¿Para que sirve un Refugio?

Una de las cosas que muchos jugadores dan por sentado cuando crean sus personajes de Vampiro son los refugios de estos persona­jes. Es simplemente una pequeña anotación en la parte superior de su hoja de personaje, pero en el drama de la no-vida de un Vástago, es donde éste se despierta y a donde regresa cada noche. Es el sanctus del Tremere, la finca del Ventrue o del Toreador, la guarida en la que se alimenta el Brujah o el laboratorio del Tzimisce.

Los Vastagos pasan casi las dos terceras partes de sus no-vidas en sus refugios. Quizá no exactamente tanto, pero a menos que el personaje esté de viaje, pase una temporada invitado en el refugio de alguien o duerma en el suelo como un feroz Gangrel (lo que no resulta demasiado rentable en cuanto al gasto nocturno de sangre), pasa todas las horas de luz del día en un lugar específico.

Refugios de los Condenados

Piensa, entonces, lo que un Vástago quiere de su refugio. Va a tener que quedarse en ese sitio para siempre, o al menos hasta que las estructuras de la cuidad en la que vive cambien tanto como para que él mismo tenga que hacer los cambios correspondientes. Es don­de va para escapar del sol y de sus enemigos. Es donde va para aclarar sus ideas y prepararse para enfrentarse a una nueva noche en compañía de sus iguales no-muertos. Es el único sitio en el que se siente a salvo siendo él mismo. Es literalmente el único lugar seguro contra los estragos y vaivenes de las Noches Finales.

Y, aun así, absortos en el drama y la acción de una historia de Vampiro: La Mascarada, muchos jugadores no se paran a conside­rar dos veces cómo es el sitio en el que duerme su personaje. Es simplemente el lugar al que va el personaje cuando la sesión termi­na, y de donde vuelve cuando la siguiente sesión (y la siguiente noche de juego) comienza.

Sin embargo, si se desarrolla y se utiliza con cuidado, el refugio de un personaje puede resultar inestimable para la experiencia de la narración. Ayuda a describir al personaje de un modo que éste no es consciente. Puede proporcionar al personaje acceso inmediato al equipamiento mundano que necesite para defender la Mascarada o para luchar de modo encubierto contra quienes lo hacen. Incluso puede servir como escenario preparado para una escena, una se­sión o toda una historia. Tanto como la ropa que usa, el coche que tiene o la gente con la que va, el refugio de un Cainita es una parte integral de su personalidad.

¿Cómo es un buen refugio?

Dicho esto, ¿qué es lo que convierte al refugio de un Cainita en una parte efectiva de la historia además de en una necesidad para la no-vida del personaje? Los detalles específicos varían según la locali­zación y la personalidad del residente, pero ciertos hechos subyacen­tes permanecen constantes. Sea cual sea su naturaleza y su origen, el refugio de un personaje es importante por la seguridad que le proporciona, la privacidad que le ofrece y la utilidad que tenga para el per­sonaje (por no mencionar al Narrador).

Seguridad

Como la misma palabra indica, el refugio de un Cainita tiene que ser un lugar seguro. Debe impedir por completo que los mortíferos rayos del sol penetren, y debe estar bien protegido contra el fuego. Si la luz del sol entra o si estalla un incendio mientras el Vástago está durmiendo, puede que no se despierte a tiempo para darse cuenta de lo que está ocurriendo. Si llega a despertarse, puede que no sea capaz de permanecer lo suficientemente lúcido como para manejar esta emergencia de una manera racional y eficaz. Quizá el Rótschreck lo haya desquiciado del todo y le haga salir corriendo directamente ha­cia un peligro aún mayor.

El refugio de un Cainita también deberá proporcionarle seguridad contra los ataques exteriores, en el caso de que sus enemigos intenten dañarle mientras duerme o mientras está en casa. Si alguien (ya sea un Lupino, un cazador de brujas o simplemente un avaricioso rival Cainita) descubre la localización del refugio de un vampiro, éste tendrá que ser capaz de mantenerlo fuera o al menos a raya, el tiempo suficiente hasta que consiga escapar o hasta que le llegue ayuda del exterior.

