Tribu – Caminantes Silenciosos

Los caminantes Silenciosos no tienen hogar y van a la deriva, son vagabundos en una época en la que el territorio es sumamente importante. Algunos buscan los artefactos y la sabiduría del antiguo Egipto, con la esperanza de recuperar su legado.

Otros buscan señales del Wyrm, con la esperanza de aprender el futuro a partir de sus viajes. Otros parecen obligados a explorar el mundo en su conjunto, por un ardiente afán de conocimiento. Muchos se sienten como si tuvieran que efectuar una búsqueda divina, aunque la mayoría admite que simplemente no pueden encontrar un lugar propio. Solos realizan largos viajes que les permiten ver la verdadera amplitud del mundo… y para los Caminantes Silenciosos, saber que el mundo es mucho más amplio e inmenso de lo que pueden imaginar el resto de las tribus, es como un puñal clavado en el pecho, pues en él no hay lugar para ellos.

 
Aunque los Caminantes Silenciosos se sienten más cómodos en Arabia y el Norte de África, muchos suelen pasar por Europa. Lo hacen por su propio interés… pues temen que sin la visita ocasional de un Caminante Silencioso, algunos de los clanes más solitarios podrían olvidarse totalmente de ellos y tratarlos como intrusos. La mayoría de los Garou europeos los consideran misteriosos y poco de fiar, pero aceptan a regañadientes que el mayor conocimiento del mundo de los Caminantes Silenciosos puede resultarles muy útil. Algunos clanes escuchan las visiones de estos vagabundos con más interés que las de sus propios Theurge, mientras que los guardianes de túmulos más insulares recorren grandes distancias para alejar a los Caminantes Silenciosos de sus protectorados. Allá ellos… pues los Caminantes Silenciosos son la única fuente de información fiable del mundo exterior.

Los extraños creen que los Caminantes Silenciosos no tienen ninguna organización, que son una tribu de solitarios que viaje por la noche. No están lejos de la verdad (con la pérdida de su patria egipcia, los Caminantes perdieron gran parte de su jerarquía). Aunque no se suelen reunir con frecuencia, lo siguen haciendo e incluso mantienen algunos túmulos ocultos en Europa (el más importante de ellos se esconde entre las colinas del sur de España). Transmiten información a través de historias. Cada vez que dos Caminantes Silenciosos se encuentran en su camino, pasan varias horas compartiendo su sabiduría.

Territorio: Muy a su pesar, los Caminantes Silenciosos no reivindican ningún territorio como propio. Viajan por donde desean y pueden encontrarse en cualquier lugar. Los Caminantes han viajado desde las Highlands de Escocia y los helados fiordos de Escandinavia; también hasta los reinos de Etiopía y los sultanatos de Arabia. Algunos afirman que han recorrido desiertos y montañas para llegar al lejano Catay, siguiendo las huellas de Alejandro Magno, aunque si esto es realmente cierto, jamás han compartido los conocimientos de lo que encontraron allí.

Los hombres lobo territoriales de otras tribus suelen tolerar sus imprevistas llegadas, pues saben que pronto volverán a ponerse de nuevo en marcha. Sin embargo, los humanos de la época son bastante menos receptivos con los vagabundos que proceden de tierras lejanas, de modo que los Caminantes Silenciosos suelen adoptar el aspecto de peregrinos para levantar menos sospechas. Buscando la aceptación, en ocasiones se unen a manadas multitribales provocando distintas reacciones en los demás. Algunos de sus Antiguos se establecen en clanes multitribales como venerados consejeros, aunque pocas veces lo hacen… después de todo, una de las exigencias de la Letanía es que los Antiguos no deben permitir que su pueblo les cuide en la enfermedad. Se dice que ningún Caminante Silencioso escogerá jamás un lugar donde vivir… sólo un lugar donde ser enterrado.

Los Caminantes Silenciosos se reproducen principalmente con los habitantes del Norte de África, moros y sarracenos, aunque algunos afirman tener Parentela incluso en el Lejano Oriente. Todos ellos sienten un cierto nivel de parentesco con los nómadas, a quienes defienden cuando son atacados. También sienten cierta conexión con todos los pueblos del este, a los que también defienden de las persecuciones.

Algunos de estos Garou han conseguido ejercer cierta influencia sobre las familias de cruzados célebres con el objetivo de poder regresar a Oriente para asegurarse de que los saqueadores cristianos no destruyen antiguos lugares sagrados.

Campos: Los campos de los Caminantes Silenciosos están bien atrincherados a estas alturas; la mayoría de los que existen en la edad moderna están presentes en la edad medieval, sin haber sufrido demasiados cambios. Los Heraldos son uno de los campos más nuevos, aunque en él se encuentran algunos de los Garou que mejor conocen las señales de peligro de esta época. Es uno de los pocos campos que escucha las profecías de los Garras Rojas y, aunque todavía no han adoptado como evangelio las afirmaciones de estos catastrofistas, realizan cruzadas visionarias para conocer la verdad.

