Vampiros y Religión

Aunque a primera vista puede parecer que toda leyenda relacionada con los vampiros está al margen de religiones, por tratarse de historias totalmente paganas e imaginarias, en mi opinión, prácticamente todas las religiones tienen algún componente vampírico, a pesar de que en algunas son detalles aparentemente sin importancia, todos tienen algo significativo.


En la Religión Católica y Judía el componente de mayor importancia, en este sentido, es el hijo mayor de Adán y Eva: Caín.

Este atormentado personaje sacrificó a su hermano Abel por envidia, algunos textos dicen que para rendir un tributo solicitado por el Dios/Yahvé, que por su crimen lo condenó a vagar maldito fuera del Edén: “La voz de tu hermano está clamando a mí desde la tierra.

Por eso andarás maldito, lejos de esta tierra que abrió su boca par recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, ella no te dará más su fruto; fugitivo y errante vivirás sobre la tierra” (Génesis, capítulo 4, del versículo 11 al 16). 

Dios/Yahvé le hizo una señal divina a Caín para que nadie pudiera matarle y así expiara su culpa eternamente. Caín deambuló ciego hasta llegar al país de Nod, al Este del Edén, donde se dice que Lilith (demonio en la religión judía que señalo más adelante) lo encontró y le salvó de la “oscuridad”. Aquí es donde en muchas leyendas apareció el primer vampiro en la figura de Caín. Es en el país de Nod donde se dice que Caín escribió su autobiografía: “El libro de Nod”, aunque estas crónicas tienen exclusivamente valor literario, mas ningún valor religioso.

Volviendo a los Textos Bíblicos, Caín aparece como un ser desgraciado y eternamente dolorido, incomprendido por Dios (que no supo “entender” el tributo); errante y maldito eternamente. Es un ser despreciable, casi bárbaro pero curiosamente inspira más lástima que repulsa o temor, al igual que imagen romántica del vampiro.

El Cristianismo se podría relacionar con esta imagen si nos fijamos en el simbolismo que la sangre tiene en el nuevo testamento. Por ejemplo, en la Última Cena habla Jesús a los apóstoles: “En verdad, en verdad os digo que si no comiéreis la carne del Hijo del hombre y no bebiéreis su sangre no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe de mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida ,( Nuevo Testamento. San Juan, capítulo 6, versículos 54 y 55). este extracto de San Juan no quiere decir que Jesús les esté diciendo a sus apóstoles que se conviertan en caníbales y vampiros, pero deja entrever la simbología de la sangre como fuente de vida y poder, sirviendo esto último de inspiración para crear futuras leyendas (por supuesto también novelas) relacionadas con el vampirismo.

En la Religión Islámica también tienen figuras vampíricas, son los gules o ghouls, que deambulan por los cementerios asaltando tumbas y atacando sin piedad a cualquier caminante despistado. Esta imagen de vampiro se parece bastante a las figuras tradicionales de los monstruos, de la misma manera que el “Coco” que todos recordamos (con estupor aún), el “Asustachicos” en Sudamérica, etc. Los gules probablemente nacerían como fruto de “historias de fogata”, leyendas urbanas árabes, pero han tomado forma de tal manera que en muchas zonas están considerados como componentes reales del Islam.

Por otra parte, no estaría de más recapacitar sobre la imagen del vampiro en la perspectiva Budista. En el Budismo no hay figuras de este tipo a reseñar, pero resulta muy interesante poner al vampiro dentro del enfoque principal de esta religión: el Fatum o Kharma como factor único y determinante en la existencia y destino de cualquier ser.
Gracias a esta perspectiva podríamos entender perfectamente el verdadero suplicio interno que sufre el Conde Drácula en la novela de Stoker. Por un lado está predestinado a vivir de la sangre de sus víctimas, destinado a hacer el mal en la vida eterna, pero por otro lado anhela vivir en paz y huir del círculo diabólico y malvado en que está envuelto. Ese atormentado conflicto interior: “quiero pero no puedo…”, ”puedo pero no quiero…”.

Hablando de vampiros y religión, me veo obligado a mencionar que por desgracia existen numerosas sectas que tienen como creencia base el Vampirismo, estos grupos “religiosos” son ilegales, destructivos y peligrosos.

CUIDADO: Tienes libertad para creer en lo que quieras… pero no te vayas de la olla!