Privacidad

Por supuesto, una de las características más eficaces en cuanto a la seguridad del refugio de un vampiro debería ser el hecho de que nadie sepa donde está. Incluso un refugio que esté situado en un lugar con gran afluencia de público deberá estar enclavado en una zona en la que a nadie se le ocurriría buscar. La mayoría de los Cainitas espabilados saben que no deben compartir la localización de sus refugios con nin­guno de sus compañeros no-muertos. Al fin y al cabo, uno nunca sabe cuando un supuesto amigo se revelará como enemigo tras una pelea.

Sin embargo, dejando a un lado el asunto de la seguridad, mu­chos Vástagos no tienen ninguna intención de compartir la localiza­ción de sus refugios bajo ningún concepto. Los Cainitas no son so­lamente bestias desconfiadas, sino también egoístas. Guardan en sus refugios sus posesiones más preciadas, y a menudo los propios refugios merecen una intensa vigilancia. Cualquier Vástago que per­mita que otros sepan que su refugio (o algo escondido en él) le resulta especialmente valioso, se arriesga a perderlo a manos de alguien que lo quiera aún más.

Y, por supuesto, los asuntos relacionados con la Mascarada no pueden ser ignorados. Un vampiro debe ocultar el lugar en el que descansa durante el día, no sólo de los otros no-muertos sino también de las ignorantes masas de la humanidad. Lo último que necesita un Cainita es que un mortal (o, Dios no lo quiera, un grupo de ellos) irrumpa en su refugio mientras él duerme y es incapaz de defenderse o de encargarse de ellos.

Utilidad

El último factor que influye en la creación de un buen refugio es la función que cumple en la no-vida de un Vástago (si es que cumple alguna). En lugar de ser simplemente un agujero oscuro en el que dormir, un refugio puede ser la base de operaciones de un Vástago dentro de la sociedad de los no-muertos, o incluso el lugar donde realice algún trabajo por el que los mortales le paguen.

Creación de un Buen Refugio

Crear un refugio para un personaje de Vampiro no resulta especial­mente difícil. De hecho, si lo haces inmediatamente después de crear al personaje, mientras las ideas siguen frescas en tu mente, no deberías tener ningún problema. Todo lo que en realidad necesitas hacer es pensar en las zonas en las que se divide el refugio, una por una, en el mismo orden en el que las verías si estuvieras visitando el lugar.

Probablemente lo primero en lo que te fijarías sería en el aspecto exterior del refugio, así que descríbelo, al igual que la comunidad en la que está situado. ¿Cuál es su situación geográfica? ¿En qué país, estado, ciudad, barrio y lado de la calle está? ¿Qué aspecto tiene desde el exterior? ¿Resulta oscuro y lúgubre? ¿Es diminuto y patético? ¿Desen­tona con las estructuras que le rodean? ¿Tiene el aspecto de una cons­trucción humana? ¿Se ha tomado el personaje la molestia de esconder­lo, o por el contrario confía en la ignorancia de sus vecinos?

Lo siguiente en lo que deberías fijarte es en las medidas de segu­ridad. ¿Está protegido el lugar con una serie de mortales cerraduras en la puerta? ¿Ha colocado el personaje trampas para los incautos? ¿Existe algún truco para entrar, como por ejemplo que el pomo de la puerta esté preparado para caerse si se gira hacia la derecha, bloqueando de este modo la entrada hasta que el Vástago decida abrirla desde den­tro? ¿Cuenta el refugio con cámaras de seguridad o con perros guar­dianes que patrullen la zona? Una vez que el lugar ha sido descubier­to, ¿con qué medios cuenta para evitar que los intrusos entren?

A continuación, piensa en el interior del refugio. A la vista de un mortal (o un Cainita) inexperto, ¿qué clase de sitio es? ¿Es un edificio mundano como una librería o un hospital, en el que el Vástago se ha ocultado? ¿Qué aspecto tiene el lugar? ¿Es espacioso? ¿Qué clase de sensaciones evoca estar dentro? Si echas un vistazo alrededor, ¿ha de­jado el personaje alguna pista que indique el hecho de que es un bebedor de sangre no-muerto? Sobre esta base, ¿cuáles son los deta­lles que convierten este lugar en algo único para el propio Cainita?

