Relato de Medusa – El Despertar de un Sueño…

Este es el escrito ganador de nuestro Concurso de Relatos “El Despertar de un Sueño…” por Medussa.

Que lo Disfruten.

Primera parte.

La oscuridad me rodea, hace mucho tiempo que no se si afuera es de día o es de noche, parece que la Tierra fue cegada por un eclipse eterno, por mas que me asomo por mi ventana no logro distinguir nada con claridad. Todo es gris o gris mas oscuro… o negro. El bosque que rodea la casa no ha cambiado, sigue en pie, tan lúgubre como siempre solo que ha perdido sus colores. El verdor de las hojas y el pardo de los troncos fueron sustituidos por el negro y el gris pétreo; el viento sopla de vez en cuando pero el sonido que este produce al pasar por las ramas es diferente, antinatural, como un lamento que taladra mis oídos… como detesto ese sonido.

Estoy sola en esta enorme casa, ni mi madre, ni mi padre, ni mis hermanos, no hay nadie más aquí, por qué se fueron?, por qué me abandonaron?, decían que me amaban… y me dejaron sola. Bien pude ir a buscarles pero preferí quedarme aquí, ellos lo sabían, no me gusta salir, se los explique cientos de veces pero nunca fueron capaces de entender mi dolor, mi frustración, mi tristeza, mi vergüenza. Me tacharon de superficial, de egoísta, de vanidosa, por qué nadie fue capaz de sentir lo que yo sentía? No se los voy a perdonar, cuando los vuelva a ver se los reprocharé, tengo todo el derecho de hacerlo, y también les diré que yo sola pude vencer mi dolor… yo sola, sin su ayuda.

Ahora que recuerdo aquellos momentos de angustia no estoy segura de que hayan sido reales, mas bien me parecen como una pesadilla, sí, viví una terrible pesadilla!. Ellos no comprendían lo que era levantarme todos los días y tener que enfrentarme al espejo, ese cruel y sarcástico monstruo burlándose de mi, mostrándome una imagen deforme e inhumana, mis ojos llenos de lagrimas observaban día a día el reflejo burdo de un ser desfigurado en el espejo, pero todos ellos me pretendían engañar, diciéndome que era mi imaginación, que estaba desvariando, que yo era… hermosa! Cuánta crueldad!… Y decían amarme.

Llegó el momento en que supe que ellos solo sentían lastima por mí y para apaciguar mi pena optaron por la mentira, el engaño, pero yo sabía muy bien cual era la verdad, mi imagen se deformaba más cada día, lo veía cada vez que me ponía frente a un espejo y mi desesperación aumentaba, por eso decidí no escucharlos y resolver yo misma aquel calvario. Ellos ordenaron a los sirvientes tapar y ocultar todos los espejos de la casa, pretendieron que con ello olvidaría mi triste condición, qué equivocados estaban!.

Yo, por mi parte decidí no salir mas de mi habitación, cómo podría permitir que los demás me vieran en esas condiciones?, mi estado se agravaba mas con el paso de los días, lo sabia muy bien pues aunque todos los espejos fueron retirados de mi alcance, pude esconder una pequeña charola de plata debajo de mi cama, con ella contemplaba horrorizada mi infame imagen todas las noches. Pero un glorioso día caí en la cuenta de que debía hacer algo para cambiar mi fisonomía, mi ser completo… pero cómo hacerlo? si mi gente, mi familia aun con las mejores intenciones, lejos de ayudarme solo me perjudicaban diciéndome tantas mentiras. No, esto lo resolvería yo y solo yo. Llegué a la conclusión de que la causa de mi mal era la comida que consumía, aquellos platillos que la muchacha del servicio me llevaba a mi habitación me causaban un mal mayor que si en lugar de aquellas viandas me hubiesen servido arsénico, pero cómo no lo pude ver antes!.

