Sluagh legendarios

Breve descripción de algunos sluagh legendarios.

13 Dedos en los Pies

Durante siglos, la misma existencia de los Sluagh estuvo ligada a la emoción del miedo. Aquellos que podían provocar los mayores sustos y los terrores más duraderos, sobretodo al servicio de… convencer… a los reincidentes de que reformasen su conducta, se ganaban una increíble ovación (o al menos un murmullo de aprobación) en los Altos Tés de los cuatro puntos cardinales.

Entre los grandes aterrorizadores se encontraba Aleskei el de los 13 Dedos en los Pies, que vivió en los tiempos de leyenda, y que estuvo supuestamente implicado en los acontecimientos que llevaron a los sluagh a perder la voz. Si bien el Aleskei original llevaba mucho tiempo muerto, cada generación encuentra un nuevo aterrorizador, un nuevo genio del miedo tan parecido a su antecesor que inmediatamente recibe el nombre de Aleskei. Bendición y maldición al mismo tiempo, el famoso nombre redefine la identidad del nuevo sluagh; en algunos casos se convierte en Aleskei, incluso aunque al adoptar tal nombre no haga sino empañar sus propias proezas. Sin embargo, nadie puede negar que una vez se otorga el nombre, el sluagh que lo recibe de pronto sabe cosas que no debería, al menos no a su tierna edad… Y están aquellos que susurran que el maestro de los escalofríos se ha vuelto Síoncháin.

El actual Aleskei vive en Boston, donde, bajo su guisa mortal acude al instituto de Massachusetts de Tecnología. Es alto y llamativamente delgado, hasta para un sluagh, y por lo general se le puede encontrar (cuando está en su forma feérica) vistiendo ropajes clásicos de corte victoriano, que completa con un sombrero de copa y un bastón. Una vez al mes, organiza una corte formal del miedo para los sluagh de Boston y los alrededores oscuros de un laboratorio de química abandonado en el IMT, repartiendo recompensas o castigos por los sustos conseguidos o las pifias cometidas.

Amie Randall

Consejero de confianza del Rey David, Amie es una de los pocos sluagh que se mueve abiertamente en la sociedad feérica. Una asidua a la corte de Tara-Nar desde la ascensión de David al trono, de algún modo se las apaña para mantener sus contactos con el resto de los linajes. Esto proporciona a David una vital y a menudo preciosa información. Varios nobles mascullan, sobretodo los sidhe más jóvenes y los raros caballeros troll, acerca de lo que “esa condenada sluagh metomentodo” hace tan cerca del trono, pero de momento Amie se ha defendido de los ataques de sus rivales políticos con gracia y brillantez.
La piel de Amie es gris oscuro, casi negra. Sus ojos son extraordinariamente grandes, y por regla general viste sencillos vestidos negros. David ha intentado otorgarle un título en numerosas ocasiones, pero cada vez ella lo ha declinado educadamente, argumentando que un geas no le permite aceptarlo.

Todd el Gris

Hay espías, y hay asesinos; y luego está Todd el Gris. Cuando los sidhe buscaron inspirar terror la Noche de los Cuchillos de Hierro, Todd fue la respuesta de los plebeyos. Responsable directo de la muerte de al menos dos docenas de nobles, el Gris (como es conocido) no ha vuelto a dar señales de vida desde hace bastante más de una década. Quizá esto se deba al alto precio puesto a su cabeza por los nobles de prácticamente todos los reinos de Concordia; quizá se deba a que no ha encontrado una presa digna de sus habilidades en todo este tiempo.

La última vez que fue visto, Todd vestía (naturalmente) complemente de gris. El arma de su elección era una daga quimérica muy curvada supuestamente llamada Gwynyfara, por una amante que asesinó aquella noche infame. La mañana previa a la coronación del Rey David, Todd dejó a Gwynyfara en el pecho de su última víctima, Lord Gwystyl ap Eiluned, el sidhe al que oficialmente se le echó la culpa de la matanza.

Cuanto más tiempo pasa Todd en su retiro, más crece su leyenda. Llegado este punto, se ha construido toda una ciudad alrededor de las historias de Todd, pues los sluagh compiten por describir las hazañas de Todd de una forma u otra. Una historia sobre Todd bien contada le ganará a un joven sluagh un montón de respeto a los ojos de sus ancianos.

Eleanor Dell

Si un mensaje ha de ser, no importa cómo, entregado, lo entregará Eleanor Dell. “Más Rápida Que Mil Demonios” es su apodo, y hasta la fecha nadie ha sido capaz de evitar que hiciese llegar una misiva a su cargo. Atravesó las líneas de los nobles durante la Guerra del Tratado como si fuesen un colador, escapó de Caer Dhomniall cuando todos los demás fueron asesinados por el ataque de una quimera salvaje, y fue lo suficientemente rápida como para irrumpir en los aposentos del Duque Dray una vez y salir ilesa de aquella.

