Madame Guil, Justicar Toreador

Siendo al mismo tiempo aristócratas corruptos y justos pastores de los depredadores, los miembros de esta secta se acercan más y más al borde del abismo cada noche. Aunque aprieta los puños cada vez con más fuerza, los vampiros se escapan de ella como granos de arena.

Trasfondo: El único Justicar que ha conservado su cargo en estas noches turbulentas, la Toreador Madame Guil, es considerada como un mal necesario (muy necesario, y muy malo) por el Círculo Interior. Incluso entre las filas de los Justicar, Madame Guil sobresale por su decidida falta de misericordia; su habilidad para desenmascarar traidores y criminales en los salones del poder es tema de muchas leyendas terribles.

La muchacha que se convertiría en Madame Guil nació en Francia, entre la miseria de los campesinos. Aunque pobre y, por lo general, hambrienta, la muchacha creció hasta convertirse en una criatura de belleza incomparable. A la edad de 16 años fue prometida en matrimonio con un tal Luc, un joven carretero de una aldea vecina con el que había estado flirteando durante la pasada feria de primavera.

Fue entonces cuando las frías garras del Barón Vollgirre hicieron pedazos su vida. Vollgirre, el anciano y malévolo Vástago, señor de toda la provincia, se fijó en la joven novia mientras bailaba en el festival de la cosecha. Su hermosura despertó algo en su turbia sangre, así que la convocó a su hacienda en las distantes colinas.
La aprensión de la muchacha hacia su destino se convirtió en horror cuando el barón reveló su verdadera naturaleza y consumió su sangre. Se levantó de nuevo, Abrazada como la concubina de Vollgirre, pero el color había abandonado su cuerpo y su alma, dejando solo una cosa descolorida y miserable.

Para el noble, su nueva pieza no era más que una campesina con la que divertirse esta noche y a la que convertir en su cena mañana. Por esto fue un gran trauma para él despertar un anochecer con una estaca en su corazón y su castillo en llamas a su alrededor. Asía pasaron a la historia Vollrige y su víctima.

Las cortes del Renacimiento francés fueron de muchas maneras la cumbre de la cultura Cainita de la región, y de toda Europa llegaban vampiros para reír, bailar e ignorar las tormentas de fuego gemelas de la Reforma y el Sabbat. Así, no era un hecho digno de admiración encontrarse con otro inmortal entre los espectáculos y las multitudes, ni siquiera con uno tan fascinante como Madame Gilles, cuyo encanto y gracia naturales compensaban sobradamente unos modales que algunos Vástagos abiertamente cínicos hubieran etiquetado de “burdos”, y la joven Toreador no era sino una aplicada estudiante. En muy poco tiempo logró que no le faltara compañía, tanto humana como no-muerta, y si uno o incluso más de sus conocidos vampyr desaparecían de vez en cuando, bueno, el temible Sabbat y los problemáticos hombres lobo acechaban en las carreteras por la noche, y los Vástagos que abandonaban la seguridad de los muros de la ciudad asumían ciertos riegos… A Madame Gilles le costó un gran esfuerzo introducirse en la periferia misma de la sociedad no-muerta, siempre interesante, pero nunca llamando excesivamente la atención.

Fue a principios del siglo XVII cuando se encontró de nuevo con Luc. Cuando Madame Gilles lo vio por primera vez, en un baile de la curte, casi se desmayó, tomándolo por un espectro o al menos un descendiente lejano de su antiguo amor. Lo cierto es que no era ninguna de esas dos cosas: habiendo oído de su convocatoria en la corte de Vollgirre hace tanto tiempo, Luc dejó su aldea poseído por la pena y se lanzó a caminar por las solitarias carreteras. En ellas, de noche, fue asaltado por una chusma de monstruos, un recuerdo de las bandas que habían sembrado el terror durante las noches de la Revuelta Anarquista. Sin ser completamente anarquistas, y sin estar completamente entregados al incipiente Sabbat, el grupo de vampyr llevaba una depravada no-vida de robos y asesinatos. Atacaron a Luc para asesinarle por su sangre, pero su forma de luchar, valerosa e incauta, les impresionó, así que uno de los miembros del grupo le maldijo con el Abrazo. El neonato viajó con la banda durante un tiempo, pero la mayoría de sus componentes fueron destruidos por una manada del Sabbat, y los supervivientes habían tomado caminos diferentes. Desde entonces, Luc había llevado una existencia muy similar a la de Madame Gilles, viviendo en la periferia de la sociedad Cainita y comportándose con discreción.

Se rieron con los recuerdos de lo que habían hecho en aquella feria de la primavera, hace tanto tiempo, y bebieron varias veces el uno del otro. La Toreador le contó a Luc cómo había encontrado poder en la sangre antigua, y él escuchó con interés mientras ella le describía su costumbre de acechar y asesinar a todos los monstruos que le fuera posible. Los amantes hicieron voto de librar al mundo de los Condenados que habían destruido su felicidad mortal, y durante un tiempo, Madame Gilles y Luc fueron los diabolistas más monstruosos de toda Francia.

Sus crímenes llegaron a un abrupto fin cuando la pareja acechó en intentó asesinar a uno de los chiquillos del mismísimo François Villon. El acto salió horriblemente mal: Luc hizo caer sobre sí la consiguiente caza de sangre mientras la entristecida Madame Gilles huía hacia las tierras baldías y pasaba una vez más a la historia.

