Relato de Batto – El Despertar de un Sueño…

Este es el escrito ganador del segundo lugar en nuestro Concurso de Relatos “El Despertar de un Sueño…” por Batto.

Que lo Disfruten.

Hace días que estaba recorriendo el camino, el largo camino que finalmente lo llevo a Praga. Raphael se sorprendió al ver el cartel de la ciudad, al reconocer la arquitectura del lugar.

Las ultimas semanas estaba increíblemente desconcentrado, no le prestaba atención a nada, simplemente caminaba por el camino. Cuando se cruzaba a algún viajero al que pudiera ayudar lo hacia, sin embargo no buscaba gente a la cual asistir. Estaba sumido en sus propios pensamientos.

Hacia años que no veía a su amada, hacia años que no podía verla, visitarla…
No sabia que había sucedido, pero simplemente ya no estaba. Lentamente la desesperación se iba apoderando de su mente. Pero el se negaba a aceptar que había pasado algo malo, que tal vez nunca mas volvería a posar sus ojos en los de ella.

Su concentración se rompió cuando vio por el rabillo del ojo un lugar que le llamaba la atención. Se freno en seco y observo la construcción… ¿Acaso seria posible?

Desafiando cualquier sueño, la casa seguía en pie. ¿Cuanto tiempo había pasado? ¿Qué día era hoy?
“¿Disculpe buen hombre, que día es hoy?” pregunto ingenuamente Raphael a un humano que pasaba por la calle.
“Lunes señor”
“¿Lunes cuanto?” insistió el vástago
“Lunes 24 de junio” respondió el humano un poco frustrado a estas alturas.
El brujah se quedo petrificado un momento, luego asintió con la cabeza
“Muchas gracias”

Esto no era una coincidencia… Definitivamente no era una coincidencia… De alguna forma había caminado hasta este lugar, hasta esta ciudad, hasta esta calle, hasta este lugar en particular. Lunes 24 de junio de 1898…

300 años habían pasado ya… Trescientos años exactos desde la ultima vez que había estado en este lugar.

Raphael se interno en la casa abandonada que había estado observando, las puertas y ventanas del frente estaban tapiadas, por lo que el vástago tuvo que dar un rodeo y entrar por una ventana que se encontraba en un callejón.

Adentro el lugar permanecía exactamente igual, imperturbable. Raphael se acerco hasta la ventana donde la mujer se había sentado para platicar con él. Su mente le jugaba malas pasadas y podía recordar exactamente todo lo acontecido, casi podía verlo como si estuviera sucediendo de nuevo, frente a sus ojos.

Ahí estaba él, sentado contra una pared, con sus piernas contra el pecho y sus brazos cruzados sobre ellas, su frente apoyada sobre sus rodillas y con la vista perdida en el suelo.

“Nunca es demasiado tarde Raphael…” resonó la hermosa voz de la mujer en su mente.

La perdida todavía era una horrible herida sangrante en su alma, un hecho que jamás había podido superar… un hecho que jamás iba a superar.

Con pesadez se dirigió escaleras arriba, hasta una recamara. Viendo el lugar podía recordar la hermosa noche que había disfrutado con su mujer, la única noche que había podido disfrutar con ella antes de que la asesinaran… La única mujer con la que había compartido la cama en toda su larga existencia solitaria.

Cansado y apesumbrado, el hombre se recostó en la cama, podía sentir la presencia invisible de su amada, recostada a su lado bajo las sabanas; su cabeza apoyada en su pecho, pasando una pierna sobre sus caderas y envolviéndolo con un brazo. Casi podía sentirla, y a su vez no estaba allí. Su vista estaba fija en el techo, tenía miedo de mirar hacia abajo para encontrarse con la triste realidad de que estaba totalmente solo y tan solo eran horribles recuerdos que no querían irse.

Aun así, Raphael podía escuchar la respiración regular de su amada, y sentir su piel pegada a la suya. Podía sentir como las uñas de su mujer le rascaban con ternura su tórax.
Cuando olfateo el aire podía sentir su característico aroma a manzana y canela, inconfundible y tan único en ella.

Estaba en casa…

Mientras se quedaba dormido, casi podía sentir como el cuerpo de la mujer estaba acurrucado con el suyo, en la misma posición en la que habían descansado hace tantos años ya…
Raphael suspiro, en paz, mientras los últimos rasgos de su consciencia desaparecían en el sueño profundo…

Era como si su amada realmente hubiera estado a su lado, su espíritu estrechando al suyo, dándole tranquilidad y seguridad

Sintió como los rayos del sol acariciaban su piel, y en vez de quemarlos y volverlos cenizas, le daban su calor. El vástago no podía creerlo y se enderezo mirando sus manos, atónito. A su lado una hermosa mujer de tez blanca y cabello rojizo se agito un poco ante la conmoción, despertándose un poco somnolienta. Raphael no podía creerlo, allí estaba, finalmente, después de tantos años. Su rostro era una imagen de la más indescriptible alegría. Por el otro lado, el rostro de la mujer era comparable al suyo, la sorpresa y la emoción los envolvieron a ambos mientras se abrazaban y besaban intercambiando tiernas palabras amorosas y cariñosas entre susurros y sollozos de alegría.

