Los pecados de nuestros Sires, Caitiff

Nunca quise el Abrazo. Nunca busque la inmortalidad ni estos extraños poderes. Sólo quería vivir. Cuando le hablé a mi chica de mi cáncer sólo quería un hombro donde llorar. Ella me abandonó dejando que me buscara la vida en mi nueva existencia. Lo único que me avisó fue que tuviera cuidado con el sol. Nunca me habló de clanes, Camarilla o las reglas de crear más Vástagos. Me dejó vivir, que suerte. Ella murió achicharrada por el sol, grabado en video, como aviso para todos aquellos que tuvieran compasión de un humano que se moría. Supongo que era una Gangrel, pero yo era un Caitiff y nadie me enseñó como ser un Gangrel y yo no aprendí. Decidí quedarme en la ciudad que conocía y todo habría ido bien si no hubiera desarrollado Disciplinas de otros clanes. Mi amor a la magia y el ocultismo me dirigió hacia la nigromancia ¿ cómo iba a saber yo que los Tremere se tomarían como una ofensa aprender estos secretos sin un maestro? Bien, yo no era muy bueno, todo lo que sabía lo había sacado de libros, pero ellos no comprendían que alguien de fuera del clan hiciera magia. Desconfiados bastardos secretistas. Pidieron una Caza de Sangre diciendo que había diabolizado a uno de los suyos. Los Toreador se les unieron diciendo que mi aura estaba manchada. Lodin la declaró y hubiera muerto si no hubiera huido a otra ciudad. Cambié mi nombre, mentí sobre mi Sire y dije que era un Brujah. Al mes, se enteraron de mis mentiras y tuve que huir de nuevo. En Seattle probé con los Malkavian, pero ni los más insanos de los vampiros me querían. Yo era un sangre débil. Durante mis solitarios viajes oí hablar de un sitio donde no gobernaba la Camarilla y todos los Vástagos eran tratados por igual. No caminé hacia Los Angeles y los Estados Libres, corrí. Es más fácil ser aceptado aquí. Sigo siendo Caitiff, pero no se usa contra mi. Algunos aún me rechazan, pero hay otros como yo por aquí. Nos reunimos de vez en cuando, sintiendo la libertad de caminar en libertad sin temor a ser destruidos. Es un comienzo.

La vida entre los indeseados.

Lo que sigue es un estudio extraido del refugio del  Tremere Claudius Maximus. En mis estudios de varios clanes, he encontrado numerosas referencias a los sangre débil. Los Caitiff son un caso inusual que me fascina. Olvida las ideas de que son débiles. He encontrado al menos 15 casos de Caitiff que además de crear sus propias Disciplinas, se las transferían a su Progenie. Algunos creen que son más fuertes que algunos clanes y que son los causantes de algunas líneas de sangre. Personalmente creo que las líneas son restos de clanes destruidos en la caída de Segunda Ciudad. Pero los Caitiff están tan lejos de Caín que las Disciplinas que crean son débiles y normalmente no llegan a ser desarrolladas completamente. Aunque algunos Caitiff creen que no pueden ser enseñadas. Una Caitiff que conocí decía ser Nosferatu a pesar que no tenía malformaciones y por eso, según ella, fue expulsada por su Sire. Así son las historias de los desventurados y desvergonzados inútiles Caitiff. Que patético debe ser no tener un nombre de clan al que asociarte. Siguiendo esta introducción, he oido de un Caitiff que clama ser de 6ª generación y que lleva vivo 8 siglos. Yo creo que es verdad lo que dice ya que he estudiado sus habilidades. Otro dice que no fue Abrazado, sino cambiado por experimentos de Tremeres. Yo estoy seguro que no lo es, los Caitiff son errores. De todos modos los Caitiff son un  tema extraño.

 La vida de los indeseados (o donde ir cuando no hay donde esconderse).

Los Libres son noticia entre muchos Vástagos lo que es a la vez maldición y dádiva. Muchos Caitiff han vagado muchos años sin tener contactos con los vampiros más poderosos y sin preocuparse por la Yihad y los peligros de ser usado como peón. Pero la mayoría están en primera linea de las luchas entre Matusalenes ya que son peones baratos y una fuente de diversión sin fin para los Antiguos. Pero algunos Vástagos ven su presencia como un aviso de la Gehena y son odiados por ello. ¿Cómo es que consiguen sobrevivir? Aún quedan bastantes vampiros que creen que tienen el mismo derecho a existir que ellos, son juzgados individualmente, se les da una oportunidad de demostrar su valía. En casos raros, cuando demuestran la suficiente fe y conocimientos, pueden ser aceptados en el clan con el que conviven. Muchos huyen al Sabbat, y un sorprendente número de ellos, llevan su propia Mascarada, haciéndose pasar por miembros de un clan, pero lejos de la zona donde fueron Abrazados. Es una ruta peligrosa ya que muchos Antiguos llevan registros de su progenie y otros pueden ver más allá de las mentiras. Muchos se ven obligados a convertirse en Anarcas para sobrevivir. Entre los Anarcas no se necesita mentir, se tiene más en cuenta su valía que el poderoso árbol genealógico. En cualquier caso, siempre serán considerados ciudadanos de segunda. Algunos movimientos de Caitiff se han despertado para reducir su “mala prensa”. El más conocido es el de los Panders. Aunque muchos en el Sabbat siguen sin considerarlos iguales, pocos se atreven a decirlo en voz alta. Otros movimientos han tenido menos éxito, como en 1973, que un grupo de Caitiff pidieron la igualdad en la Camarilla. El grupo, liderado por un radical de 8ª generación llamado Alexi Darba, intentó forzar a la Camarilla a reconocerlos como clan por propio derecho. Quizás su gran error fue intentarlo durante su Cónclave de Venecia. No convencieron a los Justicars y Arcontes, y según los rumores sirvieron de cena para el Círculo Interior, sea como sea, nunca han vuelto a ser vistos. El mejor método de ser aceptado es crear una nueva linea de sangre, aunque no es garantía de éxito. Pocos Caitiff son lo suficientemente fuertes como para proteger a su Progenie y que no sea una linea débil. A pesar de los esfuerzos, no hay garantía de seguridad ni una fórmula para ser aceptado en la sociedad vampírica como un igual.