Señores de las Tormentas

Alfas sin miedo que buscan purgar la debilidad de sus almas. Enseñan una senda de resistencia y honor, asumiendo la responsabilidad de liderar con el ejemplo.

Iminir

No permitas que nadie discierna o se sirva de tu debilidad

El rayo destella, y divide el tronco de un antiguo árbol; el sonido del trueno rompe el silencio ominoso de la noche. Las presas huyen, con sus corazones martilleando, e incluso los predadores de corazón valeroso se ven sacudidos por el pánico y escapan. Y aquellos que se consideran a sí mismos presa y depredador quedan congelados en un terror poco habitual, sin saber lo que está por venir. Aún no reconocen los signos de descontento de los Iminir, los Señores de la Tormenta.

Según dicen los cuentos, cuando Padre Lobo fue muerto y la realidad de lo que significaba para el futuro fue evidente, los primeros acudieron a sus dos miembros más antiguos en busca de guía y apoyo. Huzuruth-Ur, el Lobo Monstruoso, el más antiguo, fuerte y bárbaro de la camada, ladró con amargura, y juró venganza contra los traidores que habían cometido el crimen. Skolis-Ur, el Lobo de Invierno, el segundo mayor, sintió un indicio de esa rabia, pero no era nada comparado con la tormenta de pesar que estaba en su interior. Abrumado, echó la cabeza hacia atrás y emitió un aullido profundo y fúnebre como nunca jamás habían escuchado sus hermanos y hermanas. Se cobraron y se vieron asaltados por el pánico, sin saber que hacer, y se gañeron los unos a los otros.

Su desazón hizo mella en el corazón de Lobo Invernal, y se dio cuenta de que su debilidad había dañado a los suyos en un tiempo tan tenue e incierto. Recuperó el control de sus emociones y trató de liderar a los suyos como creyó que padre lobo lo haría en su lugar. Ofreció su lealtad a los hombres lobo lo suficientemente fuertes como para subyugarlo, y prestó a todos sus descendientes parte de su fuerza. Infundió en ellos su sentido de responsabilidad y la lección de que un líder ha de portar siempre su carga con fuerza y dignidad, evitando que sufran sus seguidores. Y no importa lo que ocurra o lo que los otros puedan pensar de él, un líder debe siempre hacer lo que se exige de él y confiar en que la historia alabe la justicia.

Hoy, los Señores de la Tormenta aun portan esa carga como los mandamientos de Skolis, tratando de liderar a sus primos de las otras tribus para que el trabajo de Padre Lobo se siga realizando tras su muerte. Saben que deben ser fuertes y tenaces en sus responsabilidades, sin importarles el miedo, la debilidad o la preocupación que podrían despertar en sus primos, a causa de sus métodos. Todo esto ha de hacerse sin fallos ni quejas.

Apariencia: los Señores de la Tormenta se visten para mostrar una imagen de poder.

Aquellos que consideran esto como fundamental, portan por trajes a medida, que acentúan su altura y corpulencia, a través de colores vibrantes y vivos que llamen la atención. Cualquier joya que porten, sea mundana o fetiche, se muestra de manea evidente y es mantenida de forma escrupulosamente limpia. Sus formas Gauru son torres enormes de músculos que ni siquiera la tormenta más feroz podría confiar en hacer caer.

Uno puede identificar a los Señores de la Tormenta por la forma en que actúan y tratan con el resto. Se mantienen demasiado cerca y se alzan sobre sus interlocutores, levantando sus colas en forma lupina o sus hombros en forma bípeda. Mantienen contacto visual más de lo que suele resultar cómodo para la gente y muestran los tientes cuando hablan. Llaman a los demás por sus nombres de pila sin dejarse llevar por las convenciones, gesticulan de forma excesiva, y nunca dudan a la hora de establecer contacto físico… con lo que prácticamente arrastran a cualquiera a una orbita s su alrededor.

