Organización Akáshica y Entrenamiento

Contrariamente a la suposición popular, la Akashayana posee una jerarquía más allá de la simple relación estudiante-maestro.A diferencia de otras Tradiciones, esto no es obligado a cumplir con votos o iniciaciones rituales, pero es esperado que los Hermanos vivan y trabajen juntos en armonía. Cualquier otra cosa es vista como signo de inmadurez. Con excepción de los Li-Hai, un Hermano rebelde puede esperar ser rechazado o serle negado instrucción mágica y marcial.

Reclutamiento y Aprendizaje

Los aprendices, o Sidai, son típicamente elegidos de instituciones donde la Akashayana ha influenciado por milenios. Escuelas de artes marciales, monasterios y sociedades secretas son todas áreas de reclutamiento para elegir estudiantes. En el caso de las disciplinas físicas, la Hermandad mantiene muchas escuelas tradicionales, donde las artes marciales que ellos enseñan son las transmitidas versiones mundanas de las técnicas del Do. La Akashayana usando este principio desarrolla varias formas muy conocidas de kung fu, jujutsu y otras artes. Estas artes, llamadas “Las artes de entrada”, atraen estudiantes que son tulku (Hermanos en previas encarnaciones) y sirven para eliminar a estudiantes impacientes o indisciplinados.

Después de ser elegidos por sus maestros para un “entrenamiento especial”, y ser introducidos en la naturaleza de la Hermandad, un Sidai típicamente pasa un cierto tiempo en un monasterio Kannagara. Aquí recibe nuevos nombres y aprende la historia y las tradiciones de la Hermandad. De ahí en adelante, es esperado que los estudiantes encuentren la secta que les atrae, en un ambiente sereno y no coercitivo.

Al menos, eso es lo que se supone que debe ser. En realidad, el primer maestro del Sidai tiene una poderosa influencia en la secta que el estudiante elegirá. Por ejemplo, las familias de los Vajrapani y los Shi-Ren raramente tienen miembros que han pasado sus productivas vidas como monjes, shamanes o rebeldes. Aún así, la vida monástica permite a los estudiantes absorber las raíces de las enseñanzas Akáshicas.

Después de este período de entrenamiento, el cual puede durar desde unos pocos meses a varios años (o para siempre, en el caso de los Kannagara), el estudiante es reasignado a la Bodhimandala de su primer maestro. Un maestro de su secta (su primer profesor, de ser posible) supervisa su entrenamiento.

Cada maestro tiene solo un estudiante. El Camino Akáshico es muy intensivo para ser enseñado de otra forma.

En esta etapa, algunos Akashayana toman el camino como guerreros itinerantes y escolares. Llamados Ryugakusei o Shugyosha, estos Hermanos sirven en Cábalas de varias Tradiciones, adquieren inteligencia y mantienen enseñanzas estándar a través de la Bodhimandalas al competir entre sus residentes. Estos enfrentamientos comenzaron como contiendas letales entre medievales Vajrapani Japoneses. Desde entonces, la costumbre se ha sofisticado. Ahora, muchos Jnani y Li-Hai también aprovechan la oportunidad de poner a prueba sus habilidades en una relativa forma segura.

Hermanos Mayores

En el pasado, los Maestros entrenaban a todos los Sidai. Ahora que los magos tan hábiles son pocos y lejanos, un “maestro” es más seguido un Sihing, un “Hermano mayor” quien guía el entrenamiento de la maga y del Do del Sidai. En la nomenclatura de la Tradición, Sihing (llamados Shidoshi por los Hermanos Japoneses) son Adeptos de un Esfera y al menos Discípulos de Mente. Un Sihing debería también ser un competente Tao-shih (haber obtenido el cuarto nivel de uno de los miembros del Do) y debe poseer una dedicación incuestionable y un carácter moral. Estos Hermanos son responsables por el trabajo diario de una Bodhimandala, desde asegurarse de un monje visitante Kannagara reciba una cena vegetariana hasta coordinar las defensas del edificio.

No todo Sihing goza de las responsabilidades que vienen con el título. Muchos se mantienen como Sidai, aunque esto es considerado un comportamiento irresponsable donde una Bodhimandala posee pocos maestros o cuidadores. Un Vajrapani tiene la máxima libertad en este sentido, ya que sus deberes marciales generalmente excluyen la estabilidad que la vida de un Sihing requiere.

Maestros

Mientras la Akashayana desalienta el rango basado en el poder, debe haber un mínimo de competencia mágica requerida para guiar a otros por la senda del Drahma, por lo que el rango de Sihing tiene esos rigurosos estándares. Esto es incluso mas cierto para un Sifu, uno de los Maestros de la Tradición. Aparte del requisito del progreso mágico, los Sifu son los únicos reconocidos después del vació dejado por un Kannagara a su muerte o retiro (¡esto hace difícil obtener el reconocimiento en un monasterio Kannagara!). Una Bodhimandala típicamente mantiene no mas de un Sifu por cada secta.

Los predecesores generalmente designan al nuevo Sifu con tiempo de anticipación. Cuando no hay nadie para elegir al nuevo Sifu, la entera Bodhimandala decide un líder interino y contacta a la Sangha por consejo. Cuando hay múltiples candidatos, una prueba es realizada para elegir al más capaz de ellos. Se les puede pedir componer una poesía acerca de los principios del Drahma, mantener un debate o enfrentarse en un combate no letal.

Abuelos – Sabios

Raramente vistos, los Sigung son los Archimagos de la Tradición. La mayoría desaparecieron con la Tormenta de Avatares, pero un pequeño número envía mensajes de tiempo en tiempo. Es dicho que estas encarnaciones vivientes de los Dharmas observan la Tradición desde lejos, para asegurarse que todos los Hermanos siguen la senda del Drahma. Los Sigung son venerados por su conocimiento, pero muchos Hermanos han llegado a entender que, tan poderoso un Sigung es, que nunca alcanzará la Samadhi.

El único Sigung conocido de mantener un contacto regular con la Tierra es el siniestro Yu Lung. El Dragón de Jade atrae ambiciosos estudiantes que buscan el poder en lugar de la sabiduría. Los que más tienen suerte mueren en su tutelaje. Los supervivientes se convierten en algo temible, trágicos enemigos para el resto de la Hermandad.

Bodhisattvas

Cuando un Hermano renuncia a la Samadhi por compasión del sufrimiento de los seres del mundo, se transforma en una manifestación viviente de iluminación. Las leyendas hablan de tales seres que intervienen en las horas más oscuras de la Akashayana, dictando el Drahma Sutra y apareciendo para guiar lo digno a la Ascensión.

Cuando un Akashi, que ha completado su viaje del Dharma y se vuelve uno con la Rueda, es amado y admirado. Los Bodhisattvas reciben especial atención porque ellos han abandonado la iluminación final para guiar a otros por la senda. La veneración de los Bodhisattvas es importante en la tradición Akáshica. Los Hermanos a veces creen que figuras tales como el Buda y los Ocho Inmortales del Taoismo son las máscaras terrestres de estos seres. Es también creído que se aparecen disfrazados para guiar gentilmente a los Hermanos a un mayor entendimiento y que ellos vienen a la Tierra para poner en movimiento la llave para la salvación global.