Warhammer – Los Reinos Enanos

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Warhammer - Los Reinos Enanos

Al Este del Imperio se encuentran los viejos picos de las Montañas del Fin del Mundo, cubiertos de nieves perpetuas. A lo largo de toda su extensión, los escarpados riscos de la cordillera suponen la última frontera con el mundo civilizado. Volcanes extinguidos y también activos marcan la gran falla tectónica que se encuentra en las profundidades de la corteza terrestre. Los Enanos excavan hacia las profundidades en busca de los filones de mineral que se encuentran en esta área. Mientras los grandes hielos se retiraban del mundo hace miles de años, moliendo y rompiendo las rocas de los altos picos y profundos abismos, los primeros prospectores Enanos llevaron a su pueblo hacia el Norte en busca de riquezas. Estos descubrieron la riqueza de las montañas, trabajaron sus minas en la roca y fundaron sus fortalezas entre los altos picos y los valles más inaccesibles.

Los Enanos no fueron los únicos en construir sus hogares en las montañas. A medida que sus asentamientos crecían, se encontraron con otras razas antiguas como Orcos, Goblins, gigantes, trolls y dragones. Tanto sobre la superficie entre los picos y los valles como en la oscuridad en el subsuelo del mundo, los Enanos se vieron obligados a combatir por sus hogares y tesoros. Así comenzó una lucha constante por la supervivencia que los Enanos están librando aún incluso en la actualidad y que forjó el carácter de la raza enana: decidida, desafiante, emprendedora y valiente.

Karak-a-Karak (Pico Eterno)

El lenguaje enano es complicado y no puede traducirse literalmente a las lenguas de los hombres. Karaz-a-Karak significa algo así como ‘Cumbre de las Montañas’. La palabra enana para designar a las montañas también significa ‘una cosa que perdura’, por lo que una traducción alternativa sería ‘el que más dura’. Los hombres llaman a esta ciudad Pico Eterno, que es una buena solución de compromiso. Esta poderosa y populosa fortaleza fue la antigua capital del viejo imperio enano y su señor es el Alto Rey de todos los Enanos.El actual Alto Rey de los Enanos es Thorgrim Custodio de Agravios. Los clanes nobles de Karaz-a-Karak pueden trazar una línea genealógica directa hasta los propios dioses enanos. Aquí se encuentran los templos de los venerados dioses ancestrales Grungni, Grimnir y Valaya. Aquí se guardan el Gran Libro de los Agravios y el Libro de los Recuerdos, que son objetos que causan temor y veneración por derecho propio.

Zhufbar

Zhufbar se encuentra en un profundo abismo bajo la ladera de Agua Negra, a un día de viaje de Karak-Varn. Muy por encima de la ciudad, una gran catarata procedente del lago se desploma con fuerza sobre el abismo. Allí los ingeniosos Enanos han construido miles de ruedas de agua para mover sus martillos, pulverizadores de minerales y los lavadores de ganga. El abismo resuena con el ruido de las prospecciones mineras, las ruedas crepitantes y el agua cayendo. La ciudad contiene el templo principal del Gremio de Ingenieros enano y es el centro de la metalurgia y todo tipo de industria. Por la noche, el abismo brilla por el fulgor de miles de altos hornos. El hierro meteórico gromril, explotado en Karak-Varn, solía fundirse aquí.

Zhufbar está rodeada por tribus de Orcos y Goblins hostiles, mientras que bajo tierra los túneles de los Skavens llegan hasta las minas de los Enanos. Zhufbar ha sido atacada muchas veces, pero siempre ha logrado resistir. Los niveles más profundos son lugares peligrosos donde los Enanos y los Skavens se disputan el control de las cámaras inferiores.

Karak-Kadrin (Torre de los Matadores)

Karak-Kadrin significa algo así como ‘Fortaleza del Paso’ en el idioma de los Enanos. Se encuentra al sur del gran Paso de los Picos, que en el pasado permitió a los Enanos viajar entre las vertientes este y oeste de las montañas. La importancia de la ruta menguo cuando los Enanos abandonaron la vertiente este de las Montañas del Fin del Mundo. En la actualidad, el paso debe vigilarse cuidadosamente, ya que es una de las principales rutas por las que los invasores Orcos y Goblins se mueven hacia el Oeste desde sus guaridas en el Este. Los Enanos de Karak-Kadrin vigilan el Paso de los Picos contra los invasores.