En realidad, la Toreador desapareció en el mundo clandestino de los anarquistas. Consumida por la ira a causa del asesinato de su amante, se convirtió rápidamente en un monstruo entre los Vástagos descastados. Cuando la revolución envió a los aristócratas franceses mortales y vampíricos a la guillotina, Madame Gilles estuvo activamente involucrada en el Terror.

Tal y como queda reflejado por la historia, la Revolución perdió el control muy rápidamente, y la propia Madame Gilles estuvo a punto de ser ejecutada, logrando sobrevivir tan sólo gracias al sacrificio de muchos peones importantes. Sus aliados no tuvieron tanta suerte y la Toreador (que ahora se llamaba a sí misma Madame Guil por pura ironía) se alió con el venerable y venal Vástago que más despreciaba en el mundo, François Villon. Aferrándose a su base de poder, y ocultando con gran esfuerzo su identidad, Guil demostró ser muy valiosa en la reconstrucción de Francia, y muy pronto se encontró cómodamente instalada en la seguridad de la institución que odiaba sobre cualquier otra cosa en el mundo.
En el transcurso de los dos siglos siguientes Guil jugó bien sus bazas y ascendió hasta el rango de Justicar.

Demostró ser espantosamente efectiva en su nuevo cargo, y nadie es tan experto en arrancar la corrupción de las filas de la Camarilla como ella. Canaliza su rabia desenmascarando y destruyendo a los antiguos de la secta, y nada la produce más placer que matar lentamente a un otrora intocable antiguo Cainita.

Hace tres años, en una investigación de rutina sobre los actos de un asesino del Sabbat particularmente eficaz, la hastiada Madame Guil fue de nuevo asaltada por un espectro de su pasado. Rastreando al asesino hasta su guarida, la Toreador descubrió nada menos que a Luc, que había logrado escapar de la furia de la caza de sangre de hace siglos, aunque para hacerlo no había tenido más remedio que arrojarse a los brazos de la Mano Negra. Su amante era ahora un templario al servicio de la temida Espada de Caín, un veterano de siglos de guerra.

Los dos Cainitas se fundieron en un sanguíneo abrazo, y con su vitae cantando juraron no volver a separarse jamás. Aunque su unión estaba prohibida por ambas sectas, hasta ahora la pareja ha encontrado la manera de hacer escapadas amorosas a través de los años. Sin embargo, el la actualidad Guil camina por el sendero más estrecho entre su recuperado amor y su no-vida. Ni le ha ofrecido ni le ha reclamado secretos a su amante, pero no hay duda de que sus obligaciones como Justicar se verán comprometidas antes de que pasen muchas noches.

Imagen: Un poeta Cainita llamó una vez a Guil “Señora de las Lágrimas”, y en verdad parece que las lágrimas la siguen a todas partes… lágrimas de sufrimiento y de reverencia antes su belleza. La Toreador parece la más lozana de las doncellas, formada sin un sólo defecto y en la flor de la juventud. Aún así, hay algo en su mirada que hace que la mayoría de los humanos la encuentren poco atractiva o hasta repulsiva, si bien su encanto casi divino contrarresta incluso este instinto primario de peligro, y sus víctimas se arrojan a ella como lemmings (N del T.- roedor que tiene la costumbre de cometer “suicidios” comunales, arrojándose en manadas por precipicios).

Sugerencias de Interpretación: Aparentas ser muchas cosas (anarquista convencida, traidora, juez y ejecutora). Lo cierto es que nunca has sabido quién eres desde la misma noche en que te convertiste en una de los Condenados. Utilizando la terminología moderna, tienes lo que se llama una personalidad codependiente (dependes de tus causas, de Luc, del control…) Te aferras a un papel u otro en un intento de encontrar la estabilidad, pero la tensión está empezando a hacer mella en tus defensas. Ahora, con poco más que una cuadrilla de arcontes dirigidos por el decadente Vidal Jarbeaux, ansías más que nunca a, Luc, tu amor perdido (¡y prohibido), lo cual te desagrada.

Clan: Toreador
Sire: Barón Philippe Vollgirre
Naturaleza: Monstruo
Conducta: Bravo
Generación: 6ª
Abrazo: 1579
Edad Aparente: 16 años
Físicas: Fuerza 5, Destreza 7, Resistencia 6
Sociales: Carisma 5, Manipulación 7, Apariencia 6
Mentales: Percepción 5, Inteligencia 4, Astucia 5
Talentos: Alerta 4, Empatía 2, Esquivar 4, Estilo 4, Expresión 2, Gracia 5, Intimidación 7, Liderazgo 4, Pelea 5, Subterfugio 4
Técnicas: Armas C.C. (esgrima) 5, Armas de Fuego 4, Etiqueta 4, Interpretación 4, Sigilo 2
Conocimientos: Academicismo 1, Cultura de la Camarilla 5, Cultura del Sabbat 5, Investigación 6, Leyes 4, Lingüística 6, Ocultismo 3, Política 5
Disciplinas: Auspex 6, Celeridad 5, Fortaleza 4, Potencia 4, Presencia 7, Protean 2, Serpentis 3, Taumaturgia 3
Sendas Taumatúrgicas: Senda de la Sangre 3, Manipulación Espiritual 1
Trasfondos: Aliados 3, Contactos 7, Criados 7, Influencia 6, Posición 7, Rebaño 3, Recursos 6
Virtudes: Consciencia 1, Autocontrol 3, Coraje 5
Moralidad: Humanidad 2
Trastornos Mentales: Megalomanía
Fuerza de Voluntad: 8