Desde aquel momento aborrecí probar un solo bocado más, ocultaba los víveres, los tiraba por la ventana todo con tal de que ellos no se dieran cuenta de mi resolución… esa fue mi incansable labor, la cual rindió sus frutos al cabo de un tiempo, pues logre ver un notable cambio en mi reflejo proyectado en aquella charola de plata, lo grotesco de mis facciones iba disminuyendo, aunque mi familia parecía ver todo lo contrario, mi estúpida hermana incluso llegó a decirme que parecía yo un cadáver viviente, la muy falsa me lo dijo entre sollozos, pero ni sus simuladas lagrimas ni los ruegos de mi familia me harían cejar en mi plan. Tan harta estaba yo de sus absurdas suplicas para ver a un medico que opte por encerrarme en mi habitación bajo llave, faltaba muy poco para mi triunfo, no permitiría que nadie se interpusiera entre mi felicidad y yo. Volvería a verme hermosa como antes y faltaba tan poco para lograrlo… Hasta que finalmente lo conseguí!

Recuerdo que aquella noche no pude salir de mi lecho, ni siquiera tenía fuerzas para levantar con mi mano aquella pequeña charola de plata, pero con un tremendo esfuerzo pude colocarla frente a mi rostro y pude verme… Oh Dios, lo que pude ver fue un milagro!… nuevamente estaba ahí, frente a mi, mi rostro hermoso, como hacía tanto tiempo no lo veía, no pude evitar romper en llanto de tanta alegría, afuera de mi habitación se escuchaban los gritos desesperados de mi madre y mi hermana, golpeando como frenéticas a mi puerta, cómo hubiera querido poder levantarme para abrir la puerta y mostrarles mi rostro también a ellas!, decirles que todo estaba bien, pero mi cuerpo estaba demasiado cansado, ni siquiera pude responderles, estaba tan feliz!, así que decidí entregarme al sueño, seguramente al día siguiente volveríamos a ser aquella alegre familia unida que siempre habíamos sido, incluso estaba dispuesta a perdonar a mi hermana, así como a los demás por causa de tantas mentiras que me habían dicho, me sentía magnánima, generosa para otorgarles el perdón, solo quería compartir mi felicidad de volver a ser la misma de antes. Así cerré mis ojos y entregué mi ser a los brazos de la inconsciencia y el descanso del sueño.

Pero cuando desperté de mi sueño todo estaba oscuro… como hoy, todo en silencio como desde entonces. Me levanté sin problemas de mi cama y por reflejo busqué debajo de mi lecho mi pequeño “espejo” de plata, mas no lo encontré, me sentí desesperada, dónde estaba?, tenia la imperiosa necesidad de mirarme al espejo!, tenía miedo de que todo hubiera sido una fantasía!, tenía que comprobar nuevamente que mi tormento había terminado!, entonces abrí de súbito la puerta de mi habitación, afuera los pasillos estaban desolados, oscuros y en silencio, no había nadie mas. Pero eso no me importó en lo absoluto, en aquél instante lo único que yo quería era volver a mirarme en un espejo, así que corrí hacia la estancia y vi un enorme rectángulo cubierto con una sábana blanca, pronto me acerqué y arranqué aquella tela desvelando un enorme espejo, y lo que vi me tranquilizó tanto como el agua tranquilizaría a un sediento, ahí estaba yo, de pie con mi tan anhelada apariencia, acaricié mi propia mejilla con suavidad… con descanso.

Mas no pude compartir mi dicha con nadie, mi familia se había ido, me habían abandonado, entonces comprendí que yo no les importaba, que nunca me amaron y que si por ellos hubiera sido yo me habría convertido en un monstruo deforme y grotesco. Mi determinación fue quedarme en esta casa, sabía que algún día regresarían y entonces arreglaríamos cuentas. Como forma de venganza saqué todos los espejos escondidos y los puse por toda la casa y para contemplarme diariamente en todos ellos, por fortuna he logrado vencer la necesidad de comer, y eso me tranquiliza mucho pues no me arriesgaría a volver a aquella pesadilla de verme desfigurada nuevamente. Pero hasta el día… o noche de hoy mi familia no ha regresado.

Y sin embargo la desdicha y el infortunio me persiguen, porque en medio de la penumbra y la soledad de mi claustro a veces se me aparecen seres siniestros atormentándome con su macabra presencia, sobre todo cuando la oscuridad es mas densa, irrumpen con malignas pisadas haciendo crujir la madera del piso, con ojos brillantes me persiguen y me quieren hacer daño. Encontré un refugio más o menos seguro en el ático, ahí no llegan, pero siempre se quedan merodeando los alrededores, como demonios hambrientos.