Karak-Kadrin es el hogar de feroces clanes enanos que prometieron mantener abierto el paso y que nunca han incumplido su palabra pese a haber sido asediados en numerosas ocasiones. Karak-Kadrin sigue siendo un próspero centro de comercio con el mundo exterior, ya que desde él se domina la parte este del Imperio y Kislev.

En el pasado, el rey de Karak-Kadrin, un orgulloso individuo llamado Baragor, sufrió una terrible pérdida que lo condujo a convertirse en un matador, un miembro del culto de los Enanos deshonrados que buscan la muerte luchando contra monstruos grandes y terribles. Sin embargo, como rey, sus responsabilidades para con su gente no podían abandonarse, por lo que siguió siendo el Señor de Karak-Kadrin y no desapareció en las tierras salvajes para encontrar la muerte. Se convirtió en el primer Rey Matador y, como no podía buscar la muerte personalmente, animó a otros matadores a que vinieran a Karak-Kadrin. Construyó el Templo de los Matadores y se dedicó a recopilar la sagas de famosos matadores, pagando a los mejores bardos para que compusieran canciones épicas para conmemorar sus hazañas. Desde entonces sus descendientes se han denominado Reyes Matadores y todos ellos llevan la carga del voto incumplido por su ante-pasado. El actual Rey Matador de esta valiente y orgullosa fortaleza es el Rey Ungrim Puñohierro.

Karak-Ocho-Picos

En sus días de mayor esplendor, la ciudad de Karak Ocho Picos era la más importante de los enclaves del Sur. Sus incontables salas y galerías, minas y túneles, capillas y templos casi rivalizaban con los de Karaz-a-Karak en esplendor. Su nombre enano original era Vala-Azrilungol, que significa ‘Reina de las Profundidades de Plata’. La ciudad se construyó en un gran anfiteatro rodeado de ocho elevados picos: Karag-Zilfin, Karag-Yar, Karag-Mhonar, Karagril (también llamado Cuerno de Plata), Karag-Lhune, Karag-Rhyn, Karag-Nar y Kvinn-Wyr (que significa ‘la Dama Blanca’). La ciudad no sólo era de difícil aproximación, protegida por sus ocho cumbres montañosas cubiertas de nieves eternas, sino que sus fortificaciones eran formidables. Las murallas cubrían una gran área, pero bajo tierra aún había más que sobre ella: grandes patios y plazas abovedadas, profundas minas y las tumbas de los reyes.

Karak Ocho Picos cayó hace unos dos mil quinientos años, cuando las hordas de Orcos y Goblins atacaron desde la superficie y los Skavens lanzaron su invasión desde los túneles en el subsuelo. La pérdida de este antiguo y poderoso enclave fue un terrible desastre para los Enanos y significó el fin de todas las posesiones del Sur con la excepción de Karak-Azul. Después de sellar las sagradas capillas de sus antepasados y los tesoros que no podían llevarse, los Enanos finalmente abandonaron la ciudad. Las cavernas fueron abandonadas a los horribles seres que se arrastraban y procreaban en las profundidades y las montañas fueron abandonadas a los Goblins.

En los siglos que siguieron a la caída de Karak Ocho Picos, los Enanos enviaron muchas expediciones para intentar reconquistar la ciudad. Algunos solo se dedicaron a explorar y recuperar reliquias, pero todos soñaban en regresar un día al hogar de sus antepasados. La fama de Karak Ocho Picos y su tesoro era tal que no todos esos aventureros fueron Enanos. Algunos hombres de los reinos del Oeste vinieron también en busca de fama y fortuna entre las ruinas del imperio enano.