Tótem: Skolis, el Lobo de Invierno, el segundo espíritu de más edad hijo del Padre Lobo después de Lobo Monstruoso. Fuese responsabilidad metalizar y proteger a sus hermanos y hermanas cuando Padre Lobo fue vencido. Loa Señores de la Tormenta exigen que muestre la misma responsabilidad a sus primos mitad carne, y mediante la fuerza de voluntad y sus nervios de acero lo obligaron a acceder. Es un patrón leal para su tribu siempre y cuando los considere valiosos, pero si comienzan a mostrarse débiles, se volverá contra ellos.

Trasfondo: los hombres lobo que se convierten en Señores de la Tormenta no buscan solo el poder, sino que harán algo útil con ello. Rebosan de confianza, tomando lo que necesitan y trabajando sin descanso para hacer cambiar de idea a la gente que no responde de la forma que ellos quieren. Esta conducta se vuelve molesta en poco y aleja a la gente aunque se busque lo contrario, pero no siempre se debe a simple avaricia o arrogancia. Un cachorro latente pude sentir de modo subconsciente que su vida carece de algo, y que trata en vano de llenar ese vacío. La frustración provocada por esos fallos repetidos (o una conformación inevitable con la gente a la que su conducta altera más) puede ser suficiente para desencadenar el Primer Cambio.

El hablar con Señores de la Tormenta experimentados, una vez que el tumulto inicial del Cambio ha pasado, ayuda los cachorros a darse cuenta de que mientras que el poder y la autoridad son su herencia, lo que han echado de menos es el propósito, pero este caso solo se da si un cachorro es lo suficientemente fuerte como par pasar el Rito de Iniciación.
Iniciación: la ordalía de la tribu de los Señores de la Tormenta suele ser una prueba de supervivencia. Algunos maestros ritualistas prefieren una prueba de resistencia física, como hacer que un cachorro se adentre en la Celosía. Otros se inclinan por una variedad de ordalías medievales que castigan el cuerpo del hombre lobo y lo llevan a su límite. En otras ocasiones, se hace que el Señor de la Tormenta permanezca en solitario y desnudo (o casi) en un lugar del exterior, aislado, y que trate de resistir los efectos de una tormenta brutal, sin siquiera un sollozo. Como todas las ordalías, estas están diseñadas para deshacerse de los débiles, indignos, e indisciplinados. El sentido de estos desafíos, sin embargo, es reforzar la confianza en si mismo. Su memoria sirve como un recordatorio constante y perpetuo de su fuerza y de que puede sobrevivir si esta dispuesto a hacerlo.

Creación del Personaje: la prioridad asignada a las categorías de Atributos y Habilidades depende de la senda de poder elegida por los Señores de la Tormenta. Un manipulador podría concentrarse en categorías Sociales, favoreciendo la Manipulación, Política, Persuasión, Socialización, y Subterfugio. Un comandante dominante y convincente podría optar por los Atributos y Habilidades Físicos, como Presencia, Aplomo e Intimidación. Una voz de sabiduría que guía mediante el ejemplo podría inclinarse por los Atributos y Habilidades Mentales, además de l Compostura y l expresión. Los Señores de la Tormenta tienden a poseer más círculos en Supervivencia y Resistencia que la media como consecuencia de sus ordalías de iniciación, y no es infrecuente que sus círculos en Compostura y Aplomo resulten en una Voluntad elevada.

Renombre Primario: Honor.

Lista de Dones Tribales: Dominación, Evasión, Clima.

Organización: no todo Señor de la Tormenta puede ser el alfa de la manada, y darse cuenta de ello evita que sus manadas rompan bajo la presión de rivalidades internas. En su lugar, aquellos que no son alfas demuestran su maestría en otros modos. Uno podría estudiar el conocimiento y las capacidades correspondientes a su auspicio. No obstante, lo más probable es que el Señor de la Tormenta trate de hacerse con el liderazgo de la nueva manada y hacer que resulte más fácil que una manada inexperta se ponga a trabajar.

