Silencio

Cuando la misma Realidad suele doblegarse frente a los deseos de la voluntad de uno, no es difícil perderse en la propia percepción del mundo. En circunstancias en las que el mago se ve abrumado por ataques severos de Mente o graves Reacciones de Paradoja, es posible que se pierda y vague por un mundo de locura y crueles ilusiones.

En el caso de los magos, la demencia resulta realmente terrible. Puesto que posee el poder de moldear la Realidad a voluntad, el mago puede convertir el mundo que lo rodea en una verdadera pesadilla que refleje el desorden que sacude su interior. No es raro que los Merodeadores sean tan temidos, puesto que perciben un mundo muy diferente a aquel en el que viven los demás, y pretenden imponer su distorcionada perspectiva sobre la realidad estática.

El Silencio provoca que el mago experimente alucinaciones, distorsiones de la realidad e incluso paisajes mentales completos. Muchas cosas, desde sobrecargas sensitivas, pasando por fracasos graves con magia de Mente, excesos de Paradoja, o ataques psíquicos violentos, hasta llegar al envejecimiento extremo, pueden provocar el Silencio. Es un destino impredecible, pero muy temido por los magos. Lo peor de todo es que los magos que sufren el Silencio pueden dar a luz a creaciones espeluznantes desde sus torturadas psiques. Algunas veces, estos grantrasgos pueden llegar a manifestarse y actuar independientemente.

El Silencio suele afectar a un mago en función de su Paradoja y su Resonancia. Cuanta más Paradoja acumula un mago, y más intensos y convincentes son sus Silencios, y más profundamente afectan a sus sentidos. La Resonancia, por otra parte, determina la clase de Silencio que afecta al mago.

Conducir un episodio de Silencio puede requerir mucho trabajo y habilidad, puesto que el Narrador deber tener una idea clara sobre el paradigma y la mente del mago, y los otros personajes pueden sentir que tratar con su mentalmente mutilado compañero es una pérdida de tiempo. Por otro lado, los magos a menudo consiguen emerger de estos “crepúsculos” con nuevas inspiraciones o desventajas. Una de estas historias puede suponer una maravillosa complicación para una crónica, puesto que los magos se ven obligados a cuestionarse la realidad, y el cómo separar de ella la simple percepción.

Entrar en el silencio

Un mago puede caer en un estado de Silencio cuando algún acontecimiento abrumador golpea su psique, forzándolo a buscar refugio en una de sus formas de Resonancia. En algunos casos, el mago puede deslizarse lentamente en el Silencio a lo largo de un período de tiempo, pero esto no es habitual. En todo caso, no hay tiradas de dado para este tema. Deberá ser el Narrador el que determine cuándo y cómo golpea el Silencio. Es mejor que esos episodios estén preparados de antemano, para poder integrarlos en el curso de la narración, y para que el Narrador pueda haber ideado la manera en que el mago podría superar el problema.

Formas de silencio

El Silencio se manifiesta adoptando muchas formas. La más común de ellas ees la simple Demencia, derivada de un exceso de dinamismo. Como arquitectos del cambio que son, los magos pueden ser afectados por un puro azar capaz de quebrar sus mentes. Naturalmente, otras formas de Silencio, basadas en la forma de Resonancia que cada mago tiende a atraer, resultan posibles. Cada forma presenta sus propios problemas y complicaciones. Los magos neófitos pueden no saber cómo reconocer o combatir los diferentes tipos de Silencio. El afán por descubrir lo que están afectando a sus compañeros puede conducir a interesantes aventuras.

Demencia

La locura dinámica afecta a aquellos magos que se ven abrumados por el cambio, puro y fortuito, y el caos. Este tipo de Silencio conduce a alucinaciones, privaciones sensoriales y, finalmente a la formación de grantrasgos y paisajes mentales. El mago queda atrapado en un mundo en rápido cambio que ha creado en su propia mente, incapaz de discernir lo real de lo imaginado. Se dice que los Merodeadores, desconectados de cualquier clase de mundo objetivo, viven en un estado de permanente Demencia.

Un mago con un exceso de Resonancia Dinámica que entra en Silencio sufrirá muy probablemente Demencia. Sus efectos son sumamente aleatorios, pero pueden resultar bastante drásticos si el mago es abrumado por demasiada Paradoja. Como de costumbre, la Resonancia puede dar color a los eventos inspirados por la Demencia, lo cual puede servir para diferenciar la ficción de la Realidad.

Claridad

La amenaza de la Claridad se cierne sobre aquellos magos que personifican la Inmovilidad y se alejan del Dinamismo. Un mago afectado por la Claridad no parece experimentar ilusiones o episodios de la manera en que lo hace otro afectado por la Demencia. En cambio, el mago borra aquellas partes del mundo que no encajan con su visión del mismo. Se obsesiona con un objetivo o una idea particular y se consagra a su persecución, excluyendo de manera insana cualquier otra actividad. Convencido de que existe un único camino de hacer las cosas, se vuelve incapaz de tratar con nuevas situaciones o compromisos. Eventualmente, un mago superado por la Claridad acaba por convertirse en un zángano desprovisto de mente, lacayo servil de un concepto superior de Inmovilidad que sólo existe en su enloquecida aunque ordenada mente.

Como es natural, la Claridad afecta habitualmente a magos de naturaleza muy estática, con Avatares Ordenados (como los Tecnócratas). Algunos magos de las Tradiciones sostienen la teoría de que los jerarcas de la Tecnocracia están tan afectados por la Claridad que se han vuelto literalmente incapaces de comprometerse con el destino del mundo.

Jhor

El Inframundo emana su propia y potente Resonancia, la energía de la misma muerte. Los magos que se involucran demasiado en tales estudios, pueden sufrir el Jhor, la Resonancia de la energía de la muerte. Normalmente, las almas descargan esta energía en el ciclo de la muerte, pero su acumulación es perturbadora y dañina para los vivos. Aquellos magos que trabajan con la energía Primordial, y que se consagran al estudio de la nigromancia y de la muerte, suelen acumular Jhor.

La acumulación es energía de la muerte tiende a arrastrar al mago a episodios de Silencio. Poco a poco, el mago asume una apariencia pálida y tenebrosa, y se obsesionan con la muerte. Sus inhibiciones morales normales van cayendo, sustituidas por un deseo de comprender y asociarse con esta energía. El mago se obsesiona con el retorno al estado Primordial, pero su mente y su cuerpo mortales no pueden asumir un reunificación como esa. Como resultado, el mago se entrega al estudio de la Nigromancia y se aleja de los otros seres vivos, volviéndose progresivamente solitario y sociópata, hasta acabar degenerando en poco más que un asesino con poderes mágicos.

Los magos de las Tradiciones que visitan el Inframundo, que dedican demasiado tiempo a estudiar las tierras de los muertos, o que se asocian estrechamente con la muerte, tienden a desarrollar Jhor. En particular los Eutánatos, debido a su larga asociación con las tierras de los muertos, han aprendido a reconocer esta enfermedad, y a menudo pueden ayudar a los magos que se encuentran en sus primeras fases a alcanzar un estado de mayor equilibrio.