En épocas recientes, un general enano llamado Belegar, un descendiente directo de Lunn, el último rey de Karak Ocho Picos, dirigió una expedición hacia la ciudad que logró un éxito parcial. La ciudadela exterior fue reconquistada y desde entonces ha fortificado y reforzado sus defensas. Desde esta base los Enanos han descendido hacia algunas de las viejas minas y han recuperado tesoros perdidos en el pasado. Sin embargo, los Ena-nos controlan solo una pequeña parte de la antaño gran ciudad y se encuentran rodea-dos por sus enemigos. Los Enanos viven en un estado de asedio permanente y no es seguro que puedan sobrevivir. Quizá un día los Enanos puedan recuperar realmente la antigua ciudad de sus antepasados, pero de momento tienen que conformarse con mantener una frágil cabeza de puente entre las ruinas.

Karak-Azul (Pico de Hierro)

El nombre de esta conocida fortaleza significa ‘Pico de Hierro’ en el lenguaje enano. Los depósitos más ricos en hierro de todas las Montañas del Fin del Mundo se encuentran alrededor de Karak-Azul. También pueden encontrarse otros metales, así como gemas en grandes cantidades. La fortaleza se ha convertido en un centro metalúrgico donde algunos de los mejores fabricantes de armas enanos practican sus artes. Muchos de los viejos clanes de la fortaleza dicen ser descendientes directos del propio Grungni, el gran dios ancestral.

Karak-Azul es el último de los grandes asentamientos del Sur que permanece en manos de los Enanos. Durante siglos, los otros asentamientos han ido cayendo en poder de los Goblins o han sido invadidos por los Skavens, pero Karak-Azul ha perdurado, gracias en gran medida a la determinación y la gran habilidad de sus armeros. Hoy en día Karak-Azul suministra armas a todos los asentamientos enanos y pocas son las armas que pueden superar la agudeza de las construidas por sus artesanos. Muchas armas rúnicas se han forjado aquí, donde el secreto arte de las runas es bien conocido. Las armas se transportan por ocultos caminos de montaña y por la red de rutas subterráneas para suministrar-las a los puestos avanzados sitiados por todas partes en las Montañas del Fin del Mundo.
Actualmente el Rey de Karak-Azul es Kazador, en constante lucha contra las fuerzas de Gorfang, señor de la guerra Orco, después de que éste atacase Karak-Azul y acabase con la vida de Kazrik, su hijo.

Barak-Varr

Barak-Varr significa ‘Puerta al Mar’ en khazalid, el lenguaje de los Enanos. Barak-Varr es único, ya que es la única fortaleza enana que se encuentra junto a la costa, con sus túneles y cavernas excavados en los altos acantilados del norte del Golfo Negro. Las cuevas excavadas en la roca hacen que el agua del Golfo Negro penetre profundamente en el interior de los acantilados. Aquí, en las grandes cavernas inundadas, los Enanos atracan sus flotas. A los Enanos no les gusta demasiado el agua del mar y sus naves reflejan esta aversión. Al contrario que las elegantes naves de las otras razas, sus navíos están construidos con hierro y tienen forma similar a fortalezas. Con poca pa-ciencia ante los caprichos del viento o las olas, los Enanos propulsan sus naves con ruedas de palas que giran gracias al vapor de una caldera.

Barak-Varr es la más cosmopolita de las ciudades enanas. Comerciantes de todos los reinos se mezclan en sus muelles, por lo que se encuentran mercancías de las lejanas Arabia y Catai. Estos productos se llevan en naves enanas por el Río de la Calavera y posteriormente por la Vieja Carretera Enana hasta Karaz-a-Karak y más allá. Los Reinos Fronterizos se benefician en gran medida del control de los Enanos del Valle del Río de la Sangre, ya que de otra forma habrían formado la primera línea de defensa contra los ataques orcos.

Las Montañas Salvajes

Las fortalezas Enanas son enclaves de orden entre las estériles tierras salvajes de las montañas. Todavía existen muchos asentamientos Enanos fuera de las fortalezas principales, pero solo son pequeños puestos avanzados y ciudadelas que palidecen por su insignificancia ante lugares como Karaz-a-Karak. Algunas de las áreas de montaña más importantes se describen a continuación.

