Petirrojo, Justicar Nosferatu

Siendo al mismo tiempo aristócratas corruptos y justos pastores de los depredadores, los miembros de esta secta se acercan más y más al borde del abismo cada noche. Aunque aprieta los puños cada vez con más fuerza, los vampiros se escapan de ella como granos de arena.

Trasfondo: “Petirrojo” era un hábil aunque ordinario aprendiz de platero que luchaba por sobrevivir en los últimos días de la monarquía de la América Colonial. Fue empujado a la oscuridad por el capricho de un poder antiguo en el transcurso del tercer año de la cruzada franco-inglesa por el control del continente; su Sire le abandonó a las “menos que tiernas” mercedes del Nuevo Mundo hacia el final de la ocupación británica. El desventurado neonato fue abandonado con la única advertencia de que el precio de la eternidad era una deuda que Sire y chiquillo saldarían a su debido tiempo.

Las Colonias Americanas eran un lugar y estaban en un momento difícil para los novatos caprichosos; muchos de aquellos con los que Petirrojo estableció contacto por primera vez no sobrevivieron para ver el ocaso del siglo XIX. Sin embargo, el tenaz instinto de supervivencia del neonato, junto con su tendencia a refugiarse en su madriguera al menor indicio de problemas, le guiaron con bien a través de una interminable serie de aprietos, adversidades y tribulaciones. Al final se encontró en una Rhode Island incipientemente industrial y allí, escondido de las hostilidades del continente bajo los embarcaderos recién construidos por el Gobernador Fenner con un puñado de otros rezagados, Petirrojo presenció la llegada nocturna de un galeón de velas negras no identificado e incontestado, y la carrera de un horrible canalla cuyas maquinaciones pronto impregnaron cada poro de la emergente nación.

El capitán del barco se llamaba así mismo Warwick, Príncipe pro témpore de Providence, y el reino de terror que siguió a su llegada hizo que las anteriores luchas intestinas de la región parecieran mansas en comparación. Sus colegas acabaron sin esfuerzo con cualquier resistencia inicial, ayudados como estaban por los brutos Brujah del norte y la inestable alianza Tremere-Ventrue del sur. La mano derecha de Warwick, un bárbaro asesino llamado Roman Pendragón, reclutó a miles de casacas rojas y lealistas a los que convirtió en tropas de asalto ghoul. Los insurrectos ofrecieron rescates de sangre a los Vástagos americanos más prominentes por anarquistas, insurgentes y diabolistas. Los Ventrue clave en el juego del poder murieron de hambre, privados de su sustento mediante golpes estratégicos que se centraban en sus particulares recipientes.

Consejos de primogénitos enteros desaparecieron de la noche a la mañana, y Petirrojo y sus hermanos de clan se convirtieron en los agentes involuntarios de la red de Warwick, un complejo informativo que supuestamente estaba dirigido por Matusalenes europeos.

Fue más de 100 años después, en las horas más oscuras de la tiranía de Warwick, cuando reapareció el Sire de Petirrojo, que avisó a su chiquillo de su presencia a través del líder de la resistencia clandestina, Prudence Stone (consultar El Libro del Clan Nosferatu). Petirrojo y un puñado de sus compatriotas habían sido introducidos como individuos aparentemente inocentes en la red, si bien preparados para golpear cuando llegara el momento adecuado… y ese momento había llegado. Guiados por toda una serie de engaños y filtraciones magistralmente orquestada, la ofensiva Camarilla-Sabbat de 1990 protagonizó el contraataque contra los invisibles ejércitos de los antiguos, aplastando el grueso de las fuerzas de Warwick en Bloods Brook, New Hampshire, en el mismo lugar donde todo había empezado décadas antes. (Sin embargo, Warwick escapó a las redes que se cerraban rápidamente a su alrededor. Su paradero hasta esta noche sigue siendo un misterio). Petirrojo, único superviviente de la red de contra-insurgentes, emergió como un héroe anónimo reconocido por muy pocos, pero no olvidado por ninguno de los más altos cargos de la Camarilla.