En la actualidad, Eleanor salta de corte a corte (y de Corte a Corte) en busca de encargos y aventuras. Está dispuesta a llevar cualquier cosa a cualquier parte de Concordia si el precio es el adecuado. Eleanor siempre cobra el total por adelantado; cualquier noble lo suficientemente arrogante como para discutir sus condiciones se queda sin sus servicios, sin más. Las hadas inteligentes se limitan a pagar lo que les pide sin pestañear, pues si Eleanor Dell no es capaz de entregar un mensaje, nadie puede.

El Viejo Boris

La mayoría de las historias que se cuentan alrededor de las hogueras de campamento y en sótanos oscuros son falsas. Luego están las que hablan del Viejo Boris. Habitante de un minúsculo feudo en los bosques de Carolina del Norte, al Viejo Boris le gusta su intimidad.

Le gusta tanto, de hecho, que tratará con suma dureza a quien interfiera con ella. Esto incluye a nobles y plebeyos, a Luminosos y Oscuros, a hadas y mortales; al Viaje Boris le da igual. Con una recortada en una mano y un disparate particularmente feo listo en la otra, saldrá arrastrando los pies de la noche azul como el acero si alguien osa romper su intimidad. A veces les da a sus victimas la opción de salir corriendo, pero sólo si se siente especialmente magnánimo. De otro modo, jamás tendrán ninguna oportunidad.

Un ejemplo particularmente cadavérico del linaje, el Viejo Boris no se parece a otra cosa más que a un cuerpo disecado. En contraste, lleva gafas de alambre de abuelita, pero la inocencia de este hecho se hace pedazos enseguida por la camisa sucia y los pantalones manchados, las botas hechas pedazos y los guantes rotos que lleva. De forma invariable, las manchas son de un color marrón oscuro.
Supuestamente, los fantasmas de todas las víctimas de Boris aun acechan en los bosques que rodean su hogar. Sin embargo, Boris se las ha apañado para poner a los wraiths a su servicio, y ahora vigilan los límites de sus tierras.

Nix

Nix obtuvo su apodo a principios de los setenta, principalmente por sus alardes de haber sido la fuente de información detrás del famoso “Garganta Profunda” en el escándalo de Watergate. Desde entonces, también se dice que ha ayudado a destapar el asunto Irán-Contra, la implicación de la CIA en el tráfico de drogas, el asunto Aldrich Ames y básicamente cualquier otro escándalo sobre alta seguridad que haya sucedido a los Estados Unidos en los últimos 25 años. Ni siquiera en su imaginación, sin embargo, Nix es un altruista; sostiene que está haciendo todo lo posible por echar abajo el sistema al revelar todos sus trapos sucios.

Mientras que Nix, ahora un gruñón amargado con su larga coleta, hace declaraciones que son a todas luces increíbles, bastantes cosas raras suceden a su alrededor como para hacer que el resto de las hadas se pregunte qué pasa. ¿Por qué hay una caja de material del FBI sobre su mesa, de dónde sale ese silenciador propiedad del gobierno y, cómo es que Nix siempre está un paso por delante de los demás sluagh cuando hablamos de cotilleos sobre Washington? Nadie lo sabe, pero más de uno anda detrás de encontrar las respuestas a estas preguntas.

Se sabe que Nix anda con bastante frecuencia en compañía de vampiros Nosferatu, intercambiando tanto información como mentiras acerca de la vida dentro de la autopista que rodea la ciudad. Según Nix, él proporciona la información y los vampiros las mentiras pero, de nuevo, eso es lo que dice Nix…

Anna la Creamonstruos

Las quimeras son una cosa muy curiosa. La mayoría cobran vida cuando les parece, nacidas del recuerdo de monstruos y pesadillas. Las creadas a propósito son muy, muy raras, y las que acatan las órdenes de su creador todavía más. Luego están las creaciones de Anna la Creamonstruos.

Diseñadora teatral itinerante en su vida como humana, Anna vaga por los campos universitarios y las compañías teatrales independientes. Pequeña y de aspecto frágil, le gustan los polos de cuello alto, los vaqueros y las botas de trabajo; el uniforme de un técnico teatral. Su trabajo normal, encargarse del diseño y la construcción de escenarios, ya es bastante bueno, pero cuando se ha colocado el último clavo, se pone a hacer lo que es su auténtica vocación: la creación de quimeras. Nadie sabe cómo consigue fabricar tales prodigios, pero los fabrica… por un precio.

Puede que Anna sea la única sluagh capaz de dar “vida” a monstruosas quimeras. Sus creaciones van de lo minúsculo a lo gigantesco. Si bien las quimeras de Anna pueden resultar monstruosas, ninguna la atacará nunca, ni a ella ni a quien ella haya designado como amo de esa quimera.

Cuando viaja, Anna va siempre rodeada de un grupo de sabuesos quiméricos creados por ella; es muy raro que éstos se aparten de su lado. Las quimeras que crea por encargo son por lo general tanto caras como extremadamente fiables, pero es que el nombre de Anna es sinónimo de calidad entre los entendidos en quimeras.