Agua Negra

En el lenguaje enano de khazalid este gran lago se conoce como Varn-Drazh, que significa ‘Agua Negra’, y este es el nombre que le dan los hombres. El lago se encuentra en un gran cráter inundado por el agua procedente del deshielo de las montañas que lo rodean. En un pasado remoto, un meteorito cayó del cielo abriendo este gran cráter en la roca. Alrededor de sus orillas se pueden encontrar ricos filones de minerales, incluido el tan preciado hierro meteórico conocido como gromril, con el que se construyen las mejores armas y armaduras. Se fundaron ciudadelas alrededor de Varn-Drazh para extraer los metales meteóricos y para controlar los torrentes de montaña que surgen del lago. Estas aguas bravas lavan los minerales extraídos y mueven grandes ruedas hidráulicas que accionan los grandes martillos de las forjas subterráneas. El propio lago es negro y profundo y está habitado por monstruos ancestrales y horripilantes.

Paso del Fuego Negro
Este paso es llamado Haz-Kadrin por los Enanos, pero es más conocido como Paso del Fuego Negro. Es un profundo precipicio que atraviesa las Montañas Negras, formado cuando las erupciones volcánicas partieron las montañas hace mucho tiempo. Ahora el precipicio es una fantasmal pared de lava y altos acantilados negros de vidrio volcánico pulido. De sus grietas en la base de los acantilados surgen extraños vapores negros. El paso es la ruta preferida de los invasores orcos para atravesar las montañas y también es la principal ruta entre el Imperio y las escasamente pobladas tierras de los Reinos Fronterizos. Una antigua carretera Enana atraviesa el paso, camino de Karaz-a-Karak.

Paso del Perro Loco
Los Enanos llaman Varag-Kadrin a este paso que atraviesa las montañas del Viejo Mun-do. Es la ruta más común para atravesar las montañas que usan los incursores orcos y goblins del este de las Montañas del Fin del Mundo y las Tierras Oscuras de más allá. En los días de mayor poder de los Enanos esta era la principal ruta hacia la vertiente este de las montañas y las aisladas minas de las Tierras Oscuras. Actualmente los Enanos solo emplean el paso ocasionalmente porque está vigilado por las fortificaciones de los Goblins Nocturnos y sus escarpadas laderas están cubiertas con sus túneles.

Volcanes

Durante la caída del imperio enano, las Montañas del Fin del Mundo fueron sacudidas por terremotos y hendidas por los volcanes. Se abrieron grandes grietas y asentamientos enteros fueron arrastrados a las entrañas de la tierra. Vapores hirvientes y rocas fundidas inundaron las galerías inferiores de muchas fortalezas enanas matando a miles y sellando algunas zonas para siempre. Desde entonces las montañas han estado tranquilas, pero todavía hay muchos volcanes que a veces entran en erupción y causan gran destrucción en las tierras a su alrededor.

El extremo sur de las Montañas del Fin del Mundo es bastante más temperamental que el norte. Allí hay tres grandes volcanes y varios más pequeños. Toda el área está sujeta a pequeños temblores y los Enanos a menudo se encuentran sus minas dañadas o destruidas como consecuencia de ellos. Los tres volcanes más grandes se llaman Karag-Haraz, Karag-Dron y Karag-Orrund. Entre los hombres se conocen como Montaña del Fuego, Montaña del Trueno y Montaña Nube Roja.

La actividad volcánica de esta región hace surgir continuamente nuevas riquezas de las entrañas del mundo. Emprendedores prospectores y mineros enanos acuden para buscar y extraer los tesoros de la tierra. Pero las minas y los asentamientos mineros a menudo son destruidos por explosiones volcánicas o enterrados bajo las cenizas y la lava. Incluso ante estos peligros, la atracción de la riqueza atrae un flujo constante de jóvenes Enanos desde las lejanas fortalezas del Norte.

La Carretera Subterránea
En los gloriosos días del imperio enano, todas las grandes fortalezas estaban unidas por rutas subterráneas excavadas a través de la sólida roca. Este complejo sistema de túneles se denomina la Carretera Subterránea o Ungdrin. A partir del túnel principal, otros más pequeños conducen a minas individuales, fuertes, torres de vigilancia y fortalezas distantes. En la actualidad, el sistema se encuentra en ruinas. Fue parcialmente destruido por las grandes erupciones que doblegaron el imperio enano. Los túneles fue-ron invadidos por los Skavens y los Goblins y muchas de las ramificaciones subsidiarias fueron ocupadas por estas u otras criaturas. A lo largo de los años, algunos tramos de los túneles se han derrumbado o se han vuelto peligrosos. Actualmente el Ungdrin es muy inseguro. No solo es probable que se produzcan derrumbes, sino que su extenso re-corrido está lleno de acantilados y pozos que aparecen de repente. Monstruos de todo tipo recorren incluso los túneles principales y más anchos y muchos Goblins Nocturnos viven en estos túneles.

