Requiem: Lancea Sanctum

Temida y respetada por todos los vástagos, esta alianza de Vampire The Requiem se caracteriza por la moralidad y religiosidad que profesan todos sus miembros, que hacen las veces de sacerdotes e incluso de inquisidores en su búsqueda de poder.

Agradecimientos a Uxas

Extracto del testamento de Longinus

La Sangre de Cristo concedió la vista a mis ojos ciegos.
Aunque Octavio me cortara la lengua y me arrancara los dientes, aún así le haría abandonar sus ídolos.
He sido enterrado y he regresado, he sido golpeado y derribado y aún así he vuelto a levantarme.
Si esto no son milagros, ¿que son?
Pero si son milagros, ¿porqué entonces el Señor me los concede a mí, un recipiente del pecado?

Uno: Que aunque estáis Condenados, vuestra Condena tiene su propósito. Es la voluntad de Dios que seais lo que sois, y es la voluntad de Dios que los Condenados existan para mostrar los males que comporta darle la espalda a Él. Los malvados son Condenados; Dios ya ha tomado a aquellos dignos de su amor a su lado.

Dos: Que lo que una vez fuisteis no es lo que sois ahora. Como un mortal es para una oveja, así son los Condenados lobos para ellos. este papel se define por la naturalea -los lobos se alimentan de su presa, pero no son crulees con ella. El papel del depredador es natural, aunque el propio depredador no lo sea.

Tres: Que existe una jerarquía ordenada. Como el hombre esta por encima de las bestias, así están los Condenados por encima de los hombres. Nuestros números son menores para que nuestro propósito sea más efectivo.

Cuatro: Que con el poder de la Condena, vienen sus propios límites. Los Condenados se ocultan de aquellos que aún disfrutan del amor de Dios, dandose a conocer tan solo para mostrar el mido. Los Condenados no deben crear nnguno por su cuenta, pues ello es un juicio del alma que tan solo corresponde a Dios. Los Condenados sufrirán aún más si asesinan a alguien para arrebatarle su alma.

Cinco: Que nuestros cuerpos no son nuestros. Nuestro propósito es servir, y cuando nos apartamos de nuestro própósito, hemos de ser castigados. La luz del sol nos desolla; las llamas de un fuego purifican el mal de neustra carne. El sabor de cualquier otro alimento que no sea Vitae, sabe a cenizas para nuestra lengua.

Para los miembros de la Lancea Sanctum, los autoproclamado heraldos de la moralidad de los no-muertos, su origen define absolutamente todo lo que hacen. De hecho, el sobriquete moderno “Santificados” por el que son conocidos a veces, irrita a muchos antiguos y tradicionalistas, que prefieren emplear el latín Lancea Sanctum para referirse al colectivo de la alianza. Son el espinazo religioso e incluso moral de los Vástagos, sí, pero también los autoproclamados sacerdotes e inquisidores. Los más inhumanos de una raza inhumna, ellos exaltan el papel del depredador. Universalmente respetados y universalmente temidos a la vez, esta Alianza constantemente busca el poder sobre los todos los Vástagos en todas partes, no para un gobierno político como hacen los Invictus, sinó para reforzar los dictados, actitudes e incluso pensamientos, que ellos creen que les han sido transmitidos por su fundador Longinus, y por extensión por el mismísimo Dios.
El catecismo de los Lancea Sanctum es que son los descendienets ideológicos del centurión romano que empleó su lanza para pinchar a Cristo en la cruz. Según el dogma de la alianza, parte de la sangre de Cristo se derramó sobre el soldado, y esta sangre otorgó al centurión la vida eterna. Pero también trajo consigo una terrible retribución divina, y aunque el acto de Longinus habia revelado la divinidad de Jesucristo, tan solo lo hizo tras un acto de falta de fe por parte del soldado. De modo que Longinus fue condenado a vivir eternamente, pero tan solo podía caminar por la noche y subsistir solo de la misma sangre que había ocaionado su maldición. A medida que el mito de creación se mezcla con la filosofía de la alianza, los vampiros son vistos como una especie de “pecado original”, aunque Dios les permite existir, e incluso les carga con la responsabilidad de representar los riesgos de su insatisfacción Divina.

