Lucinde, Justicar Ventrue y Alastor

Siendo al mismo tiempo aristócratas corruptos y justos pastores de los depredadores, los miembros de esta secta se acercan más y más al borde del abismo cada noche. Aunque aprieta los puños cada vez con más fuerza, los vampiros se escapan de ella como granos de arena.

Trasfondo: Lucinde no recuerda nada de su vida anterior al Abrazo, recibido de los colmillos de Severus, el entonces Justicar Ventrue. La eligió como su Arconte, y ella prendió rápidamente sus lecciones y afiló su intuición como una cuchilla.
Desde entonces, Lucinde a servido a todos y cada uno de los Justicar del clan (unas veces se lo pidieron y otras veces lo pidió ella), y defiende las Tradiciones con una dedicación inquietante.

La Ventrue despertó del sopor en la década de 1930 para encontrarse con que Michaelis, un antiguo amante suyo, se había convertido en Justicar de los Sangre Azul. Ella partió en su búsqueda, tan sólo para terminar esclavizada por un vínculo de sangre a la Setita Kemintiri (N del T.- Kemintiri había usurpado la posición del Justicar Ventrue y se estaba haciendo pasar por él). Cuando los Tremere descubrieron esta calamidad la llevaron ante un cónclave en Munich, donde se declaró la Lextalionis global contra la Serpiente y se creó la Lista Roja de Los Más Buscados por la Camarilla. Lucinde fue nombrada primer alastor (un agente con la misión de cazar a los Vástagos de la Lista Roja) y partió en busca de los anatemas; de todos excepto de la Setita Kemintiri, a la que se le prohibió expresamente dar caza
No obstante, Lucinde persiguió infructuosamente a la Seguidora de Set durante muchos años con la secreta intención de ofrecerla su devoción. Cazó y destruyó a muchos enemigos de la Camarilla, pero la Serpiente continuaba eludiéndola.

Gradualmente, se fue dando cuenta de que Kemintiri tan sólo la había visto como una herramienta conveniente de la que se deshizo cuando dejó de serle útil. Esta revelación sólo fortaleció su resolución. Engendró un encendido odio que contrarrestara su antiguo amor por la Serpiente, e incluso así, le llevó muchos años y mucha energía romper el vínculo, acabando con sus posibilidades de encontrar a Kemintiri. Cuando por fin quedó libre, el esfuerzo la había dejado demasiado cansada para continuar, así que cayó en sopor durante varios años.

En el otoño de 1994, Lucinde despertó de su letargo para encontrarse con la primera pista que había tenido de la Setita desde su vinculación: una carta dirigida a un anatema en la que se daban los nombres de otros anatemas y describía un intento de varios de los integrantes de la Lista Roja por formar una alianza.

Preocupada por las implicaciones del asunto, pero no dispuesta a dejar escapar esta oportunidad de rastrear a su presa, Lucinde decidió no darle la carta ni a los Justicar ni al Círculo Interior. En vez de eso, decidió seguir la pista por su cuenta. Por desgracia, todos los rastros se habían enfriado, no dejando tras de sí más que refugios vacíos, contactos destruidos y distracciones impresionantemente violentas.

Finalmente, cansada y frustrada, la Ventrue presentó sus descubrimientos al Círculo Interior durante el Cónclave de Venecia. Fue interrogada con detenimiento sobre sus conclusiones en lo referente a la misiva: ¿Sería un bulo, una falsa pista para los Alastores? ¿O sería acaso una conspiración más profunda que vinculaba a los anatemas con los líderes del Sabbat? Los antiguos la convocaron para discutir del asunto en privado después de su testimonio.

Nadie se mostró más sorprendido que Lucinde cuando el cónclave propuso su nombramiento como Justicar Ventrue. Su sentido del deber la obligó a aceptar esta oportunidad a pesar de los recelos iniciales. Incluso ahora, la Sangre azul tiene sus dudas acerca de las razones de su nombramiento, si bien cree que fue elegida por algún motivo especial, tal vez para cazar a los vampiros de la Lista Roja.

