Maris Streck, Justicar Malkavian

Siendo al mismo tiempo aristócratas corruptos y justos pastores de los depredadores, los miembros de esta secta se acercan más y más al borde del abismo cada noche. Aunque aprieta los puños cada vez con más fuerza, los vampiros se escapan de ella como granos de arena.

Trasfondo: Como descendiente de una familia mercante venida a menos durante unos tiempos difíciles, Maris creció en medio de la adversidad y la pobreza. Al entrar en la adolescencia desarrolló un gusto por el latrocinio, apañándoselas para lograr una habilidad bastante impresionante en invadir las casas de los demás. Así mismo, desarrolló una especie de sexto sentido para localizar bienes ocultos. Su carrera podría haber continuado así indefinidamente si no hubiera sido descubierta en plena noche en el hogar de un tal Lutz von Hohenzollern. Este individuo tenía reputación de ser muy excéntrico, ya que dejaba lámparas encendidas hasta altas horas de la noche y sólo permitía a sus sirvientes que salieran de día. Nadie en Hohenzollern le había visto nunca, y esto incitó la curiosidad de la joven.

Lutz detectó a Maris en cuanto entró sigilosamente a su mansión a través de una puerta lateral. Eligió acecharla en lugar de saltar directamente a por ella. La envió visiones y aumentó su paranoia a un nivel febril, y en el preciso instante en que la joven se derrumbó, la dio el Abrazo y la encerró mientras sufría los estragos del cambio y la muerte.

La sangre de Malkav le enseñó una importante lección a Maris: el crimen exige justicia, y los fuertes deben reforzarla sobre los débiles de corazón. Entendió que había cometido pecados contra el destino al cometer el pecado del latrocinio y que su vida en la muerte era su castigo.

Streck aprendió todo lo que Lutz tenía que enseñarle sobre la Maldición, su nuevo poder y la locura que inundaba su sangre. No tenía muy claro si Lutz sufría por haberla matado o si no había sido más que una herramienta del destino. Este dilema la atormentó durante décadas, y su elección de pasatiempos solo complicaba el asunto, ya que a él le gustaba elegir mortales de familias influyentes, o incluso a chiquillos de otros Vástagos, y los obligaba a interpretar retorcidas obras de pasión de su propia invención. Estos acontecimientos terminaban invariablemente con la muerte o la tortura de varios participantes, como poco. Maris podría haber intentado poner fin a estas actividades si no fuera porque Lutz la convenció de que sus víctimas se merecían el castigo que les imponía.

Maris sólo bebía sangre de los criminales o de los locos, nunca de los inocentes. Se sentía como un ángel vengador, aunque fuera uno caído, y como tal nunca castigaría a los puros de corazón. Aprendió a utilizar sus inclinaciones vampíricas para encontrar a aquellos que de verdad merecían la condenación y los enviaba entre gritos a sus infiernos personales. Un asesino podía revivir una y otra vez su crimen desde el punto de vista de la víctima, o un perjuro podía verse obligado a confesar la verdad a los individuos a los que había perjudicado… o Maris podía, simplemente, matarlos.

Al final Streck empezó a ver a Lutz como el monstruo injusto que era en realidad, dándose cuenta que el tormento que infligía a los demás era solo para su propia diversión. Decidió acusarle a las familias de su última serie de víctimas y dejar que ellas decidieran su castigo. Dejó la mansión, pero se quedó en Hohenzollern el tiempo suficiente para ver qué decidía hacer la gente de la ciudad sobre los crímenes de su Sire. Algunos de los afligidos necesitaron un pequeño incentivo extra para convencerse, pero con algún recuerdo modificado por aquí y alguna pizca de locura por allá, estuvieron preparados para aceptar la responsabilidad de Lutz respecto a las desapariciones.

Partió hacia Munich a la noche siguiente al día en que su Sire fue sacado a rastras de su mansión para contemplar la luz del día.

Maris sirvió al Príncipe de Munich por un tiempo como investigadora antes de trasladarse. Algunas veces trabajaba a cambio del acceso a un rebaño; otras veces se limitaba a solicitar algunos recipientes de sus propiedades. Desarrolló una extensa red de contactos y una base de apoyo a través de la cual distribuirlos por Europa y algunas partes de América. Por medio de recursos mortales, así como de los favores acumulados después de varios cientos de años de trabajar para varios príncipes, logró desarrollar una red de espionaje superior. Entre sus contactos principales se encontraban miembros de alto rango de las agencias de policía nacionales e internacionales.