Algunos rumores aseguran que el Sire de Petirrojo no era otro que Petrodón, Conde de Sevilla, que sirvió como Justicar hasta su postrera destrucción (lo cual explicaría muchas cosas: la inusual elección de Petirrojo como su sucesor, su ferviente devoción por la Camarilla e incluso el notable parecido físico entre ambos, si es que puede decirse que tal cosa exista entre los Nosferatu). Los demás abortan tales alegaciones tan rápidamente como éstas salen a la superficie, ya que sus repercusiones potenciales (evidencia de nepotismo en el Círculo Interior, o peor aún, inquisiciones y pesquisas patrocinadas por Justicar vengativos) serían devastadoras para la Camarilla.

Imagen: Petirrojo posee el cuerpo de un adolescente larguirucho, con sus extremidades y sus facciones estiradas y retorcidas en parodias desproporcionadas por la Maldición de Caín. Su alargada constitución es la de un espantapájaros: una colección de gavillas unidas en ángulos extraños que se mueve con dificultad, sin destreza ni gracia. Sin embargo, estas aflicciones palidecen ante la deformidad que le hizo acreedor de su apodo; la alargada cabeza del Nosferatu, su fruncido labio inferior y su hinchada barbilla le dan un grotesco aspecto de ave. (Esta deformación en forma de pico hace que le sea imposible beber de la yugular; en las raras ocasiones en las que Petirrojo sucumbe a su Bestia, o cuando las sabandijas no alivian su sed inhumana, el Justicar se “alimenta” a través de los ojos de sus víctimas, una horrorosa costumbre que es motivo de consternación tanto para las autoridades mortales como para las Cainitas). Aunque es un maestro de la Disciplina de ofuscación, raramente asume un rostro que no sea el suyo propio.

Sugerencias de Interpretación: A pesar de los siglos que has tenido para aprender y madurar, sigues siendo un niño en muchos sentidos. Siendo como eres un manitas incorregible, te encantan las máquinas de todo tipo, como bien lo atestigua tu refugio subterráneo sembrado de artilugios; más de un refugio del Sabbat ha encontrado un feroz final gracias a tus cargas de pólvora negra de detonación por mecha cuidadosamente situadas.
Por desgracia, tu agudo intelecto y tu astucia se pueden malinterpretar fácilmente: un insuperable impedimento del habla ocasionado por tu deformada cabeza hace que mantener una conversación resulte difícil, y además la compañía de otras personas te pone nervioso. Aún eres incapaz de soportar tu imagen reflejada, pero nada te enfurece tanto (y tan rápidamente) como las miradas cargadas de compasión de los demás.

Clan: Nosferatu
Sire: Alonso Cristo Petrodón de Sevilla
Naturaleza: Arquitecto
Conducta: Conformista
Generación: 7ª
Abrazo: 1757
Edad Aparente: Indeterminada
Físicas: Fuerza 6, Destreza 2, Resistencia 5
Sociales: Carisma 3, Manipulación 2, Apariencia 0
Mentales: Percepción 3, Inteligencia 4, Astucia 6
Talentos: Agenciar 3, Alerta 4, Atletismo 2, Callejeo 3, Empatía 1, Esquivar 3, Intimidación 1, Liderazgo 1, Pelea 3, Subterfugio 2
Técnicas: Armas C.C. 3, Armas de Fuego 2, Demoliciones 2, Etiqueta 1, Interpretación (instrumentos de viento de madera) 3, Pericias (joyería / platería) 3, Sigilo 4, Supervivencia 3, Trampas 3, Trato con Animales 2
Conocimientos: Academicismo 2, Ciencias (metalurgia) 4, Conocimiento de Clan (Nosferatu) 4, Cultura de la Camarilla 4, Cultura de las Cloacas 5, Cultura del Sabbat 3, Informática 2, Investigación 5, Lingüística 1, Medicina 1, Ocultismo 2
Disciplinas: Animalismo 6, Auspex 2, Fortaleza 3, Ofuscación 5, Potencia 2
Trasfondos: Criados (red de espías) 5, Mentor (Círculo Interior) 6, Posición 5, Rebaño (sabandijas) 6, Recursos 4
Virtudes: Consciencia 2, Autocontrol 3, Coraje 5
Moralidad: Humanidad 5
Fuerza de Voluntad: 7