. Nuestra existencia en este momento, y en un futuro del que no vemos aún el fin, depende de nuestra habilidad para ejercer una presencia unificada frente a todos nuestros oponentes. Que te forcemos a esta predisposición refleja las inmensas precauciones que debemos tomar para preservar el secreto de nuestra existencia. Nuestros mejores chiquillos comprenden esta necesidad; los peores se sienten “insultados” por la falta de confianza. Sin embargo, no tengo dudas de que te contamos entre los primeros.

La guerra en curso por la supervivencia contra los rivales mortales e inmortales exige que estemos todos unidos. El mundo nos ve como los monstruos que somos, y los demás Cainitas nos consideran intrusos. No tenemos más aliados que nosotros mismos, y debemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para alejar cualquier idea de traición de nuestras filas. Llevas en tu interior el recordatorio místico de tu hermandad con aquéllos que irrumpieron primero en el jardín prohibido de la no-muerte. Considera la ingestión de esta sangre un juramento de lealtad, más que un eslabón en una cadena de servidumbre. Todos tenemos maestros. Los tuyos somos los antiguos del clan Tremere.

Sire y Chiquillo

La sangre te ata no solo a tu clan, sino también a tu sire. En casi todos los clanes, por lo que hemos podido saber, el vínculo que existe entre un nuevo Cainita y su creador recuerda a la relación entre un padre y su hijo. Esto también es cierto para nosotros. Sin embargo, más fuerte que este lazo primordial es el creado por el paso de mi sangre a tu cuerpo. Igual que un nuevo mago sirve un tiempo como aprendiz con su maestro, recae en mí la labor de educarte en las costumbres de nuestro clan. Te has convertido en mi aprendiz de las magias taumatúrgicas, en mi legado para la supervivencia del clan.

¿Sientes la conexión? Una vez aprendas los medios podrás comulgar conmigo en cualquier momento y a cualquier distancia, con solo elaborar un sencillo ritual. Nuestro lazo común permite esta magia.

La Organizacion del Clan Tremere

Nuestro clan dispone de una rígida jerarquía por diversas razones. Conocemos por nuestra experiencia como casa de magos la importancia de mantener un orden estable. Las líneas de instrucción pasan del viejo al joven, del más experimentado al menos. Esta estructura piramidal nos da fuerza y armonía. En la cúspide del clan se encuentra el propio Tremere, justo bajo él en autoridad están los miembros del Consejo interior, los primeros de nosotros que experimentamos la transformación vampírica. Todas las políticas del clan proceden de este nivel, ya que Tremere tiene asuntos más importantes que atender. Por debajo, se encuentran los líderes de cada capilla, que instruyen a los miembros de su comunidad y trasmiten las decisiones del Consejo Interior.

Por lo general aquellos cuya sangre es más fuerte ejercen el poder sobre los más débiles. Casi todos los Cainitas aceptan que este es el orden establecido para los de nuestra raza. Dentro del clan, sin embargo, la mera fuerza de la sangre no es el único Criterio de autoridad. Los de vitae más poderosa suelen ser, en la mayoría de los casos, los más sabios. La posesión de conocimientos y del poder que este conlleva sostiene nuestro derecho de guiar a los que tienen menos experiencia.

Como luchamos por nuestra supervivencia debemos considerarnos hasta cierto punto un ejército, lo que vuelve a justificar la necesidad de líderes y seguidores. De este modo hemos heredado nuestra actual estructura, como el mejor modo posible de defendernos de un ataque externo.