Entre los Vástagos mantenía líneas de comunicación (y un oído comprensivo para) con los neonatos y los ancillae, si bien sólo por la información que éstos pudieran facilitarle.

Maris apenas se vio afectada por la ola de locura que barrió a los Malkavian de la Camarilla en 1997. Sin embargo, desarrolló una ambición y un sentido del propósito que requerían un puesto muy alto en la sociedad de la secta. Con la proximidad del cónclave de 1998, Streck reclamó la devolución de favores a algunos de sus clientes más importantes: a François Villon, Príncipe Toreador de París; a la Reina Anne de Londres y a muchos otros que la apoyaron en su nombramiento como Justicar por el clan Malkavian.

El Círculo Interior ratificó su nombramiento y la seleccionó para servirle… su influencia en la comunidad europea, su reputación como investigadora minuciosa y su determinación a buscar la justicia la hicieron un buen servicio. Maris seleccionó a la mayor parte de sus arcontes entre los ancillae que la servían de informadores.

Sólo hay una cosa que la preocupa: Cuando el Círculo Interior la llamó, vio a Lutz en representación del Clan Malkavian. Cuando volvió a mirar había otra cara allí, pero no está muy segura…

Imagen: Maris es una mujer delgada y de baja estatura con una apariencia jovial, aunque no saca mucho partido de su exuberancia juvenil, optando por mantener una fachada tranquila y austera. Prefiere las ropas oscuras apropiadas a las clases altas alemanas del 1800, y mejor cuanta más superficie de piel cubran.

Sugerencias de Interpretación: Crees que el destino te ha elegido para encontrar y castigar a las personas que cometen perversidades. No estas tan preocupada por los mortales como por los Vástagos, pues sus mayores excesos y más serios crímenes merecen una respuesta más severa. Puede que los vampiros individuales no signifiquen nada para ti, pero la continuidad de la existencia de la sociedad de la Camarilla sí que tiene su importancia. Valoras a los individuos que consideras inocentes, y luchas por protegerlos de cualquier manera posible. La inocencia es un tesoro escaso y valioso, y deseas mantenerla apartada del contacto con influencias corruptoras. No eres consciente de que tus propias acciones podrían mancillar la inocencia de los demás, y actúas con una ciega indiferencia hacia nada que no sea tu propia visión. Crees en la interpretación estricta de la Lextalionis y las Tradiciones, y prefieres animar a los príncipes a que las apoyen después de presentar evidencias de crímenes. Usa a tus arcontes para descubrir lo que necesites saber, ponlo en un paquete y dáselo al príncipe. Si éste se niega a encargarse del problema convoca un cónclave. Si el trasgresor es verdaderamente culpable será castigado, y después podrás vértelas con el negligente príncipe. Prefieres adecuar el castigo al crimen, así que no siempre ordenas una ejecución.

Clan: Malkavian
Sire: Lutz von Hohenzollern
Naturaleza: Tradicionalista
Conducta: Juez
Generación: 8ª
Abrazo: 1762
Edad Aparente: Mediada la veintena
Físicas: Fuerza 3, Destreza 3, Resistencia 4
Sociales: Carisma 5, Manipulación 4, Apariencia 2
Mentales: Percepción 5, Inteligencia 4, Astucia 4
Talentos: Alerta 5, Callejeo 3, Empatía 3, Esquivar 4, Expresión 4, Intimidación 4, Liderazgo 5, Pelea 3, Subterfugio 4
Técnicas: Etiqueta 5, Pericias 2, Seguridad 4, Sigilo 5, Supervivencia 3, Trato con Animales 2
Conocimientos: Academicismo 3, Finanzas 3, Informática 1, Investigación 5, Leyes 5, Lingüística 3, Medicina 1, Ocultismo 3, Política 4
Disciplinas: Animalismo 2, Auspex 5, Dominación 4, Ofuscación 5
Trasfondos: Contactos 4, Criados 3, Influencia 3, Posición 5, Rebaño 4, Recursos 3
Virtudes: Consciencia 5, Autocontrol 5, Coraje 3
Moralidad: Humanidad 6
Trastornos Mentales: Exclusión de presa: “los inocentes”, Megalomanía, Alucinaciones (Maris a veces percibe la realidad de un modo diferente a como es realmente, ya sea viendo cosas que en realidad no están ahí o recordando acontecimientos que nunca ocurrieron)
Fuerza de Voluntad: 8
Nota: Maris nunca “contrajo” Dementación cuando ésta se extendió entre los Malkavian; sus disciplinas de clan siguen siendo Auspex, Dominación y Ofuscación.

Ricardo Blanch

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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