En los siglos XI y XII ya están presentes los Buscadores y los Desposeídos; a los ojos de otras tribus, ambos campos representan al prototipo de Caminante Silencioso. De hecho, las tradiciones de ambos campos apenas han sido modificadas desde que la tribu se exilió de Egipto. Los Transeúntes están empezando a alzarse, pero no se mostrarán hasta dentro de unos años (pues no poseen suficientes recursos para justificar su existencia). Los pocos miembros de esta holgada confederación de oportunistas suele negociar con intercambios y favores; según ellos, si no ofrecieran favores a cambio, no serían bien recibidos en la mayoría de los clanes… así que, ¿por qué no aceptar una buena comida a cambio de cierta información para endulzar el trato?

Dagas de Nut: Estos Caminantes Silenciosos, que han adoptado el nombre de un Incarna de la noche pagano de Egipto, se sienten realmente molestos con los vampiros. El odio que sienten hacia los no muertos supera con creces el de los Fianna más salvajes o los Colmillos Plateados más honrados (pues desean vengarse por una patria perdida y una Parentela perdida). Las Dagas de Nut trabajan como asesinos allá donde van y escogen silenciosamente a dos o tres Sanguijuelas a la vez para llevarlas a la extinción, aunque puedan alterar con ello cualquier tregua existentes entre los nativos. Allá por donde pasa la Daga de Nut, la batalla entre hombres lobo y vampiros se aviva con nueva furia… y son siempre los Garou locales quienes tienen que soportar la embestida de los Cainitas, pues las Dagas de Nut han proseguido con su camino. Con el tiempo, incluso los de su propia tribu se sentirán indignados con ellos y se verán obligados a dispersarse… pero hasta entonces, continúan con su cruzada con terrible fervor.

Aliados y enemigos: Desde hace tiempo, los Caminantes Silenciosos sienten afinidad con los espíritus inquietos de los caídos. Algunas historias culpan de ello a una antigua maldición que recayó sobre la tribu; otros señalan el papel de mensajero de la muerte de Búho, su Tótem Tribal. Aunque los Caminantes Silenciosos no suelan hablar de ello, se sabe que poseen aliados en el mundo de los muertos. Lo más importante es que pueden invocar fantasmas en cualquier lugar, desde las ciénagas de turba de Irlanda hasta los campos de batalla de las afueras de Constantinopla. Aunque estos fantasmas apenas tengan influencia en el plano mortal, los Caminantes Silenciosos les pueden extraer información muy útil para negociar con un señor o un clan local.

La tribu apenas cuenta con más ventajas: al ser nómadas, tienden a evitar el territorio de otros seres sobrenaturales, ya sean hadas, cambiaformas o hechiceros. Tampoco cooperan bajo ningún concepto con los vampiros, ni siquiera en las circunstancias más terribles; el odio que sienten hacia los vampiros puede que supere el aborrecimiento que sienten los Garras Rojas hacia la humanidad.
De hecho, los mayores enemigos de los Caminantes Silenciosos son los serpentinos Seguidores de Set. Siendo algo más que vampiros (pues se dice que por sus venas fluye un insalubre icor, algo más potente que la sangre corrupta de la mayoría de las Sanguijuelas) y menos que cualquier otra bestia, los Setitas son los responsables de la mayor parte de los males de la tribu. La leyenda afirma que Set, el dios de las tinieblas, fue el responsable de la expulsión de los Caminantes Silenciosos de su Patria. Hasta ahora, los Caminantes Silenciosos les han devuelto el favor siempre que les ha sido posible e intentan que todos los Setitas que descubren (y, aunque con un poco menos de fervor, cualquier otra Sanguijuela) conozcan la Muerte Definitiva.

Trasfondos:
Los Caminantes Silenciosos no pueden comprar Vida del Pasado ni Recursos.

Dones iniciales:
Orientación Celestial, Sentir al Wyrm, Velocidad de Vértigo.

Estereotipos:

Colmillos Plateados: Los Señores de los Garou todavía son grandes, pero el viento del oeste trae con él un débil olor a enfermedad. ¿A qué se puede deber?
Fenrir: La fiereza del Norte y el hierro del Santo Imperio Romano unidos en una tribu. Son fuertes aliados y depravados enemigos. Debéis ser cautelosos y silenciosos con ellos.
Fianna: No confían en los extraños, pero si os ganáis su amistad, serán rápidos aliados hasta el final.
Furias Negras: Nuestros varones deben ser precavidos, pero ofrecen seguridad y consuelo a todas las hembras.
Garras Rojas: No hay ninguna necesidad de ser intolerantes y salvajes. La civilización y el aprendizaje tienen su razón de ser, indomables hermanos.
Hijos de Gaia: Son amigos y darán todo lo que tengan incluso a un vagabundo. Sin embargo, siguen viendo el mundo con ojos ingenuos.
Protectores: No son más extraños que nosotros, y al igual que nosotros, poseen valores y fuerzas que otros no alcanzan a comprender.
Roehuesos: En caso de que necesitéis noticias de un territorio, acudid a los lobos de las ciudades. Ven y oyen muchas cosas y nos suelen ofrecer su sabiduría a cambio de nuestras amables palabras.
Señores de la Sombra: Su hospitalidad es precisa y les interesa especialmente intercambiar noticias. Pero tened cuidado… pues cuando se enfadan, muchos de ellos son más peligrosos que las víboras.

CITA: Saludos, sabio Athro-rhya. Traigo noticias del Sur, del otro lado del mar. ¿Me acogerá alrededor de su hoguera y escuchará mi mensaje?.