Semblante Feérico: Bestias – Primera Parte

Semblante Feérico: Bestias

Introducción

 Una historia cuenta de un hombre que, en la última etapa de un largo camino, se refugió de una tormenta en un palacio vacío. Mientras se iba, tomó una rosa del jardín. El dueño del palacio, un hada con la forma de una terrible Bestia aparece y lo atrapa, y le dice que debe morir. El hombre roga por su vida, porque él tiene una hija a quien ama, y la bestia demanda que la hija se quede con él. El hombre accede, aunque no tiene la intención de enviar a su hija. Cuando regresa a su hogar, encuentra que su hija ha muerto. En verdad, la Bestia la tomó y dejó una falsa para que muera en su lugar. La Bestia trata bien a la niña, ciertamente, pero ella no puede irse. Un día, habiendo perdido toda esperanza de escape, ella acepta ser la esposa de la Bestia. No hay ceremonia, sólo un acuerdo, un velo y una noche de bodas. Y en aquella noche de bodas, ella se acuesta con él, y se convierte como él, en una Bestia, para siempre, sus memorias y pensamientos borrados en la corriente de sensaciones, en la tiranía del ahora.

 

Las historias de hadas dicen que el primer beso de amor redime todo. La Bestia se convierte en un hombre. El Sapo se convierte en un apuesto príncipe. Es una mentira. Los changelings que pensaron como Bestias lo saben muy bien. Besar a la Bestia es rendirte a la sensualidad y el instinto. Amar a la Bestia es ser como la Bestia, perder la memoria, la compostura y en último término, la conciencia. El animal es amoral. El animal es incapaz de un pensamiento verdadero.

Es una espada de dos filos. El animal da espontáneamente, el simple gozo de vivir que está perdido para muchos humanos. Los colores son más brillantes, los sonidos son más ricos, olores y sabores son más ricos, más vívidos.

Las Bestias consideran que han tomado el camino más difícil de regreso a través de los Espinos, porque ellas han tenido que recuperar sus mentes, así como sus almas. Para una Bestia, regresar es dar la espalda a la exuberante vida sensorial del animal y volver a ganar el control. Tiene que pensar, al menos lo suficientemente para cavar, masticar y escurrirse a través de la espinosa barrera y regresar al reino humano. En cada Bestia, pensamiento y sensación pelean por el dominio. No importa con qué animal tiene una afinidad, una Bestia vive en un estado de paradoja, una persona moral, conciente, infundida con el poder amoral, inconciente, del reino animal. Incapaz de ser completamente objetivo o completamente inocente, la Bestia abarca la división entre humano y animal.

De todos los changelings, las Bestias son las más difíciles de categorizar. Son tan variadas en forma y comportamiento como los animales cuya esencia comparten. Todas las Bestias, sin embargo, existen como figuras intersticiales, viviendo en un umbral entre humano y animal, civilización y salvajismo. Algunas se mantienen aparte de la sociedad humana. Otras se lanzan en el mundo humano, revelando lo salvaje y el mundo de sensaciones en el corazón de la interacción humana. El comportamiento de una Bestia y el lugar que crea para sí en el mundo depende en gran medida del tipo de animal que refleja.

Ya sean aterradoras, graciosas o protectoras, las Bestias tienen una energía primal con ellas. Comunican una conciencia de los sentidos, del cuerpo. La gente que conoce a las Bestias es intensamente conciente por un rato de sus sentidos, reconociendo olores, gustos y tactos mucho más de lo que normalmente podrían.