Tribu – Hijos de Gaia

En esta época de guerra y sufrimiento, los Hijos de Gaia están verdaderamente ocupados. A menudo se enfrentan a la Iglesia porque creen que se ha convertido en un agente del Wyrm. Diversos Hijos de Gaia apoyan o crean herejías y sectas en el interior de la Iglesia, pues consideran que representan mejor sus ideales y reflejan el amor de Gaia por todos los seres.

Los Hijos de Gaia sienten que el Impergium obstaculizó enormemente la relación entre los Garou y los humanos, y que su Parentela es la que mejor puede influir en el curso de los acontecimientos humanos. Revelan su naturaleza Garou a su Parentela más amada y respetada para que guíe al resto de los miembros en sus acciones. Debido a esta red de trabajo, los Hijos de Gaia suelen mantenerse cerca de sus familias, y algunos incluso pueden llevar una vida familiar relativamente normal… aunque solo en los pueblos más aislados consiguen no levantar sospechas entre los habitantes más supersticiosos… pues incluso los Hijos de Gaia huelen a Rabia.

Los Hijos de Gaia se sienten responsables de todos los Hijos de Gaia. Si se les diera la oportunidad, la mayoría de ellos afirmaría gustosamente que todos los seres vivos forman parte de su protectorado. Sin embargo, por mucho que los Hijos de Gaia deseen lo contrario, muchos seres vivos están fuera de su alcance. Sienten una afinidad especial con los campesinos, los marginados y algunas minorías religiosas perseguidas.

Los Hijos de Gaia suelen encontrarse entre las sectas cristianas pacifistas, donde utilizan su posición para promover la tolerancia y la libertad social y religiosa. Algunos de ellos son escribas y utilizan su arte para revelarse sutilmente del bloqueo cultural de la iglesia. Consideran que la clandestinidad y la supresión del aprendizaje alimentan las depravaciones del Wyrm, por lo que algunos están intentando resucitar las enseñanzas de los antiguos griegos.

Territorio:
Los Hijos de Gaia consideran que toda Gaia es su territorio, de modo que no se limitan a ninguna región concreta, aunque consideran que los humanos de Oriente Medio son más receptivos a sus enseñanzas. También creen que la división del mundo en ducados y baronías es una gran ofensa para la voluntad de Gaia, al igual que lo es la división entre las tribus. Los Hijos de Gaia escogen a su pareja entre aquellos que, para sus creencias, son compasivos. Suelen ser campesinos de buen corazón y, en ocasiones, nobles o miembros de grupos cristianos pacifistas iluminados (Algunos Hijos de Gaia han seducido a monjes gentiles con la esperanza e reproducir la pureza de su alma). La mayoría de los Hijos de Gaia prefiere aparearse con humanos para consolidar su red de Parentela; al carecer de territorio real por el que pueda correr su Parentela lobo, esta práctica se ve reforzada.

Al igual que la mayoría de las tribus de la época, los Hijos de Gaia mantienen sus túmulos en las zonas salvajes, aunque no demasiado lejos de donde se reúne su Parentela. Sienten un interés especial por los túmulos de fertilidad, curación y calma; algunos de los mayores túmulos de la tribu son lugares de peregrinaje para aquellos Garou que necesitan que les curen una penosa herida o les levanten una maldición.

Campos:
Los Hijos de Gaia poseen pocos campos; suelen oponerse al separatismo de los humanos y a los Garou, aunque toleran (y consideran necesarias) las desavenencias y el desacuerdo. Los Hijos de Gaia creen que los dones y la voluntad de Gaia son demasiado grandes como para que tengan cabida en una sola ideología. Como resultado, sus campos son muy fluidos (un Hijo de Gaia puede pertenecer a muchos campos diferentes, e incluso contradictorios).

Durante esta época, los Ungidos se esfuerzan por existir, aunque eso es lo único que hacen. Los miembros del Único Árbol están mucho mejor adaptados para la brutalidad de la época, aunque la tribu siente poco aprecio por ellos. Los miembros de Aethera Enamorada mantienen un perfil bajo en el Oeste Cristiano, pero ejercen su influencia allí donde pueden. Recientemente, se han alzado los Ángeles de Gaia (que más tarde se llamarán Ángeles en el Jardín). A los Ángeles les preocupa el sufrimiento de los niños, especialmente el de los que han perdido a sus familias por la guerra o la enfermedad y el de los que han sido abandonados por sus padres.
Los campos del Ataque Inminente y del Logro Paciente todavía no se han alzado, pues son una reacción a la proximidad del Apocalipsis. Tampoco se ha formado aún el campo de las Hijas de Demeter.

Siervos del Unicornio: El mayor y más poderoso de los campos en realidad no es ningún campo. Los Siervos del Unicornio representan los ideales de la tribu, de modo que la mayoría de los Hijos de Gaia se consideran miembros de los Siervos del Unicornio. Los más entregados buscan activamente disputas que arbitrar. Además, difunden el concepto de unidad tribal, promoviendo la idea de que todos los Garou son Hijos de Gaia. A una pequeña astilla de este campo, que se llama a sí misma la Cúspide del Cuerno, le preocupan principalmente las disputas de la Iglesia; sus miembros más radicales suelen ser los que luchan contra la influencia de la Iglesia.