En los últimos años, las rutas entre las fortalezas todavía habitadas y los puestos avanzados se han limpiado de invasores y se han reparado parcialmente. Aunque todavía son peligrosos, los Enanos pueden viajar una vez más por estos túneles, aunque solo lo hacen en grupos numerosos y bien armados. Normalmente se envían expediciones de Ena-nos para explorar y limpiar más secciones del viejo sistema. Esta es una lucha continua, una lucha que representa continuas derrotas y retrocesos. Sin embargo, los Enanos están logrando reabrir gradualmente algunas de las viejas minas y redescubrir una vez más los tesoros abandonados de sus antepasados.

Reinos Perdidos de los Enanos

Hubo un tiempo en que existían muchos más asentamientos enanos a lo largo de las Montañas del Fin del Mundo, incluidas minas, fortalezas y pequeñas ciudadelas. Muchas de ellas fueron destruidas durante la caída del imperio enano. Las ruinas de asentamientos enanos abundan entre las montañas y muchas han sido ocupadas y parcialmente reconstruidas por Orcos, Goblins, Skavens y bandidos humanos. Las más importantes de estas ruinas enanas son las fortalezas perdidas descritas a continuación. Hace mucho estas grandes fortalezas fueron los centros de extensos reinos con puestos avanzados, minas y fortalezas a su alrededor.

Karak-Drazh (Peñasco Negro)

En el pasado Karak-Drazh fue una de las fortalezas más grandes de los Enanos. Se construyó en la boca oeste del Paso de la Muerte y sus minas se extendían a su través, bajo el paso y las montañas de los alrededores. Sus habitantes eran muy ricos gracias a los extensos filones de minerales y gemas que se encontraban bajo la fortaleza. Karak-Drazh sobrevivió a los primeros cataclismos que dividieron el viejo imperio enano y siguió siendo la segunda fortaleza más poderosa al sur del Paso del Perro Muerto después de Karak Ocho Picos.

Junto con Karak Ocho Picos, Karak-Azul y Karak-Azgal, Karak-Drazh formaba el grupo de fortalezas conocidas como los Asentamientos del Sur. Los Enanos de estas fortalezas se consideraban diferentes de sus vecinos del Norte; sus asentamientos eran más viejos (y por tanto mejores) y sus clanes podían presumir de tener los antepasados más famosos. Karak-Drazh finalmente cayó en manos del Señor de la Guerra Orco Dork, que la ocupó y la convirtió en la fortaleza más poderosa de los Orcos en las Montañas del Fin del Mundo. Actualmente se la conoce como Peñasco Negro y su pérdida permanece como una de las grandes afrentas no vengadas del Gran Libro de los Agravios.

Karak-Varn (Cragmere)
Karak-Varn estaba excavada en los acantilados que dominaban Agua Negra. Las montañas de los alrededores de la fortaleza estaban llenas de estratos de minerales únicos y extremadamente preciosos, entre los que se encontraba el altamente apreciado hierro meteórico que los Enanos llaman gromril. Este metal excepcionalmente duro sirve para forjar espadas, hachas y armaduras. Durante siglos, Karak-Varn prosperó y los Enanos inundaban sus salas. Las minas bajo la fortaleza se hicieron más profundas y extensas hasta que los acantilados que dominan el lago estuvieron cubiertos de túneles y minas hasta por debajo de el nivel del agua. Durante los desastres que acabaron con el esplendor del imperio enano, Karak-Varn sufrió los efectos de un terremoto devastador. Las aguas del lago inundaron los niveles superiores a través de las fisuras en la roca. Miles de Enanos murieron y muchos tesoros fueron arrastrados por el agua.