VISIÓN GENERAL

Tal vez, una de las diferencias fundamentales entre los Lancea Sanctum y los Invictus es que los miembros de los Invictus quieren gobernar a todos los vástagos, mientras que los miembros del Lancea Sanctum creen que su alianza ya los gobierna en todos los ausntos que importan. El hecho que sus miembros dominen menos dominios que los Invictus es un detalle sin importancia. Ellos hablan en nombre de Dios y representan el pináculo de lo que los no-muertos deberían ser. Claramente, en su análisis final, el verdadero poder es el suyo.
Si los Invictus representan la nobleza y la aristocracia, entonces los Santificados son los sacerdotes, obispos, paladines y los consejeros espirituales y religiosos (los miembros de los Invictus ocasionalmente se refieren a los Lancea Sanctum como el Segundo Estamento, como extensión de su propia metáfora, que no es sinó una perversión de los primer y segundo estamentos históricos). La mayoría de los miembros de la Alianza se toman su rol de guías eclesiásticos de sus compañeros no-muertos muy seriamente. La mayoría de los Condenados (los LS preffieren este término más antiguo y más severo antes que el más reciente “Vástagos”) acosejan a Príncipes y a otros líderes en asuntos religiosos y morales. Ellos discuten las ramificaciones teológicas de las desiciones, y señalan como una acción propuesta o un supuesto crimen viola (o no viola) las Tradiciones, tal y como las interpretaba Longinus. Algunos miembros de la Lancea Sanctum llevan sus deberes aún más lejos, aconsejando a jóvenes Santificados en que significa ser un Vampiro, educándole acerca de la mitología y la espiritualidad de la raza, e incluso aconsejándoles como ser depredadores más efectivos. Sienten que esto es parte de su deber, tal y como fue decretado por su fundador: asegurarse que todos los fieles entienen su lugar en la Creación de Dios.

Si esto fuera todo lo que los Sanctificados hicieran, sería improbable que la Lancea Sanctum tuvera la terrorífica reputación que tiene. Los Santificados están determinados en lograr que todos los vástagos deberían seguir la filosofía de Longinus. Y más especificamente, que deberían seguir la interpretación que hace la Lancea Sanctum de esas leyes. La alianza no tan solo aconseja, obliga. Sus miembros no solo predican, exigen. Los mimbros de esta facción tienen fama de celotes [NdT: o “son conocidos por su celo”] no solo porqué el propio Longinus fue maldito por Dios, sinó porqué mantienen que la violencia y el baño de sangre son métodos de conversión perfectamente aceptables.
De todos modos, los Lancea Sanctum no son unos descerebraos en su devoción a los principios de la alianza, o al menos, la mayoría de sus miembros no lo son. La violencia no es necesariamete su primer recurso. Es mucho mejor convencer a otros vampiros de la sabiduría y la corrección de su causa antes que perder un potencial hermano o hermana. La alianza tampoco está ansiosa de reducir sus propios números a causa de un conflicto innecesario o sin esperanza. En dominios donde otras alianzas mantienen una clara dominación, los Lancea Sanctum desean con frecuencia trabajar con ellos. Los Santificados aconsejan a los líderes del momento con la esperanza tanto de influir en sus desiciones como de obtener su propio status. También se mueven entre los vástagos de la calle, predicando su mensaje de un mejor camino, obteniendo así apoyo para futuras actividades. Los Santificados son tan pacientes como un culto deno-muertos puede permitirse serlo; la violencia no tiene porqué evitarse, pero tampoco tiene que practicarse sin sentido. Una vez que la Lancea Sanctum ha determinado que el baño de sangre es la mejor ruta para un objetivo, que Dios tenga piedad de aquel que se interponga en su camino.
Por supuesto, pese al temor que muchos Vástagos sienten hacia la Lancea sanctum, tienen el consuelo en el hecho que los mortales aún lo tienen peor. Los Santificados tienen la reputación de ser Vampiros en el sentido maás auténtico de la palabra. No son los vampiros vándalos y descerebrados que representan lo peor de los no alineados. Ni son los antiguos generales de los invictus, enviando a sus seguidores a la muerte en un suspiro. No, los Santificados dan miedo porqué son absolutamente realistas, e incluso reverentes, con su naturaleza vampírica. Incluso desde la fundación de la Alianza, en las noches que siguieron a la maldición de Longinus, uno de sus precepptos fundamentales establecía que los verdaderos Santificados debían reconocer que ya no son mortales. Los Vampiros ocupan un nivel superior. Son depredadores, alimentándose de los mortales, del mismo modo que la Canalla lo hace de las vacas y ovejas. Para ser fiel a las enseñanzas de Longinus y a los propósitos del Todopoderoso, un Santificado ha de ser un depredador y no pretender jamás ser uno del ganado del que proviene. Los Lancea sanctum no tienen un particular amor o crueldad o al menos la mayoría de sus miembros no lo tienen), ni sus creencias o leyes lo permiten. Simplemente tratan a sus presas omo animales, y esta ruda frialdad incomoda muchas veces más que cualquier arrebato de malicia consciente.

Opiniones sobre las otras Alianzas:

– Círculo de la Bruja: Herejes, brujas y peor.
– Ordo Dracul: Espiritualmente equivocados.
– Invictus: Demasiado centrados en el poder temporal.
– Cartianos: Sin fe, pero decididos.
– No alineados: Iconocloastas y apóstatas.