Aliados y enemigos:
A pesar de su talante abierto y su gentil gracia, los Hijos de Gaia europeos disponen de muy pocos aliados. Algunos miembros de las Razas Cambiantes recuerdan las historias que hablan sobre cómo los Hijos de Gaia se negaron a participar en la Guerra de la Rabia (aunque a la mayoría, esto le resulta indiferente). Los Corax comprenden la causa de los Hijos, pero su sentido de la lealtad les compromete con otras tribus (por ejemplo, los recién llegados Hijos de Escandinavia pueden ser almas gentiles, pero los Fenrir de este lugar han demostrado ser amigos de los cuervos generación tras generación). Los Ceilicanos forman un grupo mezquino y rencoroso que no ve ninguna razón para excluir a los Hijos de Gaia de sus pequeños intentos de venganza; después de todo, los Hijos de Gaia pueden haber predicado la paz en la antigüedad, pero ¿qué bien hicieron con ello?. Y los Ratkin… los Ratkin sienten odio hacia todo excepto una cosa… su compromiso con los hermanos y hermanas de Rata.
De hecho, los Hijos de Gaia sólo cuentan con unos pocos y diseminados aliados, que suelen proceder de los rangos de las brujas y los místicos. Un protectorado de los Hijos de Gaia puede solaparse al del curador de una aldea o al de un sacerdote dotado de magia; si ambos son personas compasivas y espirituales, puede que descubran que tienen algo en común. Sin embargo, estas alianzas son siempre de carácter individual… si existe alguna secta mayor de hechiceros, los Hijos de Gaia no saben nada de ella.

Aunque los Hijos de Gaia se nieguen a admitirlo, muchos de sus enemigos se encuentran en la Iglesia medieval y en las religiones a las que se opone. Aunque las Cruzadas no son más que una atrocidad, al igual que las represalias de las naciones musulmanas, los Hijos de Gaia se niegan a clavar sus espadas y colmillos en los sacerdotes corruptos. En cambio, intentan trabajar lentamente, contrarrestando los mensajes de condena y guerra santa con sermones de aceptación, redención y amor. Sin embargo, ésta es una batalla muy dura y los Hijos de Gaia son demasiado pocos para poder eliminar el odio de la fe cristiana, islámica y pagana.
Este hecho frustra enormemente a los Hijos de Gaia, de modo que no resulta sorprendente que cuando apresan a un enemigo demasiado corrupto para redimirse, su justicia suele ser mucho más brutal de lo que cabría esperar… pues al fin y al cabo, los Hijos de Gaia son hombres lobo. No pueden dar la espalda a la Rabia de Gaia.

Trasfondos:
Sin restricciones.

Dones iniciales:
Bendición de Eva, Resistir Dolor, Roce Materno.

Estereotipos:

Caminantes Silenciosos: Proceden de tierras con cultura, pero comparten sus conocimientos a regañadientes. ¿Qué les obliga a guardar silencio?
Colmillos Plateados: Debéis confiar en las decisiones de nuestros líderes, pero recordad que jamás renunciaremos a expresarnos.
Fenrir: Les respetamos como soldados, aunque su renuncia a comprometerse con otros puede destrozar a todas las tribus.
Fianna: Los bardos y protectores de la sabiduría tienen pasiones poderosas. Necesitan de nuestra guía para que su ira y culpabilidad no les consuma.
Furias Negras: Verdaderas hijas de Gaia de gran sabiduría, pero tendrán que desviarse mucho de su camino y pecar demasiado para proteger a las hembras.
Garras Rojas: Continua vigilando los bosques y las manadas de lobos, pero deben aprender a sobrevivir sin traer de nuevo el Impergium.
Protectores: Sus aromas nos resultan extrañas; parecen demasiado cautivados por el arte de la humanidad, no con el espíritu que ha promovido ese arte. A pesar de todo, también son hijos de Gaia. Desempeñarán su papel para hacernos más fuertes.
Roehuesos: Una tribu más sabia y fuerte de lo que la mayoría cree. No los juzguéis con los ojos.
Señores de la Sombra: Pueden ser los peores enemigos y los mejores aliados. Sed precavidos cuando tratéis con ellos.

CITA: Mis dientes y garras estarán siempre a su servicio, milord, si esa es la voluntad de Gaia. Pero no aceptaré ninguna orden que no sirva a Su Nombre. Ya hay suficientes muertes en la Cristiandad, y muchas de ellas, supuestamente, en nombre de la paz. Si lo que desea es que alguien asesine a los humanos a sus órdenes, busque a otro “guerrero”… pero si lo que desea es acabar con la Sierpe, ordéneme y yo obedeceré.