Evidentemente, sabía más de estos criminales que cualquier otro antiguo. También creía que sus investigaciones podían haber tocado algo más profundo que no había considerado antes: señales del despertar de los Antediluvianos o indicios de las noches finales. Sea lo que sea, Lucinde está deseando encontrar más respuestas.
La Ventrue nombró a varios arcontes antes de la conclusión del cónclave, después del cual se desvaneció junto a sus agentes. Los primeros rumores empezaron apenas unos meses después. Los susurros de antiguo a antiguo en los salones de Norteamérica hablaban de espías al servicio de la Justicar para vigilar la deslealtad de los príncipes hacia la Camarilla.

La primera y única señal tangible de las actividades de Lucinde fue una violenta batalla en el Parque de Golden Gate en San Francisco que enfrentó a tres Vástagos y a algún tipo de criatura monstruosa. La alastor y sus arcontes habían seguido el rastro de la niña Samedi Genina hasta estos brumosos parajes. Este anatema era una asesina en serie que ponía en peligro la Mascarada a través de los poemas que dejaba en la escena de sus crímenes. La batalla se prolongó al menos durante una hora antes que los arcontes estacaran y redujeran a Genina, que fue presentada por Lucinda al Círculo Interior un mes después, sólo para desaparecer inmediatamente y dedicarse a alguna otra búsqueda.

Imagen: Lucinda parece una inocente joven, al menos hasta que uno la mira a los ojos. Su interior brilla una incómoda e monstruosa intensidad que promete la muerte a quien sostenga demasiado tiempo su mirada. Se viste de un modo apropiado al siglo XX, pero prefiere los estilos conservadores, como trajes de negocios y ropa nocturna informal. Siempre lleva guantes para ocultar la “marca de la bestia” un símbolo místico decorativo que se concede a los Alastores.

Sugerencias de Interpretación: Estás decidida a cumplir con tus obligaciones, en especial la de destruir a Kemintiri. Toma el control de la situación y no le des a nadie la oportunidad de cuestionarte a ti o a tus decisiones. Sientes que le debes un cierto grado de consideración a los Tremere; después de todo, fueron ellos los que te obligaron a reconocer tu esclavitud hacia la Setita. No obstante, te niegas a mostrar deferencia hacia ellos.
Guardas un ardiente rencor hacia la responsable de tu servidumbre y de la misteriosa muerte de Michaelis. Ansías la noche en que puedas ver a Kemintiri estacada y expuesta al sol. Si alguien te ofreciera alguna información o pista que te llevara con seguridad al paradero de la Serpiente, la aceptarías.

Clan: Ventrue
Sire: Severus
Naturaleza: Arquitecto
Conducta: Tradicionalista
Generación: 6ª
Abrazo: 1656
Edad Aparente: Adolescencia tardía
Físicas: Fuerza 2, Destreza 3, Resistencia 3
Sociales: Carisma 4, Manipulación 4, Apariencia 3
Mentales: Percepción 5, Inteligencia 4, Astucia 4
Talentos: Alerta 4, Esquivar 2, Expresión 2, Gracia 3, Intimidación 4, Liderazgo 5, Pelea 2, Subterfugio 4
Técnicas: Armas C.C. 5, Conducir 2, Etiqueta 4, Interpretación 2, Tiro con Arco 3
Conocimientos: Academicismo 3, Burocracia 3, Cultura de la Camarilla 4, Investigación 5, Lingüística 4, Medicina 2, Ocultismo 3, Política 5
Disciplinas: Auspex 2, Dominación 3, Fortaleza 3, Ofuscación 2, Potencia 2, Presencia 5, Taumaturgia 3
Sendas Taumatúrgicas: Senda de la Sangre 3
Trasfondos: Criados 4, Influencia 4, Posición 6, Prestigio de Clan 6, Recursos 4
Virtudes: Consciencia 2, Autocontrol 5, Coraje 3
Moralidad: Humanidad 5
Trastornos Mentales: Fuga
Fuerza de Voluntad: 8