La mujer se había aferrado a el y no paraba de llorar, Raphael la abrazaba y le decía que la amaba, le comunicaba lo mucho que la había extrañado en estos años que habían estado separados.

La mujer tenía ojeras y los ojos irritados de tanto llorar.
¿Cuánto tiempo habría llorado por él? El hombre se sentía muy culpable.

Finalmente luego de largos minutos tranquilizándose mutuamente, se pusieron a hablar abrazados del tiempo que habían estado separados. Raphael le hablo de sus progresos en cuanto a su redención…

Poco a poco su sueño estaba tomando color y forma. El sueño inicial de re-encontrarse mas allá de la no-vida era algo que la mayor parte de los vástagos tomarían como una ilusión estupida.

Sin embargo, si los vástagos, los hombres lobo, los espíritus, los magos, las hadas… y tantos otros seres sobrenaturales existían, porque no habría una vida mas allá de la muerte. Que era lo que impedía que un vampiro fuera perdonado por sus pecados y su condición, si este se esforzaba durante toda su existencia para remediar todo mal que encontrara. Tal vez la famosa Golconda era simplemente eso… Trascender el vampirismo una vez que uno había muerto, ganándose el paso al cielo. Su objetivo era claro, y estaba dispuesto a conseguirlo… Su amada le dio fuerzas para continuar.

“Te amo, vida… te esperare por siempre…” le dijo con voz esperanzada la mujer. Raphael tomo su rostro entre sus manos y le dio un beso.
“Mi alma es tuya, vida mía…” la mujer suspiro contenta, acomodándose contra su cuerpo.

Raphael la envolvió con sus brazos, le encantaba esta posición… se sentía seguro, tranquilo, en paz… no era comparable a nada en el mundo.
Su amada no tardo en caer profundamente dormida. Pero él lucho durante mucho tiempo contra el sueño, no quería separarse de la mujer, no quería; quería quedarse con ella para siempre… no quería dejar de verla, de sentirla, de escucharla, de olerla… La extrañaba como a nada, era como si le arrancaran la mitad de su cuerpo y tuviera que andar por otro mundo tambaleándose, solo, lastimado y abandonado… Con solo la ilusión de volver a ser uno al volverla a ver, en algún momento, si era posible y era digno.

A lo largo de horas, se mantuvo despierto acariciando el cabello de su mujer, disfrutando del momento, luchando contra el sueño que intentaba envolverlo. Cada tanto se pellizcaba el brazo o se clavaba las uñas hasta que sus ojos estuvieran bien abiertos. Pero su media naranja parecía no despertar nunca, había perdido la noción del tiempo ya, tan solo se limitaba a observarla dormir sobre su pecho. Su rostro angelical por fin se veía en paz. De vez en cuando la mujer se movía en sueños contra el cuerpo de Raphael, suspirando de contenta… susurrándole palabras tiernas entre sueños dulces y amorosos.

Finalmente, como unas ocho horas después, Raphael ya no pudo luchar contra el antinatural sueño y cayo profundamente dormido. Susurrándole al oído un ultimo “Te amo, vida” antes de perder la consciencia

Raphael se levanto de su torpor diurno con violencia. “¡NO!” grito en voz alta, mientras que se enderezaba con fuerza de la cama matrimonial en la que se encontraba.

Ahí estaba en la casa… Este era el aniversario número 300 de la noche en la que se había levantado para encontrarse con la realidad de que su amada se encontraba muerta, más allá de su alcance, en otro lugar, su espíritu encerrado más allá de donde él podia llegar… Y la única forma de volverla a ver era lograr superar y redimir sus crímenes, que eran muchísimos, siniestros y sanguinarios…

Y entonces, una vez redimido, morir en manos de otros, ya que no existían las muertes pacificas para los de su clase… y así, su espíritu entraría en el mismo lugar que había entrado su esposa…

Eran tantos los peros para alcanzar su objetivo, que posiblemente hubieran tirado abajo a cualquiera… Pero no a Raphael… su amor por la mujer era infinito, sobrenatural… era divino, definitivamente había obrado el todopoderoso para darle tal determinación para seguir adelante.

El amor que se profesaban mutuamente era un milagro… Irrefutablemente era milagrosa la forma en la que se amaban, más allá de la vida, de la muerte, del mismo mundo, de la misma realidad…

Estaban separados por la muerte, y por una realidad… Y aun así, 300 años después, se amaban, se veían, luchaban para volver a encontrarse… Algún día lo lograría, Raphael estaba determinado a hacerlo… y si no lograba…

Maldita sea, los Ángeles llorarían porque no lo logro…