Sorprendentemente, su jerarquía tribal no es tan rígida como pudiera pensarse. Aunque cada Señor de la Tormenta es bien conciente de su posición, los más sabios de esta tribu saben que es mejor formalizar esta posición para evitar luchas internas absurdas. Se suelen reunir en noches tormentosas, en las que sus aullidos se mezclan con el sonido del trueno.

Círculos: los Señores de la Tormenta del Círculo de los Cuervos practican la manipulación y el engaño como senda hacia el poder. Son astutos y evasivos, y a menudo buscan ejercer la autoridad de la que disponen a través de peones o crédulos que no se dan cuenta de que están siendo usados.

Al contrario, los hombres lobo del Círculo del Trueno, consiguen poder a través de la dominación directa. Cuando creen que están en lo cierto, derribarán a sus oponentes y lideraran por la fuerza, siempre vigilantes antes la posibilidad de que llegue un advenedizo y los suplante.

Los hombres lobo del Círculo del Invierno no son tan sutiles ni tan brutales. Practican ritos con la esperanza de que les aportará, iluminación, y examinan las situaciones tanto como les es posible para descubrir el curso de acción más adecuado. Cuando no están en posiciones de autoridad, ignoran las órdenes o consejos estúpidos, y lideran con el ejemplo, ya que saben que su sabiduría se terminará imponiendo.

Territorios: más que cualquier otra tribu, los Señores de la Tormenta prefieren los territorios que los hombres y lobos normales consideran inhóspitos. Desde las alturas prohibitivas barridas por el viento de montañas enormes hasta llanuras angostas, pasando por las estepas desoladas de la tundra y los desiertos abrasadores, definen y rechazan a todos los intrusos de manera expeditiva. No es porque no tengan otra opción, sino porque alguien ha de cuidar de estos lugares, y ¿quines mejor que los más fuertes y tenaces de todo el Pueblo? No todo Señor de la Tormenta ve el beneficio inherente a esta vida, y muchos buscan colmar sus ambiciones en so territorios que les pertenecen.

Conceptos: alfa prodigo, relaciones públicas de la manada, ojo de la tormenta, profeta y beta de la manada, chantajista, cruzado, mentor veterano endurecido.

Cita: Este es tu territorio ¿Verdad? Lo suponía. No, déjame hablar y te diré lo que vamos a hacer para arreglarlo.

Estereotipos
Garras Sangrientas: son tan honorables, valientes e inflexibles como nosotros, pero no siempre están dispuestos a hacer lo que sea necesario para asegurar sus territorios.
Sombras de Hueso: se aventuran hasta grandes distancias, sin un ápice de miedo, para enfrentarse a lo que otros temen y malinterpretan. Haríamos lo mismo tan a menudo si realmente fuera necesario.
Cazadores de las Tinieblas: representan el extremo opuesto al espectro con respecto a nosotros, ya que defienden sus territorios de forma sutil, sembrando la paranoia entre sus enemigos. S una estrategia bizarra, pero parece funcionar.
Maestros del Hierro: la adaptabilidad y compromiso les han granjeado un poder significante en sus territorios urbanos ¿pero que les costará tal especialización?
Lobos Fantasmales: los que sobreviven más tiempo entre ellos son los que merecen nuestro respeto y los que se convierten en aliados decentes. El resto no son mejores que niños asustados e ignorantes.
Tribus Puras: la misericordia de Selene se impone al dogma agrio y vengativo de su fanatismo petulante. Veremos quien es el último en caer.
Vampiros: ¿si realmente son los señores de la noche, por que cada uno de sus movimientos se hallan motivados por el miedo a su presa?
Magos: ocultan su fuerza bien… no hay forma de diferenciarlos de humanos ordinarios hasta que s demasiado tarde. Uno se pregunta si se preocupan por el rebaño humano o si se esconden de cosas que nosotros podemos ver y ellos no.
Humanos: los peores de ellos solo se sonríen o adulan entre ellos, haciendo así imposible el que los respetemos. Los más fuertes de entre ellos se arriesgan a aislarse del resto de los humanos, olvidando de esta manera lo que les hace fuertes.