Lugares Famosos – Medianoche de las Hermanas Rojas

Ubicación: Variable.

En los dominios de Príncipes poco hospitalarios del Viejo Mundo se desarrolla un gran comercio de contrabando vampírico. Ya busque un Cainita reliquias de santos no-muertos, reactivos taumatúrgicos prohibidos, un par de esclavos sármatas mudos o incluso un fragmento del Libro de Nod, alguien lo tiene a la venta. Bajo la penetrante luz de una Luna de invierno, uno puede
encontrar cualquier cosa que busque en las casetas y carros de la Medianoche de las Hermanas Rojas. Ya busque uno estos raros tesoros o desee vender maravillas propias, la Medianoche de las Hermanas Rojas actúa como agente de compra-venta de artículos que bien pueden no tener precio mundano alguno.

Los Ravnos de la Línea de Sangre Phuri Dae organizan este mercado nocturno, convirtiendo su condición de descastados en un acuerdo provechoso. Los vendedores potenciales dejan sus mercancías problemáticas con las hermanas-brujas del Clan, las cuales se hacen cargo de todos los detalles de la protección del contrabando, negociar la venta y entregar el pago bajo cualesquiera términos que especifique el vendedor, sea en sangre, dinero o divisas más esotéricas. La Medianoche de las Hermanas Rojas mueve estas maravillas por los dominios de Europa, donde sus nombres se pronuncian en susurros y el valor de los bienes con los que trafican las protegen de la ira de Vástagos hostiles. Nadie se atrevería a robar las mercancías de estas Ravnos, ya que
alguien que se rebajase tanto se expondría no sólo a la habilidad para las maldiciones de su ultraterrena Sangre, sino también al millar de venganzas de aquéllos que dependen de los artefactos que venden las hermanas.

¿Quién sabe qué negrura o sed de redención yace en el alma vampírica? ¿O qué protecciones o prohibiciones que podrían aplacarlas o enfurecerlas se enumeran en los manifiestos de estas brujas Ravnos? Esta nómada colección de tesoros rara vez permanece en el mismo dominio
más de una semana. Se comunican mediante susurros transportados en las alas de cuervos con aquéllos que se han ganado su confianza, rogándoles que compren o vendan mediante los Embusteros. Hasta el más despiadado de los Príncipes proporciona un lugar a la Medianoche
de las Hermanas Rojas cuando sabe quiénes son y qué hacen. La insaciable sed de secretos de los Vástagos provoca que Príncipes y Obispos les garanticen protección por igual, eso y la vana esperanza de que algo entre las monstruosidades de los estantes de sus carros sea justo lo
que necesitarán esa precisa noche…

Ricardo Blanch

Ricardo Blanch

Un amante de los juegos de rol...

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