Mi terror ha alcanzado límites tales que en varias ocasiones tuve deseos de acabar con mi propia existencia, en dos ocasiones aquellos demonios estuvieron a punto de hacerme su presa y en esas dos ocasiones rompí el espejo que estaba mas al alcance de mi mano, tome un pedazo de vidrio en forma de daga y comencé a cortar mis muñecas para alcanzar de ese modo la muerte, pero por mas curioso que pudiera parecer ni una sola gota de sangre salio de mis heridas, no obstante vi que esto logró alejar de mí a los espectros, desde entonces lo hago siempre que se me aparecen… aunque la ultima vez uno de ellos no quiso irse… No olvido esa experiencia, me di cuenta de que soy más valiente y fuerte de lo que nadie podría creer, incluso de lo que yo misma podría creer. Porque al no alejarse de mí aquel ser inmundo, con la misma daga de vidrio con la que me había auto flagelado las manos me abalancé sobre el y lo he cortado hasta cansarme, hasta reducirlo a un montón de despojos negros y malolientes. La próxima vez que alguno de esos nefastos entes se aparezca por aquí no tendré miedo y acabaré con el, así como acabé con mi propia pesadilla hace muchos días…

Qué? Ahí esta otra vez?, malditos espectros, sé que irán al sótano, siempre se dirigen ahí, esta vez no saben lo que les espera, me adelantaré escaleras abajo y ahí los aguardaré… tengo mi daga de espejo en la mano y el miedo ya no vive en mi…

Segunda parte.

– Patty, estás segura de esto?, tengo miedo, dicen que aquí mataron a un hombre…

– No seas patética Laetitia, será divertido, recuerda lo que nos dijo la vieja de la tienda, si queremos que el conjuro funcione debemos hacerlo en una casa embrujada, y no conozco de un lugar mas embrujado que este.

– Estás loca!, ni siquiera sabes con qué estas jugando, solo te estas haciendo la pesada para tratar de impresionarme, Patty, si decidí venir contigo fue porque pensé que estabas bromeando pero estas llevando las cosas demasiado lejos, además esta es solo una casa abandonada, muy lúgubre pero que yo sepa los fantasmas no existen, vámonos ya de aquí, es muy tarde…

– Mira niñita estúpida, yo te dije bien claro que esto iba en serio, además, para tu conocimiento me he informado muy bien sobre lo que pasó en esta propiedad, aquí hay un fantasma de los buenos, me contaron que por las noches se puede ver a una mujer horrible, jorobada, con rostro de calavera y manos muy huesudas que se pasea por toda la casa, y que si entras se te puede aparecer a través de los espejos…

– Ya cállate estás enferma…

– Jajajaja, tienes miedo verdad?, pues eso no es todo, me contaron que a Evan se le apareció la muerta y que esta al verlo comenzó a cortarse las manos con un pedazo de vidrio llenándolo todo con sangre, y el no es el unico que asegura tal cosa.

– Evan? Pero ese chico esta mal de la cabeza, es un fantasioso bajo tratamiento medico y psicológico. No me digas que le creíste las estupideces que siempre inventa?

– Y qué me dices del hallazgo del cadáver, tú misma lo dijiste no?

– Si pero seguramente fue un asaltante que se escondía en esta casa el que lo hizo, qué se yo!

– Nada de asaltante, fue la muerta quien lo hizo, estoy segura de ello, y bueno no venimos aquí a platicar vamos adentro de una buena vez…

– No Patty, no voy a entrar, lo siento, eres mi mejor amiga pero en esto no puedo apoyarte, yo me regreso a mi casa, adiós.

– Laetitia! LAETITIA!!!, Maldita miedosa! Bueno no importa, de todos modos hubiera sido un estorbo… Mejor para mí, mañana les contaré a todos lo cobarde que es esa estúpida mocosa. Bien, mas vale que entre ahora, alguien podría verme e ir con el chisme a la policía o peor aun, con mi madre. Este caserón se está desmoronando de viejo, es perfecto!. Cuántos espejos hay por todas partes… Ahora veamos, creo que el mejor lugar para mi ritual es … mmmm, sí… el sótano…