Entre las ruinas y la destrucción, los Skavens atacaron desde las profundidades y los Orcos desde la superficie. Atrapados entre dos implacables enemigos, los Enanos de Karak-Varn no tenían posibilidad alguna. Algunos huyeron, pero la mayoría murieron defendiendo la fortaleza contra su inevitable destrucción. La ciudad fue abandonada y ha seguido deshabitada hasta hoy, excepto por algunos trolls y monstruos salvajes. Actualmente se conoce como Cragmere, unas ruinas peligrosas con túneles y salas derruidas donde los tesoros de los Enanos permanecen donde estaban cuando la fortaleza fue destruida. A veces los aventureros se adentran en sus profundidades y algunos regresan contando historias de horror y riquezas, pero de la mayoría nunca más vuelve a saberse nada. Los prospectores enanos son atraídos hacia la fortaleza en ruinas por la presencia del gromril. Las expediciones a menudo se aventuran en la oscuridad y el terror de sus túneles más profundos en busca del precioso metal. Los Enanos han inventado ingeniosas máquinas para sumergirse y explorar las zonas más profundas y ricas que están permanentemente inundadas. No hace falta decir que esto debe hacerse contra la violenta oposición de los Skavens y otras criaturas malignas que actualmente habitan las profundidades de Cragmere.
El Heredero al Trono de Karak-Varn era el Señor de las Runas Kadrin Melenarroja. Kadrin logró limpiar las minas de Skavens, recuperar muchos antiguos artefactos y explotar durante un tiempo un gran filón de Gromril. Finalmente cae en una emboscada en Agua Negra mientras transportaba un cargamento de Gromril, antes de morir mata a 36 orcos y con sus ultimas fuerzas lanza su martillo rúnico al río para evitar que caiga en manos enemigas. Después de esto la presencia Enana en Karak-Varn se debilita hasta desaparecer de nuevo por completo.

Karak-Ungor (Montaña del Ojo Rojo)
Karak-Ungor fue la primera de las principales fortalezas enanas que cayeron en manos de los Orcos. De esto hace casi cuatrocientos años y desde entonces los Goblins Nocturnos de las tribus del Ojo Rojo la han convertido en su guarida. Entre los hombres esta antigua fortaleza se conoce como la Montaña del Ojo Rojo.

Karak-Ungor significa ‘Asentamiento Excavado’ en khazalid y se denomina así por su complicada red de profundas cavernas bajo la montaña. Las minas son aquí las más pro-fundas de los viejos reinos Enanos. Los Enanos excavaron a gran profundidad para alcanzar los ricos filones de metales raros y preciosos de la gran falla que se encuentra bajo las Montañas del Fin del Mundo. Algunos dicen que los Enanos excavaron tan pro-fundamente y crearon tantas cavernas que olvidaron a dónde conducían exactamente sus túneles. Pero los Goblins Nocturnos encontraron una ruta no vigilada por las zonas abandonadas. Cuando los Enanos se dieron cuenta, ya era demasiado tarde. Uno a uno fueron cayendo los túneles y se abandonaron al enemigo. Finalmente, los Goblins Noc-turnos penetraron en la propia fortaleza y obligaron a los últimos Enanos que quedaban a abandonar la ciudad a suerte.
Karak-Azgal (Peñasco del Dragón)

En su máximo esplendor, esta fortaleza se conocía como Karak-Izril, la Ciudad de las Joyas, pero hoy los Enanos se refieren a las ruinas desiertas como Karak-Azgal, que significa ‘Pico Atesorado’, mientras que los hombres lo conocen como Peñasco del Dragón. La fortaleza resistió durante muchos siglos junto con Karak Ocho Picos, Karak-Drazh y Karak-Azul, rechazando las masivas invasiones de los Goblins y la presión constante de los Skavens desde las profundidades. Cuando cayó Karak Ocho Picos, todos los asentamientos del Sur quedaron vulnerables.

Los Skavens inundaron los túneles inferiores de Karak-Azgal, mientras que los Orcos destruyeron y saquearon los niveles superiores. Desesperadamente superados en número, los Enanos finalmente tuvieron que abandonar la lucha. Los Orcos recorrieron la ciudad saqueando y destruyendo, pero no encontraron muchos de los tesoros de la ciudad que los Enanos habían escondido cuidadosamente. Los Orcos abandonaron disgustados la fortaleza y se dirigieron a destruir Karak-Drazh.