Por último, piensa en el modo en que el personaje utiliza su refugio. ¿Realiza allí algún trabajo (que no pueda hacer en ninguna otra parte) que sea importante de alguna manera para la sociedad Cainita? ¿Para la sociedad mortal? ¿Recibe en ocasiones invitados Vás­tagos allí? Si es así, ¿qué es lo que les tiene preparado? ¿Y en cuanto a los invitados mortales? ¿Atrae a sus víctimas hasta su refugio para alimentarse, o debe trabajar junto a ellas allí hasta que llega el mo­mento de escaparse a algún nicho secreto para poder dormir, protegi­do de los rayos del sol?

Nuevo Trasfondo: Refugio

Como hacía cada noche, Eric Parker, Adorador de Set, realizó sus preparativos rituales. Colocó en el suelo de madera de su habitación una ofrenda, consistente en un tazón de cerveza en el centro de un círculo de velas y varas de incienso de sándalo. Las luces estaban apa­gadas. Comenzó sus silenciosas oraciones. Todo estaba preparado…

El repentino traqueteo del aire acondicionado tras él interrum­pió sus súplicas. Se levantó rápidamente y corrió por la descolorida alfombra naranja de la habitación del hotel, apresurándose a silen­ciar el aparato antes de que fuera demasiado tarde. Pero, como siem­pre, aquella máquina se negaba a permanecer en silencio. Tardó todo un minuto en detenerse por completo, incluso después de que Eric hu­biera colocado el interruptor en la posición de apagado.

“¡Maldita sea!”, gritó, arrepintiéndose de su arranque un momento después al oír los habituales golpes de las botas de su vecino de arriba. “Discúlpeme”, dijo mirando hacia el techo, añadiendo mentalmente a su vecino a la lista de futuros esclavos a su servicio.

Lo primero, ten en cuenta que el Trasfondo de Refugio es total­mente opcional. Un jugador no debería ser obligado a adquirir este Trasfondo simplemente para mantener a su personaje a salvo y escon­dido mientras el sol brilla. Entre los efectos de otros Trasfondos deter­minados (como Recursos, Mentor, Fama y Estatus) puede incluirse el acceso del personaje a un refugio seguro en cualquier momento con­creto. Sin embargo, un personaje que carezca de esos otros Trasfon- dos podrá contar con un refugio perfectamente habilitado mientras cuente con este Trasfondo. Por ejemplo, puede que un personaje no posea tanto dinero como para costearse una mansión palaciega a los precios a los que están hoy en día, pero si su bisabuela le ha dejado una en herencia, no hay motivo por el que no pueda instalarse allí.

Los niveles de puntuación de este Trasfondo no miden valores absolutos, sino una escala de valores relativos. Pueden reflejar el tama­ño de tu refugio o cuál es su importancia en la sociedad mortal o en la de los Vastagos (si éste es el caso, la puntuación también mostrará cuán deseable es para otros Vástagos y hasta dónde estarían dispuestos a llegar para conseguirlo). Por la misma regla de tres, el nivel podría reflejar cómo está escondido el refugio y cómo son sus defensas ante posibles intrusos. Este nivel también refleja la situación del refugio con respecto a la Zona local y a los lugares más populares del Elíseo.

• Vives en un apartamento cutre situado en una zona peli­grosa y decadente de la ciudad, o te escondes entre un montón de gente con la que no encajas. El más leve desliz y serás descubierto.

•• Has conseguido alquilar un apartamento decente, un pisito modesto o una casa pequeña. El barrio no es ma­ravilloso, pero al menos está limpio de Lupinos. La gen­te sospecha que eres un poco raro, pero por ahora se meten en sus asuntos.

••• Eres el dueño de la casa en la que duermes, o al menos no tienes que preocuparte de pagar un alquiler todos los me­ses. El vecindario es seguro y tranquilo. La gente no tiene razones para sospechar nada raro de ti.

•••• Tienes una casa muy grande o bien una mansión ruinosa que nadie más quiere. Normalmente no hay mucha gente por la zona, lo que te permite alimentarte con relativa tranquilidad.

••••• Tu refugio es el equivalente a una mansión bien conser­vada. Casi siempre te resulta sencillo alimentarte, y ni siquiera tienes que preocuparte por permanecer escon­dido y a salvo. Tendrías que intentar llamar la atención con todas tus fuerzas para que la gente se diera cuenta de que estás ahí