Poco después de la destrucción de Karak-Azgal, el dragón Graug el Terrible se abrió paso entre las ruinas y de alguna forma olió los tesoros ocultos. Es bien sabido que los dragones decoran sus guaridas con objetos brillantes para atraer a sus parejas. Este dragón se sentó sobre las antiguas riquezas durante muchos años, expulsando a otros monstruos y evitando todos los intentos de reocupar la fortaleza. A medida que el dragón se iba haciendo más viejo y grande, el montón de sus tesoro iba creciendo con los artefactos que el dragón obtenía de las arrasadas ruinas. Los rumores del enorme tamaño del tesoro del dragón empezaron a atraer aventureros del Imperio y Bretonia que esperaban matar el dragón y hacerse con su tesoro.

Los Enanos del gremio de joyeros reclamaban el derecho a su antiguo tesoro y enviaron por su parte muchas expediciones para recuperarlo. Finalmente, un joven Enano llamado Skalf y posteriormente conocido como “el Matadragones” entró en la morada secreta del dragón y descubrió un gran montón de oro, entre el que se podían ver las herrumbrosas armaduras y los desnudos huesos de los caballeros bretonianos. El dragón estaba durmiendo y despertó en el mismo instante en que la espada rúnica de gromril de Skalf atravesaba las escamas de su cuello. Las runas brillaron con la sangre del dragón y el oro amontonado en la oscura sala mientras el monstruo se agitaba entre estertores de muerte.

Desde entonces la fortaleza ha sido el objetivo de numerosos buscadores de tesoros y cazadores de fortuna. Los túneles están llenos de Goblins, Skavens y otros monstruos más peligrosos, pero ahora que el dragón ya no está es posible buscar de nuevo el oro entre las ruinas. Los descendientes de Skalf Matadragones se han instalado en una pequeña fortaleza en el exterior de la entrada principal de la ciudadela. Kargun Skalfson proclama su derecho sobre toda la fortaleza, pero nunca ha logrado establecer su control sobre las propias ruinas. En cambio, anima a los aventureros a buscar entre las ruinas exigiendo una parte de los tesoros que descubran.

Más allá de las Montañas del Fin del Mundo

Los Enanos siempre han tenido asentamientos en otras montañas, pero ninguno tan grande o próspero como los de las Montañas del Fin del Mundo. Las viejas minas de Ekrund en las Montañas de la Espalda del Dragón rivalizaron con las grandes fortalezas, por lo que las Montañas de la Espalda del Dragón se hicieron ricas y poderosas. Hoy en día son pocos los prospectores que se aventuran en esas regiones porque las viejas minas están ocupadas por los Orcos, y los clanes enanos de las Montañas de la Espalda del Dragón están dispersos. Otras tierras en que los Enanos se han asentado incluyen las Montañas Negras, las Montañas Grises, las Cuevas y Norsca. Muchos Enanos se han asentado en las tierras de los humanos y, en cierta forma, han adoptado las costumbres de los hombres.

Las Montañas Negras
Situadas en las cimas de las Montañas Negras, pueden encontrarse minas enanas y puestos comerciales. Estas regiones fueron ocupadas lentamente y solo cobraron una cierta importancia tras la caída del viejo imperio enano. Estos asentamientos no están comunicados por la Carretera Subterránea, sino que debe accederse a ellos por traicioneros pasos de montaña y caminos que bordean los acantilados. Aquí pueden encontrarse ricos depósitos de metales preciosos y hierro, pero hay pocos yacimientos de metales raros y gemas. Ninguno de estos asentamientos ha conseguido ser lo suficientemente rico o poderoso como para rivalizar con las grandes fortalezas de las Montañas del Fin del Mundo. Sin embargo, están más cerca y son más accesibles a los mercados del Imperio y Tilea y por ello actúan como centros comerciales para las prospecciones enanas fundadas más al Este.
KARAK-HIRN

El principal de estos asentamientos es Karak-Hirn o Ciudadela del Cuerno, llamado así por los vientos que soplan a través de una gran caverna especial que actúa como un cuerno de guerra emitiendo un temible sonido que retumba por las montañas. Los Ena-nos han explotado este fenómeno natural construyendo cámaras de sonido adicionales y grandes puertas que pueden abrirse y cerrarse para cambiar el tono y la duración del sonido. Encendiendo una antorcha en las profundidades puede hacerse pasar el viento por el sistema y crear el sonido que se desee. La Ciudadela del Cuerno se emplea para mandar señales a asentamientos distantes, para convocar a los guerreros y para ahu-yentar a las criaturas poco inteligentes como los trolls.
El actual rey de Karak-Hirn es Alrik Ranulfsson y mantiene una postura antiprogresista, que aunque es común en la mayoría de las fortalezas en este caso llega a los extremos, pues su ejército se caracteriza por no disponer de prácticamente ninguna maquina de guerra de nueva invención y poseer escaso número de armas de fuego en comparación con cualquier otra fortaleza.

Las Montañas Grises
Aunque pueden encontrarse comunidades dispersas de Enanos viviendo bajo las Montañas Grises, estas nunca han sido muy numerosas o ricas. Las Montañas Grises no han sido bendecidas con los depósitos minerales que atraen especialmente a los Enanos y los pocos minerales que se encuentran son difíciles de extraer. Como resultado, los Enanos grises, que es como se denominan los habitantes de esta región, tienden a ser pobres y simples en sus gustos. Los jóvenes enanos grises acostumbran a dejar sus tierras y viajar hacia el Este en busca de riquezas, convirtiéndose muchos de ellos en feroces prospectores y aventureros. La fortaleza más grande es la de Karak-Norn, que se encuentra en las montañas que dominan el bosque de Loren.

Las Cuevas
Estos profundos valles glaciales y vertiginosas cumbres forman la conjunción entre las Montañas Negras y las Montañas Grises. Aquí hay ricos yacimientos de hierro, cobre, estaño y otros metales y, por tanto, también están algunas de las minas más grandes y profundas fuera de las Montañas del Fin del Mundo. Muchos clanes vinieron aquí después de la caída de sus fortalezas en el Este, entre ellos un montón de Enanos de las Montañas del Fin del Mundo. Los valles les ofrecen un aislamiento del mundo exterior que les permite trabajar, recordar el pasado y planear la reconquista. Los valles y precipicios son tan difíciles de recorrer que pocas criaturas malignas molestan a los Enanos en estas tierras altas. La fortaleza más importante de esta área es Karak-Izor, que los hombres denominan Montaña del Cobre.

Enanos Nórdicos
Los Enanos penetraron en las montañas de Norsca hace tanto tiempo que a lo largo de los siglos han desarrollado una cultura y un lenguaje ligeramente diferente del de los Enanos que viven más al Sur. En muchos aspectos se parecen a los humanos de Norsca en sus expresiones, artes y temperamento… o quizá sean los humanos nórdicos los que se hayan visto influenciados por los Enanos.

Pueden encontrarse grandes y poderosas fortalezas de los Enanos nórdicos situadas en las montañas de Norsca, entre las que se cuenta Karak-Drak, la famosa Ciudadela del Dragón. Allí los Enanos extraen hierro y metales preciosos y hacen prospecciones a lo largo de la costa en busca de ámbar.

Enanos Expatriados
Los Enanos herreros y mercaderes pueden encontrarse en sus barrios de las ciudades del Imperio, Bretonia, Kislev y cualquier otro lugar del Viejo Mundo. Tres son las causas que conducen a los Enanos a asentarse en tierras extranjeras. Una es la atracción por el oro que lleva a los artesanos enanos a las tierras de los hombres, donde trabajan por un alto precio. Otra es el código de honor de los Enanos, que los obliga a exiliarse si han fallado a su estirpe o a su Señor o si no han logrado vengar algún agravio del pasado. Estos expatriados se trasladan a tierras extranjeras y, si su ofensa es irredimible, pueden convertirse en renegados. Finalmente, están los refugiados de muchas fortalezas perdidas y fortalezas de las montañas. A dichos Enanos se les puede encontrar por todo el Viejo Mundo y la carga de su pasado